Sábado silencioso

Helen Novaes

Y la respuesta es la no respuesta. Es el silencio que se entrega al descanso del no saber…
Es el abrazo de esta condición vulnerable de preguntas sin respuestas exactas…
Es la aceptación de lo más humano de nosotros: nuestras debilidades e impotencias. Es la comprensión de que es precisamente esto en nosotros lo que atrae tanto a Dios. Lo que Dios más ama de nosotros no son nuestras virtudes sino nuestros “imposibles”.