Buenas tardes. Si bien se que hay mucho trabajo realizado sobre este tema, y sobre todo el esfuerzo continuo de…
La paz del corazón

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Esta semana ponemos el énfasis en la oración
Textos de apoyo
«Que el alma ponga pues su confianza en Cristo, que lo invoque y que no tenga nunca miedo… A medida que va cayendo la lluvia el terreno se va suavizando. Lo mismo sucede con el santo nombre de Cristo que va colmando de alegría la tierra de nuestro corazón, a medida que lo llamamos e invocamos».
Reconocer en los demás la misma dignidad, el mismo valor e importancia que le doy a los míos, no es sencillo para la mente; sin embargo se va haciendo natural para el corazón que ha sido fecundado por la oración frecuente desde una actitud de verdad interior. La luz de esta verdad suele venir junto con la compunción, y nos abre al perdón y al deseo de bien hacia todos. Haberme comprendido permite comprender y resulta más fácil acoger las sombras propias y ajenas. Desde allí, amar al prójimo como a uno mismo parece más posible y nos aleja de forzamientos e imposturas.
Práctica sugerida
Cuando te recojas hoy en tu lugar de oración, trae al presente de tu consciencia a aquella persona que especialmente te resulta molesta o que sientes como una sombra en tu vida. Suelen a veces ser familiares cercanos, compañeros de trabajo, vecinos… o alguien con quién has tenido un conflicto irresuelto. No intentes amar o perdonar. Solo invoca con tranquilidad a Jesús con tu particular forma de oración y dile cuanto te gustaría sentirte en paz con todas las personas, independientemente de tu historia con ellas o de su condición o comportamiento.
Cuéntale como deseas tener un corazón amante semejante al suyo.
Mil gracias.