La paz del corazón
¡Señor Jesucristo, hijo de Dios, ten piedad de mí!, ¡Señor Jesucristo, hijo de Dios, ten piedad de mí!, ¡Señor Jesucristo, hijo de Dios, ten piedad de mí!; se escuchaba desde el pasillo sin cesar. Era Juan José que permanecía en la silla de ruedas,… Continue Reading «Piedad»
Gracias.
Que verdad tan grande, solo hace falta que estemos atentos. Unidos en la invocación del Santo Nombre y e hacer…
Muchas gracias.
Fantástico, Mario, como siempre. Muy interesante el apunte que haces sobre voluntad-libertad. No debemos olvidar que la voluntad se educa,…
Que el Espíritu Santo nos siga impulsando en la construcción sólida de nuestra "casa interior"