El monasterio natural

«… Hay que hacer volver al alma a ella misma, y que viva su presente descubriendo en él la belleza. Entonces, ya no importará que vaya al mercado, que participe de una fiesta, que se encuentre en el monte, o en los campos, que se vea en medio de una muchedumbre; el filósofo justo hace de su cuerpo el lugar de su meditación y la morada segura de su alma, se arraiga en él como en su monasterio natural, recoge ahí la mente y piensa en toda sabiduría lo que le conviene.

Puede suceder que uno permanezca sentado en su celda, pero en su negligencia permite que sus pensamientos vaguen por el exterior; y al contrario, que otro acuda al mercado, pero su sobriedad y vigilancia le faciliten una vida de desierto, vuelto hacia sí mismo y hacia Dios solo, claustrados los sentidos a las turbulencias, que a través de las cosas sensibles asaltan el alma…»

Página 638, del tomo 4, de «Filocalía de los padres népticos», (Apartado «Extractos de los santos padres acerca de la oración y la atención») posiblemente compilado por Calixto Telikudes – Ediciones Monte Casino, Zamora , España

Enlaces sugeridos de hoy:

En este enlace todo sobre la «Lectio divina silenciosa» que se esta iniciando

La canción de abajo no pudo ser incluida en la oración matutina del lunes por una cuestión de derechos de autor, pero la dejamos aquí para complementar la lectura del poema realizada al final de esa oración.

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