• Una ascesis de la alegría

    Puede parecer ingenuidad hablar de inocencia cuando miramos el mundo que nos rodea, incluso cuando nos miramos a nosotros mismos.

    Para acercarnos a esta inocencia escondida en el fondo de nuestra Realidad, quizá lo mejor sería comenzar contemplando los dobleces, las divisiones internas de nuestro ser, nuestras angustias y malestares. Porque la estrategia del mal no es algo caótico en sí, sino que se nos presenta con una gran coherencia. El «dia-bolos» es siempre lo que intenta dividirnos en nuestro núcleo más profundo, llevándonos a un proceso de descomposición que nos aleja del camino de la reintegración a la que estamos llamados.

    Para acercarnos a la comprensión de este estado tomamos prestadas las palabras de Pavel Florenski, que expresan con profundidad este proceso y sus causas:

    En la medida en que se extingue en la conciencia el poder de creación, de acción personal y de libertad, la persona entera es arrinconada por los procesos mecánicos del organismo y, proyectando hacia fuera las consecuencias de la propia debilidad, presta animación a las circunstancias del mundo que le rodea.

    Así como la sobriedad y la vigilancia espirituales son las condiciones de la vida de la persona, así toda intemperancia y toda somnolencia contribuyen a aquel debilitamiento de la cohesión, del recogimiento del espíritu en sí mismo...

    Pilar de Mambré

    Sugerencias de hoy:

    «Torrente» un poema
    de Hna. Loly Bósquez Rodríguez

    Cartel de las Vigilias de Oración de Adviento de la Fraternidad del Santo Nombre, con velas encendidas, una imagen de Jesús y fechas de noviembre y diciembre.

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