La paz del corazón
Para que La oración de Jesús eche raíces en el hombre interior; es decir, para que se vuelva el ambiente en el que se manifiestan todos los movimientos de nuestra vida, necesitamos la convergencia de varios factores.
Su recitación debe ir acompañada de una actitud de confianza creciente. Pido porque confío y mientras más pido sentir Su presencia o la cercanía y asistencia del Señor, más confío. Esto es aplicar la fe y el ardor sobre la frase elegida. De esta manera cada repetición se transforma en dardos encendidos dirigidos al corazón de Dios.
Junto a esta confianza va la búsqueda consciente de una conducta coherente. Alinear mi comportamiento a la enseñanza profunda del Evangelio o en otras palabras, vivir el mandamiento principal en todo lo que hago; permite que mi día a día no contradiga lo que implica mi oración. No podré vivir en la Presencia sin estar yo mismo presente mientras transcurre la jornada.
Entonces, mientras oramos desde la confianza y buscamos la coherencia, vivimos ceremonialmente. Nos hacemos conscientes de que, en realidad, la vida fue hecha para ser liturgia. Nos descubrimos como uno de los oficiantes en la Eucaristía universal, en esa ceremonia sagrada que a todas horas es celebrada en cada rincón de la creación.
Dos invitaciones:

Las palabras de Jalics eran estupendas pero las explicaciones de todo por el Padre han sido fantásticas y tremendamente profundas.…
Muchísimas gracias! Qué bueno poder compartirlo! Eso de "permanece tranquilo...." es una reflexión que llevado a la práctica cambia absolutamente…
Gracias, Mario. Siempre con la palabra oportuna. Unidos en la invocación del Santo Nombre
Gracias Mario y a toda la Comunidad del Santo Nombre que tanta Claridad y Guía trae a nuestras frágiles y…
Profunda meditación para el proceso espiritual que cada uno llevamos de la mano de Jesús