Hola! Es un texto escrito por nosotros en el blog. Cada dos o tres años solemos recopilar posts propios y…
La paz del corazón
Los tiempos actuales muestran un creciente avance del autoritarismo como forma de gobierno. Independientemente del signo político, la religión o de la ideología que digan proclamar quienes detentan este poder, el avasallamiento de los derechos de las personas es la norma.
En un mundo de creciente complejidad debida a la globalización, a la saturación de información que casi no puede verificarse y al desarrollo exponencial de la tecnología, la mente humana busca seguridades. La fuerza bruta, la imposición de los propios deseos y la negación del valor de todo lo que sea diferente, ofrecen la ilusión de seguridad a quienes confusos no logran ordenar el caos de la experiencia presente.
La democracia ha retrocedido notablemente en las últimas décadas. Hoy, ¾ partes de la población mundial se encuentra regida por autoritarismos claros, aunque algunos de ellos conserven la apariencia de democracias. Anteriores gobernantes corruptos, negligentes o incapaces han abonado el terreno al surgimiento de las autocracias actuales.
Por otra parte, las empresas globales, sobre todo las que han apoyado su crecimiento en las nuevas herramientas tecnológicas medran por doquier imponiendo sus criterios, aumentando sin límites su poder económico y capacidad de influencia, en gobiernos, periodistas y personajes influyentes de todo tipo.
La masividad de los estímulos, la publicidad personalizada, los infinitos entretenimientos digitales, adormecen cada vez más a una población de buena voluntad, que sin embargo vegeta entre apetencias variables, disfrutando de una aparente libertad de elección. Como especie humana, nunca estuvimos tan cerca de la autodestrucción, superando el momento actual incluso a las peores etapas de la guerra fría. Las posibilidades de un descontrol general del esquema de organización social son muchas y podría desencadenarse a través de múltiples variables de difícil control.
La guerra convencional cunde en diversos puntos del planeta mientras los fabricantes de armas se regocijan, vendiendo a todos los bandos según la oferta y la demanda. Los ataques cibernéticos muestran cada vez mayor sofisticación, poniendo en peligro la estructura sanitaria, económica, de transportes y de comunicación global, pudiendo provocar un colapso general sin que atacantes o atacados pudieran limitarlo a sus intereses.
Al peligro nuclear de hecatombe general hemos agregado una nueva posibilidad quizá más probable que la anterior: un invierno cibernético. Hoy por hoy, un colapso de internet provocaría una desorganización general de lo que conocemos como civilización que causaría cientos de millones de muertes. La ley del sálvese quien pueda sería más explícita todavía que en el presente. La cinematografía nos muestra sin querer, como imaginamos los humanos aquellas situaciones; y lamentablemente la imaginación siempre precede a la acción. Hoy se venden kits de supervivencia para guerra nuclear y catástrofes con toda naturalidad. La cantidad de información intencionalmente sesgada es tanta que ni las mentes más brillantes pueden separar la paja del trigo en profundidad.
El planeta de los simios no es un futuro del todo improbable. Pero, como cualquiera puede comprobar en su propia biografía, los peores momentos sirven para reconstruirse a partir de lo esencial. Si bien nos acechan los peligros descriptos, es cierto también que nunca estuvimos tan cerca de una expansión y de un mejoramiento de nuestras posibilidades como humanos, desde que tenemos registro. La misma tecnología que puede destruirnos podría prolongar mucho nuestra vida biológica, curar enfermedades de todo tipo y de hecho hoy mismo, está en condiciones de solucionar el problema del hambre y de la carencia de agua en todo el mundo. Las posibilidades en el área de la educación son magníficas, solo nos falta… un nivel adecuado de consciencia.
¿Para que usaremos el cuchillo? Para cortar el pan y compartirlo o para apuñalar al diferente? ¿Para que usaremos las infinitas posibilidades de la inteligencia artificial? Para evitar y curar enfermedades, para educar y alimentar a todos o para aniquilarnos unos a otros? ¿Purificaremos el agua y la haremos potable o la envenenaremos para que desaparezca el enemigo? ¿Eliminaremos los virus o los crearemos para sembrarlos en el país rival? No nos hemos dado cuenta, de que hoy en día, lo que sucede en una región afecta a todas las regiones. Somos uno, desde siempre, pero con mucha claridad hoy en día, donde lo instantáneo de lo digital, produce que el aleteo de una mariposa en Pekín repercuta en Bogotá.
Debemos poner lo mejor de nosotros mismos para elevar nuestro nivel de consciencia, para darnos cuenta que “el mundo soy yo”. ¿Cómo puedo empezar a cambiar el mundo? Viviendo como si todos fueran a seguir mi ejemplo. Es una especie de ejercicio… imagina que todas las personas se comportarán como tu te comportes, en cada momento. Imagina que tu ética fuera replicada en todas partes. Una pequeña piedra cae en el lago y genera ondulaciones sucesivas que llegan en diferente proporción hasta los bordes…
13 de abril de 2025
Oremos para irradiar a Cristo
Amén.
A medida que podamos reconocer el mundo en que vivimos como espejo de nosotros mismos y entrar en búsqueda de esa coherencia interior que nos permite ir más allá de nuestra individualidad y asumirnos como parte de una totalidad que nos trasciende. Entonces nos daremos cuenta que el verdadero poder, el tesoro infinito, la alegría y el bienestar está dentro de nosotros mismos, y en la consciencia de lo que realmente somos, vamos aceptando, comprendiendo y extendiendo la comprensión, la misericordia y el amor, que descubrimos en nosotros mismos en nuestros hermanos y en lo que nos rodea. El Reino es en cada uno de nosotros!
Cuanta verdad!!!