La paz del corazón
Para que La oración de Jesús eche raíces en el hombre interior; es decir, para que se vuelva el ambiente en el que se manifiestan todos los movimientos de nuestra vida, necesitamos la convergencia de varios factores.
Su recitación debe ir acompañada de una actitud de confianza creciente. Pido porque confío y mientras más pido sentir Su presencia o la cercanía y asistencia del Señor, más confío. Esto es aplicar la fe y el ardor sobre la frase elegida. De esta manera cada repetición se transforma en dardos encendidos dirigidos al corazón de Dios.
Junto a esta confianza va la búsqueda consciente de una conducta coherente. Alinear mi comportamiento a la enseñanza profunda del Evangelio o en otras palabras, vivir el mandamiento principal en todo lo que hago; permite que mi día a día no contradiga lo que implica mi oración. No podré vivir en la Presencia sin estar yo mismo presente mientras transcurre la jornada.
Entonces, mientras oramos desde la confianza y buscamos la coherencia, vivimos ceremonialmente. Nos hacemos conscientes de que, en realidad, la vida fue hecha para ser liturgia. Nos descubrimos como uno de los oficiantes en la Eucaristía universal, en esa ceremonia sagrada que a todas horas es celebrada en cada rincón de la creación.
Dos invitaciones:

No importa que repitas esas cosas, pués ojalá pudiera recordarlas a cada instante. GRACIAS
Claro que sí, escribe al equipo de Acogida a este correo: elsantonombreblog@gmail.com Cualquier persona puede participar. Te esperamos!
Hola. Me gustaría pertenecer a esta fraternidad. Gracias
Inmensamente agradecida de haberlos encontrado! Se unen las búsquedas dispersas de muchos años! 🙏🏼 Gracias Señor!
Puede que sea lo mismo, pero nunca es igual. Un abrazo grande suplicando el Don. Santo y feliz día.