
Texto de apoyo
«Cuanto más intensamente estés atento en tu mente, más orarás a Jesús con todo tu deseo. Por el contrario, cuanto más negligente seas en vigilar tu mente, más te alejarás de Jesús. Y lo mismo que la atención ilumina el espacio completo de la mente, el descuido en la vigilancia, como en la dulce invocación de Jesús, la oscurece por completo… esto lo entenderás por experiencia y cuando te hayas percatado mediante el ejercicio. Pues la virtud, y singularmente esta obra deliciosa que engendra la luz, no se aprende naturalmente más que por la experiencia».
Práctica sugerida
Si puedes lee el texto sobre el poder creador de la oración y examina si se te puede aplicar en algo. O revísalo a la luz del argumento mental que observabas ayer como causante de la frecuente tibieza en la oración. Disponte a aumentar el fuego en tu oración. Ejercita la actitud de confianza en la providencia que otras veces sentiste, debido a tus propias experiencias, hoy algo olvidadas. Más allá de roles, seriedades y apariencias, somos todos niños en el corazón. Oremos desde ese que somos en realidad. La fe se alimenta de la oración frecuente y la coherencia crece cuando me doy cuenta de que lo que hago cada día es una poderosa forma de oración.
Haz clic aquí para acceder al
listado completo de prácticas sugeridas
Las publicaciones más recientes
Texto de apoyo «Cuanto más intensamente estés atento en tu mente, más orarás a Jesús con todo tu deseo. Por el contrario, cuanto más negligente seas en vigilar tu mente, más te alejarás de Jesús. Y lo mismo que la atención ilumina el espacio…
Texto de apoyo «Aplícate a entrar en tu cámara interior y verás la cámara celestial. Pues solo una y la misma puerta se abre sobre la contemplación de ambas; la escala de ese reino está escondida dentro de ti, en tu alma. Lávate del pecado…
Texto de apoyo «Si amas la verdad, sé amante del silencio. Te hará resplandecer en Dios como el sol y te alejará de las ilusiones de la ignorancia. El silencio te unirá con Dios. Mas que ninguna otra cosa, ama el silencio. Él te…