Gracias. Saludos a todos desde Monterrey, México. Paz y bien.
La paz del corazón

Texto de apoyo y práctica sugerida incluida
¿Cómo se hace para amar a Dios sobre todas las cosas, con todo el corazón, con todas las fuerzas… con todo el ser? En fin, usted sabe a que me refiero.
Ya lo vienes amando así desde que naciste en este mundo. Solo te falta darte cuenta. Al hacerlo consciente cumplirás realmente aquello a lo que te orienta el mandamiento.
No entiendo.
Es a Dios a quién amas en todo lo que amas. Cuando siendo bebé te abalanzabas sobre el pecho de tu madre para alimentarte; cuando abrías los paquetes con regalos en navidad y no aguantabas la ansiedad de ver que había en ellos; en el impulso que tenías de querer ganar la competencia en el recreo, cuando ibas a la escuela… ¿te acuerdas? O cuando te temblaban las piernas antes del recitado en el grupo de teatro o cuando te pusiste «de novio» y tenías apenas siete años recién cumplidos… bueno, de allí en adelante, siempre. No has hecho más que amar a Dios, pero la belleza de sus manifestaciones te impedía y veo que todavía hoy te impide reconocerlo.
¡No me lo puedo creer! Dígame más.
No haces nunca otra cosa más que amar. Aún en el error y cuando renegando de Su presencia vas por las tuyas y dejas que el mal se apodere de tus actos… aun ahí lo estás amando. Porque lo que buscas debajo y detrás de todo lo que buscas es lo que Él Es. El ser humano tiene en sí algo que Dios nos dio cuando hizo que el cuerpo dejara de ser materia inerte y pasara a ser viviente. Ese Espíritu, esa imagen y semejanza es amor puro. No tiene otra potencialidad más que amar.
Lo vivimos como ardor, como amor a la vida, a las cosas; como apego, fuerza de atracción, ímpetu y mil palabras más que podríamos usar para describir los miles de actos humanos cada día. Hay un fuego en nosotros que nos consume y que es dichoso; pero confundidos como estamos se nos mezcla con el dolor. El dolor es amor que no se ha dado cuenta, un amor dormido te diría.
No me termina de quedar claro.
Busca un momento y siéntate tranquilo mientras tomas unos mates, un café, lo que quieras. Y toma nota de algunos hechos de tu vida donde puedas afirmar sin duda alguna de que estabas amando. Elige unos pocos momentos y que te vengan de la memoria fácilmente. Después ve hacia tu adentro y sumérgete en el recuerdo de aquellos instantes. Evoca el amor, rescata la nitidez colorida e impactante de esos instantes asentados en el corazón.
Verás que había algo en vos inmaterial pero muy fuerte y pleno que salía desde ti y se depositaba en aquello que amabas. Puede haber sido una novia, un auto, un plato apetitoso, un hijo o el amanecer aquel cuando cesó la lluvia… no importa el objeto; reconoce lo que vivía en ti. Cuando tienes mucha sed y llegando a casa llenas un vaso y tomas toda el agua que necesitas… no es el vaso sino el agua lo que amas y en definitiva tampoco el agua sino el descanso, la sensación de plenitud que obtienes al beber y saciar tu sed. Bien, esa paz en la que quedas es Dios en nosotros y es lo único que amamos.
Es apenas un acercamiento al tema, pero San Marcos 12, 20 – 31 te da una pista muy clara. Cada uno llega hasta donde su vivencia y comprensión le permite. Pero acuérdate siempre de esto que te digo, nunca hacemos otra cosa sino amar y amar al Ser que es Dios. Es muy probable que el sentido de esta vida aquí tenga que ver con vivir esto de manera consciente…
de una conversación recordada – elsantonombre.org
Aquí el listado completo de prácticas sugeridas
Aquí abajo la 3º clase del curso de mística universal
del 11 de marzo
PEPA -Los grandes teólogos de la tradición cristiana no suelen referirse a Dios como el ser supremo, es decir, uno entre otros, o «el más grande de todos». Más bien, tienden a utilizar el lenguaje misterioso y evocador del «Ser mismo».
Maravilloso!!!
hola! buenos días. no comparto el pensamiento de hoy. Me lleva a un relativismo peligroso. Porque entiendo que es el encuentro con Jesus Resucitado, es el que nos lleva a una verdadera conversión. Es un encuentro personal.
Podemos amar, porque fuimos amados primero.
Todo lo que podemos hacer es por Gracia de Dios, por mi mismo nada puedo hacer. saludos.
Dices: “”El dolor es amor que no se ha dado cuenta, un amor dormido.”
Creo que no lo entiendo del todo.
Todo dolor es amor?
Bueno…. Tal vez puedas ayudarme a que lo comprenda mejor.
Gracias por tan precioso texto.
Un abrazo fraterno.
Cristo nos cuida.
El dolor viene cuando echamos de menos algo; si lo echamos de menos es porque lo amamos, o lo queremos. Pensamos que echamos de menos personas, comprensión, cariño… Pero, ¿no será ese amor escondido en nuestro interior, del que no somos conscientes, lo que buscamos? ¿No será ese Amor del que no somos conscientes, que es a la vez nuestra capacidad de amar, que, mientras aprendemos a reconocerlo, a ponernos en línea con El, se expresa como puede en nuestra forma humana de amar y querer cosas?
Es tan importante esta charla que no sé si mis palabras podrán expresar su contenido
Lo más importante es que todo ser humano puede ,por introspección ,llegar al fondo de si mismo y entender que fondo de su ser es amor y el amor es Dios.
Como también lo atestigua el artículo maravilloso que la fraternidad nos expone hoy… Dios , el amor está en todo y está en la atmósfera y todos respiramos el amor/ Dios… nos habita a todos… Si entendiéramos esto el mundo cambiaría
Anoche justamente a consecuencia de que una presentadora de televisión ridículo liso el cristianismo a Jesús vio todo… Y sentí un dolor/amor brutal que me acongojó que me inundó con el que me quedé dormida abrazando a Jesús y este dolor es amor este dolor es Dios