Día 27 – La desesperación

Texto del día

¿Cómo fue que llegaste a conocer y aficionarte a La Oración de Jesús? Porque no parecía algo lógico o previsible según por donde estabas caminando tus búsquedas e investigaciones…

Es verdad, nada lo hacía suponer. Si te digo con crudeza y sin decorar el asunto, llegué debido a la desesperación. De otro modo la soberbia intelectual en la que me hallaba sumergido hubiera seguido obstaculizando el acceso a este camino. Estaba muy imbuído del espíritu de época y de la “mala prensa” que este tipo de actitudes tienen hoy en día. Andar por allí pidiendo la compasión de Dios está alejado del modelo conductual de éxito y fortaleza que se supone uno ha de tener.

¿Qué fue lo que pasó?

No me siento libre de comentar esto públicamente, pero sí puedo decirte que de pronto me encontré en una situación desesperada. Muy alejada de lo que cualquiera puede desear para sí mismo o para otros. Por decirlo así me encontraba al borde de una tragedia personal y familiar. Restaban unas pocas horas para que se resolviera una cuestión que se vivía como de mucha gravedad. Fue en esa situación, que el libro del peregrino ruso aparece ante mí. No recuerdo ahora las circunstancias exactas. Pero sí recuerdo con claridad que al visualizar los primeros relatos mi corazón se aferró con toda la fuerza de que era capaz. El dolor, el miedo, la angustia de lo que podía venir, barrieron con cualquier objeción que la mente pudiera anteponer como reparos a la práctica de la oración.

De esta manera se manifestó esto de que el mal transmuta en bien. O que, en todo caso, puede transformarse en un bien. Sin aquellos sucesos desgraciados no me hubiera acercado a practicar esta forma de oración de la que me siento tan agradecido. Como te imaginarás aparecían pensamientos de todo tipo. La imaginación elaboraba las alternativas a un futuro que se presentaba como pleno de oscuridad por donde se le mirara. Entonces allí, era solo recitar la oración y expulsar con fuerza cualquiera de esos otros pensamientos. Y no pasaron muchas horas hasta que de manera incomprensible intelectualmente hablando, el corazón se dulcificara y hallara una cierta paz en medio de la tormenta.

A partir de allí y gracias a la gracia que siempre nos está llamando desde el interior, fue un ir profundizando. La lectura de Filocalía, del Evangelio y consultas con quienes tienen más experiencia en esto han ayudado mucho. El camino de La oración de Jesús, no está libre en mi experiencia de las subidas y bajadas tan propias de la vida humana, pero es un ancla muy segura en cualquier situación. Y ciertamente creo que El Nombre en sí mismo es portador de una luz que no puede explicarse de manera mental o con el mero intelecto…

Práctica sugerida

La práctica que os sugerimos hoy es la siguiente: Elegir una persona cualesquiera de entre vuestros seres queridos o puede que sea alguien que no pertenezca a vuestro círculo íntimo, que os parezca necesita mucho de una ayuda para cambiar o mejorar la situación que atraviesa.

Orar todo el día por esa persona. Llevarla en vuestro corazón. Repetir el Santo Nombre de Jesús sintiendo el deseo de que la gracia favorezca a ese prójimo en situación difícil o dolorosa. O tal vez oremos por el/ella solo porque sentimos que puede beneficiarle. El Nombre del Salvador invocado en favor de alguien opera transformaciones que escapan a las explicaciones de nuestro pobre intelecto. Haced la prueba y se os mostrará el poder del Santo Nombre.

¿Así sin más?

Esto depende de la fe y la fe no es más que un atreverse a confiar, un salto al vacío donde nos importa más amar que ser amados. No es posible que la vida sea un fenómeno carente de sentido. Hay algo detrás que no puede ser nombrado porque es el Nombre sobre todo Nombre.

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Día 26 – La llave de la oración

Texto del día

“Obedeciendo a esta regla, pasé todo el verano repitiendo sin cesar la oración de Jesús, y sentí una gran tranquilidad. Mientras dormía, soñaba a veces que estaba rezando la oración. Y durante el día, cuando me ocurría encontrarme algunas personas, me parecían tan amables como si hubieran sido de mi familia.

Los pensamientos se habían calmado y sólo vivía en oración; comencé ya a inclinar mi espíritu a escucharla, y a veces mi corazón sentía como un gran ardor y una gran alegría. Cuando entraba en la iglesia, el largo servicio litúrgico me parecía corto y no me cansaba como antes…. ya no estaba en la indigencia, como antes; la invocación del nombre de Jesucristo me alegraba a todo lo largo del camino y todo el mundo me trataba con bondad; parecía como si todos se hubieran propuesto quererme”.

de El Peregrino Ruso

Práctica sugerida

El ejercicio sugerido para hoy consiste en repetir la frase elegida de la Oración de Jesús, cada vez que inicio una actividad y cada vez que la termino. Por supuesto, que se trata de que intentemos llevarla con nosotros durante toda la jornada, pero hoy ponemos el énfasis en esto de utilizarla como “llave” que abre y que cierra los distintos actos que vamos desplegando.

Esto de orar antes de la acción y como cierre de ella, ayuda mucho a efectuar las acciones como si de una liturgia se tratara, con reverencia y atención suma.  Esas dos frases, la que abre y la que cierra la actividad, las deberíamos repetir lentamente y con el mayor de los afectos, al tiempo que pedimos ayuda interiormente para santificar eso que vamos a hacer.

Texto recomendado: ¿POR QUÉ SOY TODAVÍA CRISTIANO?

Aviso

Estimadas/os hermanas y hermanos: Si alguien se ha inscripto en el curso de Filocalía y no ha recibido las instrucciones de ingreso por favor avisadnos al mail bloghesiquia@gmail.com

Hemos tenido una dificultad con el teléfono móvil, nos llevará uno o dos días recuperar la línea, así es que no podremos atender sus consultas por Whatsapp durante estas horas. Os enviamos un saludo fraterno, invocando el Santo Nombre de Jesucristo.

Días 24 y 25 – Caminar y orar

Estimadas/os en el amor a Cristo Jesús. Este fin de semana que se inicia, donde habitualmente hay menos actividades que durante la semana, aprovechemos para incrementar la frecuencia e intensidad de La oración de Jesús.

Como práctica os sugerimos la caminata con invocación vocal, audible para vosotros mismos. Aunque poco a poco hay que ir interiorizando la jaculatoria hasta que llegue a ser mental y luego, más interior aún; la recitación vocal con voz queda es de mucha utilidad para cimentar el hábito de la oración continua. Esto se debe en parte a que la frase de la oración penetra en nosotros a través de distintos sentidos al mismo tiempo.

Hay hermanos que la recitan caminando muy lento lo que permite en ocasiones acompasar los pasos a ella; produciéndose una inmersión en el Nombre de Jesús o en la frase elegida muy completa, ya que la decimos con los labios, la escuchamos por eso mismo con los oídos, la pensamos con la mente y la afirmamos con nuestros pasos. Todo lo que pueda acostumbrarnos a la oración esta bien hermanos. Incluso la práctica que algunos lectores sostienen de escucharla en diferentes momentos, merced a su propia grabación de la frase.

Os dejamos aquí un sitio en Youtube que tiene grabado íntegros los relatos de El Peregrino ruso, aunque no es voz humana sino mecánica, tiene cierta calidad que permite seguir el texto con corrección y sin desencaje. Si podéis releer el libro o escuchar estos audios sin duda será de utilidad para “contagiarnos” más aún del carisma de esta bella forma de oración.

Abordaremos a partir del lunes los últimos días de estos ejercicios, roguemos al Señor dedicarnos enteramente para sacarles provecho. Un saludo fraterno invocando el Nombre de Jesús.

Anexo al día 23 de los ejercicios

Todo es para bien

Una apreciada hermana comentó el día 15

Dices que : “Lo que ocurre es para nuestro bien, todas las veces.” ¿Cómo expresarle esto a una madre cuya hija fue violada o cuya nieta esta viva un lunes y el miércoles muere de meningitis? Disculpen la pregunta pero siempre le pido a Jesús la palabra justa para quienes la necesitan; sólo por ello me animo a preguntar. Cuando creo que no tengo palabras para dar, digo interiormente: Señor Jesucristo Hijo de Dios ten misericordia de … ( aquí pronuncio el nombre de la persona que necesita la ayuda) pecador. Un saludo en nombre del Señor Jesús.

Aquí respondimos algo acerca del “Ser recipiente para el dolor del otro” y ahora continuamos:

La película “Ostrov” nos da la oportunidad de entender mejor este tema de que “Todo es para bien”, debido a que lo que ocurre, en última instancia, depende de la voluntad Divina. En el film, una acción fruto del miedo, como resultado de la cobardía, termina en el asesinato de un hermano. la conciencia de este pecado sumerge a quién lo cometió en un abismo de culpa. Gracias a este hecho esa persona se abrazó a la oración y consagró su vida a Dios buscando el perdón y la expiación. Debido a esta entrega total de la vida y a la oración continua, la gracia infunde cierta sabiduría en este monje y así ayuda a numerosos hermanas/os que acuden a pedir su ayuda. Curaciones, orientaciones y transformaciones ocurren en quienes a él acuden en busca de ayuda. Finalmente todos los involucrados terminan “envueltos en la gracia” y no hay quién no reciba un beneficio profundo, incluido nuestro protagonista, el pecador del principio.

¿Cómo pueden nuestras mentes tan limitadas comprender la vastedad, profundidad y complejidad del plan divino? ¿Quién iba a imaginar luego del crimen inicial, los sucesos del final? Con nuestra vida acontece de modo similar. Todo es para bien, aunque muchas veces es incomprensible hasta mucho tiempo después. Hay quienes recién en momentos cercanos a la muerte, nos han dicho de como les cambiaba la perspectiva y una nueva luz venía a mostrarles el significado de sucesos acontecidos décadas antes.

¿Cómo entender una violación? ¿Una muerte dolorosa y prematura? ¿Cómo entendería el pueblo elegido el porqué del endurecimiento en el corazón del faraón? (Éxodo 7:3-4) Pues, aún el mal encuentra sitio, utilidad y redención en el inconmensurable plan de Dios. Entonces presos de este no saber ¿que nos queda? ¿Solo la fe? No diríamos solo la fe, sino una fe sustentada en una comprensión cabal de que el Creador de este maravilloso universo no puede haber cometido errores. Y una cierta y silenciosa intuición, bien al fondo del corazón, que nos hace saber de un Amor incomparable que no dejará nada ni a nadie a oscuras para siempre.

Queridas/os hermanas/os: Este tema no es nada sencillo y por cierto de mucha utilidad si se tiene bien integrado. Cualquier comentario que enriquezca el intercambio será bienvenido, durante o más allá de los ejercicios que estamos compartiendo. Saludos en Cristo.

Día 23 – Firme decisión

Texto del día

“Durante toda una semana, permanecí en mi solitaria cabaña recitando cada día mis seis mil oraciones sin ocuparme de cosa alguna y sin tener que luchar contra los pensamientos; únicamente pensé en cumplir el mandato del starets. ¿Y qué sucedió? Me acostumbré tan bien a la oración que, si me detenía un solo instante, sentía un vacío como si hubiera perdido alguna cosa; y en cuanto volvía a mi oración, sentíame de nuevo aliviado y feliz.

… sólo deseaba estar en la soledad y recitar mis oraciones; tanto me había acostumbrado a ellas en una sola semana.  El starets, que no me había visto desde hacía diez días, vino para saber qué me sucedía, y yo se lo expliqué. Después de haberme escuchado, me dijo: —Ya estás acostumbrado a la oración. Mira: ahora has de conservar esta costumbre y fortalecerte en ella…

Al principio sentí fatiga, una especie de endurecimiento de la lengua y cierta rigidez en las mandíbulas, pero nada desagradable; luego noté una ligera molestia en el paladar, después en el pulgar de la mano izquierda que pasaba el rosario, mientras que el brazo se me calentaba hasta el codo, lo que me producía una deliciosa sensación. Y todo esto no hacía sino incitarme a recitar mejor mi oración. De esta manera, durante cinco días, terminé con toda fidelidad mis doce mil oraciones, y al mismo tiempo que la costumbre, iba recibiendo el placer y el gusto de la oración…

de “El peregrino ruso”

Práctica sugerida

Se trata de que al final del día, podamos decir con sinceridad. “Hoy he orado mucho más que lo habitual en mí”. Hoy he puesto todas la decisión y energía de que fui capaz para dedicar más tiempo al crecimiento en La oración de Jesús. Si pasamos de veinte repeticiones a cincuenta será tan importante para nuestro proceso como para el peregrino pasar de seis mil a doce mil, lo que lo llevó finalmente a la oración del corazón. Cada uno tiene su medida, como aquella viuda que dio todo lo que tenía aunque fuera poco dinero comparado con lo que aportaban otros (Lucas 21, 1-4) . El ejercicio de hoy consiste en encontrar un nuevo límite, en terminar la jornada habiendo registrado un crecimiento importante, no tanto por el número de oraciones sino por la profundidad y seriedad de nuestro intento. La gracia de la oración del corazón está disponible para todos, pero nosotros ¿a que atendemos?

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Día 22 – Vivir en el centro

Encuadre y práctica sugerida

A todos nos es posible distinguir aquella sensación de estar centrados, de cuando algo alienados, nos encontramos como fuera de nosotros mismos. Actuar desde el corazón también suele llamarse o teniendo a Cristo presente en uno mismo, obrar recordando la divina presencia y de maneras similares. Todo lo que hacemos, desde lo más trivial a lo más importante se debate entre estos dos polos. En definitiva se trata de la atención que ponemos en el instante que vivimos, que es lo que Dios nos pone ahí, delante nuestro, para nuestro crecimiento y elevación espiritual.

La práctica que trataremos de llevar adelante en este día 22 de los ejercicios, consiste en permanecer atentos al centrado desde el cual actuamos. Y, cuando nos descubramos fuera de nosotros mismos, retornaremos a través de La oración de Jesús al hogar del corazón.

¿Cómo saber fácilmente, sin demasiado análisis, si estamos o no actuando desde ese centro que es a la vez Presencia? Si hay prisa estoy fuera. Si me siento como “persiguiendo” algo, aún cuando legítimo, estoy fuera. Si hay apremio, una actitud posesiva, ansiedad, ya nos queda claro. ¿Estoy perdido en las cosas o estoy en mí actuando entre las cosas? En fin, es una forma de abordar el tema que siempre nos ocupa: Vivir en la presencia del Señor.

Respuesta a un comentario del día 15

Dices que : “Lo que ocurre es para nuestro bien, todas las veces.” ¿Cómo expresarle esto a una madre cuya hija fue violada o cuya nieta esta viva un lunes y el miércoles muere de meningitis? Disculpen la pregunta pero siempre le pido a Jesús la palabra justa para quienes la necesitan; sólo por ello me animo a preguntar. Cuando creo que no tengo palabras para dar, digo interiormente: Señor Jesucristo Hijo de Dios ten misericordia de … (aquí pronuncio el nombre de la persona que necesita la ayuda) pecador. Un saludo en nombre del Señor Jesús.

Estimada hermana, sin duda que ante esas situaciones, invocar a Jesús por esa persona que padece y por nosotros mismos para dejar que la gracia nos ayude a responder, es lo mejor. En la situación misma, es decir, si estoy con alguien que está viviendo momentos terribles como los que usted describe, de ningún modo haría referencia a dicho comentario de que “Todo es para bien”. Aunque esto sea así, el momento sería del todo inoportuno ya que la persona afectada no tendría la capacidad emotiva para poder comprender la afirmación en ese trance que atraviesa. En esos momentos, según nuestra experiencia, lo mejor es ser ámbito para que el dolor pueda expresarse con libertad absoluta. Es decir, abrirse uno totalmente y del modo más simple posible, recibir las expresiones de dolor, queja, ira e impotencia que suelen producirse. Incluso si son imprecaciones contra Dios, el destino y demás. Transformarnos en un “acoger total”, en un recipiente del dolor de ese prójimo que padece. La mayor parte de las veces, este recibir a la escucha suele ser el mejor servicio que puede prestarse. Sentir compasión desde la paz decía mi maestro espiritual. Esto es: Comparto el dolor del otro, lo siento en mí, pero conservando detrás un fondo de paz. Es esa paz lo que el alma de quién sufre percibirá bajo el velo del incomprensible dolor que se abate sobre nosotros en situaciones tales.

En cuanto al “Todo es para bien” que afirmamos en algún post anterior, es lo que la experiencia nos demuestra. Sólo que a veces necesitamos tiempo o mucho tiempo para caer en la cuenta de que ha sido mejor como han sucedido las cosas. Es como si el designio divino abarcara realidades mucho más completas y totales de lo que nuestras pequeñas mentes pueden comprender. Mi maestro espiritual decía: Revisa aquél proyecto que salió mal y que tanta frustración te causó hace varios años. ¿Cómo ves hoy el tema? ¿Puede que haya sido mejor que no se concretara entonces? Yo revisaba con sinceridad lo sucedido y no podía sino reconocer que tenía razón. Hay muchas facetas a tener en cuenta, para no extendernos demasiado hoy lo continuaremos en la publicación de mañana. Muchas gracias por su comentario que permite profundizar en estos temas. Saludos fraternos en Cristo Jesús.

Algunos párrafos sobre la vanagloria de Casiano, El Romano.

Día 21 – Película y respuestas

Estimadas y estimados en el amor a Cristo Jesús. Como práctica para el día 21, les dejamos aquí una hermosa película que la mayoría habrá visto pero que viene a cuento de estos ejercicios volver a ver. Debajo están también las respuestas que quedaban pendientes de los comentarios del día 14. Un abrazo fraterno a todas/os en la efusión del Santo Nombre.

Queridos hermanos en Cristo Jesús. 1- En meditación sedente el principal problema son los pensamientos que vienen a la cabeza. Ante esto los dejo pasar y vuelvo a la repetición. 2- a la vez que repito la plegaria no sé si fijar mi atención a la respiración, al corazón, a la frase… 3-me cuesta más en activo, cuando estoy haciendo cosas, sobre todo trabajando. Pero también tengo que decir que son muchos los momentos de paz y atención y la necesidad de repetir constantemente la plegaria. Oraciones. Un fuerte abrazo.

Estimado en Cristo Jesús: Dejar pasar los pensamientos es lo correcto, no prestarles atención, al igual que se hace con los autos que pasan por la calle. Cuando repite la plegaria, en general, conviene empezar por concentrarse en la frase misma de la oración buscando conectarla con el sentimiento imperante en esos momentos en nosotros. Podrá ser agradecimiento, angustia, temor etc. pero al iniciar lo mejor es establecer esta conexión, entre la frase elegida y la emoción predominante. Atender a la respiración o regularla puede ser muy útil para serenarse si uno llega al momento sedente con cierta alteración. Pero no es imprescindible. Dirigir la atención al corazón debe ser algo a lo que se sienta llamado naturalmente. Hay quienes sienten atracción hacia este modo y otros lo contrario. Establecida la conexión entre emoción y oración, suele venir por si misma una profundización que puede ligarse a los latidos o solo a la conciencia de estar orando. Esa necesidad de estar repitiendo la plegaria que surge espontáneamente ocurre luego de cierto tiempo de practicarla y es un muy buen indicador de la acción de la gracia que “nos reclama” y convoca al templo interior.

Mi mayor dificultad es repetir siempre lo mismo, las mismas palabras dichas de la misma manera, me hacen perder la atención me producen fatiga mental. De toda la ascesis, la oración de Jesús, es la ascesis que más me cuesta. La oración de Jesús encierra en sí misma una gran sabiduría, no sé cómo sucede esto, pero sé que sucede. He aprendido muchas cosas desde que estoy rezando esta oración (sólo 15 días), y eso que me distraigo, y me olvido de rezarla, y vuelvo, y a veces me equivoco de palabras, y digo otra cosa. Pues a pesar de rezarla mal, y he aprendido mucho de ella. Nunca con ninguna oración, ni siquiera recitando los Himnos y los Salmos de las 7 horas canónicas, ni con la Lectio divina, ni con el rosario, ni siquiera con la Eucaristía, me he aproximado tanto a Jesús. Pero vivo mis dificultades de la oración de Jesús con paz, sin regañarme y confiando en que lo conseguiré. Me consta que en la gracia de Dios actúa en la mayoría de nosotros, pasito a pasito, nunca he conseguido nada dando saltos, por eso es cuestión de esperar de tener paciencia, y de seguir intentándolo, con la gracia de Dios, hasta conseguirlo. Muchas gracias a todos ustedes. Que Dios les bendiga.

Así es hermana/o. Nuestra mente está acostumbrada a vagar y cuando la queremos poner a atender solo una cosa, se resiste y nos fatiga. No se fuerce porque quedará en la memoria una huella negativa de la oración. Lo mejor en este caso es “convocar” a la oración mediante una aspiración del corazón. Es como si nos dijéramos en el alma: “¡Cómo me gustaría estar constantemente en oración y viviendo en Tu presencia… Señor! Este hacernos conscientes del deseo de unión con Dios, nos conduce suavemente a la oración. Elegir bien la frase previamente y luego aspirar a esta oración bastarán. Cristo nos guía. Inmensa alegría por supuesto al leer sus palabras. Ese es el poder del Santo Nombre. El Nombre de Dios porta en sí la presencia que se llama y opera transformaciones que solo se explican por acción sobrenatural. ¿Que hace falta para que ello ocurra? Pues el deseo de orar y unirse a Dios y firme decisión de nuestra parte de consagrar el alma al amado de nuestra vida. Saludos fraternos.

No es fácil llevar esta pequeña oración ya que todo la pensamientos y preocupaciones es como si te atacaran y terminas distrayendo de la oración y entra en mi un desanimo y una gran tristeza de no poder ser fiel a la oración gracias.

No se preocupe hermana/o, ni se desanime. El ser consciente de nuestras dificultades y de la acción de la mente sobre nosotros es ya un gran paso. Siempre están los pensamientos y preocupaciones pero el intento de orar los pone de manifiesto, los hace evidentes. Por eso nos asombramos del caos mental en que vivimos. Paciencia y perseverancia, la oración irá ocupando el lugar de los pensamientos. Un saludo fraterno.

Muchas Gracias por estos ejercicios espirituales, a pesar de las preocupaciones siempre estoy pendiente de repetir el Santo Nombre, me acompaña en todas las dificultades, y cuando algo me es adverso digo: bueno JESUS tú quieres que así sea por eso me envías esta dificultades y la acepto con agrado repitiendo la oración y todo se va allanando. Gracias por esta formación espiritual ..SEÑOR JESUCRISTO HIJO DE DIOS VIVO TEN PIEDAD DE MI PECADOR.

Pues tal cual usted lo dice. Todo es para nuestro bien, aunque a veces debe pasar un tiempo para que caigamos en cuenta de ello. Esa actitud de entrega que describe abre las puertas del corazón a la oración ininterrumpida. Usted ya tiene las señales al estar siempre pendiente de repetir el Santo Nombre. Saludos fraternos!

Día 20 – Respiración y pensamientos

Texto del día

Más respuestas a comentarios del día 14 de los ejercicios

Mi dificultad también es la distracción, siempre me vienen a la mente muchos otros pensamientos. Sobre todo cuando intento orar durante el trabajo, la atención se me va enseguida. Y también tengo a veces la sensación de estar repitiendo la Oración como una máquina, sin ningún sentimiento de amor hacia el Señor, como si estuviera repitiendo cualquier otra frase. ¡Gracias por estos preciosos ejercicios, me ayudan mucho a profundizar en la Oración!

Es muy cierto hermana/o, el trabajo suele requerir la atención de la mente y nos vemos obligados a desatender la oración. Sin embargo dos cosas: Cuando la oración de Jesús se hace verdadera costumbre, verá que apenas la mente se desocupa usted vuelve a la oración sin haberlo pretendido; con alegría nos descubrimos orando en el interior y allí solo resta abrir el corazón para que este se vea penetrado por el espíritu de la oración. En segundo lugar, aún sin tener el hábito, puede usted disponerse previamente al momento laboral, donde tal vez sea inevitable la distracción, de una manera orante en espíritu mediante la actitud. Pedir al Señor que nos asista a realizar la tarea que nos toca del mejor modo posible, se la ofrendamos por el bien de todos y nos entregamos a ella con anhelo de perfección; sabiendo que dicha meta es apenas un deseo que nos señala el camino. Esta acción atenta, que busca “el bien hacer”, es sin duda oración.

Estimados hermanos en Cristo Jesús.
El mayor obstáculo tanto interno como externo, son la cantidad de tareas que tengo que realizar al día, observándome a mi misma veo como si hubiera alguien que me empuja a realizar las tareas que tengo pendientes de hacer. En el día es esa situación y en la noche me quedo dormida.
Sin embargo, me refiero a hacer la oración con unción, ya que durante todo el día, está la oración en mi interior como si fuera una música suave que está ahí, cuando se me complican los asuntos traigo la oración al asunto del momento, y envuelvo a las personas con las que trato con la oración de Jesús.
A veces hago la oración caminando pues una de mis tareas en hacer como mínimo 6000 pasos al día, recurro a un rosario y observo que en media hora recito la oración 750 veces. Sin embargo, creo que fallo al Señor por no estar concentrada en su Divina presencia y lo hago mas por cantidad que por calidad. Al estar hoy orando la oración ante el Santísimo, la preocupación por la salud de mi esposo me distrajo.
Como todos los días manejo 90 minutos diarios, escucho en ese tiempo el audiolibro del peregrino ruso. Muchas gracias por todos los textos de gran sabiduría que nos comparten. Los saludo invocando el nombre de Jesucristo.

