La paz del corazón
Entonces… te deslizas con suavidad desde la repetición en primer plano de La Oración de Jesús, en el centro de tu atención consciente, hacia la actividad cotidiana que te toca hacer, dejando que la frase de la oración se sitúe como rumor de fondo. Y ahora, en el primer plano, queda la intención de actuar ceremonialmente, con ese sosiego cuasi litúrgico que tratas de imbuir a tus movimientos. Esto para que te vivas envuelto en la presencia divina.
La búsqueda de la oración frecuente para que se haga poco a poco incesante y el sosiego necesario que nos permite actuar conscientemente, respetando y significando cualquier actividad, no son el fin sino el medio que nos conduce a la percepción de Su presencia. Es el modo de salir del sonambulismo divagatorio constante, de la curiosidad vana que nos fragmenta, de las charlas innecesarias, de las ansias sin fin por todo tipo de experiencias…
Advertir lo extraordinario en lo ordinario va restableciendo el estado natural; ese en el cual la suave alegría y la profunda confianza en el designio de Dios permiten al corazón vivir de vacaciones; es decir, sin preocupaciones. Es nuestro derecho natural, sentir la mano providencial acompañándonos, sirviendo de apoyo, dándonos fuerza y sentido.
Jesús, el Cristo, vive en el corazón, pero hay que darle aire y prestar atención a su suave, sabia y amigable voz.
Un vídeo sobre Etty Hillesum
y dos reflexiones en base al 27º domingo del tiempo litúrgico
Este domingo en el blog del padre José Antonio
Reaviva el Don de Dios – Domingo 5 de octubre 2025
Reflexión de Hna. Cristina Muñoz
Muchas gracias por la información. Sería maravilloso que en los horarios pudieran incluir a Chile. Saludos, María Eliana González Serrano
Bendita la santa que nos ha hecho pasar estos ratos tan buenos dejando por un ratito nuestra alma en sus…
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