La paz del corazón
En la ceremonia, el ingreso del oficiante se extiende por el pasillo central, mientras las gentes entonan el himno de apertura y los oferentes portan luminarias de alabanza.
El acólito, contrahecho, tullido, arrastra su aparatosa renguera y haciendo torpes movimientos trata de no quedar atrás en todo el procedimiento.
Su presencia tosca, desordenada, desnuda en esfuerzo y afán, rompe cualquier armonía que la solemnidad pudiera ir dibujando.
Y es justamente allí, en la fealdad de sus contornos, donde inesperadamente, se manifiesta lo sagrado.
Links de hoy:
Fantástico, Mario, como siempre. Muy interesante el apunte que haces sobre voluntad-libertad. No debemos olvidar que la voluntad se educa,…
Que el Espíritu Santo nos siga impulsando en la construcción sólida de nuestra "casa interior"
Hola Gerardo! Aquí te dejo el enlace para que leas la información e ingreses cuando quieras: https://elsantonombre.org/oracion-silenciosa-de-la-fraternidad-del-santo-nombre/
Buenos dias Hermanos de la Fraternidad. Quiero participar junto a ustedes en la oración del silencio. Paz y Bien. Abrazo…
Me ha encantado el power point de Pepa. Gracias por ese hermoso trabajo que me sigue invitando a creer en…