La necesidad de la verdad

Texto recomendado para el día 3 de ejercicios

Para muchos de nuestros contemporáneos la pregunta tradicional: «Decidme cómo puedo salvarme», ha dejado de tener sentido. ¿De qué habría que salvar a un hombre bien naturalmente bueno o bien «normalmente anormal»?

Las únicas actitudes que se ofrecen al «hombre de hoy» son un optimismo desmentido no obstante por la realidad cotidiana, un pesimismo desengañado, desesperado y desesperante, o la espera utópica en un día en que los hombres imperfectos creen al fin una sociedad perfecta que les haga perfectos a ellos por arte de magia, triunfando la razón por sí sola sobre las bajezas y las pasiones. Sin embargo, nuestros contemporáneos sienten a menudo en el fondo de sí mismos, al igual que los hombres de todos los tiempos, una profunda necesidad de verdad absoluta, de belleza perfecta y de beatitud infinita.

Ocurre entonces que les llega, como al peregrino ruso y a menudo gracias a él, el llamamiento de San Pablo: ¡Orad sin cesar!, y su corazón se extraña: ¿Qué significa este llamamiento? ¿Qué es la oración? ¿Por qué habría que rezar? ¿Cómo se puede rezar sin cesar? ¿Responde la oración a esta necesidad de verdad, de belleza y de beatitud que se siente como una nostalgia, como una misteriosa llamada?

Para muchos también, la historia de la Iglesia no revela en el fondo más que errores, ilusiones y fracasos; éstos no conocen del cristianismo más que algunas deformaciones o remedos, y se han llenado de calumnias que les impiden desear ver por sí mismos si no habrá acaso en la Iglesia una realidad desconocida. Ellos desconocen, y a menudo hasta los cristianos practicantes, la historia de los santos, la respuesta dada por los místicos a los llamamientos frecuentes e insistentes de la Biblia a la oración y a la práctica de los mandamientos, al conocimiento de la Verdad y a la unión con nuestro Padre que está en los cielos.

Los Relatos de un peregrino ruso nos colocan en presencia, en un contexto no habitual para el europeo occidental, de una tradición que remonta a Cristo y a los Apóstoles, y que es la de la oración continua, de la oración del corazón; de la Iglesia primitiva a Rusia, pasando por el monte Sinaí, el desierto de Egipto y el monte Athos, toda una experiencia precisa, sabrosa, luminosa, santificante de la oración y, por ella, del Amor misericordioso, salvador y unificador de Dios se ha transmitido, enseñada de maestro experimentado a discípulo, vivida por religiosos o laicos.

Una ilustración relativamente reciente de esta tradición se encuentra en la persona, la vida y la enseñanza de San Serafín de Sarov (1759-1833), que muchos en Occidente conocen, y en los célebres startsi de Optino, el gran convento ruso. En los cuatro primeros Relatos de un peregrino ruso, el lector ha podido conocer al propio peregrino, su vocación, sus experiencias espirituales nutridas de la Biblia y de la Filocalía, que es una recopilación de textos patrísticos que tratan de la oración espiritual y la guarda del corazón. …

El texto es parte del prólogo a la 2° parte de Charles Krafft a una de las ediciones de “Relatos de un peregrino ruso” que contiene 7 relatos y que puede descargarse haciendo clik aquí.

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