Unir el intelecto y el corazón

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Haz clic aquí para escuchar un MP3 sobre «Intelecto, corazón y sentimientos».

Queridas hermanas/os en Cristo Jesús: El próximo sábado 4 de diciembre, si Dios quiere; realizaremos el encuentro mensual de intercambio a las 16 hs. de Argentina, 20 hs. de España y equivalentes. Como siempre, hacia el final de la reunión compartiremos unos minutos rezando La oración de Jesús en comunidad. Nos encontraremos en el enlace habitual, que es el mismo que usamos para los momentos de oración. Un abrazo fraterno, invocando el Santo Nombre de Jesús. Aquí abajo el enlace:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

Enlaces de hoy:

Resumen de 30 clases de Filocalía – Hna. B (Doc. para descarga)

Clase 30º de Fenomenología 2021 – «El problema humano y otras consideraciones»

El momento de la entrega

¿Qué haces cuando esperas a alguien muy querido? Pues, te preparas para recibirle. Dispones el ámbito, lo dejas limpio y ordenado, incluso lo embelleces; todo lo arreglas para el bienestar de la persona amada. Y también tu mismo te sitúas en una posición especial. Dejas de lado cualquier cuestión que no sea esencial y te centras en recibir al que viene.

Hay todo un pre-disponerse. Y aún en este ejemplo del amor humano surge el deseo de dar y de recibir, se busca la cálida acogida. Uno se abre al momento del encuentro, se comparten las vivencias, se celebra la mutua existencia. Pero que particular caso se da cuando se espera al supremo misterio, el amado de nuestra vida. Por que lo buscamos desde que vinimos al mundo a través de todo lo que hacemos, lo esperamos cada mañana al abrir los ojos y desesperamos de lo que nos parece repetida ausencia.

¿Cómo se espera al que no tiene fijo el momento de la venida? ¿Cómo se prepara uno para recibir al que siempre está pero no se percibe con los sentidos comunes? ¿Cómo vivir tu llegada como verdadero renacimiento en mí? ¿Dónde está la estrella que te anuncia y señala el sitio? La gracia desborda en el mismo momento en que te entregas, en que te dejas junto con las vanidades; en ese acto por el cual dejando las niñerías te consagras a la atención vigilante.

¿Y atención vigilante a qué? Al propósito trazado, al actuar con impecable coherencia; al responder en cada suceso a su misma voluntad allí manifestada. Jesucristo vino, viene y vendrá, pero sobre todo viene, es siempre presente y se encuentra justo en medio de aquello que evitamos.

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Haz clic aquí para algo sobre el término Adviento enviado a nuestro pedido por Tine

Enlaces de hoy:

Homilía del Padre José Antonio

Grupos de oración coordinados (Pastoral de San Blas)

El tiempo de la presencia

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Hay un modo de esperar que implica ansiedad e inquietud. Esa es la espera sicológica, que busca algo para sí. Es una espera que siempre tiene algo de angustioso, de apremiante y cuando lo buscado se demora uno se desespera. Hay otro tipo de espera que se apoya en la íntima certeza. Es como una especie de fuerte presentimiento. Uno sabe que el amanecer vendrá, no hay dudas de ello. En medio del campo, en una noche estrellada, cuando estas se van difuminando anticipamos el despuntar del sol.

Hay señales claras de ello. El movimiento de las aves y los primeros trinos; el sutil clarear de la luz allá en el horizonte y hasta la brisa se entona reverente ante el señor de los días. Allí se espera sin ansiedad, testificamos la luz que viene y lo inundará todo; es una vigilia calma que sigue atenta los signos que la preceden. Es vigilancia en la celebración del bien venidero. La luz precede al sol y lo anuncia, del mismo modo que Juan proclamaba la venida del Cristo.

Adoptar el tiempo litúrgico como cadencia interior nos entrelaza con un ritmo sagrado. Es seguir hermanados la historia de la salvación. Es la aventura de como los hombres buscan a Dios desde el principio de los tiempos. Dios vino, sin embargo viene y también vendrá. Él siempre está en un presente sin tiempo; en ningún lugar y en todos los lugares. ¿Qué misterio es este? Es el secreto más oculto y evidente a la vez.

Dios viene… ¿No lo sientes? Hay que callar y atentos velar. Es una fuerza indetenible, nada puede frenar ni interrumpir el calmo paso de la gracia. Escuchemos esa voz muy suave que brota en la calidez del corazón.

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Enlaces de hoy preparando el Adviento:

Homilía de Benedicto XVI en las primeras vísperas de Adviento de 2009

El Padre Melloni SJ el año anterior haciendo una lectura y comentario de Adviento:

Respirar a Jesús

«… Si nos tomamos la osadía de definir su vida, podríamos afirmar que se trata de una búsqueda constante del Amado de su alma, aún antes de conocerle ya le amaba en lo más íntimo de su ser, aún antes de poderlo nombrar ya se sentía atraído por la indecible belleza de su presencia, aún antes de conscientemente saberlo ya lo buscaba una y otra vez; buscaba a Aquel que en su más profundo centro lo habitaba calladamente. Él mismo nos cuenta que su vocación religiosa nació al mismo tiempo de su conversión.

El gran regalo espiritual del Hermano Carlos de Jesús, como a él le gustaba ser llamado, fue la simplicidad de su vida. La gracia que tenía de volver lo ordinario en algo extraordinario por amor, de anhelar con paz la más oscura de las abyecciones, de abrazar con serenidad el polvo de los días grises donde no hay brillo, ni color, ni aplausos ni reflectores: la vida oculta de Nazaret, al mero estilo de Jesús. Una vida inútil para los pragmáticos criterios mundanales, una vida muda para los ruidos estridentes de una sociedad de consumo, una vida pequeña e insignificante… Dejemos que él mismo nos cuente su deseo más hondo en sus propias palabras:

“Toda nuestra vida, por muda que sea, la vida de Nazaret, la vida de desierto, como la vida pública, debe ser una predicación del Evangelio por el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser, debe gritar el Evangelio sobre los tejados; toda nuestra persona debe respirar a Jesús, todos nuestros actos, toda nuestra vida deben gritar que nosotros somos de Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica; todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, un perfume de Jesús, algo que grita a Jesús, que haga ver a Jesús, que brille como una imagen de Jesús…”

Carlos de Foucauld nos enseña a atravesar el desierto de la vida haciendo el bien, amando el sol de las más calurosas jornadas y la arenosa sequedad de los días áridos. Nos enseña que el desierto no sólo es el lugar de la tentación sino también el lugar del encuentro enamorado, de las noches estrelladas y la brillante luna que no deja nunca de acompañarnos. Nos enseña a despojarnos de las banalidades que tanto nos pesan y a sabernos detener reverentemente ante lo simple, lo pequeño y lo pobre, y desde ahí, dejarnos iluminar en nuestros días más oscuros».

Fragmentos extraídos de «Carlos de Foucauld, un hombre de Adviento»

Enlaces de hoy:

Vigilia de Foucauld

Un camino de misericordia

Libro «Desde la ermita» (Para descargar)

¡Buenas nuevas!

Hermanas/os en Cristo Jesús: Os compartimos esta iniciativa surgida en Madrid de un amigo del blog (Alejandro), es motivo de gran alegría y creemos que puede servir de inspiración si sentís el llamado a practicar y difundir esta forma de oración profunda. Que Cristo os cuide.

Bienvenido al grupo hesicasta de oración de Jesús de la parroquia Virgen de La Candelaria de Madrid.

Somos un grupo católico de hesicasmo. Nos reunimos en el oratorio de la parroquia para practicar la oración de Jesús. Comenzamos leyendo un texto relacionado con la oración de Jesús para abrir el apetito de practicarla y proseguimos con un rato en el que la practicamos todos juntos en silencio. Cada cierto tiempo dedicamos alguna reunión para exponernos unos a otros las dificultades que encontramos en la práctica y aconsejarnos unos a otros. En la página principal y en la página lista de los textos utilizados en todas las reuniones puedes leer los textos que hemos leído en las reuniones previas.

Si estas interesado en venir, en el calendario de eventos puedes ver las próximas reuniones programadas. No hace falta que nos avises, puedes ir directamente y serás bien recibido. Si tienes alguna consulta o quieres ponerte en contacto con nosotros, puedes escribir un correo a la dirección:  oraciondelcorazonblog@gmail.com .

Aquí grupo hesicasta de Oración de Jesús de la parroquia Virgen de La Candelaria de Madrid.

Grupos de oración y espiritualidad

Un criterio para discernir

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«… _ Esta experiencia que acabo de pasar me ha enseñado – dijo Rufino – qué fácil es hacerse ilusión sobre uno mismo. Y cómo se puede, sin ninguna vergüenza, tomar por inspiración del Señor lo que no es más que un impulso de nuestra naturaleza.

_ Sí, la ilusión es muy fácil – dijo Francisco – Por eso es tan frecuente. Hay, sin embargo, una señal que permite desenmascararla con toda seguridad.

_ ¿Cuál? – preguntó Rufino.

_ La turbación del alma – respondió Francisco -. Cuando un agua se pone turbia, es claro que no es muy pura. Pasa lo mismo en el hombre. Un hombre a quién invade la turbación deja ver que la fuente de inspiración de sus actos no es pura, esta mezclada. Este hombre está empujado por algo distinto del espíritu del Señor. Mientras que un hombre tiene todo lo que desea, no puede saber si es verdaderamente el espíritu de Dios el que lo conduce.

Es tan fácil elevar sus vicios a la altura de virtudes, y buscarse a sí mismo bajo apariencia de fines nobles y desinteresados. Y eso con la mayor inconsciencia. Pero cuando llega la ocasión en que el hombre que así se miente a sí mismo se ve contradicho y contrariado, entonces cae la máscara. Se turba y se irrita. Detrás del hombre «espiritual», que no era más que un personaje prestado, aparece el hombre «carnal». Vivo, con todas sus uñas, defendiéndose. Esa turbación y agresividad revelan que el hombre es llevado por otras fuerzas que no son las del espíritu del Señor».

Del libro «Sabiduría de un pobre» de Éloi Leclerc – Extraído de Pag 80/81 de la edición de «Encuentro» en Madrid 2018

Enlaces de hoy:

Preparando el curso sobre Mística cristiana (Vídeo en Youtube)

La búsqueda y el método de la auto atención (Audio en Youtube)

¿Quién soy?

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¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? Soy la nada. Todo lo que poseo, el ser, la vida, el entendimiento, la voluntad, la memoria, todo me lo ha dado Dios, luego todo pertenece a él. Hace simplemente veinte años existía ya todo lo que me rodea: el sol, la luna, las estrellas, los montes, los mares, los desiertos, los animales, las plantas, los hombres; en el mundo las cosas se movían ordenadamente bajo los ojos vigilantes de la divina Providencia. ¿Y yo? Yo no existía. Todo seguía su curso sin mí, nadie pensaba en mí, nadie podía hacerse una idea de mí, ni siquiera en sueños, pues no existía.

Dios mío, en un rasgo inefable de tu amor, tú que existes desde el principio y antes de los siglos, tú me sacaste de mi nada, me comunicaste el ser, la vida, el alma, en un palabra, todas las facultades del cuerpo y del espíritu; tú abriste mis pupilas a esta luz que irradia sus fulgores en torno mío, tú me creaste. Por tanto, tú eres mi dueño y yo soy tu criatura. Nada soy sin ti, y por ti soy todo lo que soy. Sin ti nada puedo; es más, si tú no me sostuvieras en cada instante, volvería al sitio de donde salí, a la nada. Esto es lo que soy. […] Dios me ha creado; y, sin embargo, él no tenía necesidad de mí; y el orden del nuevo universo, el ambiente que me rodea, es decir, todo existiría exactamente lo mismo sin necesidad de mí.

¿Por qué, pues, me creo tan necesario en este mundo? ¿Qué soy sino una hormiga, un granito de arena? ¿Por qué, pues, me considero tan grande ante mí mismo? Soberbia, orgullo, amor propio. ¿Para qué estoy en este mundo? Para servir a Dios. Él es mi dueño absoluto porque me ha creado, porque me conserva el ser, luego soy su siervo. Por tanto, mi vida debe estar enteramente consagrada a él, a cumplir su voluntad; enteramente y para siempre.

Juan XXIII. Diario del alma

¡Gracias Luis por acercarnos el texto!

Calendario del Santo Nombre

Películas que inspiran

La actitud necesaria

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Todo lo que ocurre, asumido de cierto modo, puede servirnos para alimentar y fortalecer el espíritu. Mientras más fuerte el espíritu más nos sentimos unidos a Dios y percibimos la fuerza de la gracia actuando en y a través de nosotros. Esa actitud necesaria consiste simplemente en unir la atención al momento presente con el servicio a Dios. Es decir fundir la atención con la intención amorosa.

Cuando atravieso los distintos escenarios que me va presentando la jornada, atento a mi propia presencia, me hago dueño de mi comportamiento y puedo dirigir los contenidos de mi mente. Enfocamos entonces toda nuestra fuerza vital en el recuerdo de Dios y en actuar conforme a Él agradaría. El signo de los acontecimientos pierde peso, porque lo que importa es el modo en que respondo a ellos. Siguen apareciendo preferencias y surgen los deseos múltiples; pero la lupa de mi atención se concentra en responder a la voluntad de Dios del mejor modo posible.

Como dice el Padre Caussade en el Tratado del Santo Abandono… nuestra pregunta tiene que ser: «Señor, ¿qué quieres que haga?» Este emplazamiento es un criterio inequívoco. Nos permite trazar la frontera claramente para guiar lo que hacemos. Pero para esto hay que dejar la mente de lado, hay que situarse en en el corazón; en esa calidez que es suave y acogedora pero firme y resuelta al mismo tiempo. Como contestar a alguien, como realizar tal tarea, como comer, mirar, caminar, respirar; de que modo voy a estarme siendo… se nos muestran claramente a la luz del propósito único de servir a Dios.

Cuando distraídos desatendemos, vivimos medio adormilados y estas cuestiones se nos escapan; quedamos a merced de los vientos variables del cuerpo, la mente y el mundo. Hay una atención que no es tensa ni forzada, que nace de una actitud confiada en la divina providencia. En esta entrega hay frescura renovada y vitalidad tranquila; nos dirigimos ciertos hacia la fortaleza inexpugnable, al sitio aquel de la oración incesante.

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Enlaces de hoy:

Encuentro de hermanas/os del Santo Nombre con Pablo D’Ors

Hacia la contemplación

Unificarse

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¿Cómo unificarse? ¿Cómo dejar de estar fragmentado en distintas facetas contradictorias? ¿Cómo ser auténtico en el pleno sentido de la palabra como se mencionaba días atrás?

La llave que abre la puerta a la unidad se llama renuncia. Pero no como se la suele entender habitualmente. La renuncia de la que hablamos es ganancia, no pérdida; deja en la plenitud no en la carencia. La desposesión voluntaria de todo lo que no me lleva a lo esencial, es fundamento de una nueva libertad. Si quiero elevarme debo dejar lastres, todos los pesos que me retienen al suelo, que me agobian. A nadie le cuesta dejar lo que se percibe como una carga inútil. El problema para renunciar es que vemos a los lastres como cosas o situaciones beneficiosas.

De tan acostumbrados a la falta de plenitud interior, nos hicimos adictos al bienestar a través de intermediarios. A través de una cosa, de un nuevo objeto; de una comida, de una persona, de un viaje, de una actividad determinada o de ciertas situaciones… y por supuesto no están mal las cosas, ni las personas, ni los viajes, ni nada en particular; sino el uso analgésico que les damos. Vivimos buscando anestesia en lugar de curación. Presurosos y entretenidos entre afanes diversos dormitamos en vez de vivir. Y aún lo frenético se hace en una especie de sonambulismo que pretende pasar de una cosa a otra todo el tiempo. Nos quedamos esclavos de una voracidad que nos domina.

¿Adonde vamos? ¿Adonde voy tan de prisa? ¿Qué desespero de alcanzar? Y.. ¿qué creo que aquello me dará? No hay nada que pueda darnos algo sino tenemos el recipiente para recibirlo. Ese recipiente es la presencia atenta al instante que busca a Dios en todo. ¡Nos cuesta tanto convencernos! Pero viene a suceder que para estar presente en cada momento necesitamos liberarnos de muchas pasiones o deseos que nos esclavizan. No puedo orar profundamente o meditar, ni hacer nada de verdad, si soy un manojo de apetencias y deseos apremiantes.

Aunque no le guste a nuestra mente, no se puede comer el pan y la torta, uno queda indigestado. No se puede servir a dos señores sin vivir en conflicto. No hay que buscarle más vueltas al asunto: Sin renuncia no hay libertad. Imagina a veinte corredores en pos de la meta para alcanzar un premio. ¿Quién es libre? El que corre sin interesarse por la copa, ni por el puesto que ocupará al final; el que lo hace por el gusto mismo de correr. ¿Quiero las cosas del cielo o quiero la añadidura? ¿Las dos cosas? No es posible. Si vivimos para lo secundario nuestro espíritu se abruma y queda oscurecido de tantas agitaciones vanas.

¿Qué hacer? Me parece aclararme a veces pero me vuelvo a confundir.

Buscar la coherencia, aunque nos cueste y nos lleve tiempo. Es decir, hacer lo que sabemos y sentimos que debemos hacer. Elegir la vida a la que nos sentimos llamados. Aunque tengamos temores e inseguridades. Si en nuestra secreta y silenciosa intimidad nos preguntamos: De todas estas opciones… ¿Cuál es la que Dios me pide? Aparece indubitable un camino iluminado que contrasta con los demás. Al punto la mente lo cubrirá de objeciones e impedimentos varios. Ahí se define el signo de nuestra vida; en ese juego eterno entre lo sagrado y lo profano.

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Queridas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Este martes 16 de noviembre a las 15 hs. de Argentina, 19 hs. de España y equivalentes, nos visita nuevamente el Padre Pablo D’Ors. Nos brindará una breve exposición sobre el tema del Monacato secular y luego podremos formular preguntas. Los esperamos en el siguiente enlace habitual:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

Enlaces de hoy:

Homilía del domingo del Padre José

identidad y misión

La actitud de oración continua

del intercambio en la reunión mensual pasada*

Queridas hermanas y hermanos en Cristo Jesús; les dejamos aquí el vídeo de la primera parte de la reunión mensual de intercambio del pasado sábado y una síntesis por escrito de lo visto en las respectivas salas que se compartió luego y no pudimos grabar. Gracias a todos por un hermoso encuentro y la actitud fraterna y abierta al compartir.

1 . «En lo cotidiano está la presencia de Dios, no hace falta ver milagros, sino percatarse de su presencia en cada cosa de una forma dulce y normal. La Presencia cambia el ser del día, como lo haces y con qué sentido lo haces es totalmente diferente. Esto hace que el corazón esté tranquilo. Sientes el corazón amarrado a la mente, en el buen sentido, para que la mente no se vaya en preocupaciones, divagaciones, miedos. Jesús no te quita nada de esto pero hace que estés unificado y que puedas encarar las dificultades con paz en el corazón. La Presencia divina trasciende la perspectiva meramente ética e intelectual. Es un alimento el que supone la oración que hace que participemos en algo físico, pues en el entorno está la Presencia, está en todo y puedes comunicarte con ella.

Cuando estamos en la presencia Dios nos toma y obra por nosotros. Nuestros actos no son nuestros sino una colaboración entre ambos. La actitud de oración continua supone un abandono en su voluntad y una confianza que marca el sentido de la vida. La entrega a la voluntad de Dios hace que le veamos en todas las personas. Especialmente, ha bendecido a los pobres, que confían en su Providencia. Se encuentra también la presencia en la iglesia, en las miradas de los que nos rodean, hasta entre los pucheros anda el Señor como decía Santa Teresa. Como modelo, la figura de María, que nos orienta en la búsqueda de esta santidad sencilla, que estamos llamados a transmitir y a vivir. (Sara compartió lo de este grupo)

2. Los cuatro integrantes nos presentamos y encontramos similitudes de recorridos, experiencias de vida y hasta de edad. Fuimos aportando cada uno, desde su experiencia, cómo la búsqueda de experiencia monástica nos fue llevando hasta La Oración de Jesús. Compartimos experiencias de meditación en otras tradiciones y reconocemos haber encontrado en nuestra tradición orante la síntesis de todos estos recorridos. Pensamos y dijimos: es una búsqueda que no ha cesado. Es un encuentro entre Oriente y Occidente, con unicidad de criterios.

Sentimos que es el Uno el que nos convoca. Nos hemos emocionado por esta convocatoria y la celebramos en nuestra vida cotidiana. Nos sentimos verdaderamente amados hijos de Dios. En la madurez, hemos encontrado la contemplación en nuestra vida cotidiana. Nos gustaría aprender más sobre los sacramentos y su significado ya que estamos resignificando las prácticas litúrgicas aprendidas en nuestra infancia y juventud (Adoración al Santísimo, Confesión, etc.) Estamos agradecidos y felices de haber encontrado el Blog El Santo Nombre, y destacamos el impacto que ha tenido este encuentro para nuestra vida espiritual. Esta es una síntesis mínima, que no podría expresar la emoción y felicidad que sentimos los participantes. (Silvia compartió lo de este grupo)

3. A la primera pregunta: Lo reconocemos si estamos en nuestro centro; si nos olvidamos del ego y dejamos de mirarnos a nosotros mismos. Desde la fe vemos la huella de Dios, vivimos en fe. Hay que estar atentos y perseverantes. Lo reconocemos en el silencio y ahí nos damos cuenta que hay calor, amparo y paz en nuestras vidas. Es decir, en una atenta y amorosa presencia. A la segunda pregunta: los sacramentos como anclaje, bastón y compromiso que nos ayudan a afianzar en la fe. Compromiso, gratitud y gracia, que de esta última no hemos hecho nada para merecerla. Hay que ser agradecidos y gratos . Hay un parar, un observar y un seguir . A la tercera: las prisas, el egoísmo, el automatismo. Añorar el pasado, proyectar el futuro y olvidarnos de vivir el aquí y ahora. Cuarta : simplicidad como aporte – un total abandono en las manos de Dios. (Soledad compartió lo de este grupo en la reunión)

4. En el transcurso de la vida cada uno ha sido bendecido con la oportunidad de descubrir la riqueza de la oración del Nombre de Jesús y de ampliar estos conocimientos y prácticas a través de las enseñanzas encontradas en el blog del Santo Nombre y de los encuentros comunitarios. Esta espiritualidad, tan antigua en la Iglesia, nos permite ir adaptando, cambiando y modificando nuestras vidas de tal manera de vivir en presencia de Dios. Que si bien es cierto, en ocasiones percibimos esta presencia con nuestros sentidos, es mucho más que ello. Se trata de adentrarnos en la ermita de nosotros mismos procurando silenciar los ruidos y distracciones exteriores e interiores que nos hacen perder la atención. Una de las claves para vivir en la presencia de Dios es la búsqueda del silencio, la confianza absoluta en la providencia de Dios y la sacramentalidad de lo cotidiano. (Mariaelisa compartió lo de este grupo)

5. Han surgido dificultades grandes en la familia y con las personas y en medio de ellas se descubre que los demás no son enemigos sino que ellas (las personas) vienen de Dios y que son instrumentos de la gracia. Ha surgido sorprendentemente una actitud nueva que quiere que se «desangre el hombre viejo», el deseo de abandonarlo. Se descubre el contento en medio del sufrimiento. Se descubre que es Cristo actuando en nosotros». (Mario compartió lo de este grupo)

* Las reuniones de intercambio en el blog se realizan los primeros sábados de cada mes a las 16 hs. de Argentina, 20 hs. de España y equivalentes; en el mismo enlace de las oraciones.

El próximo martes 16 de noviembre a las 15 hs. de Argentina y 19 hs. de España, nos visitará nuevamente el padre Pablo D’Ors, quién expondrá brevemente sobre el tema del Monacato secular y podremos luego formular las preguntas que tengamos. Usaremos el mismo enlace que habitualmente, para las reuniones y oraciones. Están invitados. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús.

Enlaces de hoy:

Mujeres en busca del Amado

«Lo que llamamos aprendizaje es recordar…»

La vida de la gracia

«La gracia de Dios, manifestándose al hombre en su primer despertar espiritual y visitándolo luego durante todo el tiempo de su conversión, lo separa en dos. Le hace tomar conciencia de una dualidad en sí mismo y le enseña a distinguir entre lo que está contra su naturaleza y lo que debería serle natural. De ese modo le inspira la voluntad de rechazar todo lo que está contra su naturaleza, de modo que su verdadero ser, creado a la imagen de Dios, salga a la luz…

Todas las otras partes de su ser son todavía prisioneras, no pueden ni quieren obedecer a las exigencias de la vida nueva, sino que continúa pensando como anteriormente. Lo mismo sucede con el cuerpo y todas sus funciones. El hombre es todavía, por consiguiente, enteramente impuro, salvo en ese punto único que constituye en él el poder consciente de elegir libremente, en su interior, y que llamamos el espíritu.

Dios, que es la pureza misma, solo entra en comunicación con esta parte única, mientras todas las otras, todavía impuras le son extrañas y permanecen fuera de esta comunión. Dios está siempre listo para unirse al hombre todo entero, pero no lo hace porque el hombre es impuro. Tan pronto el hombre está enteramente purificado, Dios le hace sentir que lo habita íntegramente».

Fragmentos de Págs. 117 y 118 del cap. «La gracia de Dios separa al hombre en dos» en «El arte de la oración» de Teófano, el Recluso. Ed.Lumen 2005 (Buenos Aires – México)

Nuestra vocación

Dos audios sobre la mística de Nicolás de Cusa – primerosegundo

Lecturas de Filocalía

La audacia de la entrega

La foto es de Victor Rocha

Volver a fundarse en el propósito de vida. No dejar que las inercias dobleguen las intenciones profundas. Cada semana es una oportunidad de pasar la página e iniciar una nueva; con ese gusto que teníamos cuando niños y nos tocaba empezar un cuaderno impecable. Que deseo de ser prolijos, ordenados… de hacer las cosas bien. ¿No es verdad? Qué lástima cuando se nos corría la tinta o ya teníamos varios borrones que opacaban la limpieza de la hoja.

Cada semana, cada día y hasta cada actividad, momento a momento, pueden ser ocasión para recrear el ímpetu y llamar de regreso al coraje. Inspirar profundo y pedir la audacia de la entrega total, de ese abandono libre de cuidados que en realidad es atención pura. Las grandes epopeyas o las sagas legendarias no solo están en las super producciones de Hollywood. Hay toda una épica personal en cada vida humana que pasa desapercibida, incluso para nosotros mismos.

Lo que hacemos tiene mucho más significado del que aparece en la superficie de una mirada rápida. Existen pequeñas victorias entretejidas en el cotidiano de la vida de todos y muy dignas derrotas que hubieran querido incorporar a su repertorio los antiguos juglares. ¡Es tan extraordinario el ser humano! En los distintos escenarios que nos toca atravesar se encuentran apenas velados los misterios de Dios. Invocar a Cristo sin cesar, alimentando la calidez del corazón; preservar el tesoro que llevamos dentro, esa luz que todo lo sacraliza.

Reconciliarnos con lo hecho, asimilar las lecciones, cultivar una fe indómita. La vida nunca es mediocre cuando la vivimos despiertos. Dejando atrás cualquier caída, anclados al momento presente, usemos la semana para invocar ininterrumpidamente a Jesús con un deseo lleno de dulzura y alegría.* Ese es nuestro oficio permanente, la profesión perpetua.

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* Esta frase en negrita pertenece a Hesiquio Higúmeno, del párrafo 91 en el «Discurso para las eminencias máximas…» pág. 248 vol. primero de Filocalía (Ed. Lumen)

Enlaces de hoy: un post y un libro:

¿Cómo es ser peregrina/o en tiempos modernos?

Aquí para ir al blog

Dos párrafos e invitación

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La custodia del intelecto

«Permanece cerca de tu corazón, cuidando tus sentidos: si vive en paz contigo el recuerdo de Dios, podrás sorprender a los ladrones que tratan de depredarlo. El que examine con exactitud sus pensamientos, reconocerá a aquellos que están por entrar y contaminarlos. Estos perturban el intelecto tratando de distraerlo y de arrastrarlo hacia el ocio. Los hombres que reconocen su malicia, permanecen imperturbables, rezando al Señor.

El monje… como un verdadero remero debe cruzar el oleaje guiado por la gracia, sin apartarse de la vía y cuidando solamente de sí mismo, y debe -con recogimiento- hablar con Dios con un pensamiento no distraído y el intelecto simple… El momento actual exige de nosotros la oración, así como los vientos, el gran oleaje y la tempestad exigen la presencia de un remero experimentado…

de Isaías, el Anacoreta; «La custodia del intelecto» en Filocalía – Vol. primero página 94 – Ed. Lumen

Hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Los invitamos a un encuentro de intercambio y oración, el próximo sábado 6 de Noviembre a las 16 hs. de Argentina, 20 hs. de España y demás horarios equivalentes. Allí probaremos una nueva modalidad para los encuentros que puede favorecer el intercambio en torno a un eje temático y la cercanía de lo que se comparta. El enlace de ingreso es el mismo que para los momentos de oración:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

Enlaces de hoy:

Bienaventurado

Vive en Cristo

Seminario profundización de amigos del desierto

Formosa (Argentina) silvanatrevizan@gmail.com

Celular: 3704689625 – Reuniones Lunes 20 hs.

Oremos

Asís, Perusa, Italia (de Moisés Becerra)
¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Indícalo si eres capaz de entender.
¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, les has indicado su puesto a la aurora…?

(Job 38, 4 – 38, 12)

¿Qué es la oración?*

La sustancia misma de la vida. La creación entera en su regreso al origen, es un modo universal de oración. Todo esta regresando al Padre y cada partícula y criatura por más pequeña que parezca, hace oración cuando desarrolla su impronta; ese particularísimo modo de ser las cosas distintas de las otras. La diversidad cobra sentido al buscar la unidad y esta búsqueda subyace a todos los movimientos, a todos los hechos y aconteceres, a todo el irse dando la vida en sus innumerables formas. Nuestra propia vida ya es oración. El proceso de elevación espiritual y vuelta al hogar es, en todo caso, un modo de hacernos conscientes de que oramos continuamente.

Hace oración el pobre cuando busca saciar sus extremas carencias y el rico cuando busca un nuevo objeto que le anestesie su vacío. Hace oración el creyente cuando cree y el ateo al negarse a creer. La semilla al despuntar el tallo, la flor al florecer y también al marchitar. De la mañana a la noche, todo es oración sin interrupción. Oran los bebés al llorar y las madres al consolar y rezan los astros cuando danzan en sus órbitas y las estrellas al morir. En cierto modo, podríamos decir; que el universo es un templo infinito cuyo sagrario se encuentra escondido en la esencia de cada ser. O también, que todo entona con su particular modo el Santo Nombre de Dios.

Bueno, ¿pero nuestra oración personal o la oración comunitaria o eclesial?

Es el modo en que aceptamos la primacía absoluta de Dios y nos vamos haciendo conscientes de ser hijos muy amados. Nos damos cuenta de quienes somos, de donde estamos y del sentido profundo de la vida. Nos reconocemos carentes de plenitud, viviendo en el exilio y advertimos que peregrinamos desde el día en que nacimos, hacia la patria verdadera. El sentirnos solos, separados, angustiados, inquietos o preocupados y un largo etcétera, nos pone de relieve la condición caída. Ese olvido ancestral de la gloria que portamos. Ese aliento que nos fue insuflado y que nos convirtió en seres vivientes. (Gen 2, 7) Los diferentes modos de oración son modos de caminar hacia ese reencuentro.

Vivir en oración es el más pleno ejercicio de nuestra libertad. Es decir, vivir en el reconocimiento de nuestra absoluta dependencia de la divina providencia. Sumarnos con todas las fuerzas a este designio que se nos revela en cada instante, es caminar por el sendero recto; un camino fácil donde nos dejamos llevar y depositamos las cargas en Cristo. (Mateo 11, 30) En este sentido, cada repetición de La oración de Jesús o de la forma personal de oración; desaloja algo de nuestra voluntad caída o maquinal y permite la impresión en el alma de lo que Dios quiere de nosotros. En realidad, cada oración que hacemos es el modo en que Dios nos llama de regreso. (Juan 15, 16)

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*Este mes de noviembre 2021, si Dios quiere, lo dedicaremos al tema de la oración y de la esencia de las comunidades cristianas.

Hoy, dos audios y un aviso:

«Verle es verte» – Sobre Nicolás de Cusa (Audio en Youtube)

«Las experiencias extáticas en San Agustín» (Audio en Youtube)

Hermanas/os en Cristo Jesús: Este mes de noviembre los momentos de oración se llevan a cabo a las 7, 16:30 y 22 horas de Argentina; 11, 20:30 y 2 horas de España y equivalentes. El enlace es el habitual aquí:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

Un sentimiento apacible

Gracias Inés por la foto!

«Lo que deben buscar en la oración es establecer en sus corazones un sentimiento apacible, pero constante y cálido, con respecto a Dios; no cuenten con el éxtasis ni con algún estado extraordinario. Pero, si Dios les hace experimentar algo de este género en la oración, ríndanle gracias y no imaginen que esto les es debido; no lamenten su desaparición como si fuera una gran pérdida. Al contrario, desciendan de esas alturas hacia la humildad y la sobriedad de los sentimientos hacia el Señor».

