PEPA - MAYOR NO TENER MIEDO DE ATREVERSE El miedo es natural, pero no puede ser mayor que nuestra confianza…
La paz del corazón
El hombre interior no es mi cuerpo, al cual observo en sus contantes cambios, funciones y sensaciones varias. Tampoco es mi mente, es decir los pensamientos; ya que a ellos también los observo, cambiantes, fluidos, automáticos, de todos los colores y con ánimos particulares asociados. No puedo negar la mirada interna, esa que sin tener ojos sin embargo mira. Todo lo ve como parapetada en un «no lugar» invisible.
No es fácil el tema pero es necesario. Sin ese que soy todo es demasiado evanescente, fugaz, los significados se pierden en la neblina que deja el tiempo. San Pablo es preciso y lo deja claro en sus cartas: Romanos 7, 22 —«según el hombre interior me deleito en la ley de Dios»—, 2 Corintios 4, 16 —«aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva de día en día»—, Efesios 3, 16 —«que os conceda ser fortalecidos en poder mediante su Espíritu en el hombre interior».
Entonces… el hombre interior no son los pensamientos incesantes; tampoco son los sentimientos, otra forma que asumen los pensamientos y también sumamente variables; tampoco es la imagen que tengo de mí y ni siquiera el «ego espiritual»; ese que se cree la gran cosa de vez en cuando amparándose en sus prácticas religiosas. No obstante hay una luz interior que mira todos esos aconteceres, un ver consciente que no es cambiante. Y es esta fijeza, esta permanencia lo que le permite darse cuenta de todos los cambios.
Hay en mí (no sé como decirlo de otro modo) un Ser que permanece. Persevera siendo. Ese está quieto y en silencio y aunque es fresco arde cálidamente. No tiene deseos ya que está colmado, la plenitud lo habita. Es la imagen y semejanza divina impresa en el no tiempo. Es la fuente del amor de la persona. Toda bondad, verdad y belleza de Él emergen. Es amor pero no es sentimental. Existe amando.
Ese hombre interior es silencio y por supuesto no es este que escribe y discurre. A pesar de ello, estas palabras tienen un rastro que les dejó el asombro cuando las concibió. «Estad quietos y sabed que yo soy Dios» resuena en la memoria. Cuando me acepto mirada percibo las reacciones y renuncio a ser cómplice de ellas. Solo así, es posible seguir las enseñanzas de Cristo que van a contramano de las tendencias automáticas.
En fin… solo un compartir, como cuando se hace un boceto a lápiz sin saber bien todavía lo que se va a dibujar…
Queridos amigos, este sábado 27 de junio a las 11 hs. de Argentina, 16 hs. de España; se realiza el Encuentro con el Evangelio al cual estamos todos invitados. Este ámbito tiene su propio enlace para ingresar al zoom, que es este: Encuentro con el Evangelio. Si es la primera vez que ingresas, hazlo varios minutos antes de la hora de inicio para que podamos recibirte adecuadamente.
Personas, lugares y experiencias
La imagen que ilustra el post es de Nicholas Roerich
PEPA – MAYOR
PREFERIR LA VERDAD AL CONSENSO
“Entonces conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres” (Jn. 8,32)
El consenso no siempre está alineado con lo que es justo, correcto o verdadero. Preferir la verdad sobre el consenso no significa ser arrogante o inflexible. Significa tener la humildad de reconocer la verdad, incluso cuando eso exige valentía, sacrificio o incomprensión. El cristiano está llamado a vivir esta libertad, buscando agradar a Dios antes que a los hombres.
Que Dios me dé el valor para buscar y vivir la verdad, incluso cuando no sea la opción más fácil. Que yo tenga un corazón humilde para acogerla y firmeza para dar testimonio de ella con amor.
Tat Tvam Asi (en sánscrito «Tú eres Eso») … Tal como lo describes, esa esencia sutil y suave, casi imperceptible, una calidad clara, llama que no abrasa, el sello que perdura en todo lo que toca Eso que Tú eres…