Hoy, meditando 16 min, y ante el posteo de un amigo que se está reencontrando ( un amigo es uno…
La paz del corazón
Martes 12 de diciembre 2023
Estamos en proceso, estamos en camino. Un camino en el que, desde una actitud atenta y vigilante, podemos revivir el misterio de la fidelidad de Dios, un Dios que viene, que siempre viene a nosotros movido por su amor. Su presencia a veces es luminosa, incluso la naturaleza entera parece irradiar su luz, la mirada de un amigo, algo secreto que se mueve en nuestro interior…; pero a veces esta presencia está como velada por las oscuridades del mundo o por nuestras propias sombras.
Hoy quiero unirme a cuantos sufren la desesperación, el miedo, la violencia, el sinsentido, unirme a aquellos que tienen el corazón encogido, ensombrecido por el dolor, y que han llegado a olvidar que hay algo, algo bueno que se puede esperar. Compartiendo su tristeza y su desgarro, en su nombre, quiero gemir el Nombre de Dios, el Nombre del Hijo, una y otra vez, mientras aún aletea escondido su Espíritu en el fondo de mi ser.
Con gemidos inefables el Espíritu ora en nosotros. Sólo desde Él brota de nuevo la Esperanza y la Luz en esa oscura realidad en que a veces nos sumerge la vida. Sólo su Espíritu nos saca del desaliento o de la anestesiante indiferencia que huye del dolor de la vida.
¡Época de Adviento, preparación de Navidad! ; si no queremos que la liturgia se quede vacía de Misterio, llenándolo solo con bellas palabras y buenos deseos, si no queremos contribuir a la desacralización de la Navidad que reina en el ambiente, a la profanación del Misterio más grande de la humanidad, atrevámonos a sufrir, a llorar, a vaciar nuestros corazones de tanta hipocresía, para dejar que sea Él quien realmente venga, como siempre viene, como siempre está. El vino, viene y vendrá.
“¿No has oído sus pasos silenciosos?
El viene, viene, viene. Él siempre viene…
En todo tiempo y lugar,
cada día, cada noche se oyen sus pasos.
El viene, viene, viene. El siempre viene.
He cantado sus canciones
con el alma extasiada.
Pero sus melodías siempre tienen la misma letra:
El viene, viene, siempre viene…”
R. Tagore.
No pasemos de puntillas por encima de su presencia callada, sumerjámonos en Él, acojamos con amor su Presencia viva, fuente donde se renueva nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra alegría, esa serena alegría que se mantiene erguida ante los vendavales de la vida. Pues sabemos que, en todas las batallas, Él tiene la última palabra, y será una palabra de Amor.
Texto aportado por una hermana que participa en la Fraternidad
Enlaces de hoy:
Detenernos para captar una presencia
Una meditación de Adviento enviada por la fundación Salmos
Pingback: Interpretar los signos – El Santo Nombre