Día 20 – Respiración y pensamientos

Texto del día

Más respuestas a comentarios del día 14 de los ejercicios

Mi dificultad también es la distracción, siempre me vienen a la mente muchos otros pensamientos. Sobre todo cuando intento orar durante el trabajo, la atención se me va enseguida. Y también tengo a veces la sensación de estar repitiendo la Oración como una máquina, sin ningún sentimiento de amor hacia el Señor, como si estuviera repitiendo cualquier otra frase. ¡Gracias por estos preciosos ejercicios, me ayudan mucho a profundizar en la Oración!

Es muy cierto hermana/o, el trabajo suele requerir la atención de la mente y nos vemos obligados a desatender la oración. Sin embargo dos cosas: Cuando la oración de Jesús se hace verdadera costumbre, verá que apenas la mente se desocupa usted vuelve a la oración sin haberlo pretendido; con alegría nos descubrimos orando en el interior y allí solo resta abrir el corazón para que este se vea penetrado por el espíritu de la oración. En segundo lugar, aún sin tener el hábito, puede usted disponerse previamente al momento laboral, donde tal vez sea inevitable la distracción, de una manera orante en espíritu mediante la actitud. Pedir al Señor que nos asista a realizar la tarea que nos toca del mejor modo posible, se la ofrendamos por el bien de todos y nos entregamos a ella con anhelo de perfección; sabiendo que dicha meta es apenas un deseo que nos señala el camino. Esta acción atenta, que busca “el bien hacer”, es sin duda oración.

Estimados hermanos en Cristo Jesús.
El mayor obstáculo tanto interno como externo, son la cantidad de tareas que tengo que realizar al día, observándome a mi misma veo como si hubiera alguien que me empuja a realizar las tareas que tengo pendientes de hacer. En el día es esa situación y en la noche me quedo dormida.
Sin embargo, me refiero a hacer la oración con unción, ya que durante todo el día, está la oración en mi interior como si fuera una música suave que está ahí, cuando se me complican los asuntos traigo la oración al asunto del momento, y envuelvo a las personas con las que trato con la oración de Jesús.
A veces hago la oración caminando pues una de mis tareas en hacer como mínimo 6000 pasos al día, recurro a un rosario y observo que en media hora recito la oración 750 veces. Sin embargo, creo que fallo al Señor por no estar concentrada en su Divina presencia y lo hago mas por cantidad que por calidad. Al estar hoy orando la oración ante el Santísimo, la preocupación por la salud de mi esposo me distrajo.
Como todos los días manejo 90 minutos diarios, escucho en ese tiempo el audiolibro del peregrino ruso. Muchas gracias por todos los textos de gran sabiduría que nos comparten. Los saludo invocando el nombre de Jesucristo.

Muy estimada/o en Cristo. Además de lo dicho más arriba, que puede servir, es bueno atender a esta especie de apremio interior que nos lleva a la actividad. En ocasiones es un impulso que trata de anestesiar la angustia, el temor o sensaciones interiores desagradables. Y esto si bien es un medio que utiliza el organismo para evitar el dolor, no nos ayuda a ser conscientes de lo que nos sucede, para de ese modo poder transformarlo o pedir la conversión de ese aspecto de nuestra vida. Hay cosas necesarias e ineludibles, otras pueden irse haciendo poco a poco. En general, si hay prisa o demasiada actividad es un alerta de que estamos “escapando”. Deberíamos tender a un cierto equilibrio entre acción y contemplación, nada fácil en la vida actual. Por eso mismo, la oración de Jesús es una herramienta que nos guía hacia el silencio en medio del ruido, nos enseña contemplación en la acción. Si las tareas son muchas e inevitables, trate de hacerlas un poco más lento de lo habitual, eso abrirá un espacio de atención a la oración más profunda. Pero por lo que comenta, no dude que esa cantidad dará fruto como ya lo está haciendo. Persevere con fe y a veces, recite la oración con lentitud para que se interiorice, como por ejemplo durante el viaje o las caminatas. Saludos fraternos!

Buenas tardes . Comparto muchas de las dificultades expresadas anteriormente. Las distracciones, es difícil aquietar los pensamientos que van y vienen. Parece que en el momento que me dispongo a rezar cualquier preocupación o actividad pendiente se vuelve urgente. Y da vueltas en mi cabeza y la Oración se convierte en algo mecánico. Las veces que logro concentrarme, me da mucha paz la Oración.
A veces mientras voy rumbo al trabajo y debo caminar unas cuadras, para evitar la distracción llevo en mis manos un denario. El contacto de mis dedos con las cuentas me devuelven a la Oración.
También el cansancio después del trabajo no me permite concentrarme en la Oración. Además hay tentaciones como son el celular , la televisión, que dispersan y atraen mucho.
Muy agradecida por todo lo que me brindan a través de éste retiro.
Un saludo invocando el Santo Nombre.

