En el centro de las enseñanzas de Jesús está la voluntad de soportar cargas ajenas, para así ayudar a llevarlas.…
La paz del corazón

Esta semana ponemos el énfasis en la caridad
Textos de apoyo para la meditación:
«Lo mismo que el pensamiento se manifiesta en obras y palabras,
la retribución futura se manifiesta en los impulsos del corazón»
«El corazón compasivo recibirá compasión;
mientras que el inhumano encontrará intolerancia.»
«Dios no te juzgará con una medida extraña, sino con la tuya propia.
Si fuiste misericordioso, encontrarás misericordia; si fuiste severo, la severidad te aguarda.
Tú mismo eres quien dicta, hoy, las reglas de tu juicio mañana.»
San Juan Crisóstomo, Homilía 23 sobre el Evangelio de Mateo.
Práctica sugerida:
En un momento del día dedicado a la reflexión, se honesto y deja que desfilen ante tu vista, las críticas más frecuentes en las que incurres. Incluso esas que te parecen «buenas» o «santas» o totalmente justificadas. Mira como cada crítica es un juicio y como para ello debes situarte en una alta explanada interior desde la cual te sientes «superior».
Fíjate si puedes dar acuerdo a esta afirmación:
«No hay crítica por más cierta que sea que no derive del lugar de la soberbia, del orgullo
o de una imagen ensalzada de ti mismo».
Si surge la comprensión de este automatismo en ti, esboza una sonrisa agradeciendo la luz que se manifiesta en el alma y mírate compasivamente, al tiempo que invocas la compasión del Señor. Luego de la práctica medita brevemente la siguiente frase:
«Los pensamientos o sentimientos a los que adherimos voluntariamente, dan forma a nuestro espíritu. Dicha forma dibuja el diseño de nuestras moradas futuras…
porque todo se orienta hacia lo que le es afín»
(de conversaciones recordadas)
Haz clic aquí para el listado de prácticas sugeridas completo
Invitación de los amigos de Extensión contemplativa (Oración centrante)
Gracias. Que el Señor permita que pueda mirarme con humildad y compasión es mi oración en este día.
En el centro de las enseñanzas de Jesús está la voluntad de soportar cargas ajenas, para así ayudar a llevarlas. Y esto se aplica también a la vida moral. Si ponemos el peso de la ley de Dios sobre las personas, debemos estar dispuestos, al mismo tiempo, a ayudar a soportarlo.
Otro problema clásico esusar la ley y la moralidad como medio para inflar el ego. El problema es que esta droga desaparece rápidamente y luego queremos más. Necesitamos un título más grande, más respeto, más reconocimiento.
¿Cuál es la recomendación de Jesús para aquellos atrapados en este dilema? Ser grande es ser un servidor humilde, simple y a menudo olvidado. Evita los títulos de honor; no los busques. Permanece satisfecho con hacer tu trabajo, sea lo que sea, en nombre del reino de Dios.