Este camino de la quietud consciente es la búsqueda de la paz interior. Ánimo
La paz del corazón

Práctica sugerida
En el evangelio de hoy,(san Juan 5, 1-16) puede resultar sorprendente como el hombre enfermo, en lugar de responder a la pregunta directa de Jesús, contesta dando las razones por las cuales no puede cumplir la inmersión que lo curaría. Podemos sentirnos reflejados; muchas son las justificaciones que consideramos para permanecer en la situación que vivimos. Pero la pregunta es clara y punzante; nos lleva a la toma de consciencia de lo que deseamos de verdad.
¿Quieres quedar sano?
Como siempre, aterricemos la pregunta y la situación del evangelio en nuestro cotidiano. Al igual que el paralítico, nuestra mente puede haber construido una estructura de excusas para no «levantarse». Para seguir postrados espiritualmente. Dejemos de lado los argumentos que se oponen, respondamos que sí y hagamos lo que el Maestro nos dice.
Texto de apoyo
«La Biblia no era para ellos tan sólo la palabra de Dios in abstracto, sino también in concreto. Veían en ella un libro sagrado que enseña a cada uno de los seres humanos cómo agradar a Dios… Sabían que está llena de mensajes dirigidos a cada uno de los hombres en particular y para cada una de las situaciones de su vida».
de «El monacato primitivo» de García Colombás – BAC -Parte II (La Espiritualidad), Cap. III («Las fuentes de la doctrina monástica»), sección 1 («La Biblia, regla de vida»). Pág 450
PEPA – La Palabra de Dios también nos muestra que para que la vocación llegue a buen término es necesario estar atentos a la voz de Dios para corresponderle con prontitud. Sólo quien escucha a Dios puede responderle debidamente.
Al final de la primera lectura la Palabra nos dice que Samuel crecía y que el Señor estaba con él. También al final del relato del Evangelio se nos muestra que los dos discípulos fueron con Jesús, vieron dónde vivía y se quedaron con Él. Todos estos detalles van estrechamente unidos en la experiencia vocacional de cada persona.
Además, la Palabra confirma la alegría que sienten aquellos que son llamados por Dios. Es un gozo profundo que llega al corazón y que no se olvida, marca la vida y la divide en dos etapas: el antes del llamado de Dios y el a partir del llamado de Dios.