Gracias María Marta! He corregido en el texto y aproveché para cambiar el título del post. Tu indicación afina y…
La paz del corazón
« ¡Señor, qué hermoso es ser Tu convidado: el viento perfumado, las montañas erguidas hacia el cielo, como espejos infinitos reflejan el oro de los rayos solares y de las nubes leves. Toda la naturaleza susurra misteriosamente, toda ella está llena de cariño. Bendita sea la madre tierra con su belleza pasajera, que despierta el anhelo de la patria eterna.
No son temibles las tormentas de la vida al que en su corazón tiene encendida la lámpara de Tu fuego. Alrededor podrán estar las tinieblas, la tormenta y el aullar del viento, pero en su alma, la calma y la paz.
¿Qué es mi alabanza ante Tu grandeza? No conozco el canto de querubines — es el privilegio de almas más elevadas. Pero sé cómo Te glorifica la naturaleza. He observado en invierno cómo, en el silencio de la noche, bajo la luz de la luna, toda la tierra oraba a Ti, vestida de blanco, brillando con los diamantes de la nieve. He visto cómo se alegraba por Ti el sol al levantarse y he oído los coros de pájaros cantando Tu gloria. ¿Qué es mi alabanza para Ti? La naturaleza te obedece, y yo no. Pero, mientras viva, con sólo ver Tu amor, te agradeceré, te oraré y clamaré:
¡Gloria a Ti, Señor, por los siglos! »
Del Akátistos «Gloria a Dios por todo», atribuido al hieromonje Grigori Petrov
(encontrado entre sus ropas en un campo de concentración soviético, ca. 1940)
(Leído parcialmente en la oración vespertina del martes 5 de mayo de 2026)
Haz oír tu voz
(Página actualizada)
La imagen que ilustra el post es de Caspar_David_Friedrich y
puede ser encontrada haciendo clic aquí
Qué belleza tan bien poemada ante lo tenebroso del sufrimiento, resplandece la Tierra y la Vida regalada.
Gracias por todo lo compartido.
Qué impacto el texto de Grigori Petrov, acompañado de la preciosa pintura del gran David Friedrich!
Es de una belleza y profundidad extraordinarias, más sabiendo el contexto y el momento vital en que fué escrito.
Me muestra la condición humana, capaz de naufragar en la gran miseria – arquitecto de los campos de concentración, de los gulags soviéticos en este caso específico – y también de trascenderse en la inmensa belleza que refleja la grandeza inconmesurable de Dios.
Ante esto, sólo cabe arrodillarnos, adorar…y convertir nuestra existencia terrenal en un clamor: «Gloria a ti, Señor»
Gracias por leerlo y por publicarlo.
Pilar Vivet Canal
El ANHELO DE LA PATRIA ETERNA!
Qué hermosa oración ! Mi alma se ensancha cuando lee a un alma orante que plasma en escritos lo que se le es revelado en el interior.