«¿Cómo hicieron nuestros grandes ascetas, nuestros Padres y nuestros maestros para encender en ellos el espíritu de oración y para establecerse firmemente en la oración? Todo su objetivo era entregar su corazón, pues en el se encuentra la fuente de la vida. Allí, donde está el corazón, están la conciencia, la atención, el intelecto; allí se encuentra el alma toda. Cuando el corazón está en Dios todo el hombre está en Dios y permanece constantemente ante Él en adoración, en espíritu y en verdad».*

* de Teófano, el Recluso, en «Sublimidad de la oración interior» – Antología de autores espirituales – Pag. 16 y 48

Homilía del domingo

Película «El príncipe que contemplaba su alma»

Estar en casa: en el corazón

«¡Mis felicitaciones por vuestro feliz retorno a a vuestra casa! Después de una ausencia la casa es un paraíso. Todo el mundo siente esto de la misma manera. Experimentamos exactamente lo mismo cuando, después de una distracción, volvemos a la atención y a la vida interior. Cuando estamos en el corazón estamos en nuestra casa; cuando no estamos allí, estamos sin domicilio. Y es de esto, por sobre todo, que debemos preocuparnos».

de «El arte de la oración» de Teófano el Recluso

Queridas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: debido a que un buen número de hermanas/os no podían asistir al encuentro de mañana, lo hemos fijado para el próximo sábado 6 de noviembre, a las 16 horas de Argentina, 20 horas de España y horarios equivalentes*. Allí probaremos una nueva modalidad para los encuentros que puede favorecer el intercambio en torno a un eje temático y la cercanía de lo que se comparta.

El lunes si Dios quiere, seguimos con los tres momentos de recogimiento, oración y silencio. Debido al cambio de hora en España y a pedido de los hermanos/as se modifica el horario vespertino. Podemos encontrarnos entonces para rezar La oración de Jesús en comunidad, a las 7, 16:30 y 22 horas de Argentina; 11, 20:30 y 2 horas de España y equivalentes.

* España retrasa una hora su horario este 31 de Octubre

El coraje de amar

Gracias Emma por la foto!**

¿Será posible recrear comunidades cristianas sustentadas en lo que se ha llamado cristianismo original?

Sin duda, claro que sí. Ya existen y están en todas partes. No podría mencionarte específicamente cuales, porque no viajo casi y no conozco en persona esas experiencias y además no soy quién para juzgar; pero el Espíritu sopla donde quiere (Juan 3, 8) y siempre está sembrando y plantando nuevos brotes frescos de la experiencia original de Cristo en el corazón. *

Ejemplos de esta siempre presente luz del Espíritu, que vuelve el río al cauce primero, están a la vista en la historia cristiana a lo largo de los siglos. A veces fue una nueva orden monástica, que al calor de un carisma particular se expandía superando obstáculos impensables. O fue el testimonio de una santa o santo que con su propia vida señalaban el camino. Con frecuencia fue un libro que irradiaba una luz concreta o familias laicas que encarnaban el libro de los Hechos… La renovación, es decir, este volver a hacer nuevo lo que ha envejecido es una constante. Lo sagrado vuelve a irrumpir una y otra vez en la historia humana y desborda los márgenes que nuestro temor le quiere imponer.

¿Qué es lo que produce el decaimiento, hablando en general, de nuestra coherencia de vida, personal, institucional y social?

Habitualmente es la repetición de lo que se explica muy bien simbólicamente en el Génesis, que se ha llamado «la caída original» o el pecado original. Es decir, habiendo dado la primacía a la vida mental, nos hemos creído capaces de hacer, de vivir y de avanzar independientemente de la voluntad divina. Nos creímos «la gran cosa» por usar una expresión coloquial; nos tomó la soberbia, el orgullo, la pretensión de hacer una morada eterna en lo que es transitorio. Dimos la espalda a quién todo le debemos.

Como humanidad nos hemos exteriorizado; nos aferramos a lo corporal/material como el sumo bien. Es la vieja historia de la idolatría. Cuando llegamos a creer que hay algo que nos puede dar la plenitud o la felicidad; fuera de la gracia que vive en lo profundo del alma; empezamos a vagar errantes de objeto en objeto sin poder saciarnos nunca. Los resultados están a la vista. No es un castigo divino, es simplemente usar la vida para algo que no fue diseñada. Una silla es para sentarse, si la usas de sombrero vives en la incomodidad.

El corazón humano tiene un anhelo de plenitud y dicha perpetua, eso está en su misma raíz. Cuando desoyendo ese llamado, queremos contentarnos con placeres fugaces que duran muy poco y cuestan mucho trabajo conseguir, nos volvemos infelices. Nuestra mezquindad crece por la frustración que sentimos y nos hacemos duros, nos parece estar solos y separados del resto de los hombres y huérfanos en medio de la creación. Por esto mismo, los tiempos que atravesamos son complicados y esa complejidad no parece que vaya a disminuir en el corto plazo.

¿Qué podemos hacer?

Vivir desde el espíritu profundo, que siempre está ante la presencia divina. Dejar lo accesorio y centrarnos en lo esencial. Tomar el evangelio como regla de vida y poner lo mejor que tenemos para seguirlo con coherencia. Eso nos pone «en línea» con la voz de la gracia. Vivir conectados y entregados al supremo designio nos allana los caminos, todo se hace solo mientras descansamos en Él. (Salmo 126) Hoy más que nunca nos hace falta un espíritu de fraternidad genuino; la sobria inteligencia que deriva de un corazón pacificado y , sobre todo, el coraje necesario para amarlo todo y a todos.

** La foto es del «Parque Natural de Guara», provincia de Huesca, España.

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El miedo a lo desconocido

Premisas de Fraternidad

26º Clase de Fenomenología 2021

Entibiar el corazón

«Aprende a realizar todo lo que hagas de tal manera que entibie tu corazón en lugar de enfriarlo. Ya sea que leas o reces, trabajes o converses con otros, debes mantener tu propósito firme: no dejar que tu corazón se enfríe. Mantén tu fuego interior recitando una oración breve y vigila tus sentimientos para que no disipen este calor. Las impresiones exteriores raramente están de acuerdo con el trabajo interior».

de Teófano, el recluso en «Sublimidad de la oración interior», pág. 177 – Ed. Lumen

Hola hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Aquí les dejamos un vídeo que nos recomendó ayer Beatriz, durante el encuentro de intercambio, sobre el tema de «La oportunidad y la bendición de una herida» con el Padre Javier Melloni SJ .

Haz clic aquí para la segunda parte

Enlaces de hoy:

Aquí el encuentro de intercambio de ayer Sábado 23/10

El Padre Nuestro en arameo por Harpa Dei

Aquí una síntesis de la película que nos recomendó Ana María en el encuentro de ayer

Espiritualización del alma y el cuerpo

«La aplicación es fácil: cuanto más parece uno perder con Dios, más gana. Cuanto más nos quita Dios en lo natural, más nos da en lo sobrenatural. Se lo amaba un poco por sus dones; cuando ya no se perciben esos dones, venimos por fin a no amarlo sino por Él mismo. Por la aparente sustracción de los dones sensibles es como Él prepara ese gran don, el más precioso y el más amplio de todos, puesto que los encierra a todos. Las almas que alguna vez se sometieron totalmente a su acción deben siempre interpretarlo todo favorablemente… Que el alma que se ha entregado totalmente a Dios atraviese sin temor todas estas pruebas; que no se deje arrebatar su libertad. Con tal que sea fiel a la acción divina, esta acción todopoderosa sabrá hacer maravillas de ella, a pesar de todos los obstáculos…»

de la página 75 del Tratado del Santo abandono a la Providencia divina del Padre J.P. de Caussade

«Si llegamos al hábito de la oración espiritual, descubriremos que, por la misericordia de Dios, el deseo interior que tenemos de Él se hace más frecuente. Sucede finalmente que esta atracción íntima no cesa, y entonces se comienza a vivir interiormente en presencia de Dios de una manera continua. Esto es el advenimiento, en nosotros, del reino de Dios… Al mismo tiempo comienza un nuevo ciclo de transformaciones en nuestra vida interior, que puede ser llamado la espiritualización del alma y del cuerpo».

de pág. 144 en «El arte de la oración» de Teófano, el recluso.

Hoy un audio y dos enlaces:

Haz clic aquí para ir a la lista de reproducción «Mística cristiana del desasimiento»

Discernir para decidir (Del blog de Sergio)

La atenta libertad

Gracias Sara por la foto!

Cada semana hay que retomar el propósito. Ese punto de vista o versículo que privilegiamos y al que tratamos de entregar nuestro corazón. Refundar cada vez el espíritu de consagración, ese «Fiat» que se vuelve a decir en cada instante. a tu palabra, a tu enseñanza, a tu voluntad manifiesta en todo momento mediante lo que acontece. Revalidar los votos del corazón implica evitar la negligencia que lo endurece.

El verdadero hogar está a la mano en el momento presente, detrás del velo aparente de la divagación. Seguirte es estar completos ahora… en la oración incesante de los gestos, de las acciones coherentes, caminando con fe sobre las aguas de las inquietudes. Invocar tu Nombre para calmar la tempestad de las apetencias, los pensamientos dispersivos y las preocupaciones. Recordar la suave alegría distintiva de quién camina confiado; la atenta libertad del que se sabe querido, guiado y protegido.

Reconciliarnos con lo hecho, no enredarse en lo que pasó. Iniciar la semana y los días como quién despierta al amanecer fresco en el campo. Dejar salir el coraje de la confianza. Cada día nos es dada una nueva energía. ¿En que la usaré? ¿Cuáles son las prioridades? Buscar el centro, la nepsis del corazón y permanecer actuando desde allí. Dejemos actuar al gran alfarero, Él conoce muy bien su arte y sabe trabajar la arcilla.

elsantonombre.org

Enlaces de hoy:

Homilía del domingo

Nuestra vocación

Encuentro de intercambio del sábado 16 de Octubre

Un glorioso desatino

«… 1.- Riego acarreando el agua con cubos desde un pozo.
Corresponde con la oración mental, interior o meditativa, que es un discurso intelectual sin repetición de oraciones aprendidas. Se trata de recoger el pensamiento en el silencio, evitar las continuas distracciones y comenzar un diálogo con Dios, sin artificios ni protocolos, como se habla con un amigo. Es la etapa que más esfuerzo personal requiere. Iniciar este camino, supone luchar con continuas distracciones,  y las atracciones del mundo, a menudo también contra la tristeza y las dudas.

2.- Riego trasegándola con una noria.
Oración de quietud: también llamada contemplativa. La memoria, la imaginación y razón experimentan un recogimiento grande, aunque persisten las distracciones ahonda la concentración y la serenidad. El esfuerzo sigue siendo personal, se comienza a gustar de los frutos de la oración, lo que nos anima a perseverar.

3.– Riego con canales desde una acequia.
Oración de unión: El esfuerzo personal del orante es ya muy pequeño: memoria, imaginación y razón son absorbidas por un intenso sentimiento de amor y sosiego: “Quiere el Señor aquí ayudar al hortelano… es un sueño de las potencias, que ni del todo se pierden ni entienden como obran. El gusto y suavidad y deleite es más sin comparación que lo pasado… Es un glorioso desatino, una celestial locura, adonde se aprende la verdadera sabiduría…” (Vida 16,1) …

Fragmentos del Libro de la Vida

Un enlace al post sobre la santa en el blog de Lourdes

Todos los sábados a las 15 hs. de Argentina y 20 hs. de España reunión de intercambio entre participantes de los cursos, amigos y lectores del blog. Haz clic aquí para ir al Zoom.

La disposición interior

«¡Oh amadas almas que esto leéis! , no os costará más (tender a la santidad): haced lo que ahora hacéis, sufrid lo que ahora sufrís; solo se trata de que cambiéis el corazón. Lo que se entiende por corazón es la voluntad, la disposición interior. Este cambio consiste pues en querer lo que nos llega por designio de Dios. Sí, la santidad del corazón es un simple fiat, una sencilla disposición de la voluntad conformándose con la de Dios: ¿Qué puede haber más fácil? Pues ¿Quién no podrá amar una Voluntad tan amable y tan buena? Amémosla pues, y por ese solo amor, todo en nosotros se tornará divino».

de página 23 del «Tratado del Santo abandono en la providencia divina» del padre Caussade.

Enlaces de hoy:

«En el fondo esencial del ser…»

Más sobre los miedos en el blog de Susana

Para entrar a los momentos de oración, haz clic aquí

Un ámbito de oración

Comprendo que el rumbo de las cosas depende de la voluntad de Dios. Que yo no regulo la órbita de los astros, ni lo que hacen los vecinos, ni los latidos de mi corazón y ni siquiera las derivaciones múltiples de los hechos que se van sucediendo en mi familia. Entiendo también que lo que está en mi mano es hacer lo mejor posible en cada momento, tratando de actuar en el momento presente con la mayor impecabilidad posible, según los evangelios, mi conciencia y capacidades. Sin embargo, sigo inquieto o preocupado, la tensión ha disminuido un poco pero no se ha ido. Vivo con el cuerpo agarrotado la mayor parte del tiempo. Dime algún recurso que sea práctico y aplicable en cualquier momento.

Es normal. Inercias y costumbres de décadas no se van de un día para el otro. El cuerpo tiene memoria de la tensión acumulada y aunque la mente encuentre menos motivo para tensarlo; es decir para ponerlo a la defensiva, las huellas quedan y demoran en borrarse. Hay algo que puedes usar como complemento de La oración de Jesús o de la invocación que uses para situarte en el recuerdo de Dios: aflojar el rostro. Las mandíbulas manifiestan con mucha prontitud lo que ocurre en la mente. Ante cualquier tormenta del ánimo invoca al Señor y afloja los músculos de la cara empezando por dejar suelta la mandíbula inferior. Nada exagerado, solo soltarla un poco.

Esto te deja por fuera con la conocida «cara de póker» y por dentro notarás un inmediato cambio de perspectiva. Te acerca a la posición de testigo. La habitual identificación en que vivimos, raíz de casi toda preocupación, se sostiene en este andamiaje de tensiones corporales. Si aflojas el rostro ayudas mucho a que la mente se tranquilice. Si la mente se tranquiliza se afloja mucho todo el cuerpo y esto se va alimentando mutuamente de manera favorable. Por supuesto, esto no funciona demasiado, sino comprendemos que nuestra correcta posición es permanecer alineados con las leyes de la creación, vivir de acuerdo con la trama invisible que todo lo sostiene.

Es decir… desarrollar con paciencia aquello a lo que te sientes llamado; cultivar tus talentos con el mayor arte posible y hacer de tu corazón un ámbito de oración.

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Enlaces enviados y amigos del blog:

El discernimiento como escucha sagrada de la realidad

Terapia con sentido

Cierra la puerta a las inquietudes

San Bruno

«La “inquietud” pesa sobre el espíritu, sobre el corazón, sobre toda alma. Envenena la existencia. Tengas lo que tengas que hacer, sean cuales sean tus responsabilidades materiales o espirituales, no enmarañes tu alma, y no permitas jamás que la inquietud te turbe. Todo lo que tienes que hacer en religión es Su obra. Haz generosamente lo que puedas, sabiendo que el éxito no depende más que de Él, no de tus habilidades.

Si no buscas en ninguna cosa tu propia gloria, vivirás en una paz inalterable, aunque tengas mucho que hacer aún. Una sola cosa hay que temer: el pecado. Los caminos de Dios no son los nuestros. Jesús triunfa por el fracaso. Nada ha cambiado desde hace veinte siglos. Sé diligente, y pon los medios: es la voluntad de Dios. Pero quédate persuadido de que nada tendrá éxito más que por Él. Si Él no lo quiere, acepta el fracaso, así como todas sus consecuencias humillantes y desagradables.

Entonces, serás libre. Hacer lo que Dios quiere: eso es lo que importa; no el tener éxito. ¡Es tan tranquilizante pensar que el Padre tiene en sus manos, el mundo y el corazón de todos los hombres! Todo ocurre porque Él quiere; nada se hace que Él no lo permita. ¿Por qué angustiarse con vanas preocupaciones? Pon por obra lo que está en tu mano, pero a su tiempo. Rehúsa reflexionar en el momento que pertenece a Dios: oración, lectura, gran silencio de Completas a Prima… » (son fragmentos de «Las puertas del silencio»)

(El texto fue escrito para monjes cartujos)

Aquí el PDF completo

Momentos de oración: de lun. a vier. a las 7, 15 y 22 hs. de Argentina / 3, 12 y 20 hs. de España

Homilía del Domingo 10 de octubre

¡Oh que descanso..!

Esto de la sumisión a la voluntad divina a mi no me cuadra. Me hace sentir marioneta. Y eso de dejar las cosas del mundo me suena a vivir una vida triste sin ninguna alegría.

Sí, la mente puede interpretar así la enseñanza del Padre Caussade u otras similares, sobre el abandono a la divina providencia. Es un tema extenso, lo tratemos por partes. Mira una planta en tu patio, alguna que sea bella para ti. Ella nació de una semilla, creció por un misterioso impulso que la habitaba. Desplegó hojas y flores hermosas; cada día se abre al sol y espera la lluvia. Está totalmente inmersa en su medio. Es compatible con el aire, con los minerales de la tierra, se bebe el agua a raudales. Luego del aguacero queda tan linda que nos parece contenta. Cumple ciclos de floración, produce frutos y sigue las estaciones.

Nosotros en principio, seguimos un camino similar. Venimos de la semilla de nuestros padres; crecemos bajo el influjo de una fuerza invisible que habita los miembros; desplegamos la risa y el juego, desarrollamos los talentos, emprendemos y realizamos proyectos que, a modo de flores y frutos, nos insertan en el mundo social. Tejemos relaciones afectivas y nos nutrimos de ellas. También esperamos la lluvia, nos agobiamos un poco con el calor y nos vemos radiantes cuando nos sentimos queridos y valiosos.

No conocemos la vida secreta en la conciencia vegetal; nos parece saber algo más de la vida animal; muchos de ellos nos resultan muy queridos y nos sentimos parientes. Sin saber como, respiramos, comemos, dormimos y despertamos, nos activamos y movemos; en casi todo nos parecemos a los demás vivientes. A esa fuerza inconcebible que puso en marcha todo y que sostiene los planetas en órbita y da la luz a las estrellas, le llamamos la voluntad de Dios. Al reconocimiento profundo de esto, le decimos aceptar la providencia divina. Agradecer este misterio cada día y vivir gozosos de ser parte de la creación y sumarnos a la obra con lo mejor que tenemos, es la sumisión al supremo designio.

Mediante la atención nos damos cuenta de que vivimos en Su casa. Al sabernos invitados al banquete de la vida surge la gratitud. La gratitud nos hace amar al dador de todas las cosas. ¡Oh que gusto ser arcilla en sus manos! Olvidarse de los cuidados y de la propia importancia… que descanso! La atención vigilante nos permite sumarnos, ejercer la libertad que nos regala. La vida cobra sentido y se disfruta en plenitud. Es la recuperación de la infancia, la suave sinfonía de los hijos de Dios.

elsantonombre.org

Enlaces de hoy:

Empiezo a percibir

Ejercicios contemplativos en la vida ordinaria

Hermanas y hermanos, cada sábado a las 15 hs. de Argentina, 20 horas de España, nos encontramos para realizar un intercambio fraterno e invocar el Santo Nombre de Jesús en comunidad. El enlace es el mismo que para ir a los momentos de oración: https://us02web.zoom.us/j/88619724529

¿Qué queréis que haga?

«Así, no viendo sino a Dios en todas las cosas, el alma debe tomarlas y dejarlas todas ellas según el divino beneplácito, para no vivir ya, ni nutrirse, ni esperar sino de esa Voluntad divina, y no de las cosas que solo por Dios tienen alguna fuerza o virtud. Debe decir en cada momento y frente a cada cosa o circunstancia lo que San Pablo: Señor, ¿Qué queréis que haga? Y no esto o aquello, ¡sino todo lo que queráis! El espíritu ama tal cosa, el cuerpo tal otra: yo, Señor, no quiero otra cosa que vuestra santa voluntad…

El orden querido por Dios da a todas las cosas, para el alma que a Él se conforma, un valor sobrenatural y divino; todo lo que tal designio impone, todo lo que el encierra, y todos los objetos a los cuales se extiende se convierten en santidad y perfección, pues su virtud no tiene límites; diviniza todo lo que toca… Preciso es pues concluir que no hay una vía en particular que sea la más perfecta, sino que lo más perfecto en general, es la sumisión a la voluntad de Dios, ya sea en el cumplimiento de los deberes exteriores, ya en las disposiciones interiores…»

Son fragmentos escogidos del Tratado del Santo abandono del padre Caussade SJ del cap. VI y VIII (Págs. 16 y 19) del libro editado por Apostolado de la oración. El PDF tiene diferencias de paginación y nomenclatura de los capítulos y subtítulos.

El silencio en la Cartuja

Oración Nocturna del 6 de Octubre

Aquí la clase 23º de Fenomenología 2021

La plenitud de nuestros momentos

¡Gracias Inés por la foto!

«Si la divina voluntad nos presenta como un deber presente el leer, entonces la lectura obra en el fondo del alma el resultado misterioso. Si la divina voluntad nos hace dejar la lectura en función de un deber de contemplación actual, entonces este deber es el que realiza en el fondo del corazón el hombre nuevo, y la lectura sería entonces perjudicial e inútil.

Si la divina voluntad nos aparta de la contemplación actual, para aplicarnos a una ocupación exterior, y eso durante un tiempo considerable, este deber forma a Jesucristo en el fondo del corazón, y toda la dulzura y suavidad de la contemplación no serviría sino para destruirlo.

Es el designio de Dios lo que constituye la plenitud de todos nuestros momentos. Se va presentando bajo mil apariencias diferentes, las cuales, al ir constituyendo sucesivamente nuestro deber presente, forman, hacen crecer y consuman en nosotros al hombre nuevo, hasta la plenitud que la divina sabiduría nos ha destinado. Este misterioso crecimiento de la edad de Jesucristo en nuestros corazones es el logro producido por el designio de Dios: es el fruto de su gracia y de su voluntad divina».

de la pág. 13 del «Tratado del Santo abandono en la Providencia Divina» de J.P. Caussade SJ (Ed. Apostolado de la oración)

Lista de los momentos de oración

Enlaces enviados por amigas/os del blog:

El cerebro nuestro mejor aliado contra el estrés…

Su infinita sabiduría

Gracias Emma por la foto!*

«Hay pues que amar en todo a Dios y su plan divino: hay que amarlo tal como se presenta, sin desear nada más. Que se nos presenten tales o cuales objetos, no es asunto nuestro, sino de Dios, y lo que Él da es lo mejor para el alma. ¡Qué gran compendio de espiritualidad es esta máxima, este abandono puro y total al designio de Dios.

Y ahí, en el continuo olvido de sí mismo, ocuparse eternamente de amarlo y de obedecerlo, sin todos esos temores, esas reflexiones, esas vueltas sobre sí mismo, esas inquietudes que muchas veces produce la preocupación por la salvación y por la propia perfección. Puesto que Dios se nos ofrece para ocuparse de nuestros asuntos, dejémoslos pues de una buena vez en manos de su infinita sabiduría, para no ocuparnos ya sino de Él y de lo que le concierne».

Del libro tercero, capítulo uno, del «Tratado del Santo abandono en la Providencia Divina» de J.P de Caussade, SJ (Apostolado de la oración – Buenos Aires – 2006 – página 66.)

* La imagen del post es del monasterio Cisterciense llamado Santes Creus.

Aquí la oración matutina de hoy 5 de octubre de 2021

Aquí el audio en MP3

Aquí el libro «Encuentros con el silencio» de Julio Zarco

El espíritu al mando

Una imagen de la película «Clara y Francisco»

«La mente, con todo lo que de ella depende, quiere ocupar el primer lugar entre los medios divinos; hay que reducirla al último, como si se tratara de un esclavo peligroso, que no es de fiar. El corazón sencillo, si sabe utilizarla, puede sacar de ella gran provecho; pero no es menos cierto que también puede estorbar mucho sino está bien sujeta…»

del Cap VI del Tratado del Santo Abandono de J. P. de Caussade SJ

Queridas amigas y amigos en el Santo Nombre de Jesús: Esta semana, concentramos la atención, en la intención de recibir cada acontecimiento como lo que es: algo puesto allí por la divina providencia para nuestra elevación espiritual.

Si quieres participar en los momentos de oración leyendo el evangelio del día, algún salmo o recitando La oración de Jesús puedes pedir tu inclusión en el grupo de Whatsapp organizado por Guadalupe:

https://chat.whatsapp.com/GwnjY24SJ5OBpZNRs4XI0w

Haz clic para ir a la oración

La memoria frágil

Gracias Sara por la foto!

Cuando La oración de Jesús se ha hecho frecuente, en los distintos momentos del día, se aposenta como un fondo constante. Se forma como una textura de calma, en la cual podemos descansar; con independencia del tipo de actividad a la que nos convoca el momento. ¿Qué se necesita? Confiar más en el corazón que en las especulaciones del pensamiento. Es en el fondo del alma donde se va tejiendo esta textura pacífica, que es fuerte y suave a la vez.

No es invasiva, no se impone; persiste confiada en una brisa que la alienta. Las distintas situaciones nos requieren y piden respuestas diversas. Allí, en ese instante, ¿qué elegimos? ¿Qué cauce seguiremos? ¿La duda, el cálculo, lo que opina la ansiedad, el temor, la posesividad… o apelaremos a la invocación del Nombre? Es como un entrenamiento de tiempo completo. ¿En donde pongo mi refugio? Como el salmista digamos: He puesto mi refugio en el Muy alto. Mi amparo junto al Altísimo.

Bien afirmados y confiados en la providencia divina, nuestras fuerzas se regeneran. Las potencias y talentos cobran sentido. Las acciones que ejecutamos se armonizan con esa música secreta, con el latido del espíritu en nosotros. ¿Qué hace latir al corazón; que misterioso arcano regula la respiración; cómo vienen a mantenerse los planetas en sus órbitas? ¿Qué hebra luminosa modela las galaxias? Esa misma fuerza misteriosa impulsa a la hormiga temblorosa, que llevando una hoja gigante, se tambalea en un rincón de tu patio.

¿Dónde descansa el espacio? ¿Cómo es que transcurre el tiempo? ¿Qué magistral director concierta la sinfonía entre la abeja, el polen y la flor? Vientos repentinos, nubes glamorosas, innumerables matices de verde bañados de un sol opulento. Y por allí y más allá, en todas partes, la gente. Oh sí! La gente. El mismo universo se extiende al interior de sus pupilas. Enigmática estirpe, colosal criatura, verbos encarnados de memoria frágil. Hemos olvidado que somos Hijos y Quién es nuestro Padre.

Dejemos a un lado las preocupaciones. El Amado sabe. Es Su nombre el que escuchamos apenas nos callamos.

elsantonombre.org

Homilía del Domingo del Padre José

Fidelidad al momento presente

«El momento presente es siempre como un embajador que manifiesta la voluntad de Dios, y el corazón fiel le responde siempre: fiat. Así el alma en todas las alternativas se encuentra en su centro y lugar. Sin detenerse jamás, va viento en popa, y todos los caminos y maneras la impulsan igualmente hacia adelante, hacia lo ancho e infinito: todo es para ella, sin diferencia alguna, medio e instrumento de santidad, en tanto
considere siempre que eso que se presenta es lo único necesario [Lc 10,42].

No busca ya el alma con preferencia la oración o el silencio, el retiro o la conversación, la lectura o la escritura, ni la reflexión o el cesar de discurrir; no le preocupa el alejamiento o la búsqueda de libros espirituales, o elegir entre abundancia o escasez, enfermedad o salud, vida o muerte. Simplemente, lo que ella busca en todo momento es la voluntad de Dios; lo único que pretende es el despojamiento, el desasimiento, la renuncia a todo lo creado, sea real o solamente afectiva, no ser nunca nada por sí y para sí, ser siempre en la voluntad de Dios, para agradarle en todo, haciendo de la fidelidad al momento presente su única alegría, como si no hubiera otra cosa en el mundo digna de su atención.»

Extracto del libro “El abandono en la Divina Providencia” de Jean Pierre Caussade (Págs. 55 en el PDF digital)

Hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Mañana sábado 2 de octubre a las 15 hs. de Argentina, 20 hs. de España, realizaremos el encuentro semanal, si Dios quiere; entre participantes de los cursos, amigos y lectores del blog. Haremos una breve exposición sobre el contenido del libro «El abandono a la Divina Providencia»; podremos luego hacer un intercambio y terminar con un momento de La oración de Jesús. Recuerden que las oraciones matutinas 7 de Argentina y nocturnas 22 hs. de Argentina son por ahora de lunes a viernes solamente. El enlace para unirse a cualquier encuentro es siempre el mismo:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

Enlaces de lectores y/o amigos del blog:

Un retiro sin igual – Dos Teresas – Un camino

Santa Teresita

Fundación Humans

Contentos con el don de Dios

«Si uno no recibe los talentos propios de un estado, recibirá los peculiares de otro. Unos estarán en pura fe, otros en otra situación de espíritu. En la misma naturaleza creada, cada criatura tiene lo que conviene a su especie: cada flor tiene su encanto, cada animal su instinto, cada criatura su perfección.

Así, en cada estado diverso de la vida espiritual, cada persona tiene su gracia específica, y cada uno está contento si su buena voluntad sabe acomodarse al estado elegido para él por la providencia. Desde que esta buena voluntad nace en el corazón de un alma, esta se sumerge en la acción divina y ésta obrará más o menos en ella, según esté más o menos abandonada.

Por lo demás, el arte de abandonarse no es otro que el arte de amar. El amor encuentra a Dios en todo, y nada le rehúsa. ¿Cómo rehusarlo? El amor no puede pretender otra cosa que lo que quiere el amor». (*)(**)

Extracto del libro «El abandono en la Divina Providencia» de Jean Pierre Caussade

(*) Texto leído al final del «Momento de La oración de Jesús» del 30/09/21 a las 7 am de Arg. (**) El texto que se lee al final del momento de oración, tiene el propósito de predisponer nuestra actitud para llevar adelante el día. En tal sentido puede tomarse como la ejercitación diaria sugerida.

Cada día (de lunes a viernes) puedes participar a las 22 hs. y 7 Hs de Argentina de La oración de Jesús en este enlace:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

O desde el canal de YouTube en este enlace :

https://www.youtube.com/channel/UCVW3TaEupCwXr8oJOepbQ5A

Proclamaré tus maravillas

«S. Andrei Rublev» de Klimova

Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas.

Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo.

(Salmo 9, 2-3)

Queridas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Por ahora ya tenemos definidos los momentos de oración en horarios de Argentina: a las 7 de la mañana y las 22 horas, de lunes a viernes. El enlace para unirse en cualquiera de los horarios es este:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

Usaremos este mismo enlace para cualquiera de las reuniones, incluidas las de los días sábados a las 15 horas de Argentina y 20 hs. de España; que ya dejamos fijada mientras sea posible, como reunión general de participantes de lo cursos, amigos y lectores del blog.

Estamos organizando los momentos de oración en el horario de España y si Dios quiere, el sábado tendremos novedades. Estos encuentros de recogimiento y oración podrán seguirse por el vivo de Youtube en nuestro canal en este enlace:

https://www.youtube.com/channel/UCVW3TaEupCwXr8oJOepbQ5A

También estará la posibilidad de seguir las reuniones en diferido, ya que quedarán grabadas en el canal de Youtube en una lista de reproducción, cuyo enlace publicaremos mañana aquí. Les dejamos aquí abajo un audio de Lourdes. Buen descanso para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Enlaces de hoy:

Confirmar la misión

Teresa, de la rueca a la pluma

Momentos de apertura

«Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos». (Mateo 18, 20)

Estos momentos de apertura a la sagrada presencia, apoyados en La oración de Jesús, que vamos a iniciar el jueves, tratan de favorecer en nosotros el surgimiento de la actitud adecuada para vivir el día. Al comienzo de la jornada, nos nutrimos del evangelio, seguido de un momento de silencio, para que cada uno pueda escuchar el mensaje de la Palabra en su interior. Luego, repetimos muy calmadamente La oración de Jesús, en dos tiempos, separados por la lectura de un salmo. Al final, plantearemos una especie de consigna del día o de enseñanza breve apoyados en algún autor, que nos ayude a fortalecer aquella actitud mencionada.

Ya en la noche, buscamos el recogimiento que nos brinda el verdadero descanso. Esa confianza que nos permite soltar las ansiedades. Haríamos algo muy similar, pero reemplazando aquello de la consigna por otra breve lectura y un tiempo para el examen de conciencia. Ese reconocer lo que necesitamos fortalecer en el día siguiente. Podemos ir viendo, aprendiendo entre todos; lo central tendría que ser La oración de Jesús en una calmada repetición, que permita el silencio entre las frases, de manera que cada nueva recitación tienda a emerger desde ese fondo de silencio que en realidad vive en el corazón.

Debe ser algo muy simple, de ese modo, cualquier persona puede sumarse o usar esta forma como complemento de sus propios modos de oración. A lo mejor alguien que sigue la liturgia de las horas según el canon monástico; otro que quizá practica una meditación silenciosa la puede usar como antesala de su contemplación y tal vez alguien más lo agregue a su devoción habitual. El punto es que estos pequeños momentos de apertura, apoyados en el Santo Nombre de Jesús, ayuden a plantarse en el día a día de una manera más atenta, que favorezca la permanencia en esa vigilancia (nepsis) que recomiendan los monjes de Filocalía.

Queremos la atención en función de la coherencia. Cuando desoyendo automatismos, empezamos a actuar desde el espíritu; nos damos cuenta que la gracia siempre nos cobija e impulsa. Nos va guiando hacia el cumplimiento de ese llamado original desde el cual fuimos concebidos. Por eso tenemos que enfatizar mucho el tema del abandono a la voluntad divina y del hacer las cosas cotidianas como una liturgia personal. De otro modo nos fragmentamos por los mil estímulos del cuerpo, la mente y el mundo.

