Atizar el fuego

Serie sobre la oración VI

La oración de Jesús recitada vocalmente, de manera audible para uno mismo, es muy útil para enfocar la atención en ella y en cierto modo ponerse en “sintonía” orante. Sin embargo, una vez que uno se siente ya en estado de oración conviene seguir repitiéndola mentalmente. De otro modo puede suceder que mientras la boca repite la oración, la mente divague siguiendo otros pensamientos. Pero esto ha de alternarse según el momento de cada uno.

Como no es posible tener dos pensamientos al mismo tiempo, si uno puede llevar la atención hacia la repetición de la oración y seguir con el entendimiento las palabras de la frase elegida, las distracciones constantes de la mente no encuentran espacio para dilatarse en la forma de pensamientos. Seguirán apareciendo sin duda, pero al menos disminuirán mucho. Cuando la repetición de la oración de Jesús se hace junto al sentimiento ya todo cambia. Es decir, la repetición mental junto al sentimiento de devoción, compunción, amor o simplemente con el anhelo ferviente de búsqueda de Dios; modifica su cualidad, se hace más profunda y empieza a encarnarse y a descender hacia el corazón o el fondo del alma.

Después solo necesitas paciencia y perseverancia; todos los días regar el campo donde cultivas la oración. Así como alimentas tu cuerpo en diferentes horarios o limpias la casa un poco cada día o vas a comprar víveres con frecuencia; de igual manera debes volver a atizar el fuego de la oración hasta que se vuelve constante y cálido. Ese calor y esa luz abastecerán toda tu vida. Poco a poco te das cuenta que no necesitas nada más. O dicho de otro modo, que de allí surge sin interrupción todo lo que te haga falta, lo que es necesario y bueno para tu vida.

Más adelante por obra de la gracia sucede un hecho extraordinario: Orar ya no requiere esfuerzo sino al contrario. Igual que comer cuando estás hambriento no implica esfuerzo o inspirar luego de cada expiración es algo del todo natural, así mismo se vuelve de fácil y grata la oración. Para disponerse a orar y tomar la oración como la actividad más importante de la vida fue necesario antes que te dieras de bruces una y otra vez con tu voluntad personal. Uno ha de haberse convencido de que todo depende de la voluntad de Dios y de que no hay nada que ocurra si Él no lo quiere o lo permite. El fracaso de las expectativas personales es una gran ayuda para la oración. En verdad, no conozco gracia más grande…

elsantonombre.org

Enlaces de hoy:

Comunidad de Silencio y Oración Centrante de Rep. Dominicana invita: MARTES 18 Mayo
9:30-11:00 am hora Rep Dom – Tema: LOS DONES DEL ESPÍRITU por el
Padre Thomas Keating – Link directo a reunión: haz click Aquí

55° Clase de Filocalía

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