La paz del corazón
«Os ruego hermanos que no incumpláis nunca ni menospreciéis la regla de la oración:
Sea que el monje coma, beba, se sienta, sirva, camine, cualquier cosa que haga, debe decir continuamente: Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten compasión de mí... que el nombre del Señor Jesús descendido al abismo del corazón derribe al dragón que domina los pastos internos, que salve el alma y le devuelva la vida.
Permanece pues continuamente en el nombre del Señor Jesús, para que el corazón absorba al Señor, y que el mismo Señor fusione el corazón para llegar a ser uno con el… no alejéis a Dios de vuestro corazón. permaneced en él y guardadle siempre en el recuerdo de nuestro Señor Jesucristo, hasta que el nombre del Señor quede ahí enraizado, y que, desligados de cualquier otra cosa, Cristo sea exaltado en vosotros».
Juan Crisóstomo citado por Calixto e Ignacio Xantopulos en La Filocalía. Página 388, capítulo 21, en el tomo 4 de la edición de Monte Casino, Zamora, España.

Las palabras de Jalics eran estupendas pero las explicaciones de todo por el Padre han sido fantásticas y tremendamente profundas.…
Muchísimas gracias! Qué bueno poder compartirlo! Eso de "permanece tranquilo...." es una reflexión que llevado a la práctica cambia absolutamente…
Gracias, Mario. Siempre con la palabra oportuna. Unidos en la invocación del Santo Nombre
Gracias Mario y a toda la Comunidad del Santo Nombre que tanta Claridad y Guía trae a nuestras frágiles y…
Profunda meditación para el proceso espiritual que cada uno llevamos de la mano de Jesús