La paz del corazón

Esta breve semilla de tu Reino,
en cada uno tiene su cadencia,
su ritmo personal de crecimiento,
hasta elevar sus ramos sobre tierra.
Tú, sembrador, aguardas el mañana
sin perder la esperanza y la paciencia.
No tiras de los tallos más pequeños
para que todos, igualados, crezcan.
Pero sí te señalas en cuidados
donde es más pobre y áspera la gleba,
comprensivo de cómo la simiente
debe luchar para dar grano en la espera.
A veces, ¡ay de mí! débil matojo,
envidio a los que ya la espiga muestran,
o desprecio a las otras hierbecillas
que en tu trigal a despuntar empiezan.
No consigo aceptar, aunque lo vivo,
que tu Reino da fruto en forma lenta.
Me fascina lo fácil, lo inmediato,
lo que se alcanza sin sudor ni pena.
Siéntate junto a mí –las plantas aman
la lluvia fiel de tu Palabra eterna–,
y enséñame a esperar con alegría
el momento estival de la cosecha.
Luis Carlos Flores Mateos, sj
Muchas gracias por la información. Sería maravilloso que en los horarios pudieran incluir a Chile. Saludos, María Eliana González Serrano
Bendita la santa que nos ha hecho pasar estos ratos tan buenos dejando por un ratito nuestra alma en sus…
[…] Para efectuar tu comentario o dejar tu opinión haz clic aquí y te llevamos al blog original elsant… […]
ELEGIR LA LIBERTAD - SABIDURÍA PROBADA POR EL TIEMPO - PEPA-MAYOR Abraza el momento presente como una fuente inagotable de…
“Tiramos piedras contra nuestro propio tejado”, porque la vulnerabilidad está al lado de cada uno de nosotros, pero no queremos…