La paz del corazón
de «Memorias de un peregrino ruso»
«A veces un agradable calor se esparcía desde mi corazón a todo mi cuerpo y yo, conmovido, humilde, sentía a mi lado la presencia de Dios omnipotente. A veces, con solo invocar el nombre de Jesucristo experimentaba una alegría inmensa y entendía lo que Él había dicho: «El reino de Dios está dentro de vosotros».
Mientras experimentaba estos goces, noté que los resultados de la oración del corazón se manifestaban de tres maneras: en el espíritu por el amor a Dios, la paz interior, el enaltecimiento de la inteligencia, la pureza de los pensamientos y el recuerdo constante de Dios. En los sentidos, por el agradable calor del corazón y el bullir suave en su interior, el esparcirse la dulzura por todo nuestro cuerpo, por el sentirse liviano y animado, el gozar de la vida y por la fortaleza durante las enfermedades y penas.
También… por la comprensión de las sagradas escrituras y de «la voz» de las cosas, por el desprendimiento de las vanidades, el conocer la alegría de la vida interior, la seguridad de que Dios está cerca de nosotros y de que nos ama».
Haz clic aquí para una de las versiones del libro en PDF
Este domingo, 16 de noviembre, podemos asistir virtualmente a la Eucaristía mensual, que el padre José Antonio Heredia OP oficiará
desde la ciudad de Valencia
a las 15 hs. de Argentina, 19 hs. de España
en el mismo enlace de los Oficios Breves.
Este domingo en el blog del padre José Antonio
Reflexión dominical de Hna. Cristina Muñoz
«El corazón de los amigos» (Stéfano Cartabia)
Este camino de la quietud consciente es la búsqueda de la paz interior. Ánimo
PEPA - MAYOR Estamos celebrando hoy, o deberíamos celebrarlo, "El Santísimo Nombre de María" , una memoria dedicada a la…
Gracias! Muchas palabras de este texto han resonado en mi corazón. Dios os siga bendiciendo
Llevo ya un tiempo, quedándome “quieto varias veces al día”, Como hoy se nos aconseja en la lectura del Post,…
Gracias por este artículo que me invita a tranquilizarme y poner la dirección de mi vida hacia Dios y no…