Hoy, meditando 16 min, y ante el posteo de un amigo que se está reencontrando ( un amigo es uno…
La paz del corazón
«… en primer lugar, dice que será rey de los pobres, pobre entre los pobres y para los pobres. La pobreza, en este caso, se entiende en el sentido de los anawin de Israel, de las almas creyentes y humildes que encontramos en torno a Jesús, en la perspectiva de la primera bienaventuranza del Sermón de la montaña. Uno puede ser materialmente pobre, pero tener el corazón lleno de afán de riqueza material y del poder que deriva de la riqueza. Precisamente el hecho de que vive en la envidia y en la codicia demuestra que, en su corazón, pertenece a los ricos. Desea cambiar la repartición de los bienes, pero para llegar a estar él mismo en la situación de los ricos de antes.
La pobreza, en el sentido que le da Jesús —el sentido de los profetas—, presupone sobre todo estar libres interiormente de la avidez de posesión y del afán de poder. Se trata de una realidad mayor que una simple repartición diferente de los bienes, que se limitaría al campo material y más bien endurecería los corazones. Ante todo, se trata de la purificación del corazón, gracias a la cual se reconoce la posesión como responsabilidad, como tarea con respecto a los demás, poniéndose bajo la mirada de Dios y dejándose guiar por Cristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros (cf. 2 Co 8, 9).
La libertad interior es el presupuesto para superar la corrupción y la avidez que arruinan al mundo; esta libertad sólo puede hallarse si Dios llega a ser nuestra riqueza; sólo puede hallarse en la paciencia de las renuncias diarias, en las que se desarrolla como libertad verdadera. Al rey que nos indica el camino hacia esta meta —Jesús— lo aclamamos el domingo de Ramos; le pedimos que nos lleve consigo por su camino…
Sin embargo, el domingo de Ramos nos dice que el auténtico gran «sí» es precisamente la cruz; que precisamente la cruz es el verdadero árbol de la vida. No hallamos la vida apropiándonos de ella, sino donándola. El amor es entregarse a sí mismo, y por eso es el camino de la verdadera vida, simbolizada por la cruz.»
Fragmentos de la homilía de Benedicto XVI en 2006 – Domingo de Ramos
Entrevista a Xavier Melloni
“El nombre de Dios está demasiado manchado de sangre”
Texto de Mario sobre la situación actual
Gracias Hnos. Feliz Domingo de ramos en nuestros humildes corazones en cristo Jesús nuestro Amado.