Arraigo

La oración de Jesús se arraiga en todo mi ser.

También mi cuerpo participa, como si cada parte repitiera el Santo Nombre.

A medida que pasa el tiempo, menos cosas son urgentes en mi vida, menos cosas son necesarias, todo se vuelve más simple.

Sólo importa para mí, la oración, y ser maleable a la transformación que Dios va operando, si lo dejo ser quien ES y no me interpongo.

texto de Blanca Valloni

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