Solo debemos evitar la repetición rápida o mecánica, para que podamos impregnarnos de la gracia que nos trae la presencia de Aquel a quién invocamos. Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

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Queridas hermanas y hermanos, el primer momento de oración será el Jueves 30 de Septiembre a las 7 am de Argentina. Se puede participar «desde dentro» por Zoom a través de este enlace:

https://us02web.zoom.us/j/88619724529

o se puede seguir a través de la transmisión en vivo desde el canal de YouTube haciendo clic aquí. También estará todo disponible para visualizar en un momento posterior. Si Dios quiere, habrá horarios adecuados para participar desde Latinoamérica y España. Les informaremos en la próxima publicación. También el próximo sábado 2 de Octubre, a las 15 hs. de Argentina y 20 Hs. de España, retomaremos las reuniones de intercambio y oración más generales.

Enlaces de hoy:

Virtud y anhelo de Dios

Miedo al cambio

Atención al maestro interior

«Jesús nos ha enviado un maestro [el Espíritu Santo] al que nunca escuchamos bastante. Él habla a todos los corazones, y le dice a cada uno la palabra de vida, la palabra única. Pero no se le presta atención. Se pretende saber lo que ha dicho a los otros, pero no escuchamos lo que nos dice a nosotros mismos. Y es que no miramos suficientemente las cosas en la entidad sobrenatural que les es dada por la acción divina. Es siempre preciso recibirla y actuar según su impulso, a corazón abierto, con un ánimo de plena confianza y generosidad, pues ella no puede hacer mal alguno a quienes así la reciben».

pág. 54 del PDF del Padre Caussade

Queridas hermanas y hermanos, aquí les dejamos el PDF con el libro «El abandono en la divina Providencia» de Jean-Pierre de Caussade. Agradecemos a quienes nos han enviado varias versiones en distintos formatos. Esta parece ser la versión mejor tipeada, de todos modos estamos revisándola. Angélica de Buenos Aires, tiene 5 ejemplares nuevos y disponibles del libro, que ofrece gratuitamente a quién se interese. Solo deben costearse los gastos del envío. Quién se interese envíenos un mensaje para pasarles el contacto de Angélica por privado.

«El abandono en la divina Providencia»

También les dejamos abajo tres enlaces de amigos del blog. Recuerden que sin costo pueden enviar links a sus páginas, blogs, grupos o comunidades para difundir a los lectores. Un abrazo fraterno para todos, invocando El Santo Nombre de Jesús.

Dos enlaces y un correo de amigos del blog:

Ciclo de conferencias sobre la Biblia

Seminario amigos del desierto registración: Hacer click aquí

Grupo de meditación cristiana – On Line – Escribir a Pepa Mayor : josefamz@gmail.com

El vínculo sagrado

Final de los 30 días de ejercicios

Queridas hermanas y hermanos, despedimos estos 30 días de ejercicios espirituales con un vídeo y un texto recomendado. Ha sido una muy grata experiencia de la cual estamos muy agradecidos a Dios y a todos ustedes. Empezamos pronto, si Dios quiere, dos momentos diarios de recogimiento y oración, que aún estamos organizando. En breves les dejaremos aquí toda la información. Un fuerte y fraterno abrazo para todos, invocando el Santo Nombre del Señor Jesús.

Premisas básicas de ascesis

Homilía de hoy del Padre José

Listado de los 30 días de ejercicios

Hagamos venir a Dios

29º día

cuarta semana

Bueno, estamos en el penúltimo día de estos ejercicios; en realidad el día de mañana dejaremos tan solo un vídeo con algunos comentarios que puedan servir un poco de síntesis y de apertura hacia el futuro. Será bueno mirarnos con amabilidad y reconciliarnos con lo hecho y lo que faltó hacer. Este tratarse como a un amigo muy querido debe ser recordado. Uno a los amigos no les pide perfección; sino afecto, autenticidad y compañía, ¿no es verdad?

Este darnos cuenta que venimos viviendo tan lejos del hogar, de la condición primera, de ese bienestar natural que es nuestro derecho como hijos de Dios; nos tiene que calar hondo. Comprendemos que muchas de nuestras heridas, magullones y defectos derivan de este vivir despistados, medio distraídos de lo esencial, un poco a los tumbos. Por eso es importante darnos una palmada en el hombro, un gesto de gratitud hacia ese espíritu que somos, que no ha muerto pese al olvido en que ha permanecido. Desatino ancestral, acumulado en tantos años de historia humana.

Por eso un buen modo de re-conciliar, es decir de volver al acuerdo original; puede ser concentrar durante la oración el sentimiento de calidez hacia nuestros seres queridos, de afecto profundo, arraigarlo en el corazón. Y a partir de ahí expandirlo… de la forma que más fácil nos resulte, hacia los conocidos; luego hacia quienes nos cruzamos casi sin ver durante el día y posteriormente hacia toda la humanidad sufriente y los demás seres vivientes. Esto nos resulta más sencillo cuando hemos visto algunos de nuestros automatismos; entonces los percibimos en los demás y nos sentimos «hechos del mismo palo» o en la misma condición.

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo» nos dice Jesús. (Mc 12, 29-31) Amarnos y tratarnos con respeto implicaría un cierto compromiso de permanecer atentos, de no dejar que la vida se nos vaya como un sueño. Hemos de usar nuestros días para volver a casa, a esa patria lejanamente presentida. Desde ahí podemos extender el mismo trato a los demás. (Lc. 6, 31) Esto a veces genera en la oración, la sensación de estar orando «en nombre» de todos, como si fuéramos todos los seres que claman al Padre universal la gracia de la presencia.

Es un llamado que Él nos hace a todos, sin embargo nos parece que nosotros le pedimos que venga, que nos quite el desamparo. Que no importen las paradojas de la mente, hagamos venir a Dios a fuerza de oración. (Rom 11, 36)

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Hermanas y hermanos, os dejamos aquí abajo tres textos o pautas de vida; que con diferentes lenguajes, énfasis y matices, pueden servir para ir seleccionando pasajes que nos resulten particularmente afines o inspiradores, para incorporar a nuestros propios esquemas cotidianos. Y debajo un audio de Lourdes completando un capítulo sobre el Maestro Eckhart.

Regla para eremitas Breve tratado de Oración contemplativaEntrevista al eremita

Aquí el mismo audio en MP3

El manto de lo percibido

28º día

cuarta semana

La verdad es que me está costando mucho esto de hacer un proyecto personal e incluso eso de la regla para cada día. No estuve muy concentrado en los ejercicios por varias razones. ¿Qué me recomiendas?

Primero que no te aflijas, cada cosa a su tiempo oportuno. Los ejercicios quedan aquí y puedes hacerlos cuando te sientas inclinado a ello; o no los haces nunca, hay muchas maneras de acercarse a esa paz del corazón que buscamos. Y luego te sugiero que te fundes en algo simple, profundo y de gran eficacia: la atención y evaluación del contento en el cotidiano. (1ª Tes. 1, 16-18) En otras palabras, permanecer anclados a la alegría o como suele sucedernos los primeros tiempos… permanecer conscientes de que no vivimos en ella.

Es muy importante que no naturalicemos el fastidio, el tedio o esa medianía opaca que suele ser la norma de vida en general. (Mateo 6, 25-31) Necesitamos hacernos conscientes de que la plenitud o la serena alegría sin objeto preciso, que deriva de la existencia misma, son nuestro estado natural. Vivir tranquilos, confiados y entregados a la voluntad divina es nuestra lengua materna. Hace mucho que no la hablamos, pero apenas nos la recuerdan un poco, se nos hace fluida de nuevo, nos resulta extrañamente familiar.

Si aceptamos esto, aunque sea conceptualmente al principio, se nos abre un campo de libertad anímica que no imaginábamos. Hemos de sacarnos muchos abrigos y cuidados innecesarios, capas y capas de temores y vanidades. Como quién va a la playa en verano vestido para la nieve: primero darse cuenta de la inadecuación de tal actitud y luego liberarse de pesos mentales poco a poco, hasta quedar con el sol en la piel. Esto es bañados por la gracia…

Práctica sugerida:

1 . Repasar en lo posible el contenido de lo conversado con el Padre Javier, tiene mucho para profundizar y aprovechar. Tomar nota e intercambiar si fuera el caso nuestros pareceres. 2 . Destinar un buen rato de este sábado a la contemplación de lo que nos rodea. Pedir la calma interior, esa «cámara lenta» de la que hablamos a veces y situados en ese «tempo» mirar orando. Esto quiere decir que puedo ver los fenómenos mientras rezo o que puedo mirar con actitud orante. Como si tocara reverencialmente el manto de lo que percibo. (Marcos 5, 25-34) De la creación de Dios emana una fuerza que podemos recibir si aprendemos a contemplarla. Una actitud no apropiativa nos abre la puerta a dicha condición original. 3 . Continuemos bocetando el proyecto de vida y aquellas pautas para la jornada que nos apoyen en el camino.

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Texto y audio recomendado a propósito del día 28º:

Tres cuentas y un collar (texto) Audio en Youtube Aquí en MP3 (*)

(*) Este audio lo hizo Carolina para el tiempo de cuaresma de este año y lo hemos vuelto a poner ahora.

A las puertas del templo

Imagen extraída de «La Vanguardia»

27º día

cuarta semana

Nuestra fragmentación interior y la dispersión de fuerzas en las que habitualmente vivimos, tiene mucho que ver con uno de los automatismos más arraigados e inadvertidos que padecemos. Es aquella constante proclamación que hacemos de nuestros gustos y disgustos acerca de todo y de todas las cosas. Este discurso, que se da mayormente en nuestro mundo mental, es tan frecuente que nos ha naturalizado el juicio. Percibir no es juzgar. De hecho tenemos deberes mucho más cercanos que cumplir, que ir por el mundo etiquetando lo que ocurre según nuestras particulares apetencias.

Pero hay muchas cosas que no están bien y que merecen ser cambiadas en el mundo.

Sin duda, pero hemos de ver la viga en el propio ojo (Mateo 7, 1-5) y mientras hacemos esto, que es tarea de toda la vida; podemos aplicarnos a los deberes cotidianos que hacen a nuestro estado de vida o tarea particular y ejercer allí la liturgia del instante. No se trata de no acometer acciones constructivas hacia los demás o hacia el mundo, sino de tener claro nuestro campo de acción en cada momento.

Si trabajas el jardín, estará muy bien que decidas que especies plantar y cuales malezas descartar y que aquello no queda bien en ese rincón y decisiones semejantes, que nacen de tus gustos y disgustos. Pero son atinados, vienen al caso de tu jardinería. Igual si eres político, has de ir hacia la modificación de las leyes que consideras inadecuadas para promover las que te parecen mejor; si te dedicas a la cocina verás que ingredientes son adecuados y probar comidas, aprobando o desaprobando, serán tu diario quehacer.

Nos referimos a los innumerables pensamientos que se corresponden a cada percepción y que no vienen al caso. Ellos, oscurecen nuestra mirada y nos sacan del corazón. Te habrá pasado, que vas al cine con alguien y en lugar de ver buenamente la película, esta persona se dedica a susurrar en tu oído los pareceres que le surgen en diferentes escenas. Esto dificulta tu percepción de la historia, te condiciona y en cierto modo te quita la posibilidad de ver atentamente las escenas. Pues la mente nos hace lo mismo con la vida. Hemos de comprender que a las percepciones puede corresponder el silencio como respuesta. Silencio que es respetuoso de aquello que Dios permite.

Sí, lo veo. ¿Cómo salir de esto? Parece imposible.

Práctica sugerida:

Antes de iniciar las actividades, pon tu mejor disposición para atender durante todo el día, esta cuestión del juzgar o etiquetar automático que nos ocurre. Hay tres modos que son muy útiles para irse acostumbrando a desatender los pensamientos innecesarios. Lo primero, al descubrirte divagando, vete a la repetición de La oración de Jesús. Pide con fervor la gracia del silencio interior, eso que nos permite vivir en Su presencia. Otra forma que complementa la anterior, es abocarte a realizar impecablemente lo que tengas entre manos, transformando lo que haces en liturgia, en ceremonia de íntima invocación.

A este rezar con la conducta u oración implícita, lo puedes ayudar llevando la atención hacia la percepción misma, a través de los sentidos que te sean más afines en la situación. ¿Escuchas el pajarito y su canto? ¿Sientes el agua cálida en tus manos mientras lavas? ¿Ves los matices que la luz del sol pinta en aquel árbol? ¿Sientes el latir de la vida en el cuerpo mientras esperas en la cola del mercado? Estas tres vías, en diferentes grados, nos dejan en el atrio del templo interior.

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Aquí el texto y práctica en Youtube y Aquí en MP3

Aquí abajo un audio complementario:

Aquí «Las tinieblas que cubren el rostro de Dios» Primera parte en MP3

El suave coraje

26º día

cuarta semana

Textos y prácticas sugeridas:

Hoy, tómate un tiempo y recréate en aquel poema que tanto te conmueve y que sin embargo tan poco repasas. Y también escucha con la atención del corazón aquella música que tanto te inspira. Entrégate al gozo de la elevación del alma. Aireado tu espíritu por esos complementos, evoca la imagen de aquel a quién tanto admiras. Refréscate en las aguas de las virtudes que descubres en tu modelo de conducta. Empápate de ellas con la mente para que luego sea más sencillo llevarlas al cotidiano.

Vuelve a leer tus versículos preferidos de la sagrada escritura; sigue examinando los bocetos que trazas titubeante en torno al proyecto de vida y tu regla cotidiana. Fíjate si has establecido con firmeza tus «cabezas de playa» de la no reacción. No olvides los obstáculos descubiertos como importantes, esos abismos del ánimo que se enlazan con las costumbres del cuerpo y que te dejan herido, lejos de tu hogar. Reafirma la decisión de vigilar como celoso centinela el templo interior. No permitas que lo asalten vanidades ni espejismos.

Atiende al llamado insistente que te hace la gracia mediante los frecuentes fastidios.(*) Te convoca al descanso que surge del abandono activo a la voluntad de Dios. Te pide alineamiento, coherencia, lealtad para tu destino original. Eso que sientes ante el poema elegido o al hundirte en la música que te ilumina o esa convicción que sientes ante la Palabra, son las resonancias de tu vocación. Dios ha sembrado una semilla en ti, regarla, darle espacio y protegerla es tu misión. Para eso vives, no pierdas el tiempo. Deja salir al Cristo que habita en ti, no reniegues de sus consejos que te impulsan a consumar tu nacimiento.

Hay un estado de fuerza interior, de voluntad expresada con calma; de armonía entre el hacer, el sentir y el pensar. Ese estado es un don que permanece a la espera. Necesita de un acto de arrojo sostenido con humilde paciencia. Un suave coraje hijo de la comprensión, que te hace decir: «Sí, hágase en mí, según tu palabra».

(*) Se refiere específicamente a lo dicho en el día 13º de los ejercicios.

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Citas bíblicas recomendadas: Juan 15, 16; Lucas 1, 38; Romanos 8, 28; 2ª Timoteo 1, 9

Lectura sugerida complementaria de Juan Casiano

Aquí el post de hoy y el texto de Casiano en MP3Aquí la lectura en Youtube

Hermanas y hermanos en Cristo Jesús, el próximo viernes 24 de septiembre a las 19 horas de España, 14 hs. de Argentina y equivalentes, si Dios quiere; nos encontraremos por Zoom con el Padre Javier Melloni SJ. Nos brindará una exposición sobre el tema “Los sentidos espirituales” y luego habrá un tiempo para efectuar preguntas. Aquí les dejamos el enlace para la reunión:

https://us02web.zoom.us/j/83083782051

Reunir las fuerzas

25º día

cuarta semana

Texto y práctica sugeridas

Una cosa fundamental es definir algunas reglas básicas para nosotros mismos, que nos sirvan de pauta para ir evaluando nuestro caminar. En ese sentido, destinar unos pocos minutos al final de la jornada a evaluar lo hecho, es de gran utilidad. No es fácil acostumbrarse a ello. Ya cuando uno se va hacia el descanso, detenerse y examinar las acciones del día transcurrido, produce mucha resistencia mental. No nos dan ganas por decirlo simple. Pero si nos acostumbramos incrementa muchísimo la atención al día siguiente. Notaremos como permanecemos más atentos en aquellos temas que detectamos flojos en la evaluación de la noche. ¿Qué debo evaluar?

Depende de tu modelo de conducta y de las virtudes que necesites cultivar para alinearte con él o ella. Pero si lo queremos simple, pues hay que evaluar nuestro grado de atención a la presencia de Dios. Si hemos estado atentos a ella o al menos a buscar lo sagrado entre las actividades; no será difícil detectar los momentos en que esta consciencia estuvo ausente o muy debilitada. Seguro se ha notado en el comportamiento.

No es para mortificarse, ni culparse, ni deprimirse. Al contrario, darse cuenta de los automatismos que nos hacen vivir medio dormidos es la mitad de la victoria. Por eso, esta evaluación que en cinco minutos nos de la medida de nuestra atención, en actitud orante, nos dejará un residuo de consciencia que notaremos en la nueva jornada. Esta evaluación o examen de lo vivido, tiene que ser como lavarse los dientes o ir al servicio, es algo que uno no se plantea abandonar.

Por supuesto lo que ya vimos repetidamente: al despertar sintonizar la frecuencia correcta para iniciar las acciones. No empezar con el pie izquierdo sino bien emplazados, anclados a La oración de Jesús o la propia forma de oración personal, tiene que ser tan importante como ponerse los pantalones o la camisa. Uno no sale a la calle en paños menores. Del mismo modo, no debemos ponernos en marcha sin entregarnos a Su voluntad providente y sin invocar desde el corazón su asistencia y cobijo. Al fin de cuentas estamos vivos porque Dios lo quiere. Tratar las horas que transcurren con el respeto atencional que se merecen nos hace mucho bien.

Y el resto del día buscar la concentración de fuerzas, evitar la dispersión. ¿A que hora voy a leer o ver las noticias? Pues a tal y por tanto tiempo y nada más. De otro modo nutrimos a la mente de mil elementos que están sobrando en nuestro propósito y eso no es gratuito, nos fragmenta interiormente. Cuidar nuestras percepciones porque son también un alimento. No ser golosos de percepciones, practicar lo moderado. Y esto incluye las cosas también llamadas espirituales, hacia las cuales vamos a veces como si de caramelos se tratara. Tarde o temprano nos indigestamos.

Centrarnos en pocas cosas, cavando profundo en aquello a lo que nos abocamos. Abandonar el perpetuo turismo de los sentidos y de la mente. Sobre todo, no justificarlo como «nuestro modo personal de vivir», sino reconocer que los automatismos nos van ganando y proponerse un cambio radical para esa dispersión. En este mundo actual, esto último es muy necesario. Nadie duda de que si vas al mar y no llevas el timón terminarás naufragando en cualquier costa. Los valores y estímulos reinantes son peores que un mar embravecido. Nos hace falta mano firme en el timón, conocer bien la carta de navegación y sobre todo… invocar a Jesús para que venga a calmar la tempestad. (Marcos 4, 35-41​​)

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Dos audios diferentes:

«Sobre la movilidad de nuestros pensamientos» de Casiano en (Youtube) y aquí en MP3

Hermanas y hermanos en Cristo Jesús, el próximo viernes 24 de septiembre a las 19 horas de España, 14 hs. de Argentina y equivalentes, si Dios quiere; nos encontraremos por Zoom con el Padre Javier Melloni SJ. Nos brindará una exposición sobre el tema «Los sentidos espirituales» y luego habrá un tiempo para efectuar preguntas. Aquí les dejamos el enlace para la reunión:

https://us02web.zoom.us/j/83083782051

La actitud precedente

24º día

cuarta semana

La vida espiritual no es un camino llano. Por lo general, presenta numerosos altibajos. Colinas, valles pronunciados, desvíos, senderos, sorpresivas cumbres y peligrosos desfiladeros, son figuras que muestran con claridad las experiencias que atraviesan quienes se han dispuesto en la búsqueda de Dios. Son los que han emprendido el viaje hacia lo profundo del corazón, aquellos que indagan en busca de la perla escondida; los que sumergiéndose en pos del silencio van tras el secreto que en aquel se oculta.

Hoy en día son extraños en un mundo extraño. Peregrinos que vienen de lejos, con una mirada forastera, poco tienen en común con una época en la que todo brilla y suena reclamando atención, prometiendo bonanzas inmediatas a cambio de la luz que anima el espíritu. Llamados a una vida de silencio y oración, atraídos misteriosamente hacia el recogimiento y la contemplación; dudan a veces de si mismos, se preguntan por su propia cordura, cuando no logran aceptar del todo la vocación con la que han sido marcados.

Es que lo que nos rodea tiende a incorporarse, los valores imperantes pugnan por agregarse al alma, buscando de ella, sumisión y entrega en la alienación. ¿Qué haremos entonces? Esto se refiere a la actitud previa a cualquier acción. A un porte del ánimo, a una manera de estar posicionados frente a lo que viene en el momento siguiente. Hace falta que nos centremos en la disposición con la cual encaramos la jornada y cada actividad. El corredor adopta una postura muy precisa antes de lanzarse a la carrera, se agazapa, se apoya con precisión para obtener impulso, todo en él se dispone para salir disparado con velocidad hacia la meta. Permanece estático en espera de la señal.

Todos los atletas saben de la importancia de estar preparados para la tarea. Se ejercitan desde antes de la competencia misma. Siguen una rutina de descanso, nutrición y entrenamiento. La vida espiritual precisa de una ascesis, sin ella desvaría sin rumbo el caminante. Pero hay que distinguir; ascesis no es rigidez, ni escrúpulo, ni forzamiento. Es más bien un ordenamiento en función de lo querido, un establecernos pautas que nos faciliten el ascenso.

Pero el problema se presenta cuando teniendo intención y ascesis, no encontramos el ánimo para practicarla, cuando nos extraviamos de nuestra misma meta y las decisiones de ayer nos resultan ajenas, como si hubiera sido otro el que se consagró o el que decidió seguir la puerta estrecha. De eso se trata, de encontrar la disposición adecuada. Sin este ordenamiento anímico, que es también físico y espiritual, la ascesis queda relegada como un proyecto bien intencionado pero impracticable.

No hacer las cosas apresurados y sin más. Negarse al apremio, resistir la prisa que viene de adentro y a la de afuera. Buscar entonces esa manera de situarnos que nos permite hacer bien lo que sea que hagamos. Lo primero en cada jornada y lo más importante en cada momento ha de ser encontrar la disposición adecuada. Aplicar esto cuando advertimos que nos perdimos, que empezamos a perder la “frecuencia” espiritual, esa “sintonía” con lo sagrado. Uno ha de mantenerse en el camino y para eso necesitamos estar atentos a nosotros mismos y traernos al centro nuevamente, cada vez que empezamos a ser zarandeados por los estímulos del medio.

¿Esto es gracia? Si, es gracia y también disposición de nuestra parte. Porque la fuerza de la gracia esta siempre disponible, pero hay que permanecer abiertos a su acción, interesados en recibirla. Vivir en la Presencia de Aquél que amamos y en Quién nos refugiamos es la meta del peregrino espiritual. Queremos vivir con Cristo y en Cristo. Quisiéramos limpiar el corazón para que este se haga morada de lo trascendente. Esto es don y también disposición, determinación inflexible del corazón… (*)

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Práctica sugerida:

Atentos a la guía de nuestro modelo de conducta y a las virtudes que nos resultan más destacadas en su forma de ser; intentaremos llevar nuestra atención hacia la actitud previa de cada acción particular. Se trata de permanecer lo más vigilantes que nos sea posible hacia aquello que precede a las acciones más relevantes del día. Por ejemplo: Antes de levantarme, antes de desayunar, antes de salir de casa, antes de llegar al trabajo o al sitio de las compras; antes de la caminata, antes de aquel encuentro con tal, antes de la oración o de la lectura y así con la mayor cantidad de acciones de las que podamos estar conscientes.

Tratamos entonces de sintonizar con aquella frecuencia espiritual que sentimos acorde con aquel que nos guía y orienta en el caminar. En cierto modo, queremos abrazar sus virtudes. Primero imaginamos como sería conducirnos de ese modo, luego vemos de interiorizar la esencia de tal conducta. Puedo preguntarme en breve reflexión: ¿Cómo puedo ser amable con el prójimo con verdad interior y no solo como cortesía exterior? ¿Cómo puedo estar tranquilo y sereno en el corazón para que eso se traslade a mis movimientos? Luego, mejor hacia el final del día, evaluar: ¿Qué encuentro en mí que se opone a encarnar aquellas virtudes que tanto admiro? Tomar nota de las dificultades y comprensiones surgidas y si es posible, compartirlas.

(*) Publicado originalmente en 2011

Aquí el texto y la práctica en MP3Aquí el audio en Youtube

Audio complementario que sugerimos escuchar:

Aquí el mismo audio en MP3

Caminar hacia el ahora

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23º día

cuarta semana

Una aspecto importante de cualquier proyecto personal al cual vayamos a dedicar nuestra atención e intención, consiste en que alcance su consumación en el instante mismo en el que estamos. Ha de tener su manifestación en el ahora mismo, aunque existan imágenes que nos direccionan la actividad hacia los tiempos futuros.

¿Cómo sería eso? Me parece una contradicción.

Vamos a suponer que quieres pintar un cuadro. Te imaginas la pintura terminada, exhibida en alguna galería de arte y el día en que se inaugurará la muestra de tus obras con la asistencia del público y demás. Bien, eso sería el objetivo manifiesto, de algún modo la imagen que guía tu acción. Sin embargo mejor que poner toda la carga de tu proyecto en el momento aquél en el que presentarás la obra, será más útil que lo que haces cada día, reúna ya las características de aquello a lo que aspiras.

Ya en el modo de mirar las cosas estarás atento a las intensidades de la luz que permite el surgimiento de la gama de colores, por ejemplo. Y en tu manera de enfocarte en los objetos, estarás buscando incorporar en ti, los matices de la pintura final que pretendes. En ese sentido, un pintor vive pintando aun cuando se halle lejos del lienzo. Todo su modo de existencia está atravesado por esa especie de obsesión estética que sintetiza su vocación de artista.

Por otra parte, lo material y lo inmaterial de un proyecto deberían fundirse continuamente en una misma expresión. De otro modo, el propósito podría llegar a realizarse solo por fuera, pero quedando vacío de su sentido original o degradado en una mera cuestión conceptual. No podrá entonces arraigar en el mundo. En suma, encuentra una forma de vivir el proyecto en tu misma situación actual, aunque la imagen ideal aparezca distante en el tiempo.

¿Cómo compatibilizar aquello de vivir sin ansiedad, sin expectativas que sueles mencionar, con el hecho de tener un proyecto?

Tu sales ahora caminando hacia la casa distante de un amigo a quién quieres visitar. Tienes claro el norte, sin embargo eso no implica de por sí a la ansiedad, ni a las expectativas. Llevar una dirección clara en tus pasos no quiere decir que te has externalizado. La caminata tiene que ser un fin en si misma. Vas a la casa de tu amigo a compartir tu alegría, la que ya vives incluso en la caminata. Es muy diferente a ir de visita para ver si encuentras allá la alegría. Puede parecer tan solo una cuestión semántica, pero es mucho más. Hace a un modo de vivir.

¿No es cierto que nuestra alma sonríe con admiración cuando nos enteramos de que alguien partió de este mundo en su propia ley? Por ejemplo, un monje orando; un bailarín danzando; un cantante cantando o un alpinista trepando la montaña… la oración quedó sin terminar, la danza o la canción no se completaron y la cumbre no fue alcanzada; sin embargo, uno presiente allí el sabor de la consumación. En ese gesto final estuvo todo, la foto justa que contiene una vida entera. Por eso, la pequeña regla de vida que podemos ir bocetando para nuestras jornadas, debería ser la escena actual de aquello mismo adonde vamos.

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Práctica sugerida: (*)

1. Observa atentamente en tu interior la imagen de quién eliges como modelo de conducta. Toma nota de dos o tres virtudes particulares que destacan en él o ellos si has elegido más de uno. 2. Luego, con tus propias palabras, define a cada una de estas virtudes y toma nota nuevamente. 3. Lleva en el recuerdo a tu modelo de conducta en todas las actividades. Hazte acompañar por su suave presencia y pídele consejo y guía en las diferentes situaciones. ¿Qué haría él o ella en esta situación particular o qué me diría? 4. Lee varias veces el versículo elegido de la escritura e imprégnate del espíritu que transmite la Palabra allí contenida.

(*) Si no has podido efectuar la práctica del día anterior, conviene que te tomes el tiempo que necesites, pero que puedas hacerla bien. No hay prisa. Un modelo de conducta bien definido y una divisa personal basada en la sagrada escritura, pueden otorgar mucha fuerza a nuestra actitud y acción cotidiana. Consulta cualquier dificultad que encuentres en esta tarea, a través de los diferentes medios disponibles.

Recomendamos como apoyo estos audios o textos:

Unos pocos fundamentos para la jornada (audio en Youtube) y aquí el texto

Haz clic aquí para los textos de Nicetas Stethatos de esta semana y aquí el audio en MP3

Grupos de La oración de Jesús

de intercambios por mail: (*)

¿Cómo se puede organizar un grupo del Santo Nombre? Yo tengo interés en ello, pero no se por donde empezar y como sería el procedimiento para hacerlo correctamente.

Es algo sencillo. Lo primero ser tres interesados en esto. Uno cuenta con uno mismo y al menos dos amigos/as que también quieran crecer y desarrollar esta forma de oración. El esquema básico sería el de reunirse una vez a la semana, para hacer el oficio de la oración de Jesús y, en todo caso, leer algún texto breve acerca de esta vía espiritual.

Mejor, si das aviso al párroco, le cuentas tu interés y llegado el caso le das algún libro o le imprimes algún texto sobre la oración de Jesús, puede que alguno no la conozca y no sepa de que se trata. Si el sacerdote no ve inconveniente, puede facilitarte algún salón o el mismo templo parroquial en algún horario específico de la semana para que se reúnan e incluso dar aviso a los fieles de esta iniciativa.

El principal objetivo de este tipo de grupos, sería el de alentarse y sostenerse mutuamente en el aprendizaje e incorporación de esta forma de oración. Se puede dar allí un intercambio entre los miembros, acerca de como les ha ido en la semana con la oración; plantearse dificultades y facilidades… y de esta diversidad de aportes surgirá la riqueza que ayude a todos.

¿Pero que sería lo imprescindible que deberíamos hacer en ese grupo?

Bueno, creo que lo básico es que hubiera un momento en el que los participantes realizaran comunitariamente la oración de Jesús. Puede ser el oficio breve o el largo, dependiendo del parecer de los partícipes. Mejor todavía si también hay un momento de lectura instructiva sobre la práctica de la oración y algún momento de intercambio entre los miembros. Eso sería todo. Puede parecer poco y sin embargo es mucho.

El oficio consiste en hacer repeticiones comunitarias de la oración de Jesús intercalando la lectura breve de algún versículo de la sagrada escritura, mejor si sobre la temática de la oración o del santo Nombre. Un miembro dice la frase de la oración y los otros responden con la misma frase. Esto facilita la incorporación personal de la oración, uno la dice y a la vez la escucha. Debe hacerse tranquilamente, sin apresuramientos.

La lectura igual, una lectura piadosa del texto de que se trate, con atención y apertura del corazón al mismo. Y, sí es importante, que el momento de intercambio no sea demasiado extenso y que tenga alguien que modere, acotando estos tiempos. Lo que digan los partícipes, debe referirse a sus progresos o dificultades para incorporar la oración de Jesús en sus vidas y no explayarse sobre otras temáticas, que sacarían del tema o podría dispersar en lugar de unificar las fuerzas.

Esto último es decisivo: No caer en una especie de terapia de grupo sobre temáticas personales, sino que los intercambios estén referidos al tema de la oración de Jesús. En esto es importante el papel de quién originó el grupo, de mantener la línea original no permitiendo desvíos de temática. Los grupos de ayuda mutua en los sicológico/espiritual están muy bien, pueden servir pero es mejor diferenciar momentos.

Si se originan amistades de mayor intercambio y demás, estará muy bien, pero fuera del ámbito del grupo de la oración de Jesús, que fue creado para ese fin específico. Estar bien insertados en la vida de la iglesia a través de la parroquia es fundamental, para que la savia viva que aporta la oración de Jesús llegue también a todos y a la inversa, que la dinámica del lugar en que se asienta el grupo lo alimente.

Texto propio del blog

(*) Este texto fue publicado el 1º de abril de 2012, puede servir como complemento orientativo a interesados en formar grupos presenciales de La oración de Jesús. Estamos redactando un nuevo texto en base a conversaciones actuales que pronto pondremos en el blog, si Dios quiere.

Cuestiones del camino

Extraños en un mundo extraño

La vida espiritual no es un camino llano. Por lo general, presenta numerosos altibajos. Colinas, valles pronunciados, desvíos, senderos, sorpresivas cumbres y peligrosos desfiladeros, son figuras que muestran con claridad las experiencias que atraviesan quienes se han dispuesto en la búsqueda de Dios. Son los que han emprendido el viaje hacia lo profundo del corazón, aquellos que indagan en busca de la perla escondida; los que sumergiéndose en pos del silencio van tras el secreto que en aquel se oculta.

Hoy en día son extraños en un mundo extraño. Peregrinos que vienen de lejos, con una mirada forastera, poco tienen en común con una época en la que todo brilla y suena reclamando atención, prometiendo bonanzas inmediatas a cambio de la luz que anima el espíritu. Llamados a una vida de silencio y oración, atraídos misteriosamente hacia el recogimiento y la contemplación; dudan a veces de si mismos, se preguntan por su propia cordura, cuando no logran aceptar del todo la vocación con la que han sido marcados.

