La total disponibilidad

de Santa Isabel de la Trinidad «María, Mujer del adviento»

«María, la mujer del Adviento, no sabe aun cómo será la historia que Dios quiere escribir con ella, ignora qué sucederá mañana. Sin embargo, sabe perfectamente que una sola cosa es necesaria y de ella vive. Escucha y guarda en el corazón cada palabra, cada acontecimiento, que le van hablando del proyecto de Dios. Tras la Anunciación, el ángel la dejó, nos dice el evangelista, y con frecuencia olvidamos esta frase. No hay para ella más palabras, más luces divinas. María queda en silencio y a oscuras, caminando en esperanza.

Su corazón guarda todo como un preciado tesoro que sólo lentamente descubre sus bellezas desde la fe y el amor. Ahí, en el más profundo centro, se encuentra María en todo momento. Por eso será el mismo amor, la misma motivación divina, la misma atención creyente, la que ilumine su oración, su servicio, sus palabras y silencios… las cosas cotidianas quedan transfiguradas y “hasta las más vulgares quedaban divinizadas en Ella pues la Virgen permanecía siendo la adoradora del don de Dios en todos sus actos”.

Adora quien mira al Señor como María, desde la profunda conciencia de su pobreza y de la inmensidad del amor divino; quien escucha al Señor como Ella, en total disponibilidad y obediencia que se alimentan de su santa voluntad. María acoge la Vida que lleva en su seno como don de Dios y, ciertamente, la Trinidad misma la habita tejiendo en Ella al Hijo encarnado. Todo en su vida prosigue igual, pero todo es radicalmente distinto. Ya sólo vive para ese don que lleva en las entrañas, sabiendo que no le pertenece porque será Salvador y Mesías de su pueblo. Su misión es guardarlo y entregarlo en su momento, su misión es… adorar desde el corazón.

La Virgen del Adviento nos aparece sumergida en las actividades normales de cualquier mujer de su época, más aun, urgida por el amor humilde y callado que la llevan por las montañas a casa de Isabel. Nada, por tanto, más ajeno a una imagen de recogimiento ensimismado y desentendido de la vida. Sin embargo, Isabel descubre en María a la espera de ser madre el maravilloso icono de la Virgen Adorante porque conoce el don de Dios… Y “¿qué don de Dios es ése sino Él mismo?”.

“Si conocieras el don de Dios…” Cuando Isabel nos invita a sumergirnos en el abismo de nuestra interioridad, santuario secreto donde mora el Misterio trinitario, nunca piensa en un misticismo evanescente ni en una huida de la realidad. Por el contrario, ella como nadie sabe convertir la vida cotidiana, llena de afanes y movimiento, en un verdadero canto de alabanza. Nos mostrará siempre con decisión que la interioridad se opone a superficialidad, nunca a “exterioridad”, esa pobre exterioridad nuestra sin la cual no podemos vivir. El secreto de Isabel reside en esa peculiaridad de la persona totalmente centrada, de una interioridad profunda y viva que da color a cada paso, a cada gesto, a cada palabra».

Compartido en la oración nocturna del 7 de diciembre

Enlaces de hoy:

El silencio y el Adviento

Práctica recomendada

10 Comments on “La total disponibilidad

  1. Maria realizó en su vida de forma perfecta aquello que dijo San Ignacio de Loyola: «En todo amar y servir a Dios Nuestro Señor.» Disponibilidad total al amor.

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  2. Es muy iluminadora esta reflexión sobre María. Me deja un sentimiento alegre y profundo.
    Y agradezco la referencia a la charla de Fray Pepe que me libera con su experiencia de oración.

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  3. En María se da en plenitud aquella realidad que decía San Ignacio de Loyola: «en todo amar y servir a Dios Nuestro Señor.»

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  4. Lo de primero dar las gracias por este texto y mi reflexión sería
    Maria había sido enseñada en toda la escritura…ella no se consagró a tener el hijo de Dios como todas sus contemporáneas adolescentes ella prefería estar en su querida nube del no saber y aún después del ángel seguía en la nube del no saber pues lo único que sabía era la consagración a la maravillosa voluntad de Dios Adorarla sería …sabiéndonos templo de la Trinidad y solo viviendo el día al día y el momento al momento… hemos de albergar nuestro tesoro para entregarlo a los demás como ella… En el silencio sonoro

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