La paz del corazón
Había sucumbido a la belleza. Definitivamente.
Una piedra en el jardín, el pueblo aquel enmarcado por el sol; la niebla, la mirada de Ginno, la lluvia, el mismo desconcierto de estar vivo, en cada instante. Lacerante, hipnótica, extraordinaria vida exquisita; hermosa hasta el hartazgo, estás ebria de dolor donde sea que te mire.
Cualquier cosa es suficiente. El amor todo lo invade. No hay otra cosa. Solo está Tú, apabullante, abrumador, reinante, siempre constante Señor. Nunca dejas de estar, siempre me empujas. ¡Oh si pudiera olvidarte vida vivida! No… no pienses mal. No es que no te quiera o que no te agradezca. Es que me duele tu presencia, ese recordarlo todo. Te has ido pero no te vas. Aquí estás, en mí.
¿Cómo es que no puedo recordar tus ojos? Lo recuerdo todo, todo y no puedo ver tus ojos. ¿Tan dormido estaba? ¡Oh pero tu risa sí! Viene una y otra vez. Una frescura infinita que me toma, me vapulea y me abandona. Tener memoria nítida y precisa ¡que condenado don!
Pero… ¿es que duele amar? No, lo que duele es no poder amarlo todo. Pero no importa, sé que así será, poco a poco llegaremos a la ebriedad del sí, del quiero, del venga, lo que Tu quieras. Porque esa fuerza que arde y que quiere amar sin limitación alguna, eres Tu mismo llamándome allí.
Mario
elsantonombre.org
PEPA - El Evangelio promete vida eterna a quienes crean en el Hijo de Dios. En casi todas la religiones…
Necesitaba este texto. ¿Por qué será que tantas veces olvido lo evidente? Repito: necesitaba, justo hoy y ahora, este texto.…
Gracias por estos textos y reflexiones, que trascienden el tiempo, y que tanto bien me están haciendo. Gracias por acercarnos…
[…] Ejercicios espirituales en base a Filocalía […]
Belleza de reflexión. Como todo lo que comparten Felices pascuas