Yo soy el Señor

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de capítulos 15, 40 y 41 en pags. 348 y 354 de Hesyquio… a Teódulo… «Sobre la sobriedad y la vigilancia» Tomo 1,
«Filocalía de los padres népticos»
; ed. Monte Casino trad. de Juan María De La Torre

Cuando te recojas hoy en tu lugar de oración, trae al presente de tu consciencia a aquella persona que especialmente te resulta molesta o que sientes como una sombra en tu vida. Suelen a veces ser familiares cercanos, compañeros de trabajo, vecinos… o alguien con quién has tenido un conflicto irresuelto. No intentes amar o perdonar. Solo invoca con tranquilidad a Jesús con tu particular forma de oración y dile cuanto te gustaría sentirte en paz con todas las personas, independientemente de tu historia con ellas o de su condición o comportamiento.
Cuéntale como deseas tener un corazón amante semejante al suyo.

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