Que el Espíritu Santo nos siga impulsando en la construcción sólida de nuestra "casa interior"
La paz del corazón
Una vez le pregunté a mi padre espiritual que propósito se había puesto para el nuevo año. Me dijo algo muy parecido a esto: «es fácil, hace muchos años que tengo la misma tarea por delante, esto es, fortalecer el espíritu que soy. Esa esencia inmaterial en mí que puede trascender la muerte corporal y la disolución mental y que está llamada desde el origen a compartir con Dios una vida fuera del tiempo; el banquete eterno».
Y aunque yo ya sabía la respuesta siempre me gustaba que volviera a repetirme el concepto, me daba esperanza de poder vivenciarlo algún día; por eso le pregunté: ¿Y cómo se fortalece el espíritu? Él tenía la facultad de abordar los temas desde distintos ángulos, aunque en definitiva me dijera siempre lo mismo.
«Lo primero es actuar cada día, de verdad, a consciencia, como si fuésemos a morir al día siguiente. Abordar cada jornada como la última oportunidad de mostrar nuestra intención impecable. Los últimos gestos del amor que vive en mí desde siempre. Supón que por alguna razón del destino sabes que este día será el último que compartirás con tu amada. ¿No la mirarías todo el tiempo con atención? ¿No le servirías en lo que pudieras con todo el cariño de que eres capaz? ¿No le agradecerías todo aquello que siempre le valoras aunque no se lo dices?
Nuestra vida aquí, la efímera existencia; nuestra tierra, la humanidad entera son como nuestra amada. Vivir el día con esta consciencia es la actitud ceremonial. Cuando dejo cualquier prisa de lado y mi centro está en hacer lo mejor que el deber me pide en cada momento, estoy oficiando la liturgia a la que he sido llamado cuando nací. Una entrega total a lo que toca. «El que es fiel en lo poco es fiel en lo mucho»; (Lucas 16, 10) es decir, no hay ninguna actividad ni momento insignificante. Muchas veces, lo aparente engaña y lo que parece trivial resulta de suma importancia desde lo espiritual, los valores son diferentes en el lado invisible de la vida».
Y luego… «todo esto con una gran confianza. La santa despreocupación del que se sabe protegido por Cristo, salvado enteramente. Es decir ver toda tensión o preocupación como resultado de mi poca fe y entonces, vivir en plena fe. Haciendo actos de confianza permanentes, donde dejo cada inquietud mental que aparezca en las manos del Padre. Cada crispación debilita mi espíritu, la distensión, la vacación perpetua del alma fortalece al hijo de Dios que somos».
«Aplícate a la oración frecuente y confiada hasta que se haga poco a poco continua. Los pensamientos irán disminuyendo. Entonces advertirás que tiempo y pensamiento son lo mismo. Que el transcurrir es solamente un modo de pensar. Una gran alegría te invadirá al reconocer que ya vives en la eternidad...»
La imagen que encabeza el post fue extraída de
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Candelas, las palabras de Santa Teresa con tu voz, me han emocionado y llegado al alma. Gracias
Bendiciones en este Nuevo Año para todos los hermanos del Santo Nombre,y feliz día!hoy 3 de enero en que celebramos el Santo Nombre de nuestro Señor Jesucristo
Muy apreciados hermano, bendiciones en el santo Nombre
Estoy muy interesado en el libro titulado “Acoger a Cristo” por André Poisson. Mi problema es que resido en Australia y algunas librerías no hacen envíos aquí. Podrías ayudarme a conseguirlo o quizás podría ponerlo en audio en YouTube lo mismo que habéis hecho con “La Oración del Corazón”
Michas gracias
Hola. No tengo ese libro hermano, no lo conozco. Quizá te confundes con el canal de Alejandro llamado oración del corazón. Aqui te dejo el enlace a su canal: https://www.youtube.com/@Oraciondelcorazonblog