La ausencia de su presencia

es la verdad que he podido comprobar.

Todos nuestros males derivan del vacío interior y este vacío es el lugar en donde debería habitar El Señor nuestro Dios.

Dicho de otro modo, en ese lugar siempre está Dios, pero sin que nosotros percibamos su manifestación. ¿Cómo percibirlo si no nos detenemos un momento? Imposible sentir su sagrada Presencia si estamos colmados de apetitos.

Textos propios del blog

Aquí el texto completo

Sitio recomendado hoy

A %d blogueros les gusta esto: