Undécima clase de Filocalía

Estimadas/os en el amor a Cristo Jesús: Como os habíamos prometido, a raíz de la continuidad del confinamiento en España y otros países, ofrecemos una nueva clase de Filocalía para todos los lectores del blog sin restricción. Cualquier duda o consulta podéis comunicaros a través de los comentarios en esta misma publicación. Un saludo fraterno para todas/os invocando el Santo Nombre de Jesús resucitado.

El Pseudo Simeón

Haz click aquí para ir al Pseudo Simeón en Filocalía

Aquí debajo el audio del texto en el que se basa la 11° clase de Filocalía

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Una Pascua Nueva

Estimadas hermanas y hermanos en el amor a Cristo Jesús: Gracias por acompañarnos y compartir con nosotros el camino del Santo Nombre hacia la paz del corazón. Elevamos la voz de nuestras almas hacia el Señor de las alturas, para que nos fortalezca en la confianza, para que podamos entregarnos a Su designio y para que comprendamos el sentido profundo que nos muestra la evidencia: Todo es para bien. Un abrazo para todos en medio de la luz pascual.

Lockdown

Poema del Hermano Richard Hendrick

Sí, hay miedo.

Sí, hay aislamiento.

Sí, hay compras de pánico.

Sí, hay enfermedad.

Sí, incluso hay muerte.

Pero,

dicen que en Wuhan después de tantos años de ruido

puedes escuchar los pájaros otra vez.

Dicen que después de sólo unas semanas de silencio

el cielo ya no está lleno de humo

Es azul y gris claro.

Dicen que en las calles de Asís

la gente se está cantando

a través de las cuadrados vacíos,

manteniendo sus ventanas abiertas

para que los que están solos

puedan escuchar sonidos de familia alrededor.

Dicen que un hotel en el oeste de Irlanda

ofrece comidas gratis y entregas a domicilio.

Hoy una mujer joven que conozco

está ocupada difundiendo folletos con su número

a través del barrio,

para que los ancianos tengan alguien a quien llamar.

Hoy iglesias, sinagogas, mezquitas y templos

se están preparando para dar la bienvenida

y refugio a los sin hogar, a los enfermos y a los cansados.

En todo el mundo la gente se está desacelerando y reflexionando.

En todo el mundo las personas miran a sus vecinos de una manera nueva.

En todo el mundo la gente está despertando a una nueva realidad.

A lo grande que realmente somos.

Al poco control que realmente tenemos.

A lo que realmente importa.

Amar.

Así que rezamos y recordamos que…

Sí, hay miedo.

Pero no tiene que haber odio.

Sí, hay aislamiento.

Pero no tiene que haber soledad.

Sí, hay compras de pánico.

Pero no tiene que haber maldad.

Sí, hay enfermedad.

Pero no tiene que haber enfermedad del alma.

Sí, incluso hay muerte.

Pero siempre puede haber un renacimiento del amor.

Despierta con las decisiones que tomas en cuanto a cómo vivir ahora.

Hoy, respira.

Escucha, detrás de los ruidos que produce el pánico.

Los pájaros están cantando de nuevo,

El cielo se está despejando,

La primavera está llegando,

Y siempre estamos abarcados por el amor.

Abre las ventanas de tu alma

y aunque no seas capaz

de tocar a través de la plaza vacía,

Canta.

5° Meditación de Semana Santa

Ánimo, con Dios nada está perdido

Para mí la vida es Cristo…

Homilía antes de partir al exilio – San Juan Crisóstomo

Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y una gran tempestad nos amenaza: sin embargo, no tememos ser sumergidos porque permanecemos de pie sobre la roca. Aun cuando el mar se desate, no romperá esta roca aunque se levanten las olas, nada podrán contra la barca de Jesús. Decidme, ¿qué podemos temer? ¿La muerte? Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. ¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena. ¿La confiscación de los bienes? Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Yo me río de todo lo que es temible en este mundo y de sus bienes. No temo la muerte ni envidio las riquezas. No tengo deseos de vivir, si no es para vuestro bien espiritual. Por eso, os hablo de lo que sucede ahora exhortando vuestra caridad a la confianza.

¿No has oído aquella palabra del Señor: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos? Y, allí donde un pueblo numeroso esté reunido por los lazos de la caridad, ¿no estará presente el Señor? Él me ha garantizado su protección, no es en mis fuerzas que me apoyo. Tengo en mis manos su palabra escrita. Este es mi báculo, ésta es mi seguridad, éste es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que ella me dice? Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Cristo está conmigo, ¿qué puedo temer? Que vengan a asaltarme las olas del mar y la ira de los poderosos; todo eso no pesa más que una tela de araña. Si no me hubiese retenido el amor que os tengo, no hubiese esperado a mañana para marcharme. En toda ocasión yo digo: «Señor, hágase tu voluntad: no lo que quiere éste o aquél, sino lo que tú quieres que haga.» Éste es mi alcázar, ésta es mi roca inamovible, éste es mi báculo seguro. Si esto es lo que quiere Dios, que así se haga. Si quiere que me quede aquí, le doy gracias. En cualquier lugar donde me mande, le doy gracias también.

Además, donde yo esté estaréis también vosotros, donde estéis vosotros estaré también yo: formamos todos un solo cuerpo, y el cuerpo no puede separarse de la cabeza, ni la cabeza del cuerpo. Aunque estemos separados en cuanto al lugar, permanecemos unidos por la caridad, y ni la misma muerte será capaz de desunirnos. Porque, aunque muera mi cuerpo, mi espíritu vivirá y no echará en olvido a su pueblo.

Vosotros sois mis conciudadanos, mis padres, mis hermanos, mis hijos, mis miembros, mi cuerpo y mi luz, una luz más agradable que esta luz material. Porque, para mí, ninguna luz es mejor que la de vuestra caridad. La luz material me es útil en la vida presente, pero vuestra caridad es la que va preparando mi corona para el futuro.

Dos enlaces para hoy

Aquí la película Garabandal – Sólo Dios sabe –

Meditaciones de Semana Santa

Tratado de la sobriedad y del cuidado del corazón

¿Qué es la atención, cuáles son sus propiedades?

Escuchadme bien. La atención es la señal de la penitencia cumplida; la atención es la llamada del alma, el odio hacia el mundo y el retorno a Dios. La atención es el despojamiento de las pasiones para revestir la virtud. La atención es la certidumbre indudable del perdón de los pecados. La atención es el principio de la contemplación, su base permanente. Gracias a ella, Dios se inclina sobre el espíritu para manifestarse a él. La atención es la ataraxia del espíritu, su fijación mediante la misericordia que Dios otorga al alma.

La atención es la purificación de los pensamientos, el templo del recuerdo de Dios, el tesoro que permite soportar las pruebas. La atención es la auxiliar de la fe, la esperanza y la caridad. Sin la fe, no se soportarán las pruebas que vienen de afuera; aquel que no acepta las pruebas con alegría no puede decir al Señor: «Tú eres mi refugio y mi asilo» (Sal 3, 4). Y si no coloca su refugio en el muy Alto, no poseerá el amor en el fondo de su corazón”.

Click aquí para el texto completo

10° Clase de Filocalía – Nicéforo, El Solitario

Eucaristía del Domingo de Ramos

El piloto de nuestra vida

Dicen que el virus del COV-19 penetra hasta el fondo del pulmón y bloquea todo el proceso respiratorio, de manera que endurece los alvéolos, empobreciendo la capacidad de que el oxígeno fluya y llegue al corazón.

Estos días me estoy dando cuenta de que, pese a ser una persona de fe, de oración (con matices), de practicar los actos de piedad y asistencia periódica a los sacramentos, de estar en grupos parroquiales y activa militancia durante muchos años en Cursillos de Cristiandad, y diversas parroquias, no he llegado a ese estado que definía el Papa en su oración por la pandemia.

Tener fe no es creer que Jesús existió, que vino enviado por el Padre. Tener fe es confiar en que Él es el piloto de nuestra vida, que todo es para bien. Ser creyente es estar imbuido del espíritu de Jesús, ser cauces del amor de Dios. Estar infectado de ese espíritu de forma que a nuestro alrededor florezcan sus frutos. Contra el virus de esta pandemia, intentamos poner muchas barreras, guantes, mascarillas, batas o pijamas aislantes, las pantallas de metacrilato, para que no nos infecte. También ponemos muchas barreras, a veces inconscientes, a veces mediatizadas por la costumbre de una sociedad que cada vez se aparta más de lo que vivifica, barreras que hacen que nos sintamos como reza la secuencia de Pentecostés: “mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro”.

Por eso quiero infectarme de ese Espíritu, que entre hasta el fondo de mi alma, y me transforme. Que, a través de mis torpes acciones, sea cauce de regar la tierra en sequía, de sanar el corazón enfermo, de lavar las manchas, de infundir calor de vida en el hielo de los que me rodean. Así donde haya odio, podré poner amor, donde ofensa, perdón, dónde tristeza alegría.

Del original “Quiero infectarme” de Antonio Gutiérrez Blanco

Misa de hoy, viernes de la 5° semana de Cuaresma

San Clemente de Alejandría

Escuela de silencio*

Amigos, la oración contemplativa es una dimensión de la vida espiritual a la que todo cristiano está llamado, a ese “cara a cara” con el Señor, y sin lugar a dudas el silencio es un medio necesario y eficaz para lograrlo, pero, ¿qué silencio?  Es tan rica la acción del Espíritu que hay gran variedad de caminos, escuelas de espiritualidad, métodos y propuestas para rezar en el silencio, pero el ideal es que cada uno encuentre el suyo, su estilo. En este tiempo cuaresmal, tiempo de desierto y oración, queremos compartirles sobre uno en especial: “La Escuela del Silencio”. Para ello nos encontramos con Alexandra Arana, 65 años, casada con Hugo, tienen 4 hijos y 4 nietos, ella pertenece a la Fraternidad Laical Dominicana, y conversamos: Alexandra, ¿cuándo y cómo nació la Escuela del Silencio?

La Escuela del Silencio nació en España con José Moratiel, fraile Dominico, pero no tiene una fecha de inicio, tal vez sea porque fue algo que se fué dando y fué creciendo con el transcurrir del tiempo. Es que el silencio es patrimonio humano y existe desde siempre, desde que el ser humano comenzó a relacionarse con Dios, trasciende culturas y religiones. Lo que hizo Moratiel es darlo a conocer y al igual que Jesús, hizo de la oración de silencio algo sencillo, simple y lo sacó del claustro de los monasterios y lo sembró en el corazón de nuestra vida cotidiana.

¿Cuál fué tu primer encuentro con esta experiencia y qué le aportó a tu vida que hace que hoy estés tan comprometida con ella? El primer Encuentro de silencio que realicé fue en 2004, en Orense, España. Fueron 3 días de total silencio acompañados por Moratiel, pero la búsqueda de la oración de silencio comenzó mucho antes en mí. Lo que sí me aportó fue darle un nombre, encontrar una forma, un estilo concreto para poder vivirlo ¡al fin había encontrado lo que tanto buscaba! En cuanto a lo que aportó a mi vida fué en primer lugar un autoconocimiento, al quedarse en silencio cuando todo se va acallando comienza a emerger todo lo que somos, surge así la aceptación de lo que uno es y por último aprender a “olfatear” el rumbo, el camino, por dónde ir o por dónde no.

El camino del silencio es un andar sin brújula, sin mapa, se parece más bien a una aventura. En definitiva es caminar y vivir en la fe. Cuando uno descubre que el silencio es nuestro aliado, se “caen” todas las resistencias ante el Dios de la vida. en definitiva es una oración de total abandono…

Texto sugerido por el Hno. Jorge Pompeyano de la Frat. Monástica Virtual

Aquí el texto completo

Misa del Jueves de la 5° semana de Cuaresma