Dos corrientes

«Querido Hno. Mario,

En mi intento de práctica de la oración del corazón he observado que: así como cuando uno habla con otra persona o está leyendo en voz alta algún discurso, etc. puede tener el pensamiento en otro lado y tener como dos corrientes en el pensamiento, lo que se habla y lo que se piensa, también puede darse que, haciendo la repetición de la oración de Jesús de modo mental, tenga en mi mente dos corrientes, una que va repitiendo el Nombre y otra que está pensando en otras cosas. Estas otras cosas pueden ser tanto de temas de la vida diaria secular, como de temas y/o meditaciones espirituales.

¿Esto que percibo es algo que puede darse normalmente o puedo estar haciendo algo mal?  Es algo que debo tratar de corregir siendo mejor que me centre en el significado de la frase? (Esto lo pregunto sobre todo cuando la otra corriente es por algún tema espirtitual)

También quería consultar si está escrito en algún post (que yo no haya visto) sobre ¿Cómo es el modo de practicar el consejo de los Hesicastas de que “la Inteligencia baje al corazón”?  Si no lo vi podría decirme cuál es y si no lo hay sería posible que cuando disponga de tiempo hable sobre este tema en el blog?

Muchas gracias por todo y deseo que siga adelante con la gracia del Señor los preparativos de la Fraternidad del Santo Nombre.  Un saludo en el Nombre de Jesús.  Heraldo«

Estimado Heraldo, te saludo invocando a Cristo. Gracias por tus preguntas, que son de mucho interés y pueden servirnos a todos para ir aclarando esos puntos.

Efectivamente, en ocasiones se produce esa especie de división interna entre la repetición de la oración y otra corriente de pensamiento que puede o no estar asociada a ella. Esto suele ser parte del camino y muestra que lo estás intentando de veras.

No estás haciendo algo mal, sino que simplemente se manifiesta la lucha entre el hábito de la divagación y la oración. La huella que nos hace divagar es profunda y cimentada durante toda la vida.

La oración, es decir, cada nueva repetición consciente de la frase que has tomado para orar, va borrando aquel sendero autómata y generando un nueva vía hacia la Presencia.

Según mi experiencia, al advertir esta división debes simplemente hacer un esfuerzo de atención, para “despegarte” de aquello que te estaba desviando y volver a concentrarte en la oración.

Pero aquí hay un punto importante que te quiero destacar: No se trata de permanecer solo con la atención en la oración de Jesús mientras efectúas tareas en lo cotidiano, sino de atender a ella y a la percepción. Se trata de atender a lo que voy viviendo y al mismo tiempo repetir interiormente la oración elegida.

Es distinto el caso en los momentos de oración sentado o en quietud, donde podría ser que concentres toda tu vigilancia en la oración, no prestando tu atención a los sentidos.

Mucha gente cree que la oración de Jesús es algo aburrido o que lleva hacia un encerramiento, porque la conciben como una exclusiva dedicación de la atención a la frase. Esto no es así. Como de manera ejemplar lo muestra nuestro conocido Peregrino ruso, es posible vivir en oración y en la plenitud de la conciencia de sí mismo y del entorno.

El problema con la divagación, es que resulta motivada por los permanentes estímulos cambiantes y que nos aísla del momento presente, haciéndonos vivir adormilados. En lo cotidiano, te conviene, repetir la oración de Jesús como suave fondo en el que te desenvuelves y poner la atención que se iba hacia otros pensamientos en lo que estás viviendo en ese momento.

De allí ese consejo de la carta 3 en el que se enfatiza en el hacer particular que deriva del esmero y la unción en lo que se hace. Se trata de tener la mente limpia, solo ocupada en la oración y todo el resto de atención puesto en el momento en que te encuentras, pleno de presencia.

Continuamos en unas horas, con la segunda pregunta que formulas, para no extender demasiado el post. Te mando un abrazo fraterno invocando el Nombre de Nuestro Señor Jesucrist

Elsantonombre.org