La paz del corazón

Textos de apoyo
«El verdadero conocimiento es tener paciencia en las aflicciones y no reprochar a los hombres como responsables de nuestras propias desgracias»
«Es paciente el que aguarda el final de la aflicción y recibe la gloria de la perseverancia.
El hombre paciente es grande en inteligencia. Pues confronta con el fin todo lo que le sucede, y soporta las aflicciones esperando este fin. Ahora bien, el fin es la vida eterna, según el Apóstol. Y la vida eterna consiste en que te conozcan, a ti el único Verdadero Dios,
y al que tú has enviado, Jesús el Cristo»
Práctica sugerida
Para hoy, en lo que hace a la práctica, se puede poner énfasis en la lectura del salmo 104 y si te fuera posible repasa la historia de José, el hijo de Jacob, que comienza en Génesis 37, 2 examinándolo todo en función de la paciencia y al ejercicio de la paciencia como caridad fraterna.
Para nuestro cotidiano podemos revisar, esta semana en la que nos aplicamos especialmente a la caridad; de que modo tiendo a responsabilizar a los demás de mis aflicciones, explícita o veladamente.
También ejercer el amor (caridad) consiste en ser paciente con los que me rodean y sus limitaciones, puede ser de gran ayuda para ellos. Una paciencia sin reproche, sin que se haga notar, solo como expresión de la calidez que en mi corazón me provoca el ser querido. Gran cosa es hacer una costumbre del ser pacientes con nuestro proceso y el de los demás.
La paciencia implica confianza en la providencia y darle tiempo a la gracia para que lo encamine todo en función del supremo designio, ese bien que tenemos preparado desde antes de ser concebidos.
Buenas tardes. Si bien se que hay mucho trabajo realizado sobre este tema, y sobre todo el esfuerzo continuo de…
Gracias María por compartir tu experiencia en Mambre, la Mancha es una tierra preciosa .
Gracias María por tu compartir, espero qué vuelvas pronto,para conocerte,yo no pude estar con vosotras. Pero si tengo el placer…
Hola, me gustaría saber dónde se encuentra Mambré y qué posibilidades hay de ir, o cómo se organiza. Muchas gracias…
Gracias, Y en ese desierto, abierto y despojado de lo superfluo, contemplar también el rostro del prójimo, tan cercano a…