La paz del corazón
Cada ser viviente es un proceso espiritual. La materia es una de las formas en que se manifiesta el espíritu, esa textura invisible de la cual está hecho el universo. Cuando nuestros sentidos interiores dormitan aletargados, todo nos parece hecho de materia y creemos que la realidad se limita a los átomos, las moléculas y las múltiples interacciones químicas. Resuena en mí aquella sentencia del gran dramaturgo: «Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que sueña tu filosofía.» (Hamlet, acto I, escena V. Shakespeare)
¡Pero que particular belleza destila el ser humano! Camino privilegiado de divinización, peregrinamos de regreso al corazón del cual nacimos. Misteriosa existencia es esta que resulta el útero donde se forman los ángeles. ¡Cuánto sufrimos ignorantes del camino sagrado que recorremos! Cada hecho de la vida tiene una faz invisible; cada espacio que recorres y cada persona con la que te relacionas es parte de un mistérico escenario; significados magníficos se revelan conforme despertamos al rostro escondido de la vida.
El sufrimiento se revela como instrumento curativo, como senda de aprendizaje. La alegría se transforma en culto, la paz y la fuerza se internalizan. Aquella antigua situación espera ser redimida y aunque bajo otro nombre y con otra forma, el nudo es el mismo. ¡Que extraordinarios los hijos de Dios! A la humanidad entera nos referimos. Grandes batallas se libran y hermosas gestas se despliegan y no precisamente las que se difunden y presentan. La épica del amor no suele aparecer en los diarios. Lo profundo les resulta esquivo.
Reconoce la sacralidad de tus pasos, la importancia de lo pequeño, el valor de tu camino. Ama a Dios en ti, a pesar de la oscuridad que suele aposentarse en la superficie. ¡No olvides que somos de Su linaje! (Hechos 17:28) En lo hondo de las sagradas escrituras te esperan los enigmas, el camino escondido de Cristo que vive en ti. No creas que la pasión, la muerte y la resurrección han quedado en el pasado histórico. Mira con atenta calma como se recrean cada día, en ti y en todos.
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Y las pinturas se ofrecen en el modo original de mayor resolución con que se pueden encontrar en la web
La pintura que ilustra el post es de Isaac Levitán y se llama «La Vladimírka» (1892)
e ilustra el camino que recorrían los deportados a Siberia.
Queridos amigos, la semana entrante transmitiremos contenidos desde el CiTes (Ávila) con las exposiciones
y la Eucaristía diaria que celebraremos allí. El día lunes iniciaremos las transmisiones
(Se podrán ver en directo por YouTube) con la primera misa a las 19 hs. de España.
Hola Ileana. En tu país serían las 9 de la mañana. Tienen 8 horas menos que España. Más cerca de…
Estoy interesada en el curso de fenomenología. Yo vivo en COSTA RICA, la reunión se va a llevar a cabo…
Estoy muy de acuerdo con este comentario, creo que sin darnos cuenta, poco a poco nos vamos dejando arrastrar por…
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