Es que lo que nos rodea tiende a incorporarse, los valores imperantes pugnan por agregarse al alma, buscando de ella, sumisión y entrega en la alienación. ¿Qué haremos entonces? Esto se refiere a la actitud previa a cualquier acción. A un porte del ánimo, a una manera de estar posicionados frente a lo que viene en el momento siguiente. Hace falta que nos centremos en la disposición con la cual encaramos la jornada y cada actividad. El corredor adopta una postura muy precisa antes de lanzarse a la carrera, se agazapa, se apoya con precisión para obtener impulso, todo en él se dispone para salir disparado con velocidad hacia la meta. Permanece estático en espera de la señal.

Todos los atletas saben de la importancia de estar preparados para la tarea. Se ejercitan desde antes de la competencia misma. Siguen una rutina de descanso, nutrición y entrenamiento. La vida espiritual precisa de una ascesis, sin ella desvaría sin rumbo el caminante. Pero hay que distinguir; ascesis no es rigidez, ni escrúpulo, ni forzamiento. Es más bien un ordenamiento en función de lo querido, un establecernos pautas que nos faciliten el ascenso.

Pero el problema se presenta cuando teniendo intención y ascesis, no encontramos el ánimo para practicarla, cuando nos extraviamos de nuestra misma meta y las decisiones de ayer nos resultan ajenas, como si hubiera sido otro el que se consagró o el que decidió seguir la puerta estrecha. De eso se trata, de encontrar la disposición adecuada. Sin este ordenamiento anímico, que es también físico y espiritual, la ascesis queda relegada como un proyecto bien intencionado pero impracticable.

No hacer las cosas apresurados y sin más. Negarse al apremio, resistir la prisa que viene de adentro y a la de afuera. Buscar entonces esa manera de situarnos que nos permite hacer bien lo que sea que hagamos. Lo primero en cada jornada y lo más importante en cada momento ha de ser encontrar la disposición adecuada. Aplicar esto cuando advertimos que nos perdimos, que empezamos a perder la “frecuencia” espiritual, esa “sintonía” con lo sagrado. Uno ha de mantenerse en el camino y para eso necesitamos estar atentos a nosotros mismos y traernos al centro nuevamente, cada vez que empezamos a ser zarandeados por los estímulos del medio.

¿Esto es gracia? Si, es gracia y también disposición de nuestra parte. Porque la fuerza de la gracia esta siempre disponible, pero hay que permanecer abiertos a su acción, interesados en recibirla. Vivir en la Presencia de Aquél que amamos y en Quién nos refugiamos es la meta del peregrino espiritual. Queremos vivir con Cristo y en Cristo. Quisiéramos limpiar el corazón para que este se haga morada de lo trascendente. Esto es don y también disposición, determinación inflexible del corazón…

Continúa…

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Unos pocos fundamentos

Soledades

«Quisiera unas pocas pautas para guiarme en la jornada, unas nociones básicas que me orienten desde la base, para mantenerme y crecer en la vida espiritual.»

Un aspecto fundamental es el inicio de tu jornada, y de esto, la disposición con la que la iniciamos. Ya desde los primeros tiempos de la vida monástica, se advirtió la necesidad de ubicarse adecuadamente para acometer las tareas, fueran estas de vida apostólica como de contemplación.

Esta ubicación es espiritual, se refiere al emplazamiento desde el cual se va a vivir la experiencia del día. Alude al «desde donde» actuaré, al origen y a los motivos de mis movimientos. Al principiar el día pesa mucho el cuerpo, nos ofrece resistencia, quiere continuar en su letargo. Por eso es importante levantarse mediante una acción enérgica y efectuar una vigorosa higiene que nos despabile.

Algunos padres recomendaban efectuar algunos movimientos de estiramiento o de gimnasia adecuados a cada cual, para que el organismo se vigorizara y se dispusiera con un buen tono vital. En todo caso, ya en estos preliminares de higiene y movimiento ha de ir la oración nutriendo de gracia al alma. Toda oración es acción de la gracia al tiempo que la convoca.

Mediante la oración de Jesús en nuestro caso o con la devoción particular que a cada quién convenga, toda jornada debe comenzar con la oración y mediante esta se va encontrando la disposición correcta. Este predisponerse radica básicamente, en una actitud de entrega a lo que la voluntad de Dios quiera para nosotros hoy. Una conciencia de nuestra relación de hijos, una actitud de agradecimiento por el don de la existencia y un propósito de actuar con nuestra mejor posibilidad.

Es importante que iniciemos nuestras tareas con la conciencia de la existencia de Dios. Eso sintetiza el disponerse adecuadamente. El recuerdo de Dios pone todo en perspectiva; da la medida para todas las cuestiones y sobre todo, sitúa mi propia persona en la proporción que tiene. En segundo lugar es necesario atender al plano de la relación con nuestro prójimo. Sean estos los hermanos del monasterio o cualquier otra persona con la que me toque interactuar. Debo recordar la actitud de Jesucristo, su enseñanza y su mansedumbre. Puedo prepararme para que todo lo que haga relacionándome con los demás, esté teñido de este anhelo de imitación del Cristo.

Los demás no están ahí para servirme o para agradarme haciendo lo que a mí me resulta preferible, sino que por el contrario, son una oportunidad para ejercer actos de desprendimiento y de ayuda. Mediante la relación con los hermanos ejercito el Evangelio, lo trato de encarnar en mi persona. Es con quienes me rodean donde crece o decrece la coherencia de vida. En esto, mejor escuchar que hablar, mejor dar que pedir, estar atentos a poner los propios dones al servicio de lo necesario en cada momento.

Estar pronto para disculpar y para disculparse, abierto a superar interiormente lo que me molesta y no intentar que cambie lo exterior para contentarme. En ese sentido, la alegría serena que nace de una buena disposición del ánimo, es un excelente regalo que puedo hacer allí donde me encuentre. Un tercer pilar de la jornada lo constituye la comunión, la misa y toda acción litúrgica en la que pueda participar. Aquí es menester poner atención. Estar por completo atento a lo que dice el oficiante, a las lecturas, a la recitación de los salmos. A veces comentamos con pena lo «mal» oficiada que esta una misa o el escaso fervor del recitante, sin darnos cuenta que si pusiéramos la atención debida, lo sagrado de cada oficio se nos manifestaría sin dificultad.

Al margen del oficiante, del modo que tengan los hermanos e incluso más allá de lo bien llevada que esté una liturgia, es en mi interior donde se efectúa la ofrenda y es a partir de las condiciones dadas desde donde ofrezco mi oblación. Este o aquel modo me resultará mas afín a mi particular manera, pero eso nada dice de lo sagrado que allí se muestra y que puede evidenciarse al calor de mi corazón atento.

Así es que el recuerdo de Dios, en cuanto a conciencia de su existencia que se manifiesta por doquier en lo que vemos; el permanecer dispuestos a practicar la norma evangélica en nuestra relación con todos y la atenta participación en la liturgia cotidiana son una base sobre la cual puedes apoyarte para cultivar el crecimiento espiritual. Y estos tres fundamentos es bueno recordarlos al iniciar el día, predisponerse a su seguimiento.

Solo agregaría tres consideraciones más que reconozco como de mucha utilidad: Intenta llevar la unción propia de los actos ceremoniales y litúrgicos, hacia las actividades que efectúes cualesquiera sean, procurando ser calmo, ordenado y cuidadoso. Busca la oración continua mediante la repetición constante en tu mente de una frase que te sea muy querida y que entrañablemente te mantenga unido con Aquél a quien amamos. Y no dejes de efectuar cada día alguna lectura espiritual, que te permita permanecer en comunión con aquellos que antes que nosotros, han recorrido el camino hacia la celda interior.

Invoco a Jesucristo, para que crezca en todos la paz del corazón.

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Desde la ermita

Imagen extraída de: Soledad en Alaska

Entrevista al eremita – 2º parte –

Cristo en el desierto – 1872 –

– Hermano, ¿Se informa de algo aquí, accede a las noticias, escucha la radio?

–          No la verdad que no, no escucho radio, no traje conmigo.

–          ¿Y no le parece que este ignorar lo que pasa en la sociedad es ir contra el mandato aquel de “transformar la tierra y hacerla fecunda” o el llamado a evangelizar todas las naciones?

–          Bueno, por una parte, no creo que lo que diga la radio o los medios en general refleje lo que pasa en la sociedad. Para nada. Se puede escuchar a los medios y seguir ignorando lo que pasa en la sociedad. Ellos dan una visión tendenciosa, representan distintos intereses, políticos o económicos… pero no ignoro lo que pasa en la sociedad; hay sufrimiento, ambición; ese sufrimiento surge de carencias tremendas y también de la holgura extremada, de lujos impensables.

Las personas buscamos algo que se hace difícil encontrar a lo mejor porque buscamos en el lugar equivocado, fuera de nosotros mismos. Pero esto claro no se le puede decir al que no tiene lo necesario para vivir, porque él si necesita algo que está afuera de él mismo, que es la comida y el abrigo y algo de respeto ajeno.

–          ¿Y con respecto a la evangelización que le preguntaba?

–          Cada uno tiene su manera. Momentos y vocaciones. Hay etapas en la vida en donde uno hace una cosa que siente que debe hacer y otros momentos en los que se siente un llamado distinto.

–          ¿Participó en política alguna vez?

–          Sí, cuando joven. Pero no mucho, a poco de andar me pareció que tanto nosotros como los otros estábamos en las mismas.

–          ¿A que se refiere?

–          Tu sabes, en este país… la historia reciente de este país, muestra una sucesión de extremos, tendencias opuestas muy notables. A los pocos meses de estar activando en el terreno político, me surgió la convicción de que éramos iguales que los rivales, en cuanto a que nos creíamos depositarios de la verdad, es un vicio muy común. Viene a resultar que casualmente la verdad absoluta reside donde me encuentro. No, no puede ser, no me convencí.

También el ir conociendo algunos dirigentes en su faz personal, me mostraba que tal vez, si accedíamos al poder, terminaríamos haciendo lo mismo que criticábamos. Era como querer cambiar las cosas sin cambiar nosotros mismos.

–          ¿Por eso se hizo religioso?

–          No, eso como todo lo vivido fue contribuyendo. Pero mas que nada un anhelo de liberación mas total, mas integral. No me convenció que la mejora de las condiciones sociales bastara para la obtención de la felicidad. No niego que sea importante, pero mis búsquedas eran distintas. No sé como decírtelo realmente sino como un afán de totalidad.

–          Pero en su iglesia también se encuentran los dos bandos y por lo que sé eso no se ha resuelto.

–          Es que esto de las oposiciones no se resuelve sino atendiendo a otra cosa. Te diría que hay un plano, una escala de mirada en donde se ven los opuestos y otro plano donde esos opuestos aparecen integrados, formando una sola cosa. Yo trato de situarme en donde veo a la iglesia, si bien muy heterogénea, cumpliendo una función muy precisa en la historia humana, un papel relevante sin duda, que es difundir el mensaje del evangelio.

Sin duda que la iglesia hace y ha hecho muchas cosas, pero creo que eso es la síntesis absoluta de su misión. Imagina el mundo sin ese mensaje. Imagina el mundo sin la imagen de poner la otra mejilla, sin el trata los demás como queréis ser tratados…

–          Pero la iglesia también ha hecho cosas…que…

–          Claro. Pero el balance me parece positivo. Mira nomás esto de la posibilidad de ir y contar las propias faltas, esta posibilidad de empezar de nuevo gracias al arrepentimiento, que viene a ser el acto interior necesario para poder recomenzar una acción mejor.

–          Si pero eso de tener que ir a contárselo a otro en vez de arreglármelas solo con Dios o mi conciencia…

–          Entiendo tu punto de vista. Pero hay como una cuestión muy interesante en esto de tener que ir y dar la cara ante otro mostrando mis faltas. Es una acción con una cualidad muy especial porque implica la rendición de la propia imagen, del ego.

–          Bueno, pero a todo esto Ud. en vez de difundir el evangelio se aísla.

–          ¿Pero no me decías que esto va a ser publicado en algunos periódicos para los que trabajas? Es un pequeño aporte, pero algo es. ¿Cómo es que has aparecido por aquí? Alguna difusión tiene que haberse producido para que te acercaras a investigar esta forma de vida.

–          ¿Ud. que le diría a los jóvenes? Porque no me va a negar que las nuevas generaciones se alejan de lo religioso, masivamente hablando claro.

–          La vida actual es compleja y en continuo cambio. Les diría que no se queden con unas pocas opciones, que se atrevan a investigar caminos que pueden no estar de moda. Que no compren solo lo que se les ofrece. La vida es mucho mas amplia que lo que presentan los medios. Les diría que no pongan su felicidad en cosas efímeras porque eso traerá dolor. Que se afirmen en cosas estables. Que no se sustenten en la belleza porque esta pasa con los años, que no se funden en el sexo o en el dinero o en la fama, que también son cosas cambiantes y pasajeras.

–          ¿Pero usted no pretenderá que los jóvenes no accedan al dinero o a la vida sexual…

–          No, no, digo que no debería la vida fundarse en eso, sostenerse en eso. El basamento debe ser estable. Porque sino como dice el evangelio, construyes tu casa sobre arena y viene el viento o el mar y te la desmorona.

–          ¿Y en que debería fundarse la vida según usted?

–          En una tarea de auto perfeccionamiento tranquilo pero sin pausa, en un ir tratando de ser mejor persona. En verse a si mismo como alguien a mejorar para servir mejor a los demás y a si mismo. Revalorizar la función y el valor de aquella persona que desarrolla su propio talento y lo pone al servicio de la humanidad.

Los talentos de cada uno existen por algo y para algo, fundarse en el desarrollo de eso que se ha recibido y ponerlo al servicio de la humanidad es algo que sirve mucho.

Si, yo les diría eso a los jóvenes, sobre todo que investiguen, que exploren, no todo es lo que parece. Su misma juventud es algo de poca duración, no basarse en eso tampoco. Les diría que consideren también a la mística como un camino posible.  La mística posibilita el acceso a estados de conciencia que ni la mejor droga puede brindarles y conduce a una vida plena, no dependiente.

– ¿Cuál cree que es el futuro de su iglesia?

– Vaya uno a saber como resultarán las cosas. Personalmente creo que nuestra iglesia crecerá por un rescate de esa mística que te decía, de eso que en un tiempo no fue bien visto, la contemplación profunda, el silencio místico, comprensivo y abarcante.

Un modo de ponerse ante la vida y las cosas donde Dios está presente.

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Entrevista al eremita

Jesucristo y el misterio del desierto

– Hermano, ¿Cuánto hace que vive aquí?

–          Algo así como quince años.

–          ¿Qué lo llevó a tomar esta decisión de vivir lejos de todo?

–          Eso depende de donde consideres que está el todo. ¿Cómo que lejos de todo? Todo está aquí y allí, en todas partes ¿no?

–          Bueno, si, Usted me entiende que me refiero a lejos de las ciudades, de los demás.

–          Si ya sé. Te lo digo adrede. Porque es muy común eso de centralizar el mundo donde están nuestros intereses. Pero el universo es poli-céntrico parece. Contestando a tu pregunta: El temor me trajo hasta aquí. El miedo diría.

Sucede que añoraba la soledad y el silencio, la posibilidad de llevar una vida libre del ajetreo y dedicada a la oración. Pero el miedo me consumía. Temía un poco a las inclemencias del tiempo, muy rudo aquí y temía a la pérdida del fervor.

Yo formaba parte de una comunidad religiosa, muy venida a menos por cierto, en su espiritualidad y cuando el fervor se me iba podía ir a la biblioteca y encerrarme en un libro que nunca hubiera leído o acercarme a charlar con algún hermano. Pero aquí no hay biblioteca ni nadie para conversar si te agarra la angustia. Lo que sucedería en esa instancia me hacía postergar la venida.

–          ¿Pero porque quería venir? y ¿Por qué dice que el temor lo trajo si en realidad lo detenía?

–          Si. Me habían impactado mucho algunos santos en la historia que habían tomado este camino y yo sentía que debía hacer la experiencia. No te digo que estaba convencido de vivir como eremita. Pero si que debía tener la experiencia de desierto.

Y el temor no me dejaba. Incluso tuve el permiso dos o tres veces antes y lo iba postergando. Digo que el miedo me trajo porque se me hizo una cuestión de conciencia. Si seguía sucumbiendo al temor me parecía ya que estaba pecando. Que no era fiel a un llamado que tenía sentido. El miedo fue el enemigo y los enemigos sirven para que podamos saltar sobre ellos.

–          ¿Y como fue que pudo vencerlo?

–          No vencí al miedo, lo traje conmigo. Ahí estuvo el truco. Porque las postergaciones eran debidas a la búsqueda de una condición espiritual mejor para venir. No iba a venir nunca entonces. Me vine aterrado, aferrado a que mi debilidad podía ser mi fortaleza. Fue hermoso y gracioso.

Nunca recé tan fuerte, en voz tan alta como esos días. Nadie se iba a escandalizar porque estaba solo. Pero mi voz y el anhelo de sentir a Dios acompañándome me ayudaron.

–          Pero se quedó finalmente. ¿Por qué se quedó?

–          Porque se me fue el miedo y me vino el gozo. Empecé a encontrar en los momentos de oración que tenía pautados una estabilidad sólida, como nunca antes. Me di cuenta que contaba con la ayuda de Dios y que esa ayuda no era como la había esperado…

Era como una firmeza nueva. Haber enfrentado el temor me dio una tranquilidad que no había experimentado. Empezaron a pasar los días y nada malo pasaba, por el contrario. La oración tan ferviente por temerosa del principio tuvo la virtud de habituarme a un modo vocal de dialogar con El Señor.

Un hablar con Él a corazón desnudo y poder plantearle mis problemas con claridad. El silencio y la ausencia total de ocupaciones u obligaciones me permitió bucear así la verdad de mi mismo.

–          ¿Cuál es esa verdad?

–          Una gran debilidad, un temor enraizado, un anhelo de cobijo. No miento si te digo que detrás de mis cáscaras pude descubrir un niño desconcertado por las realidades de la vida. El reconocimiento de esa verdad interna parece que me permitió sentir después la protección.

–          ¿De que vive Hermano?

–          ¿Económicamente dices?

–          Si.

–          Fabrico estas sandalias. ¿Te gustan? Te vendo entonces (risas) Para toda tu familia te puedo vender. Aquí a unos quince kilómetros esta “xxx” que es el pueblo mas grande en mucho territorio a la redonda. Yo voy cada tres meses mas o menos o cuatro. La idea es con cada cambio de estación.

Es como una peregrinación. Asisto a misa, me confieso, traigo hostias consagradas para comulgar diariamente y vendo las sandalias a un señor muy amable que después se encarga de revenderlas.

–          ¿Allí se abastece?

–          Si, si. Compro lo necesario para mantenerme que no es tanto. Tengo algo de huerta como podés ver acá atrás, pero es difícil aquí, no es ni tierra adecuada ni clima propicio.

–          No tiene miedo a enfermarse y no contar con ayuda.

–          Si, a veces. Cuando el cuerpo me da alguna señal molesta. Entonces rezo con mas sentimiento (risas)

–          No se ofenda Hermano, pero ¿cuál es el sentido de una vida así?

–          No me ofendo. ¿Cuál es el sentido de la vida para ti? y…¿Qué quieres decir con sentido? Si cuando usas la palabra sentido en realidad dices resultado no preguntas sino por el usufructo, como si la vida fuera una cosa comercial en donde a una inversión debiera corresponderle una renta. Tu me preguntas…¿de que sirve esta vida?

–          Bueno, si, un poco si.

–          Por un lado te diría que no lo sé. Porque no habiendo sido yo el artífice de la Creación ni siquiera de mi propia vida, no está en mi el sentido último de la misma. Trato de vivirla del mejor modo que la conciencia me dicta. Ahora, por otro lado, la siento cargada de sentido y te diría que sé su significado. El significado de toda vida.

Pero es algo que me siento incapaz de expresar adecuadamente. Aquí a cosa de unos trescientos metros está el “xxx” que es un río de caudal muy pobre, un arroyito mas bien, que sin embargo no se seca porque es de surgente no de lluvia. Cuando voy cada mañana a recoger agua para el día, suelen coincidir conmigo algunas formas de vida pequeñitas, insectos que veo acercarse y hacer lo mismo que yo. Bebemos.

En ese momento está para mi pintado como en un lienzo, en un óleo de colores brillantes el sentido de la vida. En esa comunión simple entre nosotros y el agua, entre los insectos y yo, transita algo. Algo nos atraviesa. Pero no puedo decirte más, no sé expresarlo bien. Pero ese Algo es a quién me debo y a quién sirvo y a quién amo.

(Continúa aquí) (*)

(*) Publicado originalmente en Blog hesiquía en 20102º parte aquí

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Proyecto personal y regla de vida

22º día

cuarta semana

Queridas hermanas y hermanos, os dejamos aquí abajo el vídeo del 4º encuentro virtual en relación a los ejercicios espirituales en torno a Filocalía. Allí realizamos algún intercambio y nos aproximamos al tema eje de la cuarta semana: «Proyecto personal y regla de vida»; al final oramos en comunidad apoyados en La oración de Jesús y dos salmos. Hoy os planteamos un ejercicio para hacer este domingo de manera distensa y en algún momento oportuno a fin de preparar los trabajos de la semana. Un abrazo fraterno para todos, invocando siempre, sin cesar, el Santo Nombre del Señor Jesús.

Práctica sugerida:

1. ¿A quién tomas o te gustaría tomar como modelo de conducta? Elige solo uno o dos que susciten notable admiración en ti.

2. Si tuvieras que elegir solo uno o dos versículos de toda la sagrada escritura como divisa personal o norma a seguir, ¿cuáles serían? o dicho de otro modo: ¿qué versículos consideras como síntesis de la espiritualidad que quieres profundizar en ti?

3. Dedicar unos minutos de nuestra oración al finalizar el domingo o tal vez al final de la Eucaristía, donde invocamos la luz necesaria de la gracia para reconocer esa particularidad con la que fuimos creados y que queremos devolver al Señor acrecentada, en el tiempo de vida que nos queda. (Mateo 25, 14-30)

En esta cuarta semana nos apoyaremos en la segunda mitad de la tercera centuria de Nicetas Stethatos. El día lunes ya contaremos con audios y transcripciones de los que nos servirán de apoyo particular.

Haz clic aquí para la homilía de este domingo

Reglas de vida

La película de Clara y Francisco

El conocimiento de uno mismo

21º día

tercera semana

Entonces estamos claros que una dirección adecuada hacia la cual encaminarnos tiene que ver con retornar a esa forma original según la cual fuimos creados. Y que esa naturaleza primera y esencial consiste más que nada de vivir en la presencia de Dios. También vimos que es necesario fortalecer y poner al mando del cuerpo y de la mente a nuestro espíritu, para alinearnos así con la voluntad divina y ser capaces de seguir la enseñanza evangélica.

Sabemos que tomamos contacto con la voluntad, esa manifestación del espíritu en nosotros; aplicando todo lo que podemos la no reacción, para que no domine la ley que se apoderó de nuestros miembros, eso que nos esclaviza a través de los automatismos. Nos vamos haciendo conscientes también de como las emociones negativas pueden ser tomadas como un llamado de la gracia para que volvamos a situarnos en sintonía con el supremo designio. Advertimos que el sufrimiento mental deriva de un posicionamiento equivocado ante la vida y los hechos que se van presentando.

En la última semana hemos ido reconociendo algunos obstáculos que es necesario despejar para dejar el camino libre al paso de la gracia; esa fuerza espiritual que siempre está disponible si vivimos con atención e intención precisa. Nos vamos dando cuenta de que no podemos vivir dignamente si estamos a merced de los pensamientos y que hacer de cualquier acción un modo de oración es algo que necesitamos priorizar.

Encauzar nuestra vida en dirección coherente y definitiva es una necesidad. Para ello hace falta nuestro mejor empeño. Un proyecto de vida y una regla mínima de vida en lo cotidiano; permiten que la atención y la intención profunda se canalicen adecuadamente, evitando así la dispersión de nuestras fuerzas. Veremos de acercarnos a esos temas en está última semana de los ejercicios. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre del Señor Jesús.

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Práctica sugerida:

1 . Detenerme varias veces al día unos instantes y mirar con mucha atención la escena que estoy presenciando, cualquiera sea; como si tomara una fotografía con una muy buena cámara digital. Buscar la belleza en «la toma fotográfica», al igual que cuando queremos guardar un valioso recuerdo. Invocar al Señor en ese momento para que silencie nuestros pensamientos y nos regale una pequeña muestra de como es su creación sin el velo del constante diálogo interno.

2 . Repasar con tranquilidad aquellos días o prácticas que siento haber pasado muy por encima o que merecen mayor atención de nuestra parte. Sugerimos leer el texto o escuchar el audio de aquí abajo sobre los obstáculos del buscador espiritual.

Aquí el audio de abajo en MP3 y aquí el texto leído

Haz clic aquí para el encuentro virtual del sábado 18/9 a las 20 hs. de España

Vaciar el templo de pensamientos

20º día

tercera semana

Comprendo lo que explica, pero ¿cómo salirse de la mente? ¿cómo poder vivir desde el lugar en el que se percibe lo real?

… Una vez que uno ha aceptado al menos intelectualmente lo dicho, en cuanto a que uno no es ese proceso continuo de discurrir divagatorio de diálogos y consideraciones sin fin sobre todo y todas las cosas, es posible dirigirse hacia otro modo de estar. En este cambio es decisivo orientar la atención hacia los sentidos, quitándola en principio del acontecer mental. Aclaremos bien esto para que no se mal entienda: Lo común es vivir “ensimismado”, es decir girando en torno a si mismo de manera egoica, abrumado por los propios problemas y temáticas, absortos de nuestros procesos sicológicos, esclavizados por lo que nos contraría, pujando por alcanzar aquello que se nos antoja como la felicidad.

Por eso te decía que es importante sacar la atención de ese discurrir mental y empezar a atender a lo que percibimos. No podemos caer en cuenta de la divina presencia en lo cotidiano mientras miremos sin mirar, escuchemos sin escuchar, percibamos en general sin percibir. Es como si nunca estuviéramos realmente donde estamos. Tenemos mucho de simulación porque nosotros en verdad queremos siempre estar en otro lugar, allá donde nos tironean las ansias…(Sigue leyendo en el PDF abajo)

Haz clic aquí para ir al PDF

Prácticas sugeridas:

1 . En diferentes momentos del día, deja lo que estás haciendo y lleva toda tu atención a lo que percibes con tus oídos. Pon toda la intención en escuchar completamente alguno de los sonidos que llegan hasta ti. Elige el que más agradable te resulte de la enorme cantidad de estímulos presentes en ese momento. Entrégate a ello con todo tu ser. Luego de unos pocos instantes o minutos sigue con la actividad habitual. Trata de hacer esto un buen número de veces en la jornada, si te es posible en diferentes entornos. Si tienes la oportunidad, aplica la misma práctica cuando hables con alguien, escuchando a esa persona con una dedicación completa.

2 . Al terminar el día, antes del descanso, haz lo mismo pero llevando toda tu atención hacia la oración que se realiza en tu templo interior. Puede servir para empezar, escuchar al corazón o el sonido de la propia respiración. Luego atiende al sonido interior que produce la recitación de la oración.

3 . Durante estas próximas horas, leer o escuchar lo más detenidamente posible el PDF «Síntesis sobre el tema del pensamiento» que dejamos arriba. Tomar nota para comentar o consultar cualquier cuestión que se considere de interés. Si es posible traer dichos comentarios al encuentro virtual del sábado 18 de septiembre a las 15 hs. de Argentina, 20 hs.de España y equivalentes.

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Haz clic aquí para ir a la reunión del sábado

Enlaces de hoy:

Aquí el audio en MP3 de «Vaciar el templo de pensamientos»

La duda perpetua

19ª día

tercera semana

¿Por qué cuesta tanto quitarse los automatismos? A los dos o tres días he vuelto a lo mismo, incluso si se trata de cosas mínimas? ¿La inercia de la costumbre lo explica todo?

No. Además de la costumbre hay otro aspecto a tener en cuenta: dejar un hábito arraigado es morir un poco. Casi como perder un brazo o una pierna; nuestro modo de vida se ha articulado en base a una serie de mecanismos automáticos que hemos identificado con nosotros mismos. Si de pronto abandono la queja y el fastidio con que me levanto desde hace treinta años, me parece que no soy yo. Si adopto actitudes confiadas y resueltas me sentiré extraño. Si dejo de culpar a tal por mi situación sentiré un vacío repentino y así con todo.

El consejo evangélico del negarse a sí mismo alude en gran parte a esa masa de apetitos informes y esclavizantes que hemos confundido con lo que somos. Por el contrario, es una ley que se apoderó de nuestros miembros, pero que está muy lejos de lo que esencialmente somos. Nunca olvidaré aquellos primeros días al dejar de fumar. Abría los ojos a la mañana y un pensamiento decía: «pues, ¿para qué vivir el día si no puedo fumar?». Vagaba sin sentido por la jornada, sorprendido de que todo el significado de mis días estuviera ligado a encender un cigarrillo después del café, después de comer, al salir a la compra, al volver de ella, al conversar, al sentarse…

Pero luego del desierto de los primeros días, la libertad surgida ante la ausencia de la dependencia fue como agua fresca en un tórrido verano. Por eso insistimos; el primer paso es dejar de defender los automatismos, que equivale a decir: no confundirlos como cosa nuestra o nosotros mismos sino como una infección cultural y ancestral que con paciencia y fe puede curarse. ¿El remedio cuál es? Atención vigilante, oración fervorosa e intención precisa. Atención para estar despiertos en el momento que nos toca. Oración para que la gracia nos de la perseverancia que nos permita conquistar la propia voluntad. Intención precisa para saber por dónde empezar, cuál o cuáles serán las cabezas de playa en las que nos haremos fuertes. 

Pero hay que abandonar la duda, eso nos abre la puerta a la intención verdadera. Este es un vicio que tiene la cualidad de disfrazarse como reflexión profunda o sensata deliberación. La duda nos mantiene en una víspera perpetua, simulando la inminencia de algo importante. La postergación se esconde detrás de la duda frecuente eludiendo el compromiso, la entrega y la consagración al propio camino. ¿Toda duda es negativa? Claro que no, pero cuando el estado de cavilación se asienta por meses, años y hasta décadas, hay que espabilarse.

Detrás de la duda recurrente puede haber un afán de posesión del éxito. Temor a equivocarse y búsqueda de seguridad. No nos atrevemos a renunciar, es un querer esto y lo otro. Definirse es esencial. Por otra parte, la duda nos mantiene en un suspenso que brinda cierta intensidad y eso también puede ser adictivo.

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Prácticas sugeridas:

1. Leer este texto «Compromisos» atentos a lo que nos suscita. 2. Al igual que ayer, volvamos al mapa o esquema de nuestra vida, verificando en que ámbitos persiste una duda debilitante y/o actitudes vacilantes que nos quitan fuerza y entrega. Tomar alguna decisión, aunque sea en un tema menor; que nos permita sentir la fuerza que brinda eliminar algo que estaba pendiente. 3. Destinar un rato a la oración de invocación donde pedimos la fuerza que necesitamos para tomar las decisiones que venimos postergando.

Citas bíblicas recomendadas: Lucas, 9, 23; Filipenses 1, 21; Santiago 1, 5-8; Mateo 14, 31; Romanos 7, 23

Haz clic aquí para el texto en MP3 y aquí para la versión en Youtube

Enlaces de hoy:

Recuerden hermanas y hermanos que pueden mandar enlaces para que agreguemos al final de cada post sin costo alguno. Un abrazo fraterno en Cristo Jesús.

Por el silencio

Meditación cristiana en España

El lado luminoso de la cruz

Gracias Raquel por la foto!

18º día

tercera semana

El temor sicológico es la anticipación del mal. Es el intento mental de evitar los posibles peligros que imagina en su afán de supervivencia. Nos hace mirar a los lados antes de cruzar la calle, nos indica que no conviene conducir muy de prisa o pasearse en noche oscura por barrios peligrosos. Hasta allí, nada que decir. Sin embargo, cuando este automatismo se apodera de la voluntad, envenena la vida y pone en cautiverio al espíritu. (Isaías 41, 10)

Teniéndonos contraídos nos va cerrando puertas y se acostumbra a dirigir nuestra atención hacia la posibilidad de lo fallido. De tanto atender a lo que podría salir mal, solemos cruzarnos con frecuencia con lo mismo que imaginamos. Luego decimos «tenía razón» y con esto impulsamos a la mente para que cumpla nuevas profecías. El temor nos protege en demasía, mayormente de fantasmas y luego nos entrega en manos de la tristeza. (Salmo 23,4) (1 Juan 4, 18)

Es otra de las formas vanas mediante las cuales queremos tener el control. Nos ilusionamos con cierta seguridad pariente del tedio en el que luego nos quedamos. Nos sentimos separados y solos en medio de un mundo hostil, olvidando las muchas providencias que a diario nos sostienen. (Flp 4, 6-7) Necesitamos reconocer en esta tibieza vital los condicionamientos que actúan, que priorizan durar en lugar de vivir. No se trata de volvernos temerarios e insensatos ni de competir en audacias pueriles. Sino de vivir conformes a nuestra naturaleza original.

Parte del retorno a esa condición edénica es escuchar la propia vocación y manifestar los talentos que Dios nos ha concedido. Nada sobra en el concierto de la creación, todo tiene su razón de ser y en ello también estamos incluidos. Manifestar ese llamado y estos dones es también ponernos «en línea» con la voluntad divina. Por más difícil que parezca y por más años que pesen en la memoria, siempre estamos a tiempo de cambiar la dirección y reencontrar el sentido.

