Día 27 – La desesperación

Texto del día

¿Cómo fue que llegaste a conocer y aficionarte a La Oración de Jesús? Porque no parecía algo lógico o previsible según por donde estabas caminando tus búsquedas e investigaciones…

Es verdad, nada lo hacía suponer. Si te digo con crudeza y sin decorar el asunto, llegué debido a la desesperación. De otro modo la soberbia intelectual en la que me hallaba sumergido hubiera seguido obstaculizando el acceso a este camino. Estaba muy imbuído del espíritu de época y de la “mala prensa” que este tipo de actitudes tienen hoy en día. Andar por allí pidiendo la compasión de Dios está alejado del modelo conductual de éxito y fortaleza que se supone uno ha de tener.

¿Qué fue lo que pasó?

No me siento libre de comentar esto públicamente, pero sí puedo decirte que de pronto me encontré en una situación desesperada. Muy alejada de lo que cualquiera puede desear para sí mismo o para otros. Por decirlo así me encontraba al borde de una tragedia personal y familiar. Restaban unas pocas horas para que se resolviera una cuestión que se vivía como de mucha gravedad. Fue en esa situación, que el libro del peregrino ruso aparece ante mí. No recuerdo ahora las circunstancias exactas. Pero sí recuerdo con claridad que al visualizar los primeros relatos mi corazón se aferró con toda la fuerza de que era capaz. El dolor, el miedo, la angustia de lo que podía venir, barrieron con cualquier objeción que la mente pudiera anteponer como reparos a la práctica de la oración.

De esta manera se manifestó esto de que el mal transmuta en bien. O que, en todo caso, puede transformarse en un bien. Sin aquellos sucesos desgraciados no me hubiera acercado a practicar esta forma de oración de la que me siento tan agradecido. Como te imaginarás aparecían pensamientos de todo tipo. La imaginación elaboraba las alternativas a un futuro que se presentaba como pleno de oscuridad por donde se le mirara. Entonces allí, era solo recitar la oración y expulsar con fuerza cualquiera de esos otros pensamientos. Y no pasaron muchas horas hasta que de manera incomprensible intelectualmente hablando, el corazón se dulcificara y hallara una cierta paz en medio de la tormenta.

A partir de allí y gracias a la gracia que siempre nos está llamando desde el interior, fue un ir profundizando. La lectura de Filocalía, del Evangelio y consultas con quienes tienen más experiencia en esto han ayudado mucho. El camino de La oración de Jesús, no está libre en mi experiencia de las subidas y bajadas tan propias de la vida humana, pero es un ancla muy segura en cualquier situación. Y ciertamente creo que El Nombre en sí mismo es portador de una luz que no puede explicarse de manera mental o con el mero intelecto…

Práctica sugerida

La práctica que os sugerimos hoy es la siguiente: Elegir una persona cualesquiera de entre vuestros seres queridos o puede que sea alguien que no pertenezca a vuestro círculo íntimo, que os parezca necesita mucho de una ayuda para cambiar o mejorar la situación que atraviesa.

Orar todo el día por esa persona. Llevarla en vuestro corazón. Repetir el Santo Nombre de Jesús sintiendo el deseo de que la gracia favorezca a ese prójimo en situación difícil o dolorosa. O tal vez oremos por el/ella solo porque sentimos que puede beneficiarle. El Nombre del Salvador invocado en favor de alguien opera transformaciones que escapan a las explicaciones de nuestro pobre intelecto. Haced la prueba y se os mostrará el poder del Santo Nombre.

¿Así sin más?

Esto depende de la fe y la fe no es más que un atreverse a confiar, un salto al vacío donde nos importa más amar que ser amados. No es posible que la vida sea un fenómeno carente de sentido. Hay algo detrás que no puede ser nombrado porque es el Nombre sobre todo Nombre.

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8 Comments on “Día 27 – La desesperación

  1. muy interesante esta practica. Ayer cuando me disponía a ponerla en práctica me vinieron dos casos muy concretos de personas necesitadas de oración, lo que pude realizar. ahora bien lo que hacía era repetir la oración como habitualmente, pero teniendo las presentes. No sé si es mejor decir en lugar de: «ten piedad de mi», «ten piedad de esta o estas personas».

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    • Hola José. En mi caso me resulta mejor pluralizar la oración y a veces decir el nombre de aquel por quién pido. Pero es algo que debe ver cada uno según se sienta más unido a Dios. Gracias por contribuir siempre con tus homilías y comentarios. Saludos en Cristo Jesús !

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  2. queridos hermanos en Cristo

    así lo hice. busque un compañero q necesita ayuda. repetí la plegaria acordándome de él.

    Dios les bendiga

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  3. Buenas tardes. Los saludo en nombre del Señor Jesús.
    Mi pregunta es, cuando oro por esa persona que lo necesita, es bueno que ella lo sepa? Que sepa que está en mis oraciones para que pueda sentirse acompañada, ayudada, protegida por Dios?
    En mis momentos más difíciles, cuando mi pastor me decía “hna orare por usted” yo sentía que estaba acompañada y ya nada que Dios no quisiera me podía pasar. Éramos dos orando por esa situación.
    Gracias. Y Hasta cada oración.
    Un abrazo en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

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    • Hola hermana. Por lo general me parece que es mejor guardar silencio respecto de esto. Ese cierto secreto suele hacer nuestra oración más pura. Sin embargo puede haber situaciones en las que manifestar nuestra oración para ayudar a alguien pudiera venir bien al ánimo de ese prójimo. Parece un tema de discernimiento de acuerdo a cada situación. Un saludo fraterno hermana y gracia por compartir.

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      • Hola buenas tardes saludo invocando el Santo nombre de nuestro Señor Jesús. Adhiero a la idea de que la oración por la otra persona tiene que ser en silencio. Al menos desde el tipo de oración en referencia. Esto dota de cierta particularidad a la oración al orar por quién necesita este donde este esa persona y en el momento que uno disponga. En lo personal me pasa también de estar en una situación cualquiera en donde observó que se esta perdiendo la paz ( por motivos vários, conflictos,peleas,malas contestaciones) y ahí en cuando invocó el Santo nombre de Jesús pidiendo por esas personas en ese momento. Lo hermoso de la oración de Jesús es que sirve como punto de partida pero cada uno va poniendo de sí y la va haciendo propia y entramando con con el contactó vivencial con nuestro Señor Jesús atravez de su Santo Nombre.
        Un abrazo y los leo frecuentemente.

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