Un oído atento y amoroso

Un retiro espiritual, irse de retiro o vivirlo desde la propia situación cotidiana, es un tiempo particular en donde concentramos nuestras energías dando la prioridad al tema elegido. Buscamos que nuestros contenidos mentales, habitualmente dispersos o mas o menos fragmentados, se reúnan en torno al versículo del día y se incorporen de algún modo a nuestra oración, mientras permanecemos abiertos a la enseñanza que siempre nos regala la sagrada escritura.

Como sabemos, la lectio divina es siempre operante y nueva, pero requiere de un oído atento y amoroso para resonar e impregnar nuestro corazón. Rezar y rumiar las palabras sagradas, meditar permitiendo que nos acompañen toda la jornada, es la propuesta sugerida.

Dicho de otro modo, es un mantenerse enfocado. Una actitud de recogimiento, de sosiego dentro de lo posible; dejarnos nutrir de la esperanza que implica el Adviento. Se podría preguntar: ¿Y cómo es que me nutre la esperanza? Pues tratando de vivir como si ya fuera plena en nosotros la certeza. ¿Y si viviera con toda la coherencia posible mi fe? ¿Si me dejara inundar del anhelo y la devoción que siempre están como adormiladas en mí?

¡Que la gracia sople fuerte e hinche las velas del alma hacia el puerto seguro del Cristo Salvador!

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