Aguza el oído de tu corazón

«La cena de San Benito»

de «La Regla de San Benito»

Levantémonos, pues, de una vez; que la Escritura nos espabila, diciendo: «Ya es hora de despertarnos del sueño».

Y, abriendo nuestros ojos a la luz de Dios, escuchemos atónitos lo que cada día nos advierte la voz divina que clama: «Si hoy escucháis su voz, no endurezcáis vuestros corazones».

Y también: «Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias».

¿Y qué es lo que dice? «Venid, hijos; escuchadme; os instruiré en el temor del Señor».

«Daos prisa mientras tenéis aún la luz de la vida, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte»…

Si deseamos habitar en el tabernáculo de este reino, hemos de saber que nunca podremos llegar allá a no ser que vayamos corriendo con las buenas obras.

Pero preguntemos al Señor como el profeta, diciéndole: «Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda y descansar en tu monte santo?»

Escuchemos, hermanos, lo que el Señor nos responde a esta pregunta y cómo nos muestra el camino hacia esta morada, diciéndonos:

«Aquél que anda sin pecado y practica la justicia; el que habla con sinceridad en su corazón y no engaña con su lengua; el que no le hace mal a su prójimo ni presta oídos a infamias contra su semejante».

Aquel que, cuando el malo, que es el diablo, le sugiere alguna cosa, inmediatamente le rechaza a él y a su sugerencia lejos de su corazón, «los reduce a la nada», y, agarrando sus pensamientos, los estrella contra Cristo…

Vamos a instituir, pues, una escuela del servicio divino. Y, al organizarla, no esperamos disponer nada que pueda ser duro, nada que pueda ser oneroso.

Pero si, no obstante, cuando lo exija la recta razón, se encuentra algo un poco más severo con el fin de corregir los vicios o mantener la caridad, no abandones en seguida, sobrecogido de temor, el camino de la salvación, que forzosamente ha de iniciarse con un comienzo estrecho.

Mas, al progresar en la vida monástica y en la fe, ensanchado el corazón por la dulzura de un amor inefable, vuela el alma por el camino de los mandamientos de Dios…

Haz click aquí para ir al texto completo de «La Regla…»

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6 Comments on “Aguza el oído de tu corazón

  1. ¡JESÚS mi Bien», ¡mi DIOS y mi Todo!. ¡Que yo solo sepa amar, sin distinción!

  2. Orémosle con fuerza y firmeza a nuestro amado San Benito para que el ser humano del mundo entero se convierta a DIOS.

  3. san benito
    ora y labora
    «Daos prisa mientras tenéis aún la luz de la vida, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte»…
    que bonito es hoy, mañana no se si me levantare….o hacia donde me quiero levantar, si hoy preparo mi alma……..y en esta vida no despertara, despertare si mi alma esta preparada en la morada del padre.

    permite padre preparar mi alma lo suficiente para que yo algún día pueda estar en tu bendita presencia, mientras permite adorarte alabarte y que mi alma día, día se llene de ese gozo que solo tu puedes dar.
    gracias padre por amarme

  4. Que la vida y el legado de Benito nos enseñe a hacer de nuestra vida, «una escuela del servicio divino»… aquello que él atribuía al monasterio… y que podamos agudizar nuestra escucha a la Palabra, para poder dejarnos iluminar, y poder iluminar hoy las tinieblas de nuestro corazón y de la sociedad. Feliz fiesta para todos!

  5. Sí el Señor no construye la Casa en vano se cansan los albañiles.
    Señor apoyame con Tu Gracia Santificante pues mi voluntad es debil

    • Animo, Aguza el oido de tu corazon….. Disponte a escuchar… Abandonate en sus manos.. Este es el camino, ya has llegado, ahora solo falta escuchar y poner en practica..orar y trabajar.-

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