Origen de Mambré

Mambré

Mambré

«Lugar de gracia, de encuentro y acogida.»

Queridos todos:

Mi nombre es Pilar y Mario me invita a compartir «Mambré» con todos vosotros a través del blog del Santo Nombre, y de esta entrañable fraternidad, de este lugar de encuentro humano-divino, que la gracia va haciendo cada día más íntimo, profundo y verdadero.

Aquí estoy, y siento que tengo que decir que sí, «sí» al abrazo fraterno, «sí» a la Presencia viva del Dios con nosotros, «sí» al seguir compartiendo el camino desde esta soledad habitada en la que me encuentro.

Pilar en Mambré
Pilar · Mambré, 2026

¿Qué es Mambré?

Y ¿qué es Mambré? Mambré es un «lugarcillo» en medio de la llanura manchega y cercano a un antiguo volcán, donde yo habito desde más de diez años, o dónde, mejor sería decir, el Señor me ha traído. Él abrió mis ojos y mis oídos. Él transformó mi vida y mi corazón. Encontré la perla escondida. Lo vendí todo, compré este campo y aquí estoy para Él. Una vida nueva de apertura a la Belleza, a la Bondad, a la Verdad, en definitiva, al Amor. Consagré mi vida al Amor. Siento que ¡elegí la mejor parte!

No me atrevo a llamar a este lugar «ermita» o «eremitorio» aunque ese es el trasfondo que me inspira. Pero me parece muy pretencioso por mi parte, y no me siento a la altura de lo que eso supone. Además, por mis circunstancias, podríamos decir que mi vida es más bien semi-eremítica; busco la soledad y la permanencia en este lugar el mayor tiempo posible, pero también tengo que atender, como todos, a lo que la vida me trae.

Almendro en flor Camino entre almendros

El nombre

Y ¿por qué el nombre de Mambré para este lugar? No fui yo quien buscó o pensó en este nombre, fue alguien muy especial e importante para mí. Fue un sacerdote, mi maestro y padre espiritual, Pedro López de la Manzara, a quién conocí en 2008, y a quien tanto le debo. Él me conocía bien. Él conocía mi trayectoria, yo venía de las antípodas, del ámbito filosófico totalmente alejado de cualquier Trascendencia. Pero como buena conversa mi corazón ardía, soñando incluso en ingresar en algún monasterio. Él calmaba mis ansias, me ponía los pies en la tierra sin que mi corazón dejara de bailar en el cielo, me encaminaba a profundizar en la fe y a no dejar nunca la oración. Tras algunos años de formación y de participación activa en la vida cristiana en distintos ámbitos, mi llamada era cada vez más clara a la vida contemplativa, pero sin saber cómo ni dónde. Pero el Señor actúa y lo hace cuando «el tiempo se ha cumplido». Entonces, sin buscarlo, se presenta. No voy a entrar en detalles, pero cuando le presenté a Pedro este lugar, entonces sí, él me confirmó en esa llama que sentía en mi interior. «Aquí sí» me dijo, «este es tu lugar». Él me regaló mi primer ícono, y bendijo la casilla como oratorio, en el que ahora también tiene un lugar preferente la hermosa cruz que él me entregó. Un día me preguntó:

— «¿Cómo llamarás a este lugar?»

— No sé, no lo había pensado, ¿a ti qué te parece? Le devolví la pregunta confiando en su intuición y en su transparencia.

— Se quedó pensando unos instantes y enseguida dijo: «Mambré» sería un buen nombre.

— ¿Mambré? ¿Mambré? Repetía yo, intentando familiarizarme con el nombre que entonces me resultaba un poco extraño, aunque conocía la escena bíblica del encinar de Mambré donde los tres ángeles se le presentan a Abrahán.

— Sí, «Mambré» es lugar de gracia, de encuentro y acogida. Así será este lugar, conforme a tu fe y tus anhelos.

Así fue cómo todo esto surgió… Desde entonces han pasado muchas cosas en Mambré, y si Dios quiere ya os iré contando…

Cañas y cielo El cielo sobre Mambré

El encuentro con la Fraternidad

Cuando hace unos cuatro años más o menos, buscando en internet en relación con la Filocalía, descubrí el blog del Santo Nombre, me alegré mucho de hallar tanta sintonía entre lo que yo vivía y lo que encontraba. Desde este lugar solitario comencé a participar en las oraciones online, en la oración de Jesús, porque sentía con fuerza un mismo latir. Y luego al anunciarse el primer retiro presencial en Ávila estuve encantada de asistir y compartir en vivo y en directo con las hermanas y hermanos que allí conocí y con Mario, claro está. Y desde entonces hemos seguido en contacto y participando en algunas actividades…

El Señor es así, me trae al desierto… y luego me abre a una comunidad tan amplia, como no la había podido imaginar… no siempre es fácil combinar ambas cosas. A veces mi vocación de silencio tira más y tengo que desconectar pero solo en las pantallas, pues en el espíritu me sigo sintiendo siempre unida a esta fraternidad, y a través de ella, como todos vosotros, a toda la humanidad… Para mí sois un gran regalo, en el que empieza a germinar esa unidad a la que Cristo nos llama. Solo puedo mostrar gratitud a todos y cada uno.

Aquí la vida es sencilla, vida oculta sin pretensiones, pero entregada, con la grandeza de la Paz que vence toda dificultad, aunque a veces duela.

Que su Paz nos acompañe y fortalezca.

Hasta pronto, seguiremos compartiendo si Dios quiere.

Un abrazo fraterno a todos y cada uno.

Pilar en los campos de Mambré

Pilar

Mambré Mambré Mambré
Acariciar la Palabra

Pilar · Mambré

Acariciar la Palabra, acariciar la Vida

«Quien lee de un modo superficial palabras maravillosas, hace que también su corazón se vuelva superficial y lo priva de aquel santo poder que concede al corazón el dulce gusto por aquellas enseñanzas que pueden provocar en el alma el sentido de la maravilla».

Isaac de Nínive

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