Me encantó leerlo, y ... preciosa casualidad... justo hace un rato, una persona con quien conversaba en un parque me…
La paz del corazón

Textos de apoyo
“Actúa en todo teniendo en cuenta lo que a Dios agradaría”. Este consejo que siempre repetía mi Padre espiritual, resulta muy efectivo si se lo antepone a toda acción. Él enfatizaba luego… que si bien era muy probable que Dios se encontrara más allá de agrados y desagrados, resultaba muy útil tener presente esto como modo de evaluar las propias conductas. En lo práctico, uno debe preguntarse: ¿Haría esto si El Señor estuviera aquí conmigo? Pues bien, el hecho es que El Señor está. Con el tiempo uno empieza a percibir esa presencia de manera no condicional sino real y hasta se hace innecesaria la pregunta»
de La Oración de Jesús: Iniciación a la Práctica. Carta 8 («La voluntad de Dios»), página 67.
«Dejemos el pasado, el futuro y los devaneos mentales que pueden ser muy interesantes pero que nos dejan al rato en el vacío existencial. Abracemos la gesta espiritual; permitamos que el corazón exprese su inflexible determinación de servir al amado. Dedicarse a las cosas del cielo implica priorizar adecuadamente el uso de nuestras fuerzas, de las añadiduras se encarga Dios. Preguntarnos ¿Cómo puedo servir al Señor en esto ahora? o ¿Qué sería en esta situación poner el espíritu al mando? son preguntas que pueden servir como complemento para volver al rumbo más querido».
de «El regalo de tu nombre«. «Dejar las dudas a un lado». Pág 47.
Práctica sugerida
En estos últimos días de ejercitación, podemos ir haciendo un hábito de esta práctica: Antes de actuar someter lo que voy a hacer a la evaluación de la propia consciencia o preguntarme si esto a Dios le agradaría. Es un criterio infalible que nos deja en la paz. Requiere un momento de detenimiento para poder revisar la acción antes de ejecutarla. Acostumbrarse a esto da mucha tranquilidad interior y nos separa de la preocupación por los resultados; el énfasis está en hacer lo correcto, lo que pase con ello queda en manos de Dios. El evangelio de hoy nos enseña muy bien a ser instrumentos en manos del Padre. (Juan 5, 17 – 30)
PEPA – En el Evangelio de hoy, vemos a Jesús como el juez que muestra misericordia y amor.
El sentir del Nuevo Testamento es que el sufrimiento del mundo es producto del romper con el ciclo de la gracia, la insistencia de que la propia vida debería ser propiedad de uno. Cuando domina esta actitud, cuando queremos el conocimiento del bien y del mal por nosotros mismos, cuando queremos lo que nos está llegando, terminamos perdiendo lo poco que pensamos que tenemos.
Jesús nos salvó por el rumbo de su obediencia. Su vida de Salvador fue una respuesta obediente a la voluntad de Dios, un desplazamiento de sus propios asuntos en favor de los de su Padre: “Yo les aseguro (dijo:)»El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo”.
Es una suerte encontrar a Jesús ¡¡¡ en nuestro camino minuto a minuto si pudiera ser aunque es en realidad de ratito en ratito porque nuestra mente quiere volver a ocupar más sitio del que le corresponde
Haríamos esto y lo otro porque a él le agrada y porque El ayuda muchísimo¡.¡¡¡!