La paz del corazón
Fragmentos de «La gratitud, camino a la presencia»
«Esto es algo muy extraño: podemos mirarnos a nosotros mismos. Quizás hay algún observador que observa cómo nos observamos a nosotros mismos. En ese caso, solo vayamos un poco hacia atrás, hacia ese observador. De repente, tú eres ese que mira y a quien nadie más puede mirar. Tú eres ese observador a quien nadie más puede observar. Ese es tu Ser, has alcanzado tu Ser. El Yo puede ser observado; se encuentra en el tiempo y el espacio, mientras que el Ser no está en el espacio-tiempo. Cuando eras un bebé, eras tú mismo; a los 90 años de edad eres el mismo Ser que cuando eras un bebé. El Ser no está en el tiempo. Y si no está en el espacio-tiempo (de otra manera no podría observar el espacio-tiempo), ese Ser no puede ser dividido.
Esta es una intuición muy importante: hay un solo Ser. Todos compartimos ese único Ser. Somos tan distintos unos de otros; incluso los gemelos son muy diferentes entre sí. Somos únicos, cada uno de nosotros es único; nunca volverá a existir esta persona singular que eres. Y sin embargo, todos compartimos un único Ser. Vivimos en esta doble realidad; el poeta Rilke lo llama “el doble reino”, el doble reino del tiempo y la eternidad, del tiempo y el Ahora, del tiempo y el Ser. Si mantenemos unidas estas dos realidades, yo y yo mismo, unimos el espacio-tiempo con algo que trasciende infinitamente el espacio-tiempo…»
Aquí el texto completo del vídeo que recomendamos mucho
Ampliar la mirada en Vivir agradecidos
Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz
Es precioso este himno aunque a veces me encantaría que hablátamos en femenino a la divinidad, no solo en masculino.
Me encantó leerlo, y ... preciosa casualidad... justo hace un rato, una persona con quien conversaba en un parque me…
Protegido con contraseña
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