Estimada hermana/o en Jesús, la primera parte de su comentario puede responderse un poco con lo dicho en los dos anteriores. Respecto al tema que bien menciona del celular y los medios tecnológicos que sirven como evasión, es gran verdad, nos facilitan el permanecer extraviados de nosotros mismos. Como en todo la moderación ha de ser la norma. Es obvio sin embargo vale recalcarlo, que es preciso apagar el móvil cuando nos disponemos al recogimiento. ¿Por qué nos ocurre esto? Porque la mente ansía variedad de estímulos, quiere estar “entre-tenida”, mantenerse entre un objeto de atención y otro objeto de atención. ¿ Por qué la mente quiere entretenerse? Debido a su misma naturaleza de cambio constante. Es como el paladar, que busca sabores diversos y que nunca se sacia totalmente. Hasta que se abren los sentidos espirituales que permanecen adormecidos, la lucha es constante. Sucede que al principio, suspender la actividad de los sentidos físicos nos deja sumidos en el vacío; afloran la angustia y el temor alimentados por el miedo a la finitud que parece ser la constante de nuestra vida. Pero si se atraviesa ese desierto, los sentidos espirituales empiezan a percibir la gracia que sacia de modo permanente en todos los sentidos. Es un tema extenso que continuaremos en otras publicaciones si nos permite. Un saludo fraterno invocando a Jesús.

Práctica sugerida

Hoy intentaremos concentrarnos en la respiración durante todo lo que hacemos, tanto en quietud como en movimiento, en el bienestar como en el malestar ocasional. Dejemos que la oración surja por sí sola. Llevemos desde el despertar mismo nuestra atención a la respiración y veremos como esta acompaña los movimientos mentales. Si la mente se agita, temerosa, ansiosa, confundida, angustiada etc. la respiración se acompasa a ese desorden y se hace corta y frecuente. En cambio cuando la mente está en calma y confiada en Dios, el aire entra y sale con mesura como si lo bebiéramos con calma. Por esta simultaneidad intrínseca es que podemos calmando la respiración serenar a la mente. Simplemente observemos esta dinámica y mientras atendemos a esto veremos a la oración surgir por sí sola en varios momentos del día. Comenten luego hermanas y hermanos como les ha ido en esta práctica. Saludos en la efusión del Santo Nombre.

6 Comments on “Día 20 – Respiración y pensamientos

  1. Buenas noches
    Iba leyendo los textos del retiro con cierto orden pero algún día no he podido atender la publicación y hoy, una vez los niños están en la cama, estoy disfrutando de leer algún artículo atrasado. La oración de Jesús está tan sólo empezando a entrar en mi vida pero doy gracias a Dios porque tenía sed de ella hace años y estos ejercicios me están dando claves muy importantes. Este artículo me ha hecho sonreír porque hace ya días que a base de acompasar algún rato la oración con la respiración ya me sucede que la sola respiración pausada y “paladeada ” me proporciona esa paz.
    Que Dios os bendiga

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  2. Gracias por este buen consejo, hermanos. Suelo practicar con la Respiración en la Meditación, y he visto que para la Oración es también un buen preámbulo. Atenderla nos dispone a no hacer… a estar más receptivos a la vez que nos aquieta la mente y el cuerpo, y en esa receptividad nos abrimos a que Jesús y el Espiritu Santo nos encuentren.Aplicar la atención es un buen método que nos centra y abre nuestra conciencia más allá de esa mente hiperactiva y caótica.

    Por lo demás voy practicando con la Oración de Jesús, no tanto como querría, pero no quiero caer en la trampa de la autoexigencia espiritual. Intento sintonizarme con esa “Infancia espiritual” que nos enseñó mi amada Santa Teresita de Lisieux, confiar, abrirme a esa Sabiduría de Cristo, obrando en mi interior. Y he podido comprobar en algunos momentos que hay un “movimiento o actividad Suyos” que se abren súbitamente cuando no fuerzo, no me autoexigo de forma rígida, y acojo mis fallos o distracciones poniéndolos en Su Presencia. Es entonces, cuando Su oración se hace sola -por decirlo de alguna manera- como si el esfuerzo, el cansancio, fueran disueltos en Amor, fluidez.

    Otra cosa que he vivido esta tarde, es que al tumbarme para la siesta y dedicarme a la Oración de Jesús, al cabo de un rato… se ha hecho silencio. Un silencio que no era vacío, sino lleno de Presencia, de plenitud y Amor, que incluso silenció la misma Oración. No sé si voy bien o no…pero bueno… hay momentos de todo…como también percatarme de la mecanicidad al hacer la Oración, de que me distraigo en muchos ratos y no la hago…Pero sé que ÉL está ahí… y siempre ES en mi.

    Un abrazo fraternal y compartido para todos hermanos, los de la Fratyernidad Monastica y los que realizan el curso. Qué gran regalo estar con Ustedes en Cristo Jesús Salvador!

    M.Carmen Piña

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  3. Para mí ha resultado una práctica muy curiosa. En cuanto tomaba conciencia de la respiración brotaba la oración, sin más, hiciese lo que hiciese. Me ha resultado interesante y muy unitiva. Gracias, todas estas prácticas ayudan mucho. Jesús nos siga guiando en estos días.
    Un saludo invocando Su Nombre.

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    • Asi es hermana! Por eso suelen decir los experimentados en la oración que esta brota por si sola, que siempre se está haciendo por obra del Espíritu y que solo debemos silnciarnos para escucharla. Saludos fraternos en Cristo!

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  4. “el miedo a la finitud parece ser la constante en nuestra vida”. Seguro que la conciencia de la respiración nos puede ayudar a cambiar el dejarse llevar por ese miedo a dejarnos llevar por el Señor Jesús.

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