Meditación XIV

Interior de la Basílica de la Santa Croce en Florencia

 

Meditación XIV

La tarea del corazón puede compararse a la muela del molino que gira veloz a impulsos de una rápida corriente. Bajo la acción incesante del agua, no puede estar queda ni dejar de accionar en su labor. Sin embargo, está en manos del molinero hacer que molture a su placer el trigo, centeno o cebada. Y es lo cierto, que la rueda no triturará sino lo que tendrá a bien introducir aquel a quien incumbe este cometido.

Así, también el alma se siente como prensada en la vida presente. De todas partes los torrentes de la tentación se precipitan sobre ella y le imprimen un movimiento, que no es otra cosa que un flujo incesante de pensamientos de que no puede sustraerse. Pero qué pensamientos le será lícito aceptar y cuáles deberá procurarse, esto depende de su celo y de su diligencia.

de las Colaciones de Casiano

2 Comments on “Meditación XIV

  1. Señor , dame fortaleza interior para guiar mi mente hacia lo que Tu quieres .

  2. ¿? Pregunto: «Pero que pensamientos será lícito aceptar y cuales deberá procurarse, eso depende de su celo y su diligencia»; ¿este parrafo hace referencia al desarrollo de la limpieza del corazon ?

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