La respuesta que damos II

Viene del post anterior

¿Pero cómo llegar a construir ese lugar o cómo acceder a él?

No es labor de un día, pero tampoco tiene porque ser muy lenta. La clave es aprender a fundarse en lo permanente y no en lo transitorio. Estar muy atento para descubrir en que cosa estoy fundando mi bienestar. Es preciso acostumbrarnos e ir haciendo real en nuestra vida, lo que afirma nuestra fe. Dice el salmista:

“Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte…” (Sal. 18, 2-3)  

Es preciso darnos cuenta de aquello en lo que nos apoyamos cotidianamente. Quizás en la compra de aquel objeto, en lograr aquel reconocimiento, en poder encontrar tal persona, en modificar aquello otro de la casa… No podemos anclarnos en lo que es mudable, transitorio y perecedero. Ninguna situación humana puede darnos la felicidad que anhelamos porque todo lo nuestro tiene la característica de lo variable y lo finito.

Puede ser desagradable escuchar estas cosas. Sobre todo si uno está afirmado en una situación particular. No se trata de desechar lo bueno y valioso de nuestra vida, sino de no poner la base en alguna cuestión particular, que al modificarse, nos deje debilitados. Cualquier alegría de la existencia ha surgido porque antes nos ha sido dada la vida. Esta existencia es el verdadero don y la conciencia de ese existir nos señala en dirección al Creador, al Padre de todo lo que hay.

Tus manos me hicieron y me formaron; instrúyeme, para que aprenda tus mandamientos” (Sal. 119, 73)

Y esta existencia tiene un sentido en función del cual hay que orientar las acciones. Un aspecto importante de ese sentido y significado de la vida, tiene que ver con eso de las respuestas que se dan a los acontecimientos y del papel que uno intenta cumplir, favoreciendo la elevación de todo aquello en lo que participamos.

Continúa en un próximo post

La imagen que encabeza el post fue agregada con permiso del blog “La mirada contemplativa

7 Comments on “La respuesta que damos II

  1. Sería recordar siempre en el corazón que hemos sido creados para vivir una eternidad con Dios. Cuando esto esta presente todo lo que nos sucede lo sentimos para bien. Es como vivir con la mirada en el cielo y los pies en la tierra.
    Que hermoso Señor es sentirte.!! Señor…que todo lo que haga sea para llevarme a tu encuentro y para que otros te conozcan y puedan amarte!!!
    Solo te pido Señor …Ayúdame a que nunca me aleje de ti!

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    • Pues que así sea hermana, que así sea! Muy lindas palabras y oración. Y son sin duda esos deseos profundos que viven en nuestro corazón los que han de guiar nuestro camino hacia el encuentro. Un saludo fraterno Fanny, invocando a Cristo.

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  2. Bueno es verdad que no he de poner todo en lo pasajero pero muchas veces la única verdad es que Dios se esconde dentro de mi vida y llego a sentir que El se aleja de mi y es cuando tiendo a buscar apoyo en lo que es pasajero. Es verdad que todo tiene su tiempo pero siento que en vez de avanzar doy retrocesos. Bueno no sé lo que digo, buen día.

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    • Es verdad que a veces lo vivimos así, como dices hermana/o. Pero somos nosotros los que nos “escondemos” de Dios, al atender a muchas cosas y no a Su presencia siempre presente como el fondo de la existencia. Pero creo que vamos adquiriendo experiencia si persistimos y difícil será que retrocedamos, en tanto persistamos en la oración y la búsqueda de coherencia en el día a día. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre.

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  3. Bueno es verdad que no hemos de vivir anclados en lo pasajero pero cómo hacer que ese deseo de Dios que hace que le busque lo pueda hacer vida si muchas veces no comprendo como Dios me habla en cada acontecimiento. Debo creer más en Él pero no se como confiar la más en Él.

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    • Muy buen interrogante hermana/o. Ese deseo de Dios que hace que le busque, se puede hacer encuentro en la vida del cotidiano, si ante cada acontecimiento trato de responder atento a que Dios me lo ha enviado para mi elevación espiritual. No ver lo que ocurre solo con el prisma de si es agradable o desagradable, sino asumiendo que es un escenario en el que Dios me ha situado para cultivar mi alma y hacerla más pura y acorde a Su Reino. Los evangelios y el espíritu evangélico nos dan la referencia para saber cómo responder a los hechos. Y allí entre el acierto y el error en nuestras conductas la gracia nos va moldeando. Este tema de acrecentar la fe que mencionas al final del comentario es bien interesante para un post e intercambio. Pero en síntesis, diríamos que rindiendo a la voluntad divina todas mis dificultades, entregando aquello que me preocupa en el altar de Su misericordia, puedo ir comprobando cómo Él va transformando las situaciones que he dejado a Su cuidado. Esto nos ayuda poco a poco para que dejemos crecer la fe en el corazón. Un saludo fraterno!

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