La invocación del Nombre de Jesús

Oración ante El Santísimo

«San Pablo incorpora, en la carta a los Filipenses (2,6-11), un himno que según los autores es anterior a él. Habla de la encarnación del Hijo de Dios y su anonadamiento, y de su humillación por la obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz. Y prosigue:

“Por lo cual Dios lo exalto y le otorgó el Nombre

que está sobre todo nombre.

Para que al Nombre de Jesús toda rodilla se doble,

en los cielos, en la tierra y en los abismos,

y toda lengua confiese

que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre”.

El Nombre de Jesús representa a su Persona, es una forma de presencia. A él, al Nombre, se atribuye el poder, como en el Evangelio de San Juan 16,23, donde el evangelista pone en boca de Jesús estas palabras:

“Yo os aseguro, lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará”.

En los hechos de los Apóstoles, es decir, en el libro inspirado que relata los primeros tiempos de la Iglesia, leemos que los apóstoles obraban milagros y hacían prodigios, sanaban a los enfermos y expulsaban a los demonios en el Nombre de Jesús:

“No hay bajo el cielo otro nombre por el que se pueda ser salvado” (Hech 4,12).

La oración insistente, continua, se vincula al Nombre de Jesús. Por Cristo, como la liturgia nos enseña a orar; Él es quien presenta nuestras súplicas al Padre. Él quien ora con nosotros, si lo hacemos en su Nombre.

La oración, además, se hace en la presencia de Dios; se anticipa en ella la contemplación, adoración y alabanza de los bienaventurados. Como en el Nombre está la Presencia, ¿qué tiene de extraño que en la oración invoquemos por su nombre a Jesús?

Por esta invocación clamamos al Señor, y Él mismo está junto a nosotros, ora al Padre con nosotros y en nosotros, por la fuerza del Espíritu Santo que ha sido infundido en nosotros. Un bellísimo texto antiguo, un apotegma de abba Nesteros, dice:

“Ruega a Dios como si estuvieras en su presencia, pues Él está efectivamente presente”.

Volviendo al Nombre de Jesús, queda entonces claro que su invocación está relacionada con su presencia. La oración, a su vez, la supone. Comprendemos entonces por qué se relacionó la oración continua, incesante, con la invocación del Nombre de Jesús…»

de MARTÍN DE ELIZALDE, OSB publicado originalmente en «Cuadernos Monásticos» 1978 

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4 Comments on “La invocación del Nombre de Jesús

  1. Realmente nada hay válido fuera de Jesús, en su Santo Nombre confiamos.
    Un saludo invocando su Nombre.

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