Muy estimada/o en Cristo. Además de lo dicho más arriba, que puede servir, es bueno atender a esta especie de apremio interior que nos lleva a la actividad. En ocasiones es un impulso que trata de anestesiar la angustia, el temor o sensaciones interiores desagradables. Y esto si bien es un medio que utiliza el organismo para evitar el dolor, no nos ayuda a ser conscientes de lo que nos sucede, para de ese modo poder transformarlo o pedir la conversión de ese aspecto de nuestra vida. Hay cosas necesarias e ineludibles, otras pueden irse haciendo poco a poco. En general, si hay prisa o demasiada actividad es un alerta de que estamos “escapando”. Deberíamos tender a un cierto equilibrio entre acción y contemplación, nada fácil en la vida actual. Por eso mismo, la oración de Jesús es una herramienta que nos guía hacia el silencio en medio del ruido, nos enseña contemplación en la acción. Si las tareas son muchas e inevitables, trate de hacerlas un poco más lento de lo habitual, eso abrirá un espacio de atención a la oración más profunda. Pero por lo que comenta, no dude que esa cantidad dará fruto como ya lo está haciendo. Persevere con fe y a veces, recite la oración con lentitud para que se interiorice, como por ejemplo durante el viaje o las caminatas. Saludos fraternos!

Buenas tardes . Comparto muchas de las dificultades expresadas anteriormente. Las distracciones, es difícil aquietar los pensamientos que van y vienen. Parece que en el momento que me dispongo a rezar cualquier preocupación o actividad pendiente se vuelve urgente. Y da vueltas en mi cabeza y la Oración se convierte en algo mecánico. Las veces que logro concentrarme, me da mucha paz la Oración.
A veces mientras voy rumbo al trabajo y debo caminar unas cuadras, para evitar la distracción llevo en mis manos un denario. El contacto de mis dedos con las cuentas me devuelven a la Oración.
También el cansancio después del trabajo no me permite concentrarme en la Oración. Además hay tentaciones como son el celular , la televisión, que dispersan y atraen mucho.
Muy agradecida por todo lo que me brindan a través de éste retiro.
Un saludo invocando el Santo Nombre.

Estimada hermana/o en Jesús, la primera parte de su comentario puede responderse un poco con lo dicho en los dos anteriores. Respecto al tema que bien menciona del celular y los medios tecnológicos que sirven como evasión, es gran verdad, nos facilitan el permanecer extraviados de nosotros mismos. Como en todo la moderación ha de ser la norma. Es obvio sin embargo vale recalcarlo, que es preciso apagar el móvil cuando nos disponemos al recogimiento. ¿Por qué nos ocurre esto? Porque la mente ansía variedad de estímulos, quiere estar “entre-tenida”, mantenerse entre un objeto de atención y otro objeto de atención. ¿ Por qué la mente quiere entretenerse? Debido a su misma naturaleza de cambio constante. Es como el paladar, que busca sabores diversos y que nunca se sacia totalmente. Hasta que se abren los sentidos espirituales que permanecen adormecidos, la lucha es constante. Sucede que al principio, suspender la actividad de los sentidos físicos nos deja sumidos en el vacío; afloran la angustia y el temor alimentados por el miedo a la finitud que parece ser la constante de nuestra vida. Pero si se atraviesa ese desierto, los sentidos espirituales empiezan a percibir la gracia que sacia de modo permanente en todos los sentidos. Es un tema extenso que continuaremos en otras publicaciones si nos permite. Un saludo fraterno invocando a Jesús.

Práctica sugerida

Hoy intentaremos concentrarnos en la respiración durante todo lo que hacemos, tanto en quietud como en movimiento, en el bienestar como en el malestar ocasional. Dejemos que la oración surja por sí sola. Llevemos desde el despertar mismo nuestra atención a la respiración y veremos como esta acompaña los movimientos mentales. Si la mente se agita, temerosa, ansiosa, confundida, angustiada etc. la respiración se acompasa a ese desorden y se hace corta y frecuente. En cambio cuando la mente está en calma y confiada en Dios, el aire entra y sale con mesura como si lo bebiéramos con calma. Por esta simultaneidad intrínseca es que podemos calmando la respiración serenar a la mente. Simplemente observemos esta dinámica y mientras atendemos a esto veremos a la oración surgir por sí sola en varios momentos del día. Comenten luego hermanas y hermanos como les ha ido en esta práctica. Saludos en la efusión del Santo Nombre.