Fantástico, Mario, como siempre. Muy interesante el apunte que haces sobre voluntad-libertad. No debemos olvidar que la voluntad se educa,…
La paz del corazón
«En los cuentos que leíamos de niños las distancias se medían por leguas pero luego en los libros de mayores se hablaba de millas y de pies y, de pulgadas cuando llegaron los televisores y era un lío pasarlas a centímetros. En la Biblia había codos – “¿Quién puede añadir un codo – un palmo – a su estatura?” que era una medida inventada en Egipto para medir la distancia entre el codo del faraón y la punta de su dedo índice.
A Enrique I de Inglaterra le gustó la idea y decidió que la yarda era lo que iba del extremo de su pulgar hasta la punta de su nariz. Se rumorea que de un momento a otro Trump va a medir lo que va de su nariz a su dedo gordo e impondrá la trumpina como medida universal y posiblemente acompañe el momento con alguno de esos gestos llenos de encanto, tan suyos.
Todo esto viene a cuento de lo que dice Josep Mª Esquirol en «La penúltima bondad». Ensayo sobre la vida humana: “Aquí, en las afueras, el mal es muy profundo, pero la bondad todavía lo es más. Aquí, en las afueras, nada tiene más sentido que el amparo y la generosidad. Aquí, en las afueras, cuesta muchísimo moverse medio palmo en la buena dirección. Es el medio palmo hacia la comunidad fraterna que vive.”
Lo de las afueras y el medio palmo me parece una clave prodigiosa para entender la narración del nacimiento de Jesús y calcular “su medida” según el relato de Lucas. Todo ocurre “en las afueras”: el decreto para empadronarse viene desde fuera, José y María tienen que salir fuera de Nazaret, se quedan fuera de la posada, el Niño nace en un establo en las afueras y los primeros en acudir son pastores que velaban a la intemperie también en las afueras…»
Haz clic aquí para el texto completo
Y aquí la web de las Religiosas
del Sagrado Corazón de Jesús
¡ Qué maravilla de relato !
Original en el tratamiento recurrente de la idea del «medio palmo» para hacer un análisis muy acertado de la «medida» de Cristo a través de analogías muy bien encontradas.