La paz del corazón
Que el monje coma, beba, se sienta, sirva, camine, cualquier cosa que haga, debe decir continuamente: Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten compasión de mí… que el nombre del Señor Jesús descendido al abismo del corazón derribe al dragón que domina los pastos internos, que salve el alma y le devuelva la vida…
No llegan a distraernos verdaderamente, ya que al estar entregados a la voluntad divina, se nos quita la preocupación, que es lo que realmente nos distrae.
De intercambios por mail con el Padre espiritual «‒ Y pasa que en cierto sentido, somos importantes, porque somos hijos de Dios, llamados a la divinización. El ser humano es una hermosa creación, con un destino sublime de participación en la vida celestial. Y… Continue Reading «El incienso de nuestros actos amorosos»
No importa que repitas esas cosas, pués ojalá pudiera recordarlas a cada instante. GRACIAS
Claro que sí, escribe al equipo de Acogida a este correo: elsantonombreblog@gmail.com Cualquier persona puede participar. Te esperamos!
Hola. Me gustaría pertenecer a esta fraternidad. Gracias
Inmensamente agradecida de haberlos encontrado! Se unen las búsquedas dispersas de muchos años! 🙏🏼 Gracias Señor!
Puede que sea lo mismo, pero nunca es igual. Un abrazo grande suplicando el Don. Santo y feliz día.