¡Oh Señor! ¿Donde está mi amor por Ti?

Dos respuestas a comentarios del post anterior

Es tan difícil separar lo que materialmente nos interesa, y lo que espiritualmente queremos o deseamos, que a veces, como en mi caso, no sabes si realmente existe pureza en tu deseo de Dios, o es el diablo el que anda por medio. Mi deseo en este momento de mi vida, es el de “estar muy a punto”, para mi muerte, para serle grato al Señor, y para gozar en el cielo eternamente de su presencia. Pero una y otra vez, me pregunto. ¿A mi lo que realmente me interesa es ir al cielo?. Y estoy dispuesto a intentar la santidad, con todas mis fuerzas y con la gracia de Dios.¿ Pero hay un deseo noble en esta aptitud?.o es lo tíìco de “Te amo Señor porque te necesito, o te necesito por que te amo.”.

Estimado Alberto:

Cuando usted se autoobserva y se pregunta acerca de sus verdaderas motivaciones o sobre la pureza de su amor a Dios, está poniéndose a salvo del orgullo espiritual merced a la gracia. Esa duda acerca de nosotros mismos nos mantiene en una cierta humildad y prevención para alejarnos de la arrogancia o lo que suele llamarse ego espiritual.

A su vez, hay que evitar obsesionarse con ello, es decir atender demasiado a si esto es totalmente puro o no en mi deseo de Dios, ya que puede ser algo que el ego utilice para desviarlo de la oración o de los impulsos de la gracia.

Los antiguos eremitas del desierto que conocemos por ejemplo a través de Filocalía, insistían mucho en evitar los excesos a derecha e izquierda, lo cual en nuestros tiempos llamamos demasiados escrúpulos o demasiada laxitud o inadvertencia. Lo mejor: Orar y pedir la gracia de la pureza de corazón en todos nuestros actos y actitudes, tanto en aquellos que se dirigen hacia el mundo como hacia la patria celestial.

Un saludo fraterno invocando el Santo Nombre.

¿Como hacer cuando la llama de amor, la sed y el deseo de Dios que movía nuestra vida espiritual y nos impelía a buscarle se ha apagado? ¿Cuando, a pesar de esforzarnos por centrar nuestra vida en la busqueda de Dios, esta búsqueda se convierte en un esfuerzo y las tentaciones aparecen? ¿Cuando a pesar de esforzarnos por enfocar nuestra vida en la busqueda de Dios , lo hacemos porque racionalmente sabemos que esto es lo que tenemos que hacer porque anteriormente experimentanos la verdad de que Dios es lo unico que puede colmarnos pero esta verdad ahora solo permanece en el area de lo racional pero en el area del sentimiento nuestro corazón se inclina hacia otras cosas , en mi caso el amor de alguna mujer principalmente, y ya no es capaz de experimentar aquella realidad? ¿Como reencender aquella llama del deseo de Dios de manera que volvamos a ser capaces de entregarnos y consagrarnos por entero a El?

Estimado Alejandro:

Por una parte, a Dios gracias que pervive en usted el recuerdo de aquella intensidad en el deseo de Dios; este recuerdo es el modo que El Señor elige para llamarlo, para hacerle saber que aún Le espera y que, aunque nosotros olvidemos, Él siempre está.

Sin embargo no se mortifique en comparaciones; cada vez que caiga en la cuenta de que su fervor o deseo de Dios esta apagado o letárgico, o que su oración no es todo lo centrada que debería ser, deténgase y busque unos pocos minutos al amparo del silencio. (Esto puede hacerse en la oficina, en la casa, hasta en un banco de la plaza si es necesario) Concentre la mente en llamar a Dios como usted está habituado, pero hágalo como si llamara a un amigo que pasa por la vereda opuesta. Clame a Dios Su Presencia divina apoyándose en el sentimiento de carencia que experimenta.

Es decir, llámelo con vehemencia con la voz de la mente y pídale la gracia de aquel amor y deseo que ahora parecen apagados. Tome conciencia del dolor interior que esta distancia aparente con El Señor le genera y lleve la fuerza de ese dolor hacia la voz interior con la efectúa el llamado.

Realice estos breves detenimientos con frecuencia, cada vez que se acuerde de Dios, uno o dos minutos bastarán si está muy atareado, pero verá que no le faltará asistencia. Entregue el dolor de la ausencia a Dios y Él le colmará más de lo que imagina.

Le saludo fraternalmente invocando a Jesucristo.

8 Comments on “¡Oh Señor! ¿Donde está mi amor por Ti?

  1. Una guía verdaderamente valiosa. Muchas gracias por estos consejos, llenos de sabiduría y humanidad.

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  2. Señor Jesucristo hijo de Dios, ten piedad de mi. Al leer lo que plantean los participantes, me siento muy identificada, porque me pasan tambien ….. y con las respuestas me ayudan mucho .,,lo saludo en Cristo Jesús

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  3. Mi director espiritual me contó lo siguiente:
    Después de que Santa Teresa de Jesús pasara una temporada de sequedad espiritual, se le apareció el Señor.
    “¿Pero, dónde estabas?” Le dijo la Santa.
    “Pues aquí, contigo” Le contestó Jesús.
    “¿Y qué hacías?” Replicó la Santa…que tenía un carácter fuerte.
    “Ver lo que hacías tú” Contestó Jesús.
    😄😄😊

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  4. también estoy pasando por algo parecido, entregar el dolor de la ausencia a Dios….. muchas gracias por ese rayito de luz…

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  5. Nuevamente gracias! Las respuestas dadas a las inquietudes de esos hermanos me “calzan” como anillo al dedo. Es Providencial!!!

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  6. Pingback: Participar activamente | Fraternidad Monástica Virtual

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