Fantástico, Mario, como siempre. Muy interesante el apunte que haces sobre voluntad-libertad. No debemos olvidar que la voluntad se educa,…
La paz del corazón
tercer texto – Cuaresma 2025
¿Cómo ves esto de la Transfiguración? Me refiero, que resuena en vos cuando se lee este pasaje del evangelio?
Bueno, esto depende mucho del momento en que lea este pasaje, del momento personal en el que me encuentre. La sagrada escritura tiene además una cualidad particular, hay en ella muchas capas de significado y simbolismo, que más se nos revelan cuanto más abierto tenemos el corazón. Quiero decir que, si leo o escucho la Palabra desde el corazón y no desde la mente, me abro a un tipo de revelación que siempre se dirige a mí personalmente y que de modo misterioso encaja con mi situación. ¿Lo has vivido?
Sí, a veces, pocas veces.
Estamos muy acostumbrados a lo literal o a lo conceptual y nos cuesta percibir la intuición o el mensaje de la Palabra que nos viene apenas la escuchamos con atención y devoción. En cuanto a lo que preguntabas, el pasaje de la Transfiguración me suscita el presentimiento de nuestra verdadera naturaleza. Lo que veríamos si percibiéramos con los sentidos espirituales… vivir en espíritu y en verdad nos permite de algún modo, ver lo invisible que está velado por lo visible; como si dijéramos, lo real detrás de lo aparente.
La Transfiguración se me aparece no como una experiencia ocasional o como un estado alterado de consciencia al cual se podría llegar; sino como la vida original, la vida natural a la que accedemos por derecho propio, al dejar de vivir desde la mente. La cualidad de Hijos de Dios que transfigura el modo de percepción. Me trae también recuerdos de los relatos de algunos santos y sabios en la historia, como por ejemplo el caso de Serafín de Sarov cuando conversa con Motovilov y ambos compartían la experiencia del Espíritu Santo.
¿Qué nos ayuda a vivir esto, a acercarnos a esto? Te lo digo en cuanto a lo que nosotros podemos poner, aparte de la gracia o de la ayuda divina, que ya sé que sin ella no podemos nada.
Lo que favorece está intimidad luminosa en nosotros es vivir desde una actitud contemplativa, en una apertura consciente al momento presente y reemplazar la divagación mental por la oración del corazón. Vivir despiertos, atentos y veraces, no dejar que la existencia transcurra mientras permanecemos adormilados. Estar bien presentes y vivos nos ayuda a darnos cuenta que Dios está con nosotros, que ya vino y que nos sostiene cálida y amorosamente en cada momento…
2ª Domingo de Cuaresma,
en el blog del padre José Antonio
Charla de Pepe sobre la Transfiguración 1 y 2
El comentario de Cristina Muñoz
al evangelio de hoy
Buenos días, Mario. Al leer estas plabras tuyas:
«vivir en espíritu y en verdad nos permite de algún modo, ver lo invisible que está velado por lo visible; como si dijéramos, lo real detrás de lo aparente.
La Transfiguración se me aparece no como una experiencia ocasional o como un estado alterado de consciencia al cual se podría llegar; sino como la vida original, la vida natural a la que accedemos por derecho propio, al dejar de vivir desde la mente. La cualidad de Hijos de Dios que transfigura el modo de percepción.»
Me han recorddao algo que leía el otro día en palabras del Papa Benedicto: » La fe cristiana significa considerar lo inviisble como más real que lo visible. Es afirmar la supremacía de lo invisible como lo propiamente real, lo cual nos sostiene y autoriza a situarnos relajados y tranquilos ante lo visible, respondiendo ante lo invisible como verdadero fundamento de todas las cosas».
Disculpa, un poco largo, pero para mí, vale la pena.
Un saudo en el Cristo Transfigurado