Cargar nuestra cruz, no es solo llevar nuestros dolores o aceptar las situaciones que nos van tocando, sino también, disponernos a hacer aquello para lo cual fuimos concebidos. Atendamos al lado luminoso de la cruz de Cristo. Vivir en el bien, libres de esclavitud y activos desde el reposo espiritual, no solo es posible sino aquello a lo que Dios nos llama.

Prácticas sugeridas:

Durante toda la jornada, estemos atentos a la presencia del temor como fondo de muchas de nuestras actividades. Luego, busquemos un momento propicio e invoquemos la ayuda del Señor. En actitud orante, volvamos al mapa o esquema de nuestra vida, que revisamos días atrás. Examinemos los diferentes ámbitos atentos al tema del temor sicológico que pudiera estar influyendo como condicionante de tal o cuál área de mi vida. Reconozcamos con humildad que proyectos, acciones o iniciativas estamos dejando de lado o postergando debido a la presencia del temor que nos promete una falsa seguridad. Puede ayudarnos tomar nota respondiendo a la pregunta: ¿Si tuviera confianza en Dios y me dejara llevar por la gracia, cómo cambiaría mi vida?

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Capítulos de Nicetas Stethatos recomendados para la semana en MP3

Aquí el audio del texto en MP3 y en Youtube

Enlaces para hoy:

Los miedos

Novedades editoriales Narcea y Web de la editorial

Cuidar el bien de la gracia

17º día

tercera semana

Se trate de una compulsión a un hábito o vicio, de una emoción negativa que quiere posesionarse de nosotros o de cualquier conducta que quiere producirse y a la cual no adherimos desde nuestra esencia espiritual (el hombre interior – Romanos 7, 22-23) los pasos que necesitamos seguir son similares. Lo primero e ineludible es invocar al Señor Jesús con la fuerza de nuestro deseo de libertad y de bien. Incluso, al sentir el ardor del automatismo, podemos usarlo para darle fervor a nuestra invocación.

De este modo ya en el primer minuto, con las primeras invocaciones, nos encontramos en posición diferente. Observamos la fuerza de un deseo en nuestros miembros (por ejemplo la gula, la queja o la ira) y vemos también el objeto del deseo (esa comida de más, el fastidio que quiere imponerse en nuestros gestos y actitudes o las agresiones que quieren salir hacia esa otra persona) y es en este momento donde debemos reconocernos como el que mira, como aquel inmaterial que testificando lo visto se sitúa en la colina, desplegando el mapa del campo de batalla.

Es ahora cuando a la persistente oración hemos de agregarle nuestro mayor coraje. ¿Coraje para qué? Para esperar unos minutos, postergando la sumisión a la esclavitud de la costumbre. Porque la naturaleza espectral de nuestras dependencias las muestra fugaces, ceden al poco tiempo. Se parecen a una ola que asciende y luego baja, disminuyendo en tamaño e intensidad. ¿Volverá luego la ola? Claro que sí, pero si advertimos su naturaleza vana, que seduce con promesas vacías, no estaremos tan dispuestos a dejarnos engañar las próximas veces.

Al fin de cuentas, ¿qué nos promete la gula, la ira o lo que sea que tanto nos fascina? Un breve momento de intensa satisfacción que muta luego en malestar, culpa, desasosiego o simplemente pérdida de fuerza y confianza en nosotros mismos. En cambio, cuando somos pacientes hasta llegar a sentir la dicha que nos reporta la libertad derivada de la renuncia, todo se hace más fácil. Es una vitalidad nueva que nos anima, que reconocemos como propia pero venida de la gracia. Es la sensación en que nos deja el acuerdo con la voluntad de Dios.

Superar un temor antiguo; consagrarse a la vocación particular; atreverse a la alegría sin objeto; dejar ir los resentimientos y perdonar; servir a los demás sin orgullo ni sacrificio; vivir en oración, ser capaces de callar o de esperar con suma paciencia; discernir lo necesario de lo superfluo; poder consolar, organizar y amar, se descubren como dones gratuitos del Espíritu; que nos ha perseguido pacientemente en cada esquina y encrucijada de la vida. Agradecer se hace fácil pues descubrimos que la vida es muy simple, que nosotros la complicamos al cargarla sobre los hombros.

Un nuevo hálito espiritual nos invade y tan solo hemos necesitado empezar por alguna pequeña no reacción, por cualquier pequeña victoria del espíritu sobre el automatismo de los miembros. Luego vendrá el perseverante acopio de fuerzas para acometer mayores desafíos al ritmo de la gracia. Pero ya sabemos que no estamos solos, que nunca lo estuvimos; solo precisábamos mirar en la dirección correcta.

Prácticas sugeridas:

1. A la luz del texto anterior, intentar en esta jornada acopiar fuerzas merced a una pequeña victoria no reactiva, en cada ámbito por el cuál transitemos el día. Por ejemplo en el transporte al trabajo en vez de oír las noticias repetir una oración o llevar al trabajo algo de la panadería para obsequiar a los compañeros o hacer aquello que vengo postergando hace tiempo… etc. etc. Lo importante será verificar la posibilidad cierta, en cada lugar, de hacer crecer el espíritu mediante la sola conducta intencional. Volvernos cuidadosos de la gracia que se nos otorga cada día.

2. Escuchar el audio sobre meditación y respiración y de ser posible, dedicar unos minutos a su puesta en práctica. Tomar nota de si hemos podido hacer más profunda nuestra oración habitual. (El método respiratorio es en sí mismo una gran tarea desde el punto de vista de la no reacción)

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El obstáculo del ansia

16º día

tercera semana

Admitamos aunque sea de manera conceptual, que la gracia está disponible siempre y que lo único que necesitamos para sentir en nosotros la presencia del Espíritu Santo, es despejar los obstáculos que una vida de confusión e incoherencia han puesto en su sendero. Tengamos en cuenta que no estamos hablando de «caernos del caballo camino de Damasco» o de teofanías espectaculares, sino simplemente de vivir en el suave contento propio de los hijos de Dios; de esa serena alegría que nos permite escuchar al otro, ver lo que vemos, estar bien vivos y atentos en la situación que nos toque y contar en nosotros con una gran confianza en la providencia divina. (1ª Tes 5, 16-18)

Veamos hoy un obstáculo muy habitual en la vida de todos, la ansiedad. ¿Qué es la ansiedad? Lo que siento cuando he puesto mi dicha en algo que no es Dios. O sea, cuando he puesto mi esperanza de bienestar en algo que no es Su voluntad. En otras palabras, he puesto el centro de gravedad de mi vida en algo de fuera. Me he externalizado y dejado llevar por la ley del automatismo de cuerpo y mente (la ley de la carne en términos del apóstol Pablo). El deseo por un objeto, persona o situación determinada, me agarró de las narices y me lleva a olvidar que nunca nada transitorio podrá colmar mi verdadero deseo: la plenitud de vivir en la sagrada presencia.

Puede suceder que la mente se ponga a discutir esto argumentando todas las razones posibles que justifican nuestra ansiedad. Debemos desatender estos diálogos interiores y probar de efectuar actos de entrega o abandono al supremo designio. ¿Cómo se hace esto? Tomando conciencia primero de que no hay forma que nosotros, limitados como somos, podamos prever los múltiples factores que inciden en la ocurrencia de un suceso. (Rom 12, 2) Y, reconociendo luego, que no es posible que el hacedor de estrellas y galaxias innumerables haya dejado cabos sueltos. La perfección y sincronía de todo lo creado son una buena muestra de la descomunal y amorosa inteligencia que puso en marcha lo que llamamos luz, tiempo, espacio y todo lo que allí existe.

Y finalmente, dándonos cuenta, que el bien hacer con actitud impecable, aquello que nos indica el deber del instante es todo lo que está a nuestra mano. Patear el penal con la mayor potencia y precisión posible, sí. Adonde se tirará el arquero, si habrá una ráfaga de viento repentina o si habrá que volverlo a patear… no depende de nosotros. Cuando esta comprensión se traslada a todos los hechos de la vida y nos acostumbramos al bien hacer humilde, aceptando que no podemos controlar los resultados de la acción, respiramos tranquilos y en lugar de permanecer ansiosos llevamos la atención hacia los múltiples signos de su cariñosa providencia.

Práctica sugerida:

1. Prestar atención durante toda la jornada hacia el estado interior en base al criterio de ansiedad o tranquilidad. Cuando registramos ansiedad, verificar si estamos haciendo lo mejor que podemos en relación a la acción del momento. Una vez encontrada la actitud impecable, hacer una breve oración según nuestro personal modo, donde ofrendamos a Dios nuestra conducta y nos abandonamos a Su voluntad.

2. Verifiquemos si la práctica encarna en nosotros despejando el obstáculo de la ansiedad* o si solo se queda en un mero ejercicio de tipo mental.

* Entendemos por ansiedad no solo el notorio estado de agitación para el que suele usarse el término, sino cualquier manifestación en nosotros de prisa, inquietud o en todo caso, tendencia a ir hacia el momento siguiente en desmedro del buen hacer en el ahora.

Citas bíblicas recomendadas: Juan 15, 5; 1ª Pedro 2, 16; Eclesiastés 3, 12-13; Sal 130, 5, 7; Rom 12, 2; 1ª Tes 5, 16-18

Aquí el PDF que contiene la 3º Centuria de Nicetas Stethatos

Aquí el texto leído en MP3

Preparar los caminos al Señor

15º día

tercera semana

Los obstáculos que tenemos durante la oración o la meditación son los mismos que nos impiden vivir el confiado contento de los hijos de Dios en la vida cotidiana. Ansiedad, temor, angustia, inseguridad, tristeza, ira, sensación de desamparo, disgusto conmigo o con otros, tedio, fatiga anímica, confusión, desorientación, impotencia, frustración y una lista que podría alargarse en innumerables matices según cada quién.

Durante la oración o meditación estas cuestiones se manifiestan más en la forma de pensamientos y en el ajetreo diario son más notables como sentimientos y comportamientos específicos; pero son distintas expresiones de lo mismo: un modo de ser y estar en la vida. Si nos ponemos atentos, nos damos cuenta que no soy yo que me enojo, sino que la ira surge en mí. Y así con casi todas las emociones, pensamientos y actitudes. El espíritu en nosotros es nuestra parte esencial, esa que no quiere sucumbir a la cólera. Yo soy más el que se lamenta del error que el que yerra. Y esto, no para generar una división esquizoide, sino para reconocer como vivimos las cosas en nuestra experiencia íntima.

Entonces las palabras del apóstol nos resultan tan propias… (Rom 7, 14 – 25) y el verdadero lío se nos arma cuando llegamos al capítulo 8 versículo 9 «pero ustedes no están animados por la carne (lo automático diríamos nosotros) sino por el espíritu…» porque no es lo espiritual lo que nos orienta y conduce en el día a día. Son las ansias, las inquietudes, apetencias y todo lo demás. ¿Qué hacer entonces? Pues lo primero es dejar de defender nuestras reacciones. Aceptar con honestidad interna que esas reacciones y conductas incoherentes, aunque las he defendido durante años e identificado con lo que soy, simplemente me suceden.

Este paso es la mitad del camino por así decir. No hacer de mis automatismos mi bandera, no engalanarme con ellos como si fueran la particularidad de mi «carácter tan especial». Eres una persona perfeccionista o te fastidias apenas las cosas no salen como quieres… eres alguien muy exigente y con altos estándares o de tanta inseguridad no puedes adaptarte tranquilo a lo que ocurre… por dar dos ejemplos de cosecha propia. Este tipo de reconocimientos habilita la preparación de los caminos del Señor. Es decir, nos hacemos más receptivos a los impulsos de la gracia.

Como decía una hermana en el encuentro de hoy: no siempre lo que ilumina una situación es lo que me gustaría… en un primer momento. Luego comprendemos que sí, que hay un gusto espiritual; la dicha de la autonomía creciente, de la ampliación del margen de libertad, el gozo de la renuncia sin esperar a cambio… la tranquila alegría de quién se sabe acompañado y sostenido…

Prácticas sugeridas:

1.Leer tranquilamente o en actitud orante (Romanos 7, 14-25 y 8, 1 -13)

2.Tomar nota de como nos impacta el texto. ¿Lo traduzco con facilidad a mi vida o lenguaje actual? ¿Se producen en mi mente discusiones con lo dicho por el apóstol? ¿Veo con claridad como se manifiesta en mi cotidiano la ley de lo mecánico/carnal?, dejar que alumbren comprensiones y llevarlas a la oración personal al final del día.

Buen domingo para todos invocando el Santo Nombre de Jesús.

Apoyo para la semana, en la 3º centuria de Nicetas Stethatos; caps. 19, 20, 29, 30, 33, 36 y 40. Página 453 del III volumen.

Invitación al encuentro virtual

Queridas hermanas /os, ante algunas dudas surgidas, confirmamos que la reunión es hoy, sábado 11 de septiembre a las 15 horas de Argentina, 20 horas de España y horarios equivalentes, por la aplicación Zoom, tendremos el tercer encuentro virtual de estos ejercicios (Breve exposición, intercambio y oración comunitaria) podéis asistir o visualizar el vídeo con posterioridad cuando resulte oportuno. Un abrazo en Cristo Jesús. Aquí os dejamos el enlace:

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Oración explícita e implícita

El icono de María del Silencio 

día 14º

segunda semana

Queridas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: En estas próximas dos semanas, si Dios quiere, abordaremos el tema de la oración explícita e implícita en nuestra vida, trabajando para despejar obstáculos que nos impiden vivenciar los sentidos espirituales y aquello de «La liturgia en el hacer» o «La ceremonia del instante». De este modo, resultará más provechosa la última semana, donde nos acercaremos al tema del proyecto personal a futuro y el diseño de la propia regla de vida.

Prácticas sugeridas para hoy:

1. Leer el texto: «El tamiz de la oración»

2. Buscar una hora de nuestro tiempo para dedicar exclusivamente a la oración o meditación. Trataremos de hacer profunda esta oración mediante el método que más nos ayude a permanecer en la presencia divina y que nos resulte más entrañable. Luego de esto sugerimos tomar nota de las dificultades u obstáculos que hayan surgido. (Cuanta más precisión en esto mejor será) Si no fuera posible tomarnos una hora entera, podemos hacerlo en dos medias horas. (Mateo 6, 7) (1 Juan 5, 14)

3. Buscar una actividad muy concreta la cual trataremos de transformar en oración implícita. No se trata solamente de orar interiormente mientras actuamos, sino también de llevar esta posición orante a nuestros modos, movimientos y actitudes. (1 Tes 5, 16-18) Situarnos como oficiantes de la ceremonia que esa actividad implica. (Pueden ser muy favorables tareas como cocinar, limpiar u ordenar; trabajar en el jardín, restaurar o pintar un mueble y un largo etc. que podemos elegir). Lo importante será comprobar si hemos podido llevar la oración a la acción. Tomemos nota también de los obstáculos encontrados.

Hoy a las 15 horas de Argentina, 20 horas de España y horarios equivalentes, por la aplicación Zoom, tendremos el tercer encuentro virtual de estos ejercicios (Breve exposición, intercambio y oración comunitaria) podéis asistir o visualizar el vídeo con posterioridad cuando resulte oportuno. Aquí os dejamos el enlace:

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Os dejamos una hermosa película y un audio para hoy:

San Agustín – Película completa

El mensaje de la gracia

13º día

segunda semana

El sufrimiento nos indica el desacuerdo entre cuerpo, alma y espíritu. No hablamos del dolor físico, sino de ese malestar mental que adopta numerosas formas, pero que englobamos bajo el término sufrimiento o infelicidad. Cuando vivimos según la ley del espíritu, (Juan 6, 63) nos sentimos en palabras de Nicetas, «como un general con plenos poderes entre los pensamientos».(*) Es decir, podemos desechar pensamientos que son inadecuados a la situación que toca y respaldarnos en aquellos que son necesarios o funcionales. (**)

Pero, antes que nada, hace falta que tomemos a la ansiedad, al temor, la preocupación, la angustia o la ira etc. como el llamado de la gracia a la conversión. Sin un cambio de óptica profundo volvemos rápidamente a lo mismo. Es decir, a tomar el sufrimiento como derivado de lo que ocurre fuera y no como el resultado de nuestra actitud ante los sucesos. Por eso es importante recordar que Dios nos habla a través de los acontecimientos. Aprender ese lenguaje necesita que tomemos las cosas de ese modo, estar dispuestos a escuchar el mensaje.

En vez de complicarnos con discusiones en torno a esto, es mejor probar en uno mismo. Veamos un ejemplo: en una comunidad monástica en la que viví un tiempo, cada uno tenía sus enseres separados en una alacena. Allí estaba la taza, los cubiertos, la servilleta y hasta el frasquito de miel que cada uno usaba. Un día veo que mi frasco de miel tenía mucho menos cantidad de la debida. Es decir, alguien había usado de lo mío. La reacción me llevó hacia la ira de inmediato. ¿Cómo era posible¡ ¡Y en un monasterio? ¡Esto es una violación! decía mi mente. Ahora… si en lugar de «irme hacia afuera», buscando culpables o alimentando la sensación de injusticia, yo atendía a esto como un llamado de la gracia… (1 Pe 5, 10)

Hubiera descubierto el mensaje que decía: «te has apegado a un objeto»; «ya te has hecho esclavo de un frasquito de dulce»; «allí donde está tu tesoro, estará también tu corazón». (Mateo 6, 21) «¿Crees que te dejaré sin lo necesario para tu vida?» (Sal 121, 7- 8) Había puesto mi confianza en algo que no era Dios, sino en mis pequeñas cosas y costumbres. Finalmente, al ver esto, la ira cede y podemos agradecer lo ocurrido. De no haber surgido la ira no podríamos haber visto tan claramente lo que estaba ocurriendo, esa autocomplacencia que nos toma a veces y nos ubica sutilmente como el centro del universo.

Por eso insistimos, antes de ir corriendo hacia el exterior para remediar nuestros presuntos males, hagamos un alto y tomándonos un momento, miremos si podemos atender a la emoción desagradable como un aviso que nos da la gracia desde el corazón. (Heb. 4, 16) Un llamado a la conversión. Por supuesto que adoptar esta actitud no implica la negligencia, ni el abandono de los deberes y responsabilidades. Al contrario, cuando nos hacemos conscientes de esta errónea disposición a la que nos acostumbramos durante tantos años, nos volvemos más eficaces. Hacemos lo debido sin el peso de una mente opresiva que todo el tiempo masculla amargura ante lo que no se acomoda a sus deseos.

Práctica sugerida:

1. Durante todo el tiempo que puedas, en el día de hoy, permanece atento a tu modo de estar. Y cuando aparezca cualquier emoción negativa, intenta escucharla como el llamado de la gracia a re-alinearte, a poner el espíritu al mando de mente y cuerpo. Y pregúntate con calma… ¿y si el problema estuviera en mi actitud?, ¿y si doy yo lo que estoy reclamando, qué pasaría? ¿Cuál es la conducta errónea que estoy poniendo en esta situación? Y con humildad escucha el mensaje que llega hasta ti desde lo profundo. (***)

2. Si las preguntas nos han dado algo de claridad, sentiremos humildad ante lo comprendido. Agradezcamos entonces y pidamos la fuerza para llevar al comportamiento concreto la modificación necesaria en alguno de los ámbitos de nuestra vida.

(*) Cap. 26 de la primera centuria de Nicetas Stethatos.

(**) Pensamiento y sentimiento son dos manifestaciones diferentes de un mismo fenómeno: la respuesta/reacción a lo que ocurre. No se dan separadamente. La conducta es el reflejo tangible de esta respuesta interior.

(***) En la parte final del audio comentamos la fuerte resistencia que suele ocasionar la práctica sugerida, sobre todo en el primer punto.

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Recomendamos leer:

Criterios de acción

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El tercer elemento

12º día

segunda semana

No pude terminar de despejar la habitación de los trastos en un solo día. Me llevará varios y no sé si puedo dedicarme más de una vez a la semana.

No hay ningún problema. Pon esa actividad en agenda y no la abandones. Cada vez que toque, concentras tu intención en ir dejando espacio, en quitar todo lo superfluo e innecesario y, a la vez, de establecer cierta relación con lo que anhelas para el espacio del alma. Preparar la casa para la venida del Señor, (Ap. 3, 20) es un buen modo de decirlo.

También estoy manteniendo dos «cabezas de playa» para hacerme fuerte, aunque me cuestan mucho. Apago el móvil en dos períodos al día de tres horas cada uno y es increíble lo que cuesta y la dependencia que tengo se pone en evidencia. Y me he propuesto tratar bien a «x», no reprocharle el desgano y la negligencia con las que hace sus tareas. Lo voy logrando por fuera pero hiervo por dentro. No reacciono por fuera pero si continúa la molestia por dentro.

¿Qué has podido ver de este automatismo? ¿Has aprendido algo?

Pues sí. Compruebo que todo apunta a relajarme, busco quitarme los nervios que la indignación me produce. Siento injusticia, que las cosas no debieran ser así. Y es cierto lo que se decía, que en lugar de aflojar por dentro e invocar a Dios para que me asista, tengo la inercia de buscar la descarga de la tensión reprochando o criticando, juzgo a «x» muy duro y eso parece aliviarme un poco.

Muy bien. Al principio esto de no reaccionar parece represivo; pero en tanto vamos comprendiendo lo que ocurre en nosotros y orando en medio de la tormenta, lo de no reaccionar se transforma poco a poco en ofrenda. Ya internalizas que lo mejor que puedes hacer para mejorar la relación es acrecentar la paz del corazón más allá de la conducta de esta otra persona. Digamos… crecer en tu ecuánime autonomía del ánimo. (2ª Tim. 1, 7) Vas haciéndote fuerte a partir de un bastión interior y no permaneces a expensas de los vaivenes de la conducta ajena. Cuando captas esto realmente, la utilidad que tiene esta forma de «ponerse» en las diferentes situaciones, le tomas el gusto. Y te alegras luego al ver como te habitúas a descansar en esa tranquilidad.

Luego ves que tal descanso solo puede hacerse firme si confiamos en la voluntad de Dios. (Prov. 3, 5-6) Entonces en la oración puedes aspirar a que la relación sea armónica, que crezca el afecto entre ambos etc., pero dices: «Que se haga tu voluntad y no la mía» y mientras entregas el devenir de ello en las manos de Dios haces tu aporte. (Prov. 16, 3) Es decir no reaccionas. No agregas leña al fuego. No criticas ni juzgas, ni reprochas. Tratas de dar tiempo y espacio al proceso de ese semejante que vive contigo. ¿Y cómo vas con esto de permanecer conectado a la presencia de Dios en el cotidiano, lo del sexto día?

Me olvido mucho. Lo recuerdo, pero cada día menos, vuelvo al ajetreo de siempre. Un día o dos me acordé bastante, después…

Práctica:

Una forma que también ayuda y que fue muy usada por algunos santos, es imaginarse a Dios presente como una persona de carne y hueso allí mismo. Es decir, si Jesús estuviera presente aquí mismo, corporalmente, en medio de esta situación… ¿Cómo sería mi comportamiento? Y entonces actuar conforme a ello. Porque claro, Dios siempre está con nosotros, pero la mente no se lo cree del todo y las emociones menos. Entonces, esta tarea de imaginar, surge desde lo mental, pero puede servir para situarnos mejor. No lo cuestiones, primero pruébalo y ves. Otra forma no religiosa de lo mismo sería: Si estuviera yo en cámara y me estuvieran viendo por televisión muchas personas, en mi diario vivir… ¿Cómo me comportaría?

Es tan solo un ejercicio. Uno comprueba que es la presencia de este tercer elemento lo que hace mucha diferencia. Un factor es la situación, otro tu mismo en ella y el tercero este considerar a Dios presente. Esto equivale, a nivel sicológico, a tu atención atestiguando lo que ocurre. Ya cuando la percepción de la presencia divina es viva en ti realmente, todo se hace más fácil. Pero al principio, estos recursos pueden ayudarnos mucho; nos sirven para actuar más en consonancia con el ideal evangélico de conducta que tenemos y a descubrir que no era tan difícil volverse coherentes…

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Lecturas recomendadas para hoy:

3 citas de Máximo, el Confesor.

Atención y libertad

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Abandonar lo accesorio

11º día

segunda semana

Sí, lo entiendo, pero no hay caso. Por más que me siento y trato de estar en silencio o ponerme ante la presencia, me vienen un montón de pensamientos. Es increíble, pero son una multitud; nunca antes había visto tantos. Me desaliento. Apenas a veces me parece que hay alguna mirada distinta, pero es como si lo forzara desde la cabeza, no cambia de verdad.

Por supuesto. No es algo que se produzca igual que accionar una perilla. La mirada no cambia porque caigamos en cuenta de la necesidad de transformación. Hace falta más. Lo que está de nuestra parte es despejar obstáculos. Hay varias limitaciones o barreras que nos impiden recibir y dejarnos llevar por la gracia. Necesitamos ampliar nuestra capacidad de entrega. Abandonarnos crecientemente a la voluntad de Dios es un proceso que puede llevar tiempo, pero está cargado de sentido. (Lucas 12, 22-31) Es el significado profundo en el que apoyarnos.

La ansiedad, el temor sicológico, la preocupación, la angustia, la tristeza, la ira y la aversión visceral hacia alguien, son solo algunos ejemplos de estos obstáculos de los que hablamos. (Génesis 35, 2) Son como trastos en una habitación y no dejan espacio. Falta el aire, no podemos movernos con libertad por allí, es tanto el desorden que dan ganas de cerrar con llave y no entrar nunca más. Esto suele emerger con más fuerza cuando nos ponemos a orar o meditar.

La acumulación excesiva y el desorden se resuelven tirando lo que sobra y acomodando (Mateo 6, 19). No hay mucha ciencia especial en esto. En una casa el espacio es limitado. Del mismo modo, nuestras fuerzas físicas y síquicas también tienen sus límites. Si queremos encontrar y dedicarnos a lo importante hemos de abandonar lo accesorio. No podemos servir a dos señores o comer el pan y también la torta (Mateo 6, 24).

¿Pero que significa en lo concreto?

Definir claramente las prioridades; abandonar actividades que no encuadran dentro de ellas y evitar la dispersión y el desorden, tanto afuera como adentro. Te propongo algo: Elige una habitación o unos cajones que tengas especialmente desordenados. A lo mejor un rincón en el patio o el balcón, unos estantes llenos de cosas o incluso tu biblioteca. Dedica un buen rato a poner orden. No temas tirar, desechar o separar cosas para regalar a quién pueda necesitarlo. Necesitamos aprender a soltar. Si no encuentras un lugar preciso puedes hacer una buena limpieza en tu casa o en tu cuarto con el mismo fin.

Pero disponte en actitud de práctica espiritual. Si lo permites, lo que vas haciendo afuera en los objetos irá produciendo repercusiones en tus contenidos internos. Intenta orar mientras haces este ejercicio. Debes realizarlo con calma e impecablemente. Si te falta tiempo dedícate un rato durante varios días. En adelante, puedes establecer una relación intencional entre la armonía exterior y el alineamiento de tus potencias. Puede ser de gran ayuda. Ten paciencia. Si aprendes bien esto puedes luego hacer lo mismo en las moradas del alma.

Vuelve si puedes al mapa que hiciste días atrás y revisa lo que anotaste. O dedícale más tiempo. Hay que detectar bien las prioridades, los excesos y obstáculos en los diferentes ámbitos. Sin la pretensión de implementar modificaciones apresuradamente. Primero ver bien, luego invocar mucho a la gracia y al final los cambios sobrevienen suavemente, más por una conjunción entre intención y oración que por alguna acción determinada. (Marcos 4, 30-32)

Observa luego como ha quedado todo luego de tu labor. ¿Es de tu agrado? Aspira entonces a esa misma armonía para tu vida. La adecuada proporción en todos los aspectos es la raíz de la sobriedad. «Una voz grita en el desierto; preparen el camino del Señor, allanen sus senderos…» (Marcos 1, 3) empezará a cobrar un nuevo sentido. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús.

(Continúa)

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Aquí el audio en MP3

Dos enlaces:

Lo mismo con atención

Preparación para el silencio

Metanoia de la percepción

10º día

segunda semana

Pero entonces, la cualidad que hace que un sitio me guste tanto y me sienta tan a gusto… ¿Dónde está?

¿Qué notaste tú, cuando hiciste el ejercicio? Empecemos por ahí.

Bueno, las cosas tenían una disposición que era de mi agrado. Mi lugar elegido fue la habitación, mi estudio como le llamo. Tengo mis libros, algunas fotos, me gustan los muebles que tengo allí. Hay un reloj de péndulo que me gusta mucho el sonido que hace… incluso lo que veo por la ventana, el aroma del cuarto también…

Bien. Las cosas tienen afuera, en lo percibido, una cierta forma que resulta compatible con una forma interior. Hay resonancia. Lo que veo me es afín. Es como un encaje de piezas que se acomodan perfectamente. Pones a otro en tu habitación y no se siente bien o hasta se encuentra a disgusto. No se siente reflejado en lo que hay. Esto es porque su «habitación interior» es diferente. La música que suena en su alma es distinta y requiere de otros instrumentos, de otra disposición de las cosas.

A la vez, y atiende bien esto, hay algo en ti que se «derrama» sobre lo que hay allí en tu habitación. Como si fuera un efluvio que va desde el interior de tu corazón hacia lo percibido. Si atiendes, te das cuenta que adhieres a lo que ves, que lo aprecias; es como un cariño y valoración que partiendo de ti se deposita sobre aquello a partir de tu mirada. Hay una historia también que se desplegó en ese lugar, vivencias e instantes, que tienen en común el amor y la intención que te guiaba.

Cuando amamos a alguien, por ejemplo, puedes ver como empiezas a amar cualquier objeto que se relaciona con esa persona. Y ves como aquel sitio que visitaron juntos nunca vuelve a ser el mismo. Ahora ese paraje está teñido de aquel recuerdo. Y no del solo recuerdo, sino que evocas el afecto que los unía y llega hasta ti ahora actualizado, el aroma de aquella unión. En suma, nos orientamos hacia lugares, personas o situaciones que reflejan algo que está ya vivo en nosotros. Se produce un eco, una re-percusión en el alma ante aquella percepción.

No me queda claro entonces, ¿lo que me gusta o atrae de un lugar o de alguien esta afuera o dentro de mi?

En ambos planos podemos decir; pero para ser honestos, debemos admitir que se llega a comprender que lo de fuera y lo de adentro es tan solo un modo de organizar las cosas. Estos dos mundos se entremezclan de continuo, a punto tal, que sería más propio decir que son el mismo mundo. Es cierto, hay un más allá y un más aquí de la piel y eso señala una frontera a la que estamos muy acostumbrados. Pero viene a resultar que hay alguien que se da cuenta de lo que pasa en el exterior y en el interior a la vez. Yo veo una flor y a la vez, veo que me gusta esa flor.

Esa mirada no está en ninguno de los mundos sino que los trasciende. Por eso puede dar testimonio de ellos. Esto es atención. Dicha atención puede dirigirse hacia la luz o hacia la oscuridad. Puede ir hacia abajo o hacia arriba. Esa atención no es ni más ni menos que la gracia del espíritu presente en nosotros. Esa luz pura de la gracia que ha llegado hasta nosotros, puede quedar envuelta por las pasiones y ser arrastrada por ellas hacia el abismo de lo que muere, de las cosas vanas, de los muchos infiernos… (los automatismos egoístas) o puede traer a nuestra vida y al mundo el amor y la mirada de Dios.

Este amor indescriptible puede ser sentido y descubierto por sus obras. Se hace evidente cuando transforma profundamente nuestra mirada (metanoia de la percepción) y ahora vemos lo que aborrecíamos, envuelto en una luz que nos resulta agradable y querible. Terminas siendo amigo de tu enemigo o encariñado de un trabajo que detestabas o, también ocurre; te descubres con nuevos amigos y nuevo trabajo sin saber bien como ha sucedido… (continúa)

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Citas bíblicas recomendadas: Salmo 19, 9; 1ª Cor 13, 12; Efesios 1, 18-19; Juan 3, 3; Santiago 1, 5-6; 3, 17

*Recomendamos leer el cap- 19 de la primera centuria de Nicetas

Práctica sugerida:

Elijamos una situación particular que vivimos con frecuencia. Puede ser una relación cotidiana o un ámbito en el que solemos permanecer bastante tiempo; tal vez solo aquella hora del día donde siempre recurre tal estado del ánimo. Apelemos al mayor fervor que nos sea posible concentrar. Juntemos como en un mismo haz todo el deseo acumulado durante tanto tiempo de encontrar a Dios. Evoquemos aquel sentimiento que siempre nos ha acompañado en el fondo de lo que ocurría y que clama por lo divino. Ese anhelo de sentido. Oremos profundamente, invocando la gracia del Espíritu Santo, pidiendo esa mirada capaz de redimir, en un solo vistazo, aquello sobre lo que se posa.

Os dejamos aquí un pequeño modelo de oración, que cada cual podrá modificar según sus preferencias por si fuera útil al momento de la práctica:

¡Oh Señor! perdona mis faltas, líbrame de sus consecuencias y ayúdame a no pecar más. Dame la atención pura, para que orando sin cesar pueda vivir en tu presencia. Envía tu Espíritu Santo, para que limpiando mi mirada, derrame tu amor sobre el mundo.

Audio del texto en MP3

¿Qué hay aquí?

