Vivir despacio

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Imagina que vas en un descapotable por alguna de esas rutas de montaña, en los Alpes o lugares así de hermosísimos, como suelen verse en las películas… pero que lo haces a gran velocidad. ¿Qué has visto del paisaje? ¿Qué te ha quedado de esa luz esplendorosa que iluminaba los valles verdes? ¿Recuerdas el aroma de las flores a la vera del camino? ¿Cómo era la posada aquella que apoyada al borde de un acantilado invitaba a detenerse..? Casi no recuerdo nada.

La prisa lo desdibuja todo. Aún los momentos mejores, las etapas luminosas de la vida, pierden mucho del color que las envuelve cuando las atravesamos presurosos. Y contrariamente, los momentos más simples y comunes, esa trama de actos repetidos y necesarios de los cuales está tejido el cotidiano; cobran vida nueva y muestran un fulgor inusitado cuando nos tomamos el tiempo… ¿El tiempo de qué? Pues de vivir.

Siempre pondrá la mente excusas que justifiquen el frenesí en que nos sumerge la inquietud. Ansiedades, temores, angustias varias se visten con el respetable nombre de «responsabilidades». Pero hay que estar atentos. «El que va despacio llega antes» me decía la abuela. Y solía contarme algún cuento alusivo con personajes tales como una liebre y un caracol, en la que por supuesto este último se llevaba la victoria.

Es que aún desde el punto de vista de la eficacia la tranquilidad y el sosiego nos resultan útiles. Hacemos más y mejor. Nos volvemos contundentes en la acción. Si hablamos mucho se nos escucha menos y si de prisa, menos todavía. Con las acciones es igual y con las percepciones y sensaciones, con todas las cosas. La más hermosa y significativa de las películas se vuelve risible si la vemos en cámara rápida.

Es necesario vivir despacio. Aunque activos ir descansando sosegados en la providencia divina, ella nos envuelve y sabe lo que necesitamos. Seamos parte de la liturgia cósmica, concelebremos respetuosamente la misteriosa Eucaristía de la existencia.

elsantonombre.org

Dos sugerencias:

Homilía de este Domingo

8 Comments on “Vivir despacio

  1. Si me queda claro.
    Es que no recordaba el significado etimológico de la palabra Eucaristia. ..Acción de gracia
    Es como hacer sagrado cada momento.

    Gracias
    Un abrazo en Cristo

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  2. Pingback: Homilía 14 Domingo del T.O. | Vidas místicas

  3. Precioso texto vivir sin prisa y que buen recurso hablar sin prisa, porque es una manera de desautomatizar, escuchar, observar, y luego hablar.
    Esto de vivir sin prisa me hizo recordar que cuando camino mas lento, y prestando atención a ese caminar, la mente también se lentifica.
    Hoy apareció este pensamiento – a partir de una experiencia-: Dios siempre esta, necesito tener paciencia para sentirlo.
    Bendiciones para todas y todos.

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    • Bien dicho amiga! Al estar todo relacionado, las funciones y órganos se influyen mutuamente. Respirar calma la mente y a la inversa una mente calma lentifica la respiración. Caminar lento con atención amplía la capacidad de los sentidos y despierta aquellos llamados «espirituales» etc. Es importante este tema de la prisa. Si atendemos a la inquietud constante en la que vivimos, ya avanzamos mucho hacia la quietud. Un abrazo !

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  4. Ir despacio…cuánta sabiduría!!
    Mi padre no era muy instruido pero si algo me dejó como la herencia más valiosa, fue su manera lenta de vivir.

    A que se refiere con “la Eucaristia de la existencia’?

    Abrazo en Cristo.

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    • Hola Fanny! Específicamente lo que se quiere decir en el texto, es que podemos hacer de la existencia una ceremonia de acción de gracias. Aunque claro, también podemos incluir en ello todo lo demás que contiene la misa en cuanto a actitudes puntuales de los participantes. Como por ejemplo el memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo, el sacrificio de alabanza, la ofrenda de los dones etc. En suma: Que nuestra jornada sea como un oficio litúrgico, donde efectuamos todos aquellos actos mencionados, mediante nuestras actividades más comunes y habituales. Esto depende mucho de la actitud del corazón mientras vamos actuando, no tanto de lo que se haga externamente con el cuerpo. Bueno, dime si te aclara. Un abrazo fraterno, invocando a Cristo.

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