Hola. Puede servir hacer pequeños intentos de prescindir de tal o cual cosa o de tal o cual hábito, que…
La paz del corazón
¡Ah, que lindo debe ser necesitar poco! Al menos aspiramos a ello y pedimos la gracia del darse cuenta… darnos cuenta de la diferencia entre lo necesario y lo superfluo. Darnos cuenta de como los valores que rigen hoy el mundo, penetran en nosotros. La estructura avariciosa de la industria del consumo nos estimula a todas horas y va inventando necesidades. Entonces medio sonámbulos vamos por ahí de objeto en objeto…
Pedimos la gracia de unificar los deseos en el máximo bien; es decir, vivir en la sagrada presencia cada día de nuestra vida, reposar en los atrios del templo del Señor. Esto sí que es necesario: que la paz del corazón derivada de la confianza en Su providencia eche raíz en nosotros.
Necesitamos vivir de manera simple y contar con energía espiritual suficiente. Nada nos aporta más energía que vivir unificados en el anhelo de Dios. San Francisco de Asís es un excelente modelo de conducta. Dejó de exprimir al mundo, eligió la libertad y eso le daba una alegría distinta. Su ascesis no era rigor. El rigor es la voluntad peleando contra sí misma. La pobreza franciscana es la renuncia a tratar al mundo como un «para mí», como un recurso para saciar la avidez del vacío que me consume.
El asunto no es reprimir los deseos. El deseo reprimido no desaparece; se esconde, se hace resentimiento o se cobra su deuda por otro lado. El asunto es desear sobre todo a Dios. Cuando el deseo encuentra su centro, los demás deseos no mueren; se ordenan o se aquietan, encuentran el justo medio. No queremos apagar nuestros deseos sino unificarlos.
Vivir con poco no empobrece la vida, le genera espacio y tiempo. A eso el mundo le llama carencia, Francisco le llamaba libertad. ¡Ah que lindo debe ser necesitar poco! El solo anhelo de ello ya nos encamina.
Queridos amigos, hoy a las 15 hs. de Argentina, 20 hs. de España estamos todos invitados a la
Lectio fraternus en este enlace:
https://us02web.zoom.us/j/87442719982
Enlaces sugeridos hoy:
Último vídeo sobre el libro «El abandono en la divina Providencia»
El último encuentro con el Evangelio
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Y como me puedo empezar a entrenar para en el día a día darme cuenta de que no necesito nada?
Hola. Puede servir hacer pequeños intentos de prescindir de tal o cual cosa o de tal o cual hábito, que no cueste demasiado abandonar; pero q te irá haciendo sentir el gusto de esa pequeña libertad q adquieres.
Es más fácil mientras más te acostumbras al sabor agradable y pacífico de esa nueva libertad.
Un abrazo!!
«El solo anhelo de ello ya nos encamina.» gracias Mario por todoooo!!!!!!
Qué hermoso. Quizá ahí está una de las grandes claves de la vida: aprender a distinguir entre lo que creemos necesitar y aquello de lo que verdaderamente no podemos prescindir. Y cuando vamos soltando lo innecesario, descubrimos que lo esencial siempre estuvo ahí. Mil gracias,
SANDRA (PAÍS VASCO)
Que bello poder decir: necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco.
Aprendí de joven que en lugar de decir, ¿esto lo necesito? Era mejor preguntarse : ¿de esto puedo prescindir? Y casi sin darse uno cuenta, la vida se va centrando en lo único, o mejor, en el Único necesario.
Un saludo invocando el Santo Nombre.