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9º día

segunda semana

Texto y práctica:

Vete al sitio de tu hogar donde te sientas más a gusto. Quizá la cocina, la alcoba o junto a esa ventana desde donde ves el jardín y la calle más allá. O ese rincón de tu celda junto al icono o tal vez un sitio público acogedor; a lo mejor puedes llegarte hasta un entorno natural. En definitiva, escoge aquel lugar donde te sientas a tus anchas. Mientras disfrutas de esta sensación revisa con calma los atributos del lugar. ¿Qué hay aquí en este espacio en el cual me siento tan bien? ¿Es algo en este espacio o es algo en mí? Y si fuera algo en mí, ¿de que cosa se trata? Atendamos con espíritu reflexivo a esta cuestión.

Luego, o antes si así fue el caso; compara esto con aquello que vivencias en el sitio opuesto. Esa habitación donde nunca quieres estar, ese punto donde la molestia es frecuente. Si tienes tiempo ve un momento allí. Y toma nota de las diferencias, de las características del lugar. Y vuelve a interrogar ¿Es algo fuera de mí o dentro de mí? ¿Es en lo exterior e interior al mismo tiempo? ¿Y de que se trata en cualquier caso? Sin forzamiento ni sesudos razonamientos, solo dejemos que aparezcan comprensiones en el campo de nuestra atención. No demos por sentada la respuesta.

Toda la jornada podemos tener esto en la co-presencia atencional. Tenemos presente la intención de estar en ese tema; incluso cuando nos desplazamos, en el trabajo o en la compra, en la capilla o en el claustro… ¿Cómo me siento aquí? ¿Es el ámbito o soy yo? ¿Ambos? ¿Qué origina estas variaciones? Y así siguiendo, sin obsesionarnos, sino con una suave mirada hacia la cuestión. Llevar La oración de Jesús como fondo constante nos ayudará mucho a permitir que la gracia nos revele la raíz del asunto. Y eso es todo por hoy *.

Un abrazo fraterno a todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Citas bíblicas recomendadas: Flp 4, 6-7; Sal 139, 7-8; Jer 29,13 Ez 28, 13a

Recomendamos leer el cap. 51 y 52 de la Primera centuria de Nicetas Stethatos

* Recordemos mantener activa nuestra «cabeza de playa de la no-reacción»; ese aspecto que hemos elegido y en base al cual iremos acopiando fuerzas y voluntad, para luego llevar luz a diferentes ámbitos del mapa de nuestra vida.

Aquí el audio en MP3 con los capítulos 19, 51,52, 74 y 86 recomendados para esta semana

Estar en casa

8º día

segunda semana

Hermanas y hermanos, en este día dedicado a la acción de gracias, a la familia y los afectos, descansemos. Si nos fuera posible, tengamos un momento de intensa oración, recordando y cobijando en el corazón nuestro deseo de transformación profunda. Ese llamado a la conversión verdadera que tantas veces hemos sentido, que en muchas ocasiones hemos negado o abandonado a poco de intentarlo. Pidamos el don de una nueva mirada y una nueva fuerza; que ahora sí nos dejemos arrebatar por los impulsos de la gracia y seamos iluminados por el espíritu.

Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús. ¡Buen domingo!

Domingo 23º del tiempo ordinario

Una enlace y una película con muchos contenidos para profundizar:

Los miedos 2º parte

San Antonio de Padua

Repaso y oración

7º día

primera semana

Queridas hermanas y hermanos: En este séptimo día de los ejercicios nos limitamos a evaluar la tarea realizada y volvemos a retomar aquella práctica donde descubrimos necesidad de profundizar. (Prestar especial atención a las prácticas del 3º y 6º día) Hacemos un repaso lo más tranquilo posible, evocando nuestras dificultades y comprensiones o momentos de interés y simplemente llevamos todo eso a nuestra oración nocturna al final del día. Pedimos la gracia de la paciencia para progresar sin prisas pero con solidez. Agradecemos cualquier pequeña luz que haya llegado a nuestro corazón y entendimiento.

Este sábado 4 de septiembre, si Dios quiere, quién lo desee puede participar de un encuentro virtual, donde podremos intercambiar con otras hermanas y hermanos acerca de estos primeros días de los ejercicios; haremos una exposición sobre un tema específico y al finalizar tendremos un rato de oración entre los participantes. El encuentro será a las 15 horas de Argentina, 20 hs. de España y demás horarios equivalentes. Pueden hacer clic en el enlace de abajo para acceder a la reunión. La reunión será grabada y publicada al poco rato de realizada.

Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Encuentro virtual para el día 7 de los ejercicios en torno a Filocalía

Aquí lo publicado desde el 1º día

Enlace de hoy:

«La vida de María» de San Máximo, el confesor (Extraído de Academia.edu)

La tranquila alegría de la plenitud

6º día

primera semana

Sin la percepción de la presencia divina, todo parece perder sentido. El Dios conceptual ayuda un poco, puede orientar algo… pero el Dios presencia en el cotidiano lo cambia todo.  

Nunca termino de entender esto con lo cual se insiste tanto…  

Es que no se trata de entenderlo, eso es algo mental y su influencia es muy relativa, allí se queda. Se trata de vivenciar lo sagrado. De advertir la influencia de ello en todas las cosas y sobre todo en tu propia vida. (Hechos 17, 28) Es un darse cuenta integral que incluye la acción, las emociones y los pensamientos y que trasciende todo eso, dejándote en el terreno del espíritu.  

Usemos de ejemplo nuestra relación con el móvil, que es algo que está a la mano y casi todo el mundo tiene. Imagina que se corta la conexión a internet. No tenemos wifi ni datos, ni nada, se queda en cero. El objeto pierde gran parte de su sentido. No sabes muy bien que hacer con él, lo dejas hasta que vuelve la conexión. Pues con nuestra vida es igual. Sino estamos conectados a lo trascendente que es Dios, lo sagrado se ausenta y con ello los significados se nos van perdiendo. Ya no sabes para que estudiabas eso o para que te relacionabas con tal o para que formaste una familia o te hiciste consagrado etc. etc.

Pero a la vez no podemos destruir o abandonar todo lo que tenemos en la vida por esta falta de sentido profundo que detectamos; entonces seguimos andando, la inercia nos va guiando, el motor de las múltiples necesidades sigue en marcha, pero el conductor destaca por su ausencia. Es fundamental restablecer la conexión con lo esencial, que proviene del origen y es Dios en el corazón. El corazón espiritual tiene que estar vivo y latir tranquilo pero fuerte, constante y profundo. La gracia tiene que fluir por las venas, la sangre sola no nos basta.

¿Cómo conectarse a esa presencia divina? Suena muy bonito pero no tengo idea de como empezar a vivirlo.

Para sentirnos conectados a Dios necesitamos estar conectados con nosotros mismos, ya que Él es quién nos sostiene. Sin estar conscientes de nosotros no podemos descubrir lo divino en el presente. Por eso es necesario vivir más tranquilos y recogidos, más silenciosos; un estilo de vida simple, preciso y potente, que no se dispersa en las mil cosas. Puede llevar tiempo y paciencia pero esa es la dirección válida para lo que buscamos. ¿Qué buscamos? Una paz viva no dependiente. La tranquila alegría de la plenitud. La quietud interior aún durante las actividades. Puede resultar en paradoja: queremos la autonomía e independencia de quién vive entregado a Dios.

Deberíamos poner la atención en esta sensación de estar conectados o desconectados del Cristo cotidiano. Igual que con el móvil. Cuando quedamos sin internet enseguida nos fijamos que ha pasado. Se salió el cable del modem o será una falla general… ¿Cómo puede ser! nos decimos y andamos buscando la señal nuevamente. Pues en esto lo mismo. Hemos de tener registro claro de cuando estamos bien sintonizados a la gracia o cuando nos vamos desconectando… y buscar la conexión con ahínco, viendo la importancia de permanecer en Dios (2 Crónicas 15, 2b).

Prácticas sugeridas:

1) Vamos a centrarnos en verificar nuestro grado de conexión o desconexión con lo que para cada uno es la presencia divina. Vamos a ponernos algunas alarmas, tres, cuatro, cinco, cada uno verá. Durante toda la jornada. Al sonar la señal nos tomamos un momento a solas, bastarán dos minutos sino se cuenta con más disponibilidad, para evaluar nuestro emplazamiento interior (2ª Cor 10, 3). Debemos preguntarnos: ¿Estaba actuando en conexión con lo divino? ¿Estaba llevando adelante esa secreta liturgia interior? ¿Me sentía partícipe del misterio? Por supuesto todo esto admite grados y profundidades. Lo esencial será la respuesta íntima que surge.

2) Al final de este viernes, sexto día de ejercicios, introduzcamos estas dos preguntas que siguen en el corazón y dejemos que trabajen por si solas alumbrando comprensiones: ¿Qué caracteriza mis momentos de presencia? ¿Por qué digo que en tal momento percibí lo sagrado? Se puede tomar nota de comprensiones o dificultades y hacer comentarios en el blog o traerlas al encuentro virtual del próximo sábado.

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Recomendamos la lectura atenta del párrafo 92 de la segunda centuria de Nicetas Stethatos

Aquí el audio en MP3

Colisión de fuerzas

5º día

primera semana

¿Has podido ejercitarte con alguno de los ejemplos sugeridos? 

Sí, pero me ha resultado muy, muy difícil. Hice el de apagar el móvil y lo he sufrido. En una ocasión tuve que encenderlo para tranquilizarme y lo volví a apagar para cumplir lo que me había propuesto. Fue duro. Y también fue duro el juicio hacia mí mismo, por verme tan dependiente de esto. 

No hay que mortificarse. Comprender, antes que nada. Hay que ver como es el automatismo, de que se está agarrando. Si podemos crecer en esto, tendremos fuerza luego para ir a cualquier ámbito de la vida y, con la ayuda del espíritu, convertir el sentido de aquello que se encuentra oscurecido por la inercia de muchos años. (Mateo 3, 8)

¿Qué habría que comprender en concreto? 

Lo primero es darse cuenta que aparece una tensión interior, (1ª Cor 6,12) en este caso asociada al deseo de tener alguna novedad (¿Quién me habrá escrito?, ¿Qué noticia nueva habrá?, ¿Ya me habrá contestado tal?) O simplemente uno no sabe bien porque, pero aparece la tensión que deriva de la carencia del hábito. Tenemos la costumbre de dispersar la atención (solemos pasear la mente al igual que a un perro; y ella va de aquí para allá olfateando por doquier), y al no poder repetir ese hábito el organismo manifiesta tensión de búsqueda para completar ese faltante. 

Surge el impulso de la curiosidad que aumenta la tensión mientras más tiempo pasa sin saciarse. Y cada vez que le damos el gusto, se produce una relajación visceral en el cuerpo y la mente. Y esto nos agrada. Y entonces al rato reiniciamos el circuito, vuelta a empezar. A una tensión le sigue una actividad que nos da distensión. Es decir, al dolor le sucede el placer y al rato de vuelta el dolor y así siguiendo interminablemente. Esto, en otros términos, es la esclavitud de las pasiones (Tito 2, 11-12).  

En la región de la sexualidad o en el área del dinero o en la del prestigio ante los demás, se manifiesta lo mismo. Un círculo vicioso de tensión y relajación o de dolor y placer interminable. Pero has comprobado que puedes sustraerte a esa mecanicidad. Por momentos pudiste imponerte a ello. ¿Cómo es que has podido? ¿De dónde salió y cómo surgió y se sostuvo la intención de no ceder a ese impulso? 

Pues bien no lo sé. Había en mi un deseo de hacer bien lo planteado o de ser capaz de dominarme.  

Ese deseo es una fuerza; el impulso del vicio o del hábito otra fuerza. Entran en colisión. Al principio esta lucha es desagradable, parece poner más tensión en el asunto. Pero apenas alcanzas unas cuantas pequeñas victorias, la fuerza del deseo de libertad crece. Y en cierto modo, le encuentras el gusto a pasar por encima de los apetitos mecánicos. Algo en lo profundo del alma nos hace saber que vamos por buen camino. Hay que redoblar entonces ahí La oración de Jesús o la que a ti te produzca mayor devoción.  

Este invocar la gracia es reconocer y agradecer. Reconoces que sin ella no hubieras conseguido esos pequeños triunfos, ya que fue quién te condujo a interesarte por estos temas y pides con fervor más de aquello que te hace bien, es decir: libertad creciente de lo que te esclaviza. Lo que nos ata y nos pesa como un lastre es la dependencia de cosas, personas o situaciones. Para elevar el alma a Dios; para orar con frecuencia, para ser capaz de seguir la orientación de los evangelios y hasta para no contestar mal a quién mal nos trata, necesitamos de esta conexión con Dios en el cotidiano. Sin su presencia no hay nada que valga la pena. Con ella, aún las cosas mínimas se dignifican y cobran sentido. 

¿Cómo sigo entonces..? 

Práctica sugerida para el 5º día de los ejercicios

Ten en cuenta no ponerte una práctica muy fácil ni muy difícil. Define bien si vas a seguir con la práctica de ayer. A lo mejor no te sientes conforme con la elección que has hecho y quieres empezar por otra costumbre, por otro de los ejemplos o inercias. Pero decide bien, ya que se trata de seguir con ella al menos durante el resto de los ejercicios. Una vez definido, tomarás esta práctica como punta de lanza. De ella nos ayudaremos para ir creciendo en libertad.  

Ahora, en el 5º día, cada vez que aparezca el impulso de ceder o incumplir con aquello que te propusiste, harás oración. Repite La oración de Jesús, o el solo Nombre de Jesucristo o la frase que más quieras; pero durante dos, tres o cinco minutos, persiste en la oración del modo más ferviente que puedas. Usa la fuerza del impulso hacia el vicio y condúcela hacia la oración. Allí contarás además con la fuerza de tu deseo de cambio profundo. Estarás reuniendo tropas a tu favor y abrirás paso a la gracia inefable del Espíritu que nos transforma más allá de lo que podemos prever.  

Necesitamos confiar unos días y sacar a la superficie cierto coraje dormido* que todos llevamos dentro y que olvidamos con frecuencia. Somos mucho más fuertes de lo que creemos y cuando nos hacemos conscientes de que Dios está de nuestro lado, por así decir, empezamos a convertirnos desde la raíz… 

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* Hoy sugerimos además de los capítulos ya recomendados el 47 de la segunda centuria de Nicetas

Aquí el audio en MP3

Dos enlaces:

Glosario de Filocalía en audio

Fuerza purificadora

El margen de libertad

Gracias Inés por la foto!

4º día

primera semana

He visto cuán diferente es el actuar del reaccionar. Me doy cuenta que la reacción es como una especie de reflejo, un repentino estallido de impulsos que ocurren sin mi voluntad. Cada vez que puedo no reaccionar compruebo como, la verdadera acción, es aquella que lleva en sí conciencia de su ejecución y un propósito intencional. Coincido con aquella afirmación que dice: lo automático oscurece, lo consciente ilumina.

También he visto que hay áreas de mi vida que necesitan de una firme intención para permitir que la luz de la gracia purifique y transforme esos aspectos contradictorios, que permanecen en tinieblas o que no son coherentes con la dirección espiritual que Jesús nos indica en los evangelios. Veo que es necesario sin dilación poner manos a la obra.

Sin embargo, no cuento plenamente con la herramienta de mi voluntad. Debo asumir que muy pocas veces hago el bien que quiero (Rom 7, 19) y mis proyectos y buenas intenciones suelen diluirse víctimas de la inconstancia y volubilidad de mi atención. Por eso debo pulir este instrumento de libertad. En otras palabras: Quiero ser dueño de mí mismo. Ser capaz de la coherencia. Aprender a pensar, sentir y actuar alineadamente.

Vamos a entrenar estos días la capacidad de optar, esta libertad de elegir. Quién es fiel en lo poco es fiel en lo mucho (Lucas 16, 10)(Mateo 25, 23) Por lo cual, hagámonos diestros en el manejo de elementos mínimos de nuestro cotidiano. Seamos humildes como para admitir que ningún cambio, ninguna metanoia vamos a favorecer sino podemos ser firmes en las cosas pequeñas del día a día.

Así es que cada uno puede ver por donde empezar. Sin sobre exigirse, sino con paciencia. Dejamos aquí algunos ejemplos arbitrarios tratando de mostrar por donde se puede comenzar a fortalecer la voluntad y, sobre todo, a detectar empíricamente como se produce esta capacidad de conversión, que no es otra cosa sino la gracia del espíritu en acción.

Práctica sugerida para el 4º día de los ejercicios*

Elegir uno o dos de estos ejemplos o cualquiera similar que parezca útil en la propia vida:

  • Apagaré el móvil de tal hora a tal hora y no cederé al deseo de ver si hay alguna novedad.
  • No probaré tal comida, bebida o condimento por tal número de días, bajo ningún concepto.
  • Cada día caminaré o haré ejercicio durante tal cantidad de tiempo y no cederé a la inercia corporal.
  • Cada día haré oración ante los iconos durante al menos tanto tiempo, con devoción o sin ella o meditaré en quietud tanto tiempo más allá de los vaivenes de la mente o los deseos que tenga etc.
  • Cuando me alimente me limitaré a comer, no miraré el móvil o la tv. y no hablaré sino es necesario…y/o haré una acción de gracias antes de cada comida sin falta.
  • Durante todo el día no voy a decirle nada negativo a tal, aunque lo considere justificado por su acción. Etc. etc *

La variedad de posibilidades es muy grande. Conviene elegir algo que nos permita sentir el impulso fuerte de la inercia de la costumbre, (es decir lo reactivo en mí) y a la vez ejercitar esta atención transformadora de la conducta.

* Recomendamos leer cap. 43 de la segunda centuria de Nicetas Stethatos

El 4º día en audio con dos formatos:

Haz clic aquí para escuchar en MP3

Tu campo de labranza

3º día

primera semana

Lo primero es aprender a diferenciar una acción de una reacción. La primera se hace con atención dirigida (intención, propósito); la segunda es automática y con nula o escasa consciencia. La acción atenta ilumina, la reacción nos oscurece y suele producir confusión, malestar, esclavitud creciente, contradicción o al menos adormecimiento del alma.*

Lo segundo es aprender a optar en cada momento por el camino ascendente que nos pone en presencia de Dios y nos conduce a encarnar el mandamiento principal (Mt 22, 36-40). En cualquier circunstancia elegir lo que mejora, lo que enaltece y dignifica, lo que está alineado con la enseñanza de Cristo. No dejarse llevar por la inercias (Rom 7, 14-25) que sugieren el cuerpo y la mente y rechazar con decisión la oscuridad del nihilismo que impulsa a la negligencia y a creer que no hay sentido en la vida.

Lo tercero es tomar la propia vida como un campo de labranza. En esto todos tenemos la misma misión, que es espiritualizar nuestra vida, adecuarla a la voluntad divina, purificarla para que sea ofrenda digna. Cultivar una vida clara, fuerte, orientada, solidaria, valerosa, que busque profundamente entretejerse con lo sagrado. «Un modo de ser que rechazando el modo de sentir del mundo… en todo rinde gracias a Dios y no arrastra su pensamiento hacia abajo (Cap. 59 de la 2ª Centuria de Nicetas). Es preciso sembrar las virtudes que nos permitirán cosechar la paz y la serena alegría.

Necesitamos invocar la gracia de la determinación firme, el valor de seguir un camino hasta el final, la audacia de entregarse al amado. En suma, vivir de veras.

* (Las reacciones son útiles cuando aparecen para protegerse de un peligro inminente o para proteger a otros. En ese caso las llamamos reflejos).

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Práctica del día

Sin olvidar lo sugerido en los días anteriores, tratemos de hacer lo siguiente en este tercer día: Escojamos un momento y oremos pidiendo claridad y honestidad interna. Dibujemos luego un esquema o mapa de la propia vida en el momento actual. Tracemos un círculo por cada área de nuestro diario vivir (trabajo, familia, estudio, salud, espiritualidad, amigos, deportes, parroquia, esparcimiento etc. etc.) y detectemos allí, con la mayor precisión posible, las zonas que necesitan ser iluminadas. Esas partes del terreno que necesitan ser trabajadas, rotuladas, regadas y atendidas con amorosa atención. Tomemos nota simplemente de esto, visualizando claramente lo que sería necesario hacer o no hacer, activar o suspender etc. si fuéramos capaces de firme voluntad. ¿Qué cambios o aportes haría en esta área si fuera dueño de mi mismo?, sería una buena pregunta para concretar la práctica. Luego de esta tarea permanecer un rato repitiendo interiormente y con calma la oración de Jesús o aquella oración que nos resulte más querida.

La práctica del día en dos formatos:

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Haz clic aquí para la lista completa de los ejercicios

La opción constante

2º día

primera semana

Todo el tiempo se abren ante nosotros dos caminos. Un sendero va hacia abajo y se va oscureciendo conforme descendemos. La otra vía es ascendente y se ilumina a cada paso.

Cuando hablamos de oscuridad nos referimos a pérdida de consciencia, a confusión en las motivaciones; a desconcierto, inquietud, pesar y una multitud de sensaciones parecidas. Por lo general, todo lo automático nos lleva al crecimiento de lo animal en nosotros, nos hunde en la esclavitud de las dependencias variables. Poco a poco nos vamos asfixiando de malestar.

Cuando hablamos de luz, nos referimos a claridad y paz que aumenta. Hay precisión en la acción que brota de una recta intención; hay sentimientos de benevolencia, de confianza y una creciente hermandad con todo lo viviente. Al seguir hacia arriba los pensamientos disminuyen, el silencio mental es frecuente y aparecen comprensiones espontáneas e intuitivas. Nos sentimos guiados por la providencia.

Esta opción se da a cada instante. La advertimos con nitidez cuando estar atentos se nos ha hecho costumbre. De hecho la libertad humana se funda en esta cualidad atencional que se abre paso hacia la luz como intención primera. Está en el origen de lo que somos, es una impronta matriz que tenemos desde que fuimos creados. Es el «hágase la luz» (Génesis 1, 3-5) que está inscripto en lo más profundo de nuestra naturaleza. Ese es nuestro destino y la sustancia misma de lo que somos.

Me resulta chocante esta dualidad, esto de bien o mal, de luz y oscuridad… no puede ser que la vida sea lucha…

Lo entiendo. Sin embargo hemos de aceptar que a la unidad se llega a través de la dualidad. Primero asumir lo que ocurre; nuestra sensación de soledad, separación, desamparo a veces; nuestra constante búsqueda anhelante de la paz… y desde allí que es nuestra verdad actual, elevarnos hacia la unidad que es Dios. No te hablo en términos de que un ser maligno rige a las fuerzas oscuras que pelean contra las fuerzas de la luz comandadas por Dios. En realidad todo es luz, la oscuridad no es. Míralo de este modo: Nuestro origen y destino es Dios. Cuando nos adecuamos al patrón o al molde con que hizo lo existente brillamos y encontramos significado y plenitud.

En otras palabras: la imagen de Dios es Cristo y cuando dejamos que se transparente en nosotros devolvemos a Dios la imagen según la cual nos hizo. (leer cap. 86 de la segunda centuria de Nicetas) Pon tu atención en no reaccionar sino en un actuar intencionalmente según los evangelios. No hay situación en la vida para la cual no sirvan los dichos de Jesús. (Lucas 6, 31-38) Allí, en esos versículos está resumido todo esto de la acción y la reacción, de lo automático o lo intencional en nosotros. Hacer lo que dijo Cristo necesita de nuestra atención en el día a día, de otro modo miramos sin ver, oímos sin escuchar…(Mateo 13, 13).

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Práctica del día

En cada momento, ante cada nueva situación, decidir que acción sería intencional, es decir portadora de luz y que me elevaría hacia Dios; y cual sería la reacción (automatismo) que me llevaría hacia la oscuridad o hacia la ausencia de lo sagrado. Por ejemplo, ante una actividad imprevista que aparece y que no deseaba; puedo empezar a quejarme y hacerla con fastidio y a las apuradas o invocar a Jesucristo y llevarla a cabo con la mayor devoción posible.

Haz clic aquí para el audio donde se comenta sobre la práctica sugerida

Haz clic aquí para un vídeo sobre la no-reacción que puede ser útil como complemento

Descubrir al espíritu

primera semana

1º día – La intención

Una cosa es la reacción, que podría ser llamada acción aparente o falsa acción y otra muy distinta la intención consciente que se manifiesta en el mundo. Esta última se transforma en acción veraz. Tiene virtud y calidez, suave firmeza y esparce semillas de la gracia amansando los corazones. Nuestros actos oscurecen o iluminan el lugar donde se despliegan y a las personas implicadas. «Yo Soy la luz del mundo», dijo Dios hecho hombre. «El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8, 12).

Para seguir a Jesucristo hace falta atención concentrada (intención, determinación de propósito, decisión profunda); sin ella seguimos la ley de los automatismos, la ley de la carne y del mundo (vamos detrás de una multitud de apetitos que hacen de nuestra vida un desvarío).

Durante toda la semana, con diferentes prácticas, trataremos de tener fuerte experiencia de la diferencia entre la acción y la reacción. Y de verificar como el grado de atención es lo que define el signo de lo que hacemos. Esta atención es una clara manifestación del espíritu de Dios actuando en nosotros (Job 32, 8). Iniciaremos la semana atendiendo a esta diferencia en nosotros. A nuestra ausencia o presencia, según se produzcan reacciones mecánicas o acciones derivadas de intenciones precisas.

Invocar al Señor apenas despiertos y pedir la gracia de la vigilancia, (nepsis) de la atención pura, de velar custodiando nuestros pasos. Todas las actividades de este primer día, deben ser observadas en función de la oscuridad o la luz que aportan. ¿Esto que voy a hacer tiene recta intención o es mera reacción? y así toda la jornada; volviendo una y otra vez a sostener el propósito de observarnos.

Un abrazo fraterno para todos invocando el Santo Nombre de Jesús.

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Aquí debajo un audio con los capítulos recomendados para la semana

Homilía del 22º domingo del tiempo ordinario

Silencio

Reunión inicial de los ejercicios

Equivale a la clase 70º de Filocalía

Aquí debajo los textos de Nicetas Stethatos:

La 1º Centuria

2º y 3º Centurias

Ejercicios espirituales

en base a Filocalía

Capilla en la Familia monástica de Belén

Queridas hermanas y hermanos, Cristo los cuide.

Desde el próximo sábado 28 de Agosto y hasta el domingo 26 de septiembre, si Dios quiere; realizaremos 30 días de ejercicios espirituales apoyados en los textos de Filocalía. Particularmente usaremos las tres centurias de Nicetas Stethatos como base de las prácticas, aunque utilizaremos también algunos textos de otros hesicastas como complemento.

Cada sábado quienes lo deseen pueden participar de un encuentro virtual, donde se expondrá un tema específico que sirva como material básico para la semana; podremos intercambiar y hacer consultas y habrá también un momento de oración comunitaria. El primer encuentro será este sábado 28 de agosto, a las 15 horas de Argentina, 20 horas de España y demás equivalentes. Pueden entrar a través de este enlace:

https://us02web.zoom.us/j/86705562730

Todas los días haremos breves publicaciones aquí, tendientes a fortalecer el proceso de interiorización que intentamos a través del curso de Filocalía. Estaremos disponibles a través de los comentarios y demás formas de contacto por cualquier apoyo que necesitéis durante las prácticas. Les sugerimos suscribirse a este blog (arriba de todo en la barra lateral derecha si entras por ordenador) de manera que la consigna del día y otros materiales les lleguen por correo electrónico. La participación es libre y gratuita para cualquier persona. Quienes puedan y quieran hacer una aportación económica tienen los medios disponibles en esta página:

Contacto

Que la gracia siempre presente nos acompañe en la medida que la voluntad de Dios lo disponga. Os dejamos aquí abajo parte del capítulo 18 de la tercera centuria de Nicetas Stethatos. Un abrazo fraterno para todos, invocando el Santo Nombre de Jesús.

«Mientras estamos divididos por la inestabilidad de los pensamientos, y en nosotros la ley de la carne domina y es observada, nos dispersamos y dividimos en muchas partes, y somos así repelidos y alejados de la unidad divina, puesto que no nos hemos enriquecido con esta. Pero, cuando nuestro cuerpo sea engullido por la potencia unificante… y el intelecto se vuelva su propio patrón… el alma cerrada en la unidad a la manera divina se volverá -uno- en lugar de las muchas distinciones y… será unificada en la simplicidad a imitación de Dios. Esta es la reintegración del estado primitivo del alma y nuestra renovación respecto de lo que es mejor».

La forma original

Gracias Inés por la foto!

Imagina que desde que tienes recuerdo ves a todo el mundo cojear. O si quieres usar un ejemplo más exagerado: Ves a todas las personas caminar con las manos y andar con los pies para arriba, como esos contorsionistas en los circos. No te resulta extraño. Al ir creciendo viste que así eran las cosas y tus padres desde muy pequeño te enseñaron a caminar de ese modo. Todo el mundo hace lo mismo y hoy en día te resulta completamente natural.

De vez en cuando lees alguna historia de gente excepcional. Les dicen santos o sabios y lo llamativo es que caminan con las piernas apoyando los pies en el suelo y así se impulsan hacia adelante… algo que te resulta difícil de creer. Pero así lo aseguran estas historias; dicen que esta gente poco a poco fue contraviniendo lo acostumbrado, que permaneciendo confiados en Dios, hacían lo mejor que podían en aquello que les tocaba y empezaron a mostrar particulares destrezas o dones. El más asombroso de ellos, este asunto de caminar con los pies y usar las manos para otras cosas. Y parece que esto les hizo bien y se volvieron eficaces, tranquilos y contentos.

Pero claro, cuando te pones a intentarlo, a imitar esos modos y a leer mucho sobre estas cosas, tu familia empieza a preocuparse y piensan que a lo mejor estás fuera de sí o que eres un exaltado. Sin embargo, siempre has sentido que algo no andaba bien. Que algo no es correcto en el modo en que vives la vida tú y los demás. En ocasiones te has preguntado ¿Cómo es posible que lo pasado se haga nostalgia? ¿Cómo puede ser que toda alegría vaya desdibujándose hasta terminar en pálido reflejo de lo que se sintió al principio? ¿Cuál es la razón de tanta lucha, de tanto esfuerzo y por qué cualquier meta o conquista parece diluirse o esfumarse sin que podamos atraparla?

Y persistes en tu búsqueda y medio en secreto sigues indagando en la vida de estas personas tan particulares, tan distintas y que pese a todo reconoces como familiares, de algún modo cercanas. Y descubres que todos ellos te hablan con sus dichos o modos de vida y te dicen a ti y a todos: «Estáis viviendo equivocados» o «la vida no ha sido hecha para el uso que le dais» o lo más sorprendente… «los pies son para caminar, usad adecuadamente los dones de Dios». E intuyes que por ellos habla la verdad, una realidad misteriosa pero accesible que te invita a transformarte por completo.

¿Y si fuera que todos los problemas que tenemos; personales, familiares, sociales y globales derivaran de un error básico, que de tan a la vista resulta inadvertido? ¿Y si fuera que lo único necesario es restablecer en nosotros la naturaleza original, esa particular forma en que fuimos creados?

¡Semejante cosa! No parece fácil.

No lo es, pero si posible. Basta para ello tomarse en serio los consejos de esos seres tan extraños, alegres y confiados en Dios, que se han atrevido a caminar usando los pies.

Continúa…

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Enlaces de hoy:

¿Qué atrae la felicidad, la alegría?

La revelación del amor

Clase 69º de Filocalía

La legión en mí

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… uno ha querido tantas cosas; tan contradictorias y orientadas en distintas direcciones. El endemoniado de Gerasa (San Marcos 5, 1-20), que tenía una multitud adentro muestra con claridad esta experiencia. Ser muchos… en realidad uno es solo uno, pero en lo superficial podemos identificarnos con los múltiples deseos y esto constituye la legión.

Se puede reconocer en la propia vida ese andar entre los sepulcros (cosas muertas, tonterías y deseos vanos); gritando y lastimándose con piedras (cayendo de bruces con fracasos diversos y quejándose inútilmente sin aprender de los errores); intentando sujetarse o amarrarse con cadenas (disciplinarse forzadamente, buscando no caer en las compulsiones pero sin poder cambiar nunca…)

Y hemos sentido muchas veces impulsos de acercarnos a Dios, de volvernos profundamente hacia lo sagrado y nos hemos puesto de rodillas buscando la presencia… pero la mente nos ha dicho: ¿Qué tengo yo que ver contigo Jesús, hijo del Dios altísimo? Y hemos rogado que no nos atormentara que nos dejara ir a pacer todavía con los cerdos (y volvimos al ruedo de dejarnos esclavizar por los espejismos, una y otra vez).

Hasta que tocamos fondo y de tan hondo el fondo asumimos la impotencia y en esa debilidad vinimos a encontrar la paz, el alivio y la firmeza de convicción y propósito (el que había tenido la legión estaba sentado, vestido y en su sano juicio). Y hasta es posible que nos pongamos a proclamar todo lo que Dios ha hecho por nosotros (empezó a proclamar por la Decápolis todo lo que Jesús había hecho con él…)

Pero a uno no se le aparece Jesús por el camino… como en los versículos que usted cita.

No es cierto. Se te aparece a cada rato. Si estás atento ves los impulsos silentes del corazón; deseos de transformación profunda, de consagrarse a una causa que valga la pena; de no actuar sino en base a un mismo significado; anhelo de dejar salir al esencial que siempre hemos sido y que nos negamos a mostrar… ¿Cuántos acontecimientos en tu vida pueden ser vistos como la irrupción de lo sagrado que indicaba nuevos rumbos? Ah… pero solemos estar embotados de tanto divagar.

