Hoy, meditando 16 min, y ante el posteo de un amigo que se está reencontrando ( un amigo es uno…
La paz del corazón
Al principiar el día, lo consagras; es decir, ratificas la intención de vivir atento a la divina presencia que lo sacraliza todo. Si esta posición interior es lo más importante, verás que todas las actividades cobran significado. Ya no está el asunto en lo que haces sino en el modo en que lo ejecutas, en ese «desde donde» actúas.
El misterioso regalo de la vida se va desenvolviendo durante la jornada y lo vamos recibiendo con sosiego, con actitud reverencial, con dedicado servicio. Una sinfonía cósmica muy suave se escucha a través de las cosas, cuando mientras hacemos oramos, es como respirar contemplando. No importa lo que nos toque hacer, permite que en medio de todo el movimiento tu alma viva de vacaciones.
Desecha el esfuerzo forzado, permite el esfuerzo gustoso, ese que deja a la intención manifestarse en la conducta. Solo desde la confianza es vivible la vida, el temor la contamina. Abandona la crispación, el afán de control, la vana curiosidad… enfócate en lo único que vale la pena: vivir desde el espíritu junto al Dios que nos habita.
Esto es ocuparse de «las cosas del cielo» y entonces lo que se necesita viene añadido en las situaciones que atravesamos. Todo se entiende mejor cuando llamamos a la vida como lo que es, una peregrinación hacia el corazón.
Dos enlaces para hoy:
Entrevista a Juan María De La Torre
«El desciframiento de la vida» (septiembre 2023)
Haz clic aquí para info sobre un retiro en torno a
Juliana de Norwich
Por lo que he aprendido en este blog, La Filocalía, San Francisco de Asís y san Ignacio de Loyola.
suena el despertador y después de apagarlo digo y pienso: Señor Jesucristo, Hijo de Dios ten piedad de mí pecador. Luego: Todos mis operaciones, pensamientos, decisiones, acciones sean para alabarte, reverenciarte y servirte.
Luego: Señor Jesucristo mi cuerpo es la celda, el monje el alma y el mundo el monasterio.
inicio ya mi día con la oración del corazón.