En ocasiones la voz del enemigo disfrazado de sentido común o la voz de la seguridad o la comodidad; tal vez ese cierto nihilismo de trasfondo que se viste de «no hay nada que hacer». Al final lo que salvó al endemoniado de Gerasa fue reconocer a Dios en el camino y, aún protestando, ponerse a sus pies. Reconocer las indicaciones divinas en medio del cotidiano, eso nos basta. Deponer nuestra gorra de capitán y dejar de pretender, asumir el cultivo de nuestra parcela con esmero, cariño y fortaleza.

¿Cómo discernir correctamente ese rumbo con el cual uno debe unificarse?

Si el camino elegido te exalta demasiado, por ahí no es. Eso denota compensación. Si no da gusto, tampoco es. La dirección correcta se apoya en una serena alegría que se sacia en sí misma del propio caminar y permanece independiente de la meta misma. Es como tener un propósito unificado pero que es en el ahora vertical y no hacia un futuro al cual tendemos. Dicho de otra manera: Lo que se plasmaría en el proyecto a futuro, debes tenerlo en semilla ahora mismo en el corazón. Debe ya, de algún modo, vivir en ti.

No lo entiendo del todo a esto último.

Digo que ningún proyecto, objeto, persona, situación o lugar te dará la felicidad. En cambio el bienestar que halles en ti hoy puede acrecentarse en el porvenir. Lo primero es dejar de buscar fuera o en el futuro. Encuentra ahora el capital que ya tienes en tu espíritu.

Lo que dice me irrita mucho.

Continúa...

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Dos películas recomendadas por amigos:

Fisherman´s friends

El juego perfecto

Atención y libertad

San Lucas1, 39-56

¿En qué funda usted su vida espiritual?

En la atención. Sin ella erramos de continuo en el blanco. Pecamos a cada paso. Atravesamos las horas como dormidos sin darnos cuenta del extremo egoísmo que domina nuestras acciones. Con la atención aparece la libertad y la oración toma cuerpo y se profundiza. Cuando estamos atentos la gracia nos acompaña.

¿No nos acompaña siempre la gracia?

Sì, pero la ignoramos. Es como si una amiga llega de visita y tu ni la saludas, ni la atiendes y sigues perdido entre tus cosas. Aquello de «Vete y no vuelvas a pecar» (Juan 8,11) implica la atención.

¿Què es la atención?

Saber que soy y no olvidarlo. Esta consciencia de que yo soy no puede estar separada del recuerdo de Dios. Cuando sabes que eres, que estás vivo y presente, se hace evidente que estás sostenido por Dios. Sin Él no somos. Por eso atención, consciencia del presente y recuerdo de Dios son una misma cosa.

¿Cómo adquirir la atención?

Amando la vida o mejor dicho… dándose cuenta del amor que tenemos por la vida. Vivir nos gusta mucho. Entonces le damos valor a la atención que nos permite ser conscientes de la vida y no pasarle por encima como algo abundante y sin valor. Dormir un poco hace bien, vivir adormilados hace mal. Hay que entrenar la atención y para ello nada mejor que la oración.

¿Cómo hacer entonces?

Hay que tener algunos momentos especìficos de oración cada jornada y una actitud orante en cualquier actividad. Se nos muestra así la constante divagación. Quedamos algo horrorizados de nosotros mismos y esto nos da la fuerza para anclarnos en el instante. Si no atiendo a este mismo momento, la presencia de Dios se me escapa; me parece que no está y ahí nos quedamos con un Cristo conceptual, que no encarna. Hay que darse cuenta de que Dios no aparece porque nosotros estamos ausentes. Es decir estamos rumiando fantasmas y preocupaciones en el mundo mental.

¿Eso es lo que pide usted cuando repite la oración de Jesùs?

Sí, atención y libertad. Permanecer en esa actitud donde percibo lo sagrado.

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Fiesta de La Asunción

Encuentro virtual vocacional

Podcast «Filocalìa y espiritualidad hesicasta»

La libertad de la renuncia

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Estimadas hermanas y hermanos en Cristo Jesùs: Hoy viernes les compartimos una entrevista, un vìdeo y enlace compartido por lectores del blog. Tambièn la clase 68 de Filocalìa. Cualquier intercambio serà bienvenido. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesùs.

Entrevista a Javier Melloni SJ (2016)

» …¡Magnífico! ¿Alguna otra sugerencia?

Renuncie a algo. La renuncia no quita; la renuncia da. Da libertad. Experiméntela. Libérese de algo de lo que cree depender.

¿Librarme de algo que necesito?

Progresará: el narcisismo y la adicción son estancamientos, fijaciones. Cuando los supere tendrá una autoestima sana. El siguiente paso es convertirla en realización y después en trascendencia. Es un proceso de superación personal –ontogénesis– que luego se repite –filogénesis– en toda la especie…

… La mística sólo anticipaba el camino de la ciencia. Por eso, un poco de ciencia te hace ateo, mucha ciencia te hace creyente. Las religiones orientales son la aceptación del ya es, y las occidentales añaden su rebeldía profética: la ascensión hacia lo que todavía no es…»

Puedes leer el texto completo haciendo clic aquì.

La Virgen dió vuelta todo

Vìdeo sobre Monte Athos

La clase 68º de Filocalìa

El espíritu consagrado

¿Cómo ordenarme? ¿Cómo salir de la dispersión constante? Me es muy difícil mantenerme atento a la presencia o por lo menos evitar la divagación. A veces me paso horas sin darme cuenta de que estaba en ensoñaciones, haciendo lo que hacía sin estar yo ahí.

Primero disponerse en serio. Como si uno fuera a tomar un voto, aunque sea por una semana de prueba. Con el espíritu consagrado a la tarea propuesta; en este caso, la concentración que evite la dispersión. No consentir el piloto automático, permanecer en el instante. Dios esta en el presente eterno, por eso es la verdadera Presencia. Si yo no estoy poniendo lo mejor en el ahora que me toca, me pierdo a Dios.

Lavar la vajilla como si fueran cálices; cortar el pan como si de una hostia se tratara; beber el agua como a un vino consagrado; barrer como si se caminara por la nave de un templo silencioso; trabajar en lo de uno, en lo que sea, oficiando la secreta liturgia del servicio… invocar a Dios en todo tiempo y lugar, es tan necesario como respirar, aunque nos hemos olvidado de ello.

_Suena exagerado…

Lo entiendo, puede ser. Pero ¿no es exagerado vivir en la mente sombría, siempre murmurando preocupaciones y dislates? ¿No es acaso desventura estarse entre recuerdos e imaginaciones varias, viviendo como sonámbulos, mientras el tiempo se escurre entre las manos? Ser en Dios y estarse en su presencia es lo único que llena de significado la vida. Incluso las circunstancias difíciles se ven bajo una luz nueva cuando las alumbra esta plenitud.

_¿Cómo hacer? Fácil es decirlo, yo me olvido a cada paso. Cualquier propósito se me diluye a las pocas horas.

Difícil es vivir como vivimos. Siempre pendientes de lo de afuera. Haciendo depender el contento de esto o de aquello. Como si fuéramos incapaces de cultivar la alegría en el corazón. El bienestar en Dios es lo natural, lo propio del ser humano. Nos hemos creído otra cosa, hay mucha inercia de una cultura que desconoce la interioridad.

¿Cómo hacer? A cada rato detente un minuto. No es mucho. Puedes ponerte alarmas, carteles en distintos lugares de la casa o pedirle a un amigo que te lo recuerde unas cuantas veces. En ese minuto te preguntas: ¿Estoy con prisa? ¿Me guía la ansiedad? ¿Estoy haciendo esto que hago impecablemente? Si no es así, reiniciarse. Igual que con el ordenador. Arrancar de nuevo invocando la gracia.

Lo que precisamos es darnos cuenta que esto no es poco importante. Que hace y afecta a todos los aspectos de la vida. Vivir calmos aunque activos; conectados siempre a la fuente de nuestra existencia, sacralizando con la mirada los momentos, es fundamental. Pedir esta gracia a cada rato y poner delante todo el valor que podamos. Es el coraje de ir contra una corriente masiva que nos arrastra. Esa tendencia general nos impulsa a consumir, a alimentarnos de cosas, de personas, de situaciones; como si fuéramos un cuerpo voraz carente de espíritu. Seguir a Jesucristo nunca fue fácil.

_ Usted siempre dice más o menos lo mismo.

_ Es cierto. No tengo mucho más que decir…

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Hoy una lectura y dos carismas:

Iesu Communio

Familia monástica de Belén

Consciencia de su Presencia

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Fragmento de «La oración y sus efectos»

«Cuando alguien decide iniciar una rutina de oración con la esperanza de acercarse al Señor es frecuente que le cueste mantener la atención y tenga que traerla una y otra vez desde las numerosas distracciones hacia el Señor. Los días que nos sentimos mas fríos, sin ánimos para orar, la atención es mas volátil pero, si perseveramos, cada vez habrá mas días en los que nuestra oración será mas centrada y menos distraída.

En esta etapa es necesario utilizar las palabras como un apoyo ya que, en el sabernos y sentirnos escuchados y mirados por el Señor se establece ese vínculo que permite mantener la atención centrada en Él. Sin embargo, debemos evitar que nuestro tiempo de oración se convierta en un monólogo que acapare nuestra atención apartándola de Él. Para ello es útil dedicar unos minutos al inicio de nuestro tiempo de oración a tomar conciencia de que El Señor esta ahí escuchándonos. También podemos utilizar esta herramienta en los momentos de nuestra oración en los que veamos que nuestra atención se ha apartado de Él y ha derivado en un monólogo.

Nos detenemos y tomamos conciencia de la presencia del Señor considerando que está ahí, que existe realmente y que esta ahí escuchándonos. En mi experiencia es útil continuar dedicando un tiempo a desahogarnos con El Señor contándole nuestras preocupaciones y todo lo que sintamos que le queremos decir y después, ya mas sosegados…

Continúa leyendo el texto completo aquí

Dos enlaces:

Clase 67° de Filocalía sobre Juan Damasceno, la alimentación integral y varios

Película recomendada:

Haz clic aquí

Una lágrima brillante

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Siéntate un momento… relaja tu cuerpo y aquieta la mente; deja ir los cuidados y las preocupaciones… Estate solo aquí…

Imagina entonces que te elevas lenta y suavemente, como si flotaras sin esfuerzo poco a poco… Sales ya de tu casa y observas desde lo alto los tejados vecinos… Es de noche… Por fuera las actividades disminuyen, dentro, las luces en las ventanas muestran la actividad de las familias. Te haces consciente de la vida que bulle en los hogares, esos refugios íntimos donde buscamos consuelo para el miedo. Te parece sentir el dolor humano…

Te elevas un poco más y ves las montañas oscuras a lo lejos e innumerables estrellas sobre ellas y entre el aquí y el allí manchas de luz que son las ciudades y poblados de los hombres… Cuanto dolor, cuanta prisa… cuánto miedo… y también.. cuánta alegría, cuánto amor y cobijo solidario… sientes pena y dicha a la vez…

Entonces, inclinas el oído interno hacia el corazón…! haces silencio mientras sigues alejándote y tu punto de vista cobra mayor altura… divisas ya la esfera planetaria… Cuánta belleza la Tierra hermosa… que perla selecta en medio del espacio inabarcable, parece una lágrima brillante colgada en la inmensidad…

Mientras la tierra se empequeñece, lentamente vuelves a llevar la atención al corazón tratando de escuchar su movimiento íntimo, el murmullo secreto de su existir… suspende los demás sentidos y solo escucha… Señor Jesucristo… Señor Jesucristo… Señor Jesucristo… Percibes el cálido oleaje de la gracia que llega con los latidos… Jesucristo… Jesucristo… Jesucristo…

Vas sumergiéndote en el Santo Nombre mientras inicias un suave descenso, vuelves a casa, a la magnífica esfera burbujeante de vida… no es aún el tiempo de las estrellas… ven aquí, vuelve a la humanidad doliente, acércate a los continentes y a las regiones… vuela suavemente sobre los mares y las ciudades… desciende en los poblados… Jesucristo, Jesucristo, Jesucristo…

¿Cuántos ojos te buscan? ¿Cuántas manos se alzan hacia ti? Tanto llanto Señor, tanto dolor…  ¿No es acaso la alegría el anuncio de tu venida? ¿No es el amor el signo de tu presencia?… Vuelve a nosotros tu luz… vuelve a nosotros luz de mis ojos, Altísimo omnipotente!

De nuevo en tu habitación… sientes la respiración, el movimiento de la vida en el cuerpo… agradeces la intuición que ha llegado hasta ti, esa certeza profunda que te dice: La vida tiene un sentido, tu vida tiene sentido… lo que ocurre es puro significado... vuelves al mundo cotidiano para encarnar a Cristo en tus labores… respira Su nombre, camina Su nombre, trabaja en Su nombre… Jesucristo… Jesucristo… Jesucristo…. (1)

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Aquí el audio del texto anterior:

(1) Queridas hermanas y hermanos en Cristo Jesús: El texto y el audio que ha realizado Lourdes en base a él, puede ser útil para ampliar el pedido cuando se repite La oración de Jesús con frecuencia. Facilita la ampliación de la sensación interior para incluir a la humanidad toda en nuestro plegaria de piedad, compasión o misericordia. Sea que se diga «… ten misericordia de mí o de nosotros»; puede atenderse a una actitud de llamada a Jesucristo de todos los que vivimos en esta Tierra… como si le pidiéramos que venga pronto.

Para hoy dos enlaces:

Hacia la contemplación

Escenarios del porvenir

¿Y esta semana?

«Hacer de la propia vida un elogio de lo simple». 

Despojarse de lo innecesario, liberarnos de cargas externas y de tumultos internos. Vivir la vida apacible que recomiendan los Padres, quedar vacíos para tener tiempo y espacio para Dios.

Esta semana concentrarnos en eso. Buscar lo simple, evitar lo superfluo, en todos los aspectos. Hacer el paciente esfuerzo de aquel que limpia y ordena su casa, del que tira lo que sobra y estorba. Es un esfuerzo dichoso porque anticipamos el gozo de lo mínimo, la alegría de lo esencial. Miramos luego el limpio desierto que ha quedado en los espacios y en el alma.

Dedicarse solo a lo importante y abandonar sin pena lo accesorio. Lo primero que sobra es la prisa; compartamos con paciencia esta tarea de irnos purificando, invocando a cada instante el Nombre de Jesús, Dios que viene a salvarnos.

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Hoy recomendamos una película a través del blog de una amiga:

El Caso de Cristo

Cova Manresa

Venga tu reino

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¿Cuál es para usted la clave de la vida espiritual?

Encontrar a Dios en la propia vida y vivir en Su presencia.

¿A qué ese refiere con encontrar a Dios?

A que no sea para nosotros un mero concepto o una imagen sino una muy clara sensación, como la que se tiene cuando no estamos solos en una habitación. A pesar de que no estamos mirando a esa persona con la que compartimos el mismo espacio sabemos que está. Uno se sabe acompañado, es algo que se intuye primero y que luego se percibe. Vivir en la presencia es atender continuamente a esta misma percepción.

¿Cómo saber que no es mera imaginación de uno o simple autosugestión?

Por la dulzura que se vive en el corazón. Es algo que irradia sin esfuerzo hacia los que te rodean o toman contacto contigo. Aparece una afabilidad no impostada, una alegría suave sin objeto que la justifique; un descanso de las preocupaciones aún cuando te ocupes de lo necesario. Eso no se produce sin la efectiva presencia de la gracia o del espíritu actuando. Lo impostado o la autosugestión no se sostienen, implican esfuerzo en el mal sentido del término y eso no tiene continuidad.

¿Cómo hacer para no olvidarse de esa presencia?

Negándose a vivir una vida desacralizada, carente de sentido; donde navegas entre apetencias variables sin rumbo fijo, a expensas de apetitos innumerables. Esta rebelión interior contra el automatismo cotidiano es importante. Entonces, cada vez que te sientes ausente de lo sagrado lo empiezas a buscar. Le sigues el rastro en el modo en que haces las cosas, en la mirada que lanzas hacia tu alrededor… imploras que el misterio de Cristo se haga presente y te devuelva el gozo de vivir. Una vez que has sido «tocado» por la divina presencia te queda una nostalgia y eso te lleva a buscarla el resto de tu vida.

La nostalgia de lo perdido no asegura su retorno

Es cierto. Porque el retorno al hogar interior es ahora mismo, no en el futuro. Y esto se asegura cuando clavas el ancla bien profundo en la oración. La oración constante e ininterrumpida o el acendrado anhelo de ella, nos mantienen firmes en la atención. Esa atención es vigilancia alerta y despierta sin forzamiento ni cansancio. Es claridad de intención. Vivir tendidos a Dios en el corazón bien plantados en la tierra del cotidiano. Eso es el… «Venga a nosotros Tu reino». La causa justa de la especie humana es hacer «bajar» a Dios a fuerza de oración. Es clamor y petición pero también entrega silenciosa a un designio inabarcable.

Continúa…

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Enlaces de hoy:

En el monasterio: vivir en solitario

El blog caminante

Ten piedad de nosotros

Estimadas hermanas y hermanos, quienes lo deseen puede participar del 2° encuentro virtual de «La oración de Jesús», este sábado 24 de Julio a las 15 hs. de Argentina, 20 hs. de España a través de la aplicación Zoom en este enlace:

Haz click aquí para ir al encuentro de oración

Aquí abajo les dejamos los primeros 12 minutos de la clase 65 de Filocalía donde hacemos un comentario a propósito de la oración de Jesús y del encuentro virtual del sábado 24/7

Dos enlaces para hoy:

Vida con María

La conversación

La decisión sensata

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Afuera tremendo frío y algo de viento. Adentro, amistad tranquila y segura. ¿Cómo hace para estar tan tranquilo siempre y además contento o de buen ánimo?

Confío en la voluntad de Dios y me abandono a ella.

Sí, me lo ha dicho varias veces; ¿pero cómo puede hacer uno para vivir eso con naturalidad y sin un forzamiento a permanecer en una actitud que se pierde a cada momento?

No. Lo forzado no sirve porque muy pronto vuelve todo al sitio inicial. La diferencia es tan notable como sostener un peso con la mano o asentar el objeto sobre la mesa. Ya si lo dejas apoyado eso puede durar mucho tiempo, pero lo que sostienes por fuerza solo anuncia su caída. Las actitudes, los comportamientos y el modo de vivir han de ir por su cauce, por allí donde cada uno sabe según el corazón.

¿Cómo confiar en la voluntad divina de veras y cómo encontrar el abandono sin forzamiento?

Todo nace de un darse cuenta. Supongamos que alguien te ha regalado un auto, luego una casa; después te ha dado dinero para abrir un negocio, te ha enviado gente recomendada para que se haga cliente en tu establecimiento… ¿no confiarías en esa persona? ¿Tendrías dudas de que quiere tu bien, aunque a veces el auto no funcione perfecto, la casa tenga humedad en alguna pared y el negocio tengas sus vaivenes estacionales? Pues con aquel que nos ha dado la existencia es igual. Pero hemos dado por sentado el hecho de ser, como si fuera algo hecho por nosotros mismos.

¿Cuándo fue que diseñaste el cuerpo y su mecanismo respiratorio o que pusiste en marcha el corazón? ¿Cuándo generaste la visión o la audición y esa posibilidad hermosa de dirigir la atención? ¿Cómo colaboraste para generar las especies vegetales y animales y la interacción de ellas con el Sol? ¿Cuál ha sido tu participación en la creación del mundo, de los cielos y los astros, de las órbitas perfectas? A mi me parece que Dios merece un voto de confianza, al fin y al cabo todo le debemos. Podemos preguntarnos porque en la existencia hay esto o aquello que nos disgusta, pero siempre confiando y sabiendo que no podemos tener todas las respuestas, al menos por ahora.

Bastaban cinco de sus frases para que mi perspectiva cambiara. No solo su corazón era firme y cálido, sino que hasta su lógica me resultaba demoledora. Los leños crepitaban y el fuego ponía una hermosa tonalidad naranja sobre las paredes de madera; al fondo los iconos parecían moverse según oscilaban las llamas.

Su voluntad todo lo abarca -decía a menudo- ¿Quién puede esconderse a su mirada? -insistía recordando al salmista- Así las cosas, abandonarse a la voluntad del más Alto es la única decisión sensata que puede tomar un ser humano. Pero este abandono no implica acedia, negligencia o pasividad fatalista ante los sucesos, sino que puede manifestarse de modo activo, resuelto y determinado a la manera apostólica. Vivir el abandono es no vivir pendientes de los resultados de las acciones, sino limitarse a ejecutar lo que nos toca del mejor modo que somos capaces.

Risueñamente, mencionaba con frecuencia, que iríamos a Su designio contentos y tranquilos o protestando y magullándonos en el camino. Pero que esto no se vivía como una resignación determinista, sino como el gozo de colaborar en la obra de la creación que aún se desplegaba. Imagina a la flor negándose al sol… ¿Lo concibes? y ¿No está en ese dejarse atraer por la luz gran parte del sentido y la belleza de la flor? Al igual que el niño con sus padres, cuando toma la mano que le ofrecen para caminar seguro; vivir confiados y contentos haciendo lo nuestro, quizá sea nuestro mayor acto de libertad.

¿Qué es exactamente «lo nuestro»?

Continúa…

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Para hoy un texto y un vídeo:

El perfil del gobernante

Desaprender

¡Gracias Encarna por enviar el poema!

Aquí un libro de la autora

Dos audios para hoy:

el último gesto

No puedo evitar pasar de prisa por ciertas actividades… trato de hacerlas bien, pero se me presentan menos apetecibles que otras que vienen más adelante en el día; y eso es como si me llamara desde allí y me siento apresurado para ya haber terminado esto que tengo aquí entre manos.

Buena descripción de algo automático que nos ocurre a todos con distinta intensidad según el momento. Esto puede ser aprovechado como un indicador de nuestra ubicación interior. Mientras más quiero librarme de esta o de aquella actividad, más de prisa voy y entonces me doy cuenta que lo importante para mí se ha desplazado hacia afuera. En ese momento estoy convencido de que el bienestar depende de la actividad que esté realizando y no del modo en que la efectúe.

No todas las actividades son iguales, es cierto. Sin embargo hay una manera de llevarlas a cabo que las iguala para bien; empieza a importar menos si nos toca esto o aquello porque descubrimos un algo que brota desde nosotros hacia las cosas que comienza a hacerlas agradables. Pero antes de vivir esto es necesario darse cuenta o aceptar en principio al menos, que existe algo en mí y no fuera de mí, que es la fuente del bienestar.

El modo de hacer al que nos referimos puede resumirse así: Efectuar cualquier actividad poniendo lo mejor de nuestros recursos, el máximo de nuestras capacidades. Ponernos todo nosotros en ello, no guardarnos nada. Vamos a suponer que esta actividad que ahora nos toca es la última que haremos en esta vida. A cualquiera nos puede ocurrir aunque estemos en perfecta salud y aunque nada lo anticipe. No la haríamos al acaso.

Imaginemos que son los últimos instantes… y quizá será regando las plantas, de camino a la compra, mientras vamos a la casa de una amiga; tal vez cuando te diriges al coro para recitar vísperas; en el ascensor… en el momento en que te quitas los zapatos antes de acostarte o al dar ese abrazo de despedida o tal vez, cuando revolvemos el café con la cucharita. ¿Cuándo será? No lo sabemos. Pero si sabemos que si se nos dijera que los próximos tres minutos son los últimos, pediríamos la gracia de concentrar en ellos todo el amor y el coraje que hemos sentido en la vida.

Que todas nuestras búsquedas, que todo nuestro anhelo de verdad y de eternidad, pudieran concentrarse en ese instante. Quisiéramos tener la oportunidad de rendir homenaje a través de esa mínima acción a todos aquellos con quienes nos hemos cruzado en el camino y… a la vez, con ese último gesto, darnos a nosotros mismos el digno tributo a tanto esfuerzo, a todo lo hecho. Quisiéramos en esos segundos finales, agradecer incluso las oscuridades que nos permitieron conocer la luz.

¿No sería bueno obrar de ese modo? ¿No dotaría a nuestro andar de una cierta particularidad que podríamos llamar sagrada? Vivir oficiando la liturgia de nuestra vida es el único modo que conozco de vivir contento y tranquilo. Pero para esto es necesario antes asumir que las cosas no son lo que parecen. Nos han contado mal el cuento…

Continúa…

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Para hoy, un audio y una película:

La danza de los fragmentos

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«Tantos fragmentos nos parten. Innúmeros nombres balbucean la misma y única aspiración: felicidad. La mayoría afirma que sólo es feliz aquel que tiene todo, aquel que al más agrega más… Llamando plenitud a lo mucho se nos escapa todo, se nos escapa lo propio. El omnipotente todo nos empuja de aquí para allí, de una cosa a la otra, de cada cosa tomamos un poco, de ese poco suele no quedarnos nada.

De actividad en actividad comenzamos a sentir el vértigo del vacío, vacíos comenzamos a escapar arrojándonos al tráfago del activismo con el que tratamos de cubrir nuestro vacío. En cada actividad esperamos encontrar lo que la anterior tampoco nos dio, tratamos de cubrir lo que la anterior tampoco cubrió. Ni en la lejanía del corazón, ni en el desierto de chatura de nuestra cotidianeidad conocemos la paz. Todo lo que nuestras manos tocan, todo lo que nuestros dedos aferran, traduce la impronta de la insatisfacción, de la incisión que parte nuestro corazón.

El desasosiego sube desde el interior al exterior, corre como una marea fangosa que nos arrastra, como un trozo más en una corriente de objetos sin significado, una marea que nos va dejando sin tierra firme donde detenernos, donde reflexionar, donde esperar. El hombre no escribe ya el diario de su vida, el hombre de hoy llena agendas. Su historia es una retahíla de números, una cifra operatoria sin resultado final, sin factor constante.

El latir de su corazón, el ritmo orgánico y cósmico que lleva en su interior ha sido dejado atrás, desatendido por la urgencia, por los designios del dios Kronos: su tic-tac acompasa y acelera la marcha del desenfreno, el girar que suple al avanzar, la danza de los fragmentos. Lo esencial, la riqueza de lo propio, es primero relegado y después olvidado; relegado entre las cosas por hacer: las nunca hechas. Lo esencial queda postergado hasta tanto se tenga tiempo, mientras, el tiempo tiene al hombre, el tiempo que le va restando su vida.

Imagen dramática de un siglo que busca su fundamento no en lo perenne y permanente sino, sola y exclusivamente, en lo siempre nuevo, en lo siempre último, no en lo originario sino en lo original, en lo novedoso. No en el éxtasis sino en el vértigo. «

Fragmento del libro de Hugo Mujica «Kyrie Eleison»

Aquí la Web de Hugo Mujica

Enlaces de hoy:

Dos virtudes de Jesucristo

Psicología para la trascendencia

Vivir despacio

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Imagina que vas en un descapotable por alguna de esas rutas de montaña, en los Alpes o lugares así de hermosísimos, como suelen verse en las películas… pero que lo haces a gran velocidad. ¿Qué has visto del paisaje? ¿Qué te ha quedado de esa luz esplendorosa que iluminaba los valles verdes? ¿Recuerdas el aroma de las flores a la vera del camino? ¿Cómo era la posada aquella que apoyada al borde de un acantilado invitaba a detenerse..? Casi no recuerdo nada.

La prisa lo desdibuja todo. Aún los momentos mejores, las etapas luminosas de la vida, pierden mucho del color que las envuelve cuando las atravesamos presurosos. Y contrariamente, los momentos más simples y comunes, esa trama de actos repetidos y necesarios de los cuales está tejido el cotidiano; cobran vida nueva y muestran un fulgor inusitado cuando nos tomamos el tiempo… ¿El tiempo de qué? Pues de vivir.

Siempre pondrá la mente excusas que justifiquen el frenesí en que nos sumerge la inquietud. Ansiedades, temores, angustias varias se visten con el respetable nombre de «responsabilidades». Pero hay que estar atentos. «El que va despacio llega antes» me decía la abuela. Y solía contarme algún cuento alusivo con personajes tales como una liebre y un caracol, en la que por supuesto este último se llevaba la victoria.

Es que aún desde el punto de vista de la eficacia la tranquilidad y el sosiego nos resultan útiles. Hacemos más y mejor. Nos volvemos contundentes en la acción. Si hablamos mucho se nos escucha menos y si de prisa, menos todavía. Con las acciones es igual y con las percepciones y sensaciones, con todas las cosas. La más hermosa y significativa de las películas se vuelve risible si la vemos en cámara rápida.

Es necesario vivir despacio. Aunque activos ir descansando sosegados en la providencia divina, ella nos envuelve y sabe lo que necesitamos. Seamos parte de la liturgia cósmica, concelebremos respetuosamente la misteriosa Eucaristía de la existencia.

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Dos sugerencias:

Homilía de este Domingo

Y un día Dios viene…

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Ya teníamos confianza, por la índole de lo que solíamos conversar. Pero mi cercanía era a la vez distante. Lo admiraba mucho y esto mismo me separaba. Él estaba allá arriba viviendo un ideal inalcanzable y yo acá abajo deseando que alguna de sus virtudes se me quedara adherida. Llegué a pensar que la paz del corazón se transmitía por ósmosis porque a su lado mis problemas se iban y no solo eso, parecían quimeras o pura ilusión.

Él estaba en las alturas pero no por altivo, que bien humilde era, sino por independencia. Desplegaba una paciente autonomía de todo lo que a nosotros nos afecta. Ni el clima, ni la salud, ni el dinero, ni el aprecio o el desprecio lo tocaban. Y no por resbaladizo sino al contrario, a todo lo recibía. Su capacidad de acogida era enorme. Igual con las personas, los animales, las plantas y las situaciones; todo era bienvenido. «Los modos de Dios no se discuten» me decía o frases parecidas, cuando yo planteaba alguna objeción a lo que ocurría.

A medida que pasaba el tiempo me di cuenta que lo amaba. Y entonces se me hacía cercano y me atrevía a preguntarle cosas sobre su vida. Cuando me preguntaba algo no podía mentirle, a lo sumo me quedaba callado o sonreía. Él ya sabía, las preguntas eran un modo amable de hacerme caer en cuenta. Una tarde de mucho frío estuvimos casi todo el día adentro, tomé coraje y le pregunté: ¿Ud. reza todo el tiempo? ¿No se cansa nunca?

«No me canso nunca», me dijo. «Vivir sin Dios me cansa y ya no me lo aguanto». ¿Y qué le dice a Dios? le pregunté. «Depende. Muchas veces cosas del momento, lo entretengo. Y otras veces lo llamo por su nombre cuando no lo veo». Yo sonreí un poco y le pregunté como era eso de entretener a Dios. Y me dijo que siempre se sentía como los discípulos de Emaús, en un paisaje atardecido y que hablaba con Dios para que no se le fuera la percepción de la Presencia. Una vez me dijo riendo que era como un alérgico. Que la oración de Jesús lo había acostumbrado tanto a sentir lo divino, que cuando la mirada se le volvía profana le daba sarpullido.

Y que por eso rezaba, porque le gustaba ver como el mundo se ponía sagrado cuando la oración se hacía profunda. Y que, sinceramente, ya no quería vivir sino de esa manera. Y que no entendía como había podido vivir de la otra, donde todo parecía depender de sus torpes acciones y estar uno sujeto a innumerables peligros, en un mundo plagado de cosas inciertas. De distintos modos, a lo largo de los días, le iba yo tirando de la lengua para que me dijera como hacer para vivir como él vivía. Y también con maneras diferentes me decía siempre lo mismo:

«Necesitas desearlo con todo lo que eres. Cuando no quieres otra cosa sino a Dios, o mejor dicho, cuando adviertes que él es la suma de todos lo bienes, abandonas los otros apetitos. Te vuelves hambriento de Dios y como alguien que no come hace días se la pasaría gritando por un pedazo de pan, así se vuelve uno medio enloquecido de deseo por Dios… Y un día Dios viene y te abraza y ya no te hallas por ninguna parte. Y te das cuenta de pronto, que te llevaba siempre en andas, por donde quisieras y que era solo para darte el gusto. Cuando le das el mando te lleva a casa y se queda a vivir contigo».

Continúa…

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Dos audios:

Si quieres que publiquemos un enlace a tu blog, página o servicio en el marco de una espiritualidad afín, escribe la información del enlace en los comentarios de esta entrada; lo publicaremos como enlace en el próximo post. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús.

Nuestro elemento

¿Cómo es eso de vivir en función de un solo propósito? ¿A qué se refiere y como hacerlo de manera práctica?

Imagina alguien que practica un deporte, por ejemplo el tenis. Y que se lo toma en serio de modo profesional. Esa persona empieza, en cierto sentido, a vivir para y por el tenis. Todo lo que hace está orientado en función de eso. ¿Qué alimentos ingiere? Los que potencian su rendimiento físico y descarta aquellos que le perjudican. Su descanso se programa según los torneos y los horarios en los que jugará. Sus actividades de entrenamiento y hasta las recreativas se verán condicionadas por el calendario de partidos. Es decir, todo se adecúa a su prioridad de vida que es su carrera deportiva.

O toma el caso de un banquero ambicioso. Todas sus actividades buscan incrementar el capital de su banca, cada inversión que realiza, los préstamos que brinda y todo emprendimiento va a lo mismo y seguramente la mayoría de sus pensamientos giran en torno al tema.

En el caso de quienes queremos vivir en la percepción de la presencia de Dios; afincarnos en un estado de oración incesante del corazón o adecuar nuestro cotidiano a la enseñanza evangélica; según como quieras formular el propósito o sentido de tu vida, es algo similar. Tiene semejanza en cuanto al grado de dedicación y atención que se necesita. Todo lo que haces debe realizarse según aquello a lo que aspiras y debe descartarse todo lo que pueda alejarte o hacerte las cosas más difíciles. Y eso involucra sin duda todos los momentos de tu día a día. Pero, antes que nada, es preciso consagrarse interiormente a ese propósito y esto debe surgir de un apasionado deseo o amor por el objeto de nuestra búsqueda.

Uno puede ver que el gran atleta deportivo antes de sus logros y conquistas, ha hecho un largo camino de entrenamiento que a veces a involucrado grandes esfuerzos y tareas. Y ha sido guiado por el apetito de gloria o por un gusto muy grande por el deporte que practica y la competencia. En la cancha se siente en su elemento. Encontrar la gracia de Dios en el corazón o hacer una realidad perceptible aquello de que en Dios somos, nos movemos y existimos… o ser a consciencia discípulos de Cristo, requiere una intencionalidad profunda. Desatender los pensamientos divagatorios y volver una y otra vez al momento en el que estamos, o poner lo mejor en lo que sea que estemos haciendo o volver a llevar la mente hacia la oración que se ha elegido, requiere de gran determinación. La atención vigilante es entonces nuestro elemento.

Sin embargo esta atención debe ser distensa. Estar atentos debe llegar a ser un descanso, un ser y estar sin esfuerzo. Es preciso darnos cuenta que el seguimiento de la propia vocación es fundamental para alinearnos con la voluntad de Dios. Si te atrae un tipo de oración o espiritualidad has de consagrarte a ella con todo lo que tienes, sin dejarte nada en el camino. Allí aparece entonces claro tu propósito que aunque se imagine en el futuro ya es ahora mismo, en cada movimiento que haces. Así, los talentos que te han sido dados comienzan a desplegarse…

¿Cómo es eso de que el futuro es ahora? Si busco algo estoy tendido hacia un momento que no es presente…

Continúa…

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Enlaces de hoy:

Homilía del domingo

¿Quién es mi madre y mis hermanos?

Dóciles en Sus manos

De dos recursos espirituales que pueden aprovechar a los principiantes en la contemplación. Te hablaré también un poco sobre dos técnicas para dominar las distracciones. Pruébalas y mejóralas si puedes.

«Cuando te sientas molestado por pensamientos impertinentes, trata de no enterarte de su presencia ni de como se han colado entre ti y tu Dios. Mira más allá de ellos -por encima de sus hombros, como si dijéramos- como si estuvieras contemplando algo distinto, como así es en verdad. Pues más allá de ellos está oculto Dios en la oscura nube del no-saber. Haz esto y estate seguro de que pronto te sentirás aliviado de la angustia que te producen. Te puedo garantizar la ortodoxia de esta técnica, porque en realidad significa un anhelo hacia Dios, un ansia de verlo y gustarlo en cuanto es posible en esta vida. Y un deseo como este ya es amor, que siempre trae paz.

Existe otra estrategia que deberías intentar también. Cuando te sientas totalmente exhausto de luchar contra tus pensamientos, dite a ti mismo: «Es inútil luchar más con ellos», y después ríndete a sus pies como un cobarde o cautivo. Pues, al hacer esto, te encomiendas a Dios en medio de tus enemigos y admites la radical impotencia de tu naturaleza. Te aconsejo que recuerdes esta estratagema particular, pues al emplearla te haces completamente dócil en las manos de Dios. Y ciertamente, cuando esta actitud es auténtica, equivale a un autoconocimiento, ya que te ves a ti mismo como realmente eres, una miserable y corrompida criatura, menos que nada sin Dios. Es, en realidad, una humildad experiencial.

Cuando Dios te ve apoyado sólo en esta verdad, no puede menos que apresurarse a ayudarte desquitándose en tus enemigos. Luego como padre que corre a rescatar a su hijo pequeño de las mandíbulas del jabalí o de los osos salvajes, te cogerá y te estrechará en sus brazos, enjugando tiernamente tus lágrimas espirituales.»

Capítulo 32 de «La Nube del No Saber»

Aquí debajo la lista de audios de «La Nube…» del 1 al 35 (Seguimos agregando los días siguientes)

La oración y la contemplación en la vida del monje (Audio)

Invitación a encuentro de oración (Oficio breve de la oración de Jesús)

El aburrimiento

¿Qué es el aburrimiento, ese tedio o abulia que suele agarrarnos y donde todo nos parece monótono y perdemos la motivación?

El aburrimiento es el estado de ánimo que se impone cuando vivimos desde la memoria. Es decir, no miro sino que proyecto lo ya visto; no escucho sino que proyecto lo ya escuchado… es una simulación que se nos produce debido a un funcionamiento erróneo de la mente. Creemos vivir momentos nuevos que nos aburren cuando en verdad re-vivimos una especie de relato interior que habla desde la memoria.

No lo entiendo bien, ¿Podría explicarlo mejor?

Cada momento es irrepetible; lo que ocurre es siempre nuevo y trae significados e indicadores nuevos. Sin embargo la mente lo da por supuesto, por ya conocido, debido a que parece similar a otros momentos anteriores. Es como un relato, una voz en off que se va repitiendo mientras vivimos, sin que nos demos cuenta. Este relato dice algo así: «Ya sé lo que voy a sentir haciendo esto; ya sé lo que esa persona va a decir o hacer; esto es lo mismo de siempre y mañana será también lo mismo; ya sé lo que va a pasar con esto otro…» etc. etc.

Este dar por sentado pone un velo sobre los sentidos y en ese velo se proyecta la elaboración que hizo la memoria de los hechos ya ocurridos. El aburrimiento no deriva de lo que está pasando sino de una cierta anestesia de los propios sentidos y esto a raíz de un permanecer a la deriva en medio de las divagaciones, del murmullo constante de los pensamientos. Esto adormece, nos quita capacidad de percibir, de realmente estar entre las cosas y en el mundo. Es lo que solemos llamar cultura del «como si». Como si fuera que te escucho, como si fuera que estoy haciendo esto, como si fuera que estoy realmente vivo y viviendo la vida que tengo. Es como si estuviéramos fuera de fase, desalineados respecto de lo que es en cada instante.

¿Por qué nos pasa esto?

Debido a que la mente siempre está integrando lo que ya pasó (haciendo digestión de las vivencias) o imaginando lo que podría pasar; (especulando sobre como utilizar los elementos de que dispone en su beneficio) y como nosotros vivimos identificados con la vida de la mente, (como si los pensamientos fueran voluntarios y nuestra propia voz) nunca estamos donde estamos. Para verificar esto basta al final del día con sentarse un momento e intentar recordar el día. Y uno se sorprende de lo poco que recuerda. Esto es a raíz de que estuve «durmiendo» mientras estaba en medio de las actividades. Recuerdas que fuiste a la compra y que luego comiste… pero de eso ¿Qué y cuanto recuerdas? Por supuesto no porque haya que andar recordando lo vivido sino para tener una muestra de cuánto sonambulismo hay en nuestra jornada.

Nos ayudará revisar nuestras prioridades. Aprender a estar verdaderamente atentos es un modo de ser y estar que nos cambia por completo la vida. Se transforma la vida física, la mental y la percepción del mundo espiritual…

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La imagen fue extraída de Langosta literaria

Enlaces de hoy:

Tradicionalismo, progresismo y espiritualidad

Estrújame Jesús

El lenguaje de Dios

¡Gracias Inés por las fotos!

¿Dónde está Dios? Se me hace tan difícil percibirlo en la vida cotidiana… y más cuando empieza una semana, muchas veces lamento la carga de tareas que se me vienen encima y todo lo que tengo que hacer.

Ese deseo de encontrar a Dios, es la gracia actuando en ti. Ya cuando te das cuenta de que todo se ha hecho un fardo pesado que cargar y surge la lamentación, ese deseo de que la vida fuera distinta o que pudieras vivirla desde otra actitud… eso es Dios en ti que se manifiesta. A la sagrada presencia se la puede percibir «afuera» por así decir; como belleza, armonía, ternura, tempestad, sincronías, encuentros y en casi todos los hechos de la vida.

Pero solemos desatender también su presencia como los movimientos íntimos del corazón. Tu ves la casa hecha un desastre y algo en ti desea que estuviera ordenada y limpia. Ese deseo es gracia. Ves a alguien sufriendo o a ti misma en angustia y aparece un clamor interno de que las cosas fueran distintas. Es Dios que te habla y te incita a responder a la situación. Todo se ha puesto gris y aburrido y anhelas el entusiasmo y el fervor, el gusto por la vida… he ahí al Espíritu que te recuerda la actitud necesaria.

Recuerda que muchas sensaciones negativas o sufrientes son un indicador, una señal de una posición incorrecta en tu alma. Hay que aprovechar la angustia, el aburrimiento, la desazón o el agobio como síntomas de un padecimiento espiritual y entonces podemos resolver la raíz y no solo apaciguar los síntomas adormeciéndonos de distintos modos. Por ejemplo: tenemos una actividad que no nos agrada mucho por delante, puede ser que la realizamos sin considerar lo útil que es para los demás que nos rodean, la estamos haciendo como en un «para nosotros mismos» y eso suele quitar el gozo de la acción.

O muchas veces abordamos lo por hacer como cargas o responsabilidades de la vida en lugar de tomarlas como la tarea que Dios nos pide para continuar desarrollando la Creación. A la vez, olvidamos que es mediante el desempeño en lo que nos va tocando como nuestro espíritu crece, se fortalece y se hace a semejanza de Dios. Nada de lo que nos ocurre deriva del azar. Lo que llamamos casualidad o azar de los hechos es providencia ignorada. No hemos aprendido el lenguaje de Dios en los acontecimientos. Todo es sagrado y nosotros lo leemos en clave profana, ahí tenemos el problema. Nuestro espíritu dormita y dejamos al mando a la mente frenética y al cuerpo anhelante.

¿Y entonces que hacer?

Escuchar los mejores deseos, eso que nos dicta el corazón en cada situación. Todos sabemos lo que sería obrar bien en cada momento si atendemos un poco. Cuando nos disponemos a actuar en la dirección correcta, aunque pueda ser difícil, la gracia fluye como una potente cascada, porque nos hemos alineado con el plan de Dios. Con eso que Él tiene previsto para nosotros desde antes que existiera el tiempo…

Es continuación del post «¿Qué es la ansiedad?«

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Enlaces de hoy:

El glosario de Filocalía en audio

Invitación a encuentro virtual de oración

El fuego sagrado

Grafía de «El Peregrino ruso»

El Papa ha pronunciado este miércoles la penúltima de las catequesis que pronunciará sobre la oración durante la Audiencia General, y en esta ocasión ha querido centrarse en la “perseverancia al rezar”.

Para ello, empezó citando un clásico sobre la oración. “El itinerario espiritual del Peregrino ruso empieza cuando se encuentra con una frase de san Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses: ‘Orad constantemente. En todo dad gracias’ (5,17-18). La palabra del Apóstol toca a ese hombre y él se pregunta cómo es posible rezar sin interrupción, dado que nuestra vida está fragmentada en muchos momentos diferentes, que no siempre hacen posible la concentración. De este interrogante empieza su búsqueda, que lo conducirá a descubrir la llamada oración del corazón. Esta consiste en repetir con fe: “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí pecador!’”.

Francisco recordó que aquella era “una oración sencilla, pero muy bonita. Una oración que, poco a poco, se adapta al ritmo de la respiración y se extiende a toda la jornada. De hecho, la respiración no cesa nunca, ni siquiera mientras dormimos; y la oración es la respiración de la vida”. De este modo, el Santo Padre recalcó que el Catecismo ofrece “citas bellísimas” para ayudar a “custodiar siempre un estado de oración”.

“Afirma el monje Evagrio Póntico: ‘No nos ha sido prescrito trabajar, vigilar y ayunar constantemente —no, esto no se nos ha pedido— pero sí tenemos una ley que nos manda orar sin cesar’ (n. 2742). El corazón en oración. Hay por tanto un ardor en la vida cristiana, que nunca debe faltar. Es un poco como ese fuego sagrado que se custodiaba en los templos antiguos, que ardía sin interrupción y que los sacerdotes tenían la tarea de mantener alimentado. Así es: debe haber un fuego sagrado también en nosotros, que arda en continuación y que nada pueda apagar. Y no es fácil, pero debe ser así”, indicó el Papa en la catequesis.

Por su parte, San Juan Crisóstomo afirmaba: “Conviene que el hombre ore atentamente, bien estando en la plaza o mientras da un paseo: igualmente el que está sentado ante su mesa de trabajo o el que dedica su tiempo a otras labores, que levante su alma a Dios… Por tanto, -insiste Francisco- “la oración es una especie de pentagrama musical, donde nosotros colocamos la melodía de nuestra vida. No es contraria a la laboriosidad cotidiana, no entra en contradicción con las muchas pequeñas obligaciones y encuentros, si acaso es el lugar donde toda acción encuentra su sentido, su porqué y su paz…”

Por ello, antes de concluir, Francisco animó a repetir durante el día esta sencilla oración: “Señor Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí pecador”.

Lee el texto completo en «Religión en libertad»

Queridas hermanas/os, un día 9 de junio como hoy pero del año 2009, se hacía la primera publicación en «Hesiquía» blog, hoy centralizado en este blog, pero que continúa activo periódicamente como complemento de lo aquí publicado. Damos gracias a Dios por aquel impulso inicial y a todos aquellos que a lo largo del tiempo han alentado y ayudado de muy diferentes maneras. Nos alegra mucho que desde la cabeza de la Iglesia se aliente la práctica de la oración de Jesús; un gran regalo del Espíritu para todos los cristianos sin distinción. Un abrazo fraterno agradecido, invocando el Santo Nombre de Jesús.

Te mudarás en mí

¡Gracias Inés por la foto!

«San Agustín nos ayuda a comprender la dinámica de la comunión eucarística cuando hace referencia a una especie de visión que tuvo, en la cual Jesús le dijo: «Manjar soy de grandes: crece y me comerás. Ni tú me mudarás en ti como al manjar de tu carne, sino tú te mudarás en mí» (Confesiones VII, 10, 18).

Por eso, mientras que el alimento corporal es asimilado por nuestro organismo y contribuye a su sustento, en el caso de la Eucaristía se trata de un Pan diferente: no somos nosotros quienes lo asimilamos, sino él nos asimila a sí, para llegar de este modo a ser como Jesucristo, miembros de su cuerpo, una cosa sola con él. Esta transformación es decisiva. Precisamente porque es Cristo quien, en la comunión eucarística, nos transforma en él; nuestra individualidad, en este encuentro, se abre, se libera de su egocentrismo y se inserta en la Persona de Jesús, que a su vez está inmersa en la comunión trinitaria.

De este modo, la Eucaristía, mientras nos une a Cristo, nos abre también a los demás, nos hace miembros los unos de los otros: ya no estamos divididos, sino que somos uno en él. La comunión eucarística me une a la persona que tengo a mi lado, y con la cual tal vez ni siquiera tengo una buena relación, y también a los hermanos lejanos, en todas las partes del mundo»…

No hay nada de mágico en el cristianismo. No hay atajos, sino que todo pasa a través de la lógica humilde y paciente del grano de trigo que muere para dar vida, la lógica de la fe que mueve montañas con la fuerza apacible de Dios. Por esto Dios quiere seguir renovando a la humanidad, la historia y el cosmos a través de esta cadena de transformaciones, de la cual la Eucaristía es el sacramento…»

Benedicto XVI en la homilía de Corpus Christi de 2011

Enlaces de hoy:

Domingo del Corpus Christi

Del cuerpo místico de Cristo

La hora de la mística

Encuentro virtual con el Padre Pablo D´ors – 58° Clase de Filocalía –

Agradecemos al padre Pablo su disposición a encontrarse con nosotros y el regalo que la gracia nos hace a través de sus palabras.

Haz click aquí para ver el encuentro con otra vista de cámara

Amigos del desierto

Monacato secular Tabor

¿Qué es la ansiedad?

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¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una sensación corporal que viene a ser traducción de una creencia. Esta creencia es de origen mental y dice así: «Lo que ocurra depende de mí». Cuando nos vamos dando cuenta de que, en realidad, todo depende de la voluntad divina, la ansiedad disminuye por si sola. Mientras más me abandono a la voluntad divina menos ansiedad. Las pre-ocupaciones mentales ceden y las tensiones corporales van desapareciendo.

¿Cómo se hace para encontrar la actitud de entrega a la voluntad de Dios?

La actitud surge y se instala por si sola a medida que observamos los hechos de la vida con atención. Si miramos bien percibimos como todo obedece a factores que no dependen de nosotros. Todos esos elementos reunidos son la manifestación del designio divino. Es solo un tomar consciencia. La órbita del planeta, el clima meteorológico, las nubes y los vientos, la política de tu país, el surgimiento de una pandemia, los autos por la calle, las personas que te cruzas, los latidos de tu corazón y la respiración… el fallecimiento o el nacimiento de un ser querido etc., todo ello está sostenido en Él.

¿Qué depende de mí?

Estar atentos a lo sagrado en la vida cotidiana y ejecutar lo que nos toca con la mayor impecabilidad posible. Todo es sagrado y forma parte de una liturgia cósmica. Sin embargo hay observaciones que nos facilitan sintonizar con esa corriente. Atender a la belleza en las situaciones aparentemente triviales, a la bondad inherente en ciertas relaciones, al agradecimiento que nace en el corazón cuando miramos a quién amamos, no olvidar lo que de verdad buscamos detrás de todo lo que hacemos… eso ayuda, nos va abriendo los sentidos espirituales.

Pero esto está muy lejos de mi vida en cada momento. No tiene nada que ver con lo que vivo.

Esa mirada que ya advirtió la sensación de aparente lejanía entre lo dicho y tu propia vida, es la puerta a lo sacro. No se le encuentra sentido a la vida sino desde una mirada espiritual. Materialmente vista es un absurdo: Nacer, crecer, luchar, envejecer, enfermar y morir no lo puedes significar. En cambio cuando te descubres espíritu inmaterial o cuando empiezas a vislumbrar a Cristo en el corazón todo cambia. Todo empieza a rezumar significado, se adivina una armonía detrás de lo aparente. Ese ordenamiento que entreteje lo que ocurre te enamora y ya no buscas otra cosa…

Continúa…

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Hoy dos enlaces:

Audio de los escritos de Macario, el Egipcio

En todas partes…

El icono de «La Trinidad» del Antiguo TestamentoGalería Tretiakov de Moscú.

«Me hicieron la siguiente pregunta: Que algunas personas se aislaban rigurosamente de los hombres y les gustaba estar siempre solos y de ahí provenía su paz así como del hecho de que se hallaban en la iglesia ¿si esto era lo mejor? Entonces dije: «¡No!» y ¡presta atención porque [no es así]! Quien está bien encaminado en medio de la verdad, se siente a gusto en todos los lugares y con todas las personas. Mas, quien anda mal, se siente mal en todos los lugares y entre todas las personas. Pero aquel que anda por buen camino, en verdad lleva consigo a Dios. Mas, aquel que bien [y] en verdad posee a Dios, lo tiene en todos los lugares y en la calle y en medio de toda la gente exactamente lo mismo que en la iglesia o en el desierto o en la celda; con tal de que lo tenga en verdad y solamente a Él, nadie podrá estorbar a semejante hombre.

¿Por qué? Porque posee únicamente a Dios y pone sus miras sólo en Dios, y todas las cosas se le convierten en puro Dios. Semejante hombre lleva consigo a Dios en todas sus obras y en todos los lugares, y todas las obras de este hombre las opera sólo Dios; pues, la obra pertenece más propia y verdaderamente a quien es causa de ella que a quien la ejecuta. Si concentramos, pues, nuestra vista pura y exclusivamente en Dios, Él, en verdad, habrá de hacer nuestras obras y nadie, ni la muchedumbre ni el lugar, son capaces de detenerlo en sus obras. Resulta, pues, que a tal hombre nadie lo puede estorbar porque no ambiciona ni busca ni le gusta nada fuera de Dios; porque Él se une con el hombre en todas sus aspiraciones. Y así como ninguna multiplicidad lo puede distraer a Dios, así nada puede distraer ni diversificar a este hombre ya que es uno solo en lo Uno, donde toda multiplicidad es una sola cosa y una no-multiplicidad.

El hombre debe aprehender a Dios en todas las cosas y ha de acostumbrar a su ánimo a tener siempre presente a Dios en ese ánimo y en su disposición y en su amor. Observa cuál es tu disposición hacia Dios cuando te encuentras en la iglesia o en la celda: esta misma disposición consérvala y llévala contigo en medio de la muchedumbre y de la intranquilidad y de la desigualdad. Y cuando se habla de igualdad no se afirma que todas las obras o todos los lugares o toda la gente tengan que considerarse como iguales. Esto sería un gran error, porque rezar es una obra mejor que hilar y la iglesia es un lugar más digno que la calle. Debes conservar, empero, en todas tus obras un ánimo y una confianza y un amor hacia Dios y una seriedad siempre iguales. A fe mía, si estuvieras así equilibrado, nadie te impediría tener presente a tu Dios…».

«Del desasimiento y de la posesión de Dios» del MAESTRO ECKHART

Enlaces de hoy:

Domingo de la Santísima Trinidad

57° Clase de Filocalía – «La escalera del conocimiento»

La acción de la gracia lo abraza todo

«Ante el nacimiento de la vida interior, ante la manifestación sensible de la acción de la gracia y de la unión con Dios, es frecuente que el hombre actúe todavía por su propia iniciativa, en tanto que sus fuerzas se lo permiten. Pero cuando está agotado por el fracaso de sus esfuerzos, renuncia finalmente a su propia actividad y se abandona con todo su corazón a la acción todopoderosa de la gracia. Entonces el Señor lo visita en su misericordia y enciende la llama de la vida espiritual; aprende por su propia experiencia que no son sus esfuerzos los que realizaron en él esta gran transformación; por otra parte, las retiradas más menos frecuentes de la gracia le enseñan que el mantenimiento de esa llama de vida no depende ya de él.

La aparición frecuente de buenos pensamientos y de buenas inspiraciones, su invasión por el espíritu de oración, que viene no se sabe de dónde ni cómo, todo esto lo convence, por experiencia, de que todo ese bien no es posible para él más que por la acción de la gracia divina, siempre presente por la misericordia de Dios, que salva a todos aquéllos que buscan la salvación. El se da al Señor y solo el Señor actúa en él. La experiencia le muestra que no tiene éxito más que cuando se entrega enteramente a Dios. Entonces, ya no vuelve hacia atrás, sino preserva esa gracia por todos los medios posibles.

Los amantes de teorías están muy preocupados por la cuestión de las relaciones entre la gracia y la libertad. Para cualquiera que posea en sí la gracia, la cuestión está resuelta por la experiencia práctica. Aquél que lleva la gracia en su corazón, se abandona íntegramente a la acción de la gracia y es la gracia la que actúa por él. Esta verdad es más evidente para él que cualquier verdad matemática y que cualquier otra experiencia de la vida exterior, porque ha cesado de vivir en la superficie de sí mismo y está enteramente concentrado en el interior. No hay más que una sola preocupación: ser siempre fiel a la gracia que está en él.

La infidelidad ofende a la gracia, hace que ella se aleje o reduzca su acción. El hombre testimonia su fidelidad a la gracia —o al Señor— no permitiéndose nada, ya sea pensamiento, sentimiento, acción o palabra, que sea contraria a la voluntad del Señor. Por el contrario, no desdeña ninguna obra, ninguna empresa, desde que sabe que Dios quiere que la cumpla, discerniendo esta voluntad según las circunstancias y las indicaciones que provienen de sus deseos y movimientos interiores. Esto exige a veces muchos esfuerzos, de renunciamiento de sí mismo y de resistencia a sus instintos, pero él es feliz de sacrificarlo todo al Señor pues, después de cada uno de estos sacrificios, recibe una recompensa interior: la paz, la alegría y un espíritu de oración más audazmente confiado.

Esa fidelidad a la gracia, que va a la par con la oración (la cual, en ese estadio, es continua), hace que el don de la gracia crezca en fervor y en calor. Cuando se enciende un fuego es necesario que el movimiento del aire mantenga la llama y la fortifique. Igualmente, cuando el fuego de la gracia está encendido en el corazón, la oración es necesaria, pues actúa corno una corriente de aire espiritual en el corazón. ¿Qué es esta oración?. Es el incesante movimiento del intelecto hacia el Señor en el corazón, es permanecer constantemente en presencia de Dios, con el intelecto en el corazón, ya sea que esté acompañado o no de oración vocal, pero con sentimientos de devoción, de abandono y de arrepentimiento en el corazón.

Es esta actividad, esta disposición del intelecto, lo que constituye el mejor medio para conservar el calor del corazón y todo el orden interior, para dispersar los pensamientos y las actividades malas o simplemente inútiles y para fortificar los buenos pensamientos y las buenas empresas. Los pensamientos y las intenciones buenas vienen; el hombre se hunde más en la oración, y entonces, según esas intenciones se fortifiquen o debiliten, sabe si ellas son agradables o no a Dios. Cuando vienen los malos pensamientos, cuando algo comienza a turbarlo, se hunde nuevamente en la oración sin prestar atención a lo que pasa en él, y los pensamientos turbadores se desvanecen.

De esta manera, la oración interior se establece en él como la principal fuerza que conduce y regula la vida espiritual. Es necesario no sorprenderse si todas las instrucciones de los Santos Padres tienden principalmente a enseñarnos a orar interiormente».

Extraído de pags. 118/119 en «El arte de la oración» de Teófano, el Recluso – Ed. Lumen

Dos recomendaciones:

Libres de temor

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Pentecostés

«La presencia del Espíritu enardece el corazón y lo colma de entusiasmo, de dulzura, de gozo inenarrable. Nuestros autores no se cansan de insistir en este punto, revelándonos a menudo su propia experiencia. Así, Ammonas promete a sus discípulos para cuando reciban al Espíritu Santo: «Estaréis libre de todo temor y se apoderará de vosotros un gozo celestial, de manera que, permaneciendo aún en el cuerpo, seréis como si ya hubierais sido transportados al reino».

Y Macario no sabe cómo expresar la felicidad y el gozo interior, y apela a diferentes imágenes tomadas de los placeres más espléndidos de la vida humana: un banquete real, una boda. Y señala a continuación como uno de los frutos más estimados del Espíritu, esto es, la perfección de la gnosis, la iluminación (photismós), cuando añade: «Otras veces, la gracia lo introduce en el conocimiento de misterios que ninguna lengua ni ninguna boca puede expresar, dándole una clarividencia, una sabiduría, una ciencia del Espíritu inefables e insondables».

Y en otro pasaje escribe el Santo: «Noche y día estoy rogando para que la fuerza divina crezca en vosotros y os revele los mayores misterios de la divinidad, que no me es fácil pronunciar con la lengua, porque son grandes, y no son de este mundo, y no se revelan sino a quienes limpiaron su corazón de toda mancha y de toda la vanidad de este siglo, y a aquellos que tomaron sus cruces y aun fortificaron sus almas y fueron obedientes a Dios en todas las cosas».

La acción del Espíritu transforma profundamente al «hombre interior». Lo diviniza, lo deifica. El «hombre espiritual» es la réplica cristiana del «hombre divino», el imposible ideal pagano, soñado a la vez por el pueblo y la minoría de los filósofos. En el «espiritual» cristiano se transparenta una semejanza con Dios muy superior a la imagen inscrita en la humana naturaleza cuando fue creada. El mismo «hombre exterior» refleja esta profunda transformación bajo la acción del Espíritu, como lo comprobaba San Antonio: «Todo el cuerpo es transformado y se somete al poder del Espíritu. Y pienso que se le concede ya alguna parte del cuerpo espiritual que recibirá en la resurrección de los justos»…»

de pags. 671/2 en «El bautismo del Espíritu Santo», en «Historia del monacato primitivo» de García Colombás.

Enlaces de hoy:

Distracciones, sequedad y acedia

Homilía dominical del Padre José

Cristología interior

Encuentro virtual con el Padre Javier Melloni SJ – 56° Clase de Filocalía –

Agradecemos al padre Javier su disposición a encontrarse con nosotros y el regalo que la gracia nos hace a través de sus palabras. ¡Un profundo y luminoso Pentecostés para todos!

La Cueva, lugar de peregrinación y culto

El Centro internacional de Espiritualidad

Conectarnos con la Presencia

«La verdad que nos libera es saber que no procedemos del capricho de la nada, del azar o de la necesidad, sino de una Fuente indecible de amor, permanente y continua, que Jesús experimentó manando de una profundidad que llamó Abbá. Saber que procedemos de tal Origen nos abre a una confianza y a una libertad siempre por inaugurar. De esta verdad brota libertad porque nos revela que la existencia es puro don dado para dar. Lo que nos impide ser libres es el temor a perdernos.

Vivimos aferrados a todo sin saberlo, en estado de shock. Si descubrimos que la existencia es don, no hay nada que podamos perder, porque nunca lo hemos tenido. Sólo somos sus depositarios. Vivir así nos libera. Pero esta verdad, que es libertad, es difícil de alcanzar y está pendiente de ser desplegada en sus múltiples ámbitos y matices: en los complejos enredos con nosotros mismos, en nuestras relaciones de dominación o de dependencia de los demás, en el significado que damos a nuestras creencias y en los códigos de comportamiento que hemos aprendido para contenernos, creando identidades tanto personales como colectivas en las que quedamos constreñidos. Con frecuencia quedamos atrapados en todo ello en lugar de ser alas que nos impulsen a alcanzar mayores horizontes.

La capacidad liberadora de la verdad consiste en conectarnos con la Presencia que da consistencia a cada momento, posibilitando que alcancemos el núcleo de cada situación, persona y cosa sin aferrarnos a ellas. Cuando estamos arraigados en lo real, podemos fluir y co-crear. En cambio, la inautenticidad hace que vivamos en un mundo falso en el que nos replegamos para defendernos por temor a la pérdida…

No podemos apropiarnos de la vida. No podemos arrancarla. Sólo la podemos recibir. En Getsemaní, el Hijo del hombre renuncia a su pulsión de apropiación —hacer su voluntad a toda costa— para entregarse a una Voluntad que le sostiene. Getsemaní está a las puertas de Jerusalén, ciudad de la paz, puerta del Paraíso para la tradición hebrea. Para pasar por ella hay que ceder a la propia voluntad de afirmación y renunciar a toda forma de arrebatamiento: «No vine a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado» (Jn 5,30); «el que me envió está siempre conmigo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado» (Jn 8,29)…

Como cristianos, exclamamos: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20). Y él nos responde: «Yo vengo en la medida en que vosotros venís a mí». Nuestro venir a él pasa por vivir del modo como él vivió, dejando que se siga encarnando en nosotros. Vamos hacia El-que-viene. Así se va gestando el Cristo interior y vamos siendo engendrados como prolongación suya en el desarrollo del cosmos y de la historia, acercando esos cielos nuevos y esa tierra nueva que laten en la calidad de nuestro existir.

Extractos del libro «El Cristo Interior» de Javier Melloni SJ

Enlaces de hoy:

El camino más fácil a la oración continua

Atizar el fuego

Serie sobre la oración VI

La oración de Jesús recitada vocalmente, de manera audible para uno mismo, es muy útil para enfocar la atención en ella y en cierto modo ponerse en «sintonía» orante. Sin embargo, una vez que uno se siente ya en estado de oración conviene seguir repitiéndola mentalmente. De otro modo puede suceder que mientras la boca repite la oración, la mente divague siguiendo otros pensamientos. Pero esto ha de alternarse según el momento de cada uno.

Como no es posible tener dos pensamientos al mismo tiempo, si uno puede llevar la atención hacia la repetición de la oración y seguir con el entendimiento las palabras de la frase elegida, las distracciones constantes de la mente no encuentran espacio para dilatarse en la forma de pensamientos. Seguirán apareciendo sin duda, pero al menos disminuirán mucho. Cuando la repetición de la oración de Jesús se hace junto al sentimiento ya todo cambia. Es decir, la repetición mental junto al sentimiento de devoción, compunción, amor o simplemente con el anhelo ferviente de búsqueda de Dios; modifica su cualidad, se hace más profunda y empieza a encarnarse y a descender hacia el corazón o el fondo del alma.

Después solo necesitas paciencia y perseverancia; todos los días regar el campo donde cultivas la oración. Así como alimentas tu cuerpo en diferentes horarios o limpias la casa un poco cada día o vas a comprar víveres con frecuencia; de igual manera debes volver a atizar el fuego de la oración hasta que se vuelve constante y cálido. Ese calor y esa luz abastecerán toda tu vida. Poco a poco te das cuenta que no necesitas nada más. O dicho de otro modo, que de allí surge sin interrupción todo lo que te haga falta, lo que es necesario y bueno para tu vida.

Más adelante por obra de la gracia sucede un hecho extraordinario: Orar ya no requiere esfuerzo sino al contrario. Igual que comer cuando estás hambriento no implica esfuerzo o inspirar luego de cada expiración es algo del todo natural, así mismo se vuelve de fácil y grata la oración. Para disponerse a orar y tomar la oración como la actividad más importante de la vida fue necesario antes que te dieras de bruces una y otra vez con tu voluntad personal. Uno ha de haberse convencido de que todo depende de la voluntad de Dios y de que no hay nada que ocurra si Él no lo quiere o lo permite. El fracaso de las expectativas personales es una gran ayuda para la oración. En verdad, no conozco gracia más grande…

elsantonombre.org

Enlaces de hoy:

Comunidad de Silencio y Oración Centrante de Rep. Dominicana invita: MARTES 18 Mayo
9:30-11:00 am hora Rep Dom – Tema: LOS DONES DEL ESPÍRITU por el
Padre Thomas Keating – Link directo a reunión: haz click Aquí

55° Clase de Filocalía