La pérdida del propósito

Ejercicios de Cuaresma 2020

Año tras año empieza la Cuaresma y se habla de conversión, de purificación, de prepararnos para recibir a Cristo en nosotros, de resucitar con Él en la Pascua… me ilusiono y nace como una devoción o un deseo de cambio, de mejoramiento. Pero con el paso de los días todo eso se va apagando y pierdo los propósitos de enmienda. Llega la Pascua y de nuevo algo quiere resucitar en mí, una alegría de ser cristiana y nuevamente al poco tiempo vuelvo a mirar el mundo a través de un lente opaco, la rutina me adormece y vivo en una sorda letanía de quejas y fastidio, enojada conmigo misma por ser así, tan poco consecuente y me siento tan mal que ni rezar puedo muchas veces. Hace tanto que me pasa esto que pierdo la fe, no en Dios sino en mi misma. No me siento una gran pecadora pero me siento tan poco cristiana o tan mediocre en mi vida religiosa. ¿Pueden decirme algo? “.

Hermanas y hermanos en Cristo Jesús: Quien lo desee puede aportar un comentario a esta inquietud. Aportar nuestra propia experiencia o parecer, puede servir a todos y como suele pasar cuando contestamos alguna consulta, a nosotros mismos. Un saludo fraterno invocando el Santo Nombre de Jesús.

Aquí tres enlaces:

Encuesta para alumnos de Filocalía

Tres formas de afrontar una crisis

Evangelio del día

8 Comments on “La pérdida del propósito

  1. hola:
    Yo creo que esto suele ocurrirnos con mas o menos frecuencia lo que puede ser indicativo de que algo no marcha bien. Ahora bien ni nuestra vida biológica ni nuestra vida espiritual puede atenerse a un tiempo. Los tiempos nos sirven de referente, pero la conversión, la purificación, el prepararnos para recibir a Cristo en nosotros, de resucitar con él en la Pascua… es algo que no pertenece solamente al tiempo de cuaresma sino a todo tiempo y mas aún, a toda la vida.
    En cuaresma, se nos recuerda o se nos debe recordar que esta es la manera de vivir la fe y la esperanza. Nos debemos animar y hacer propósitos y vivir en Cristo siempre, aunque no veamos grandes resultados, y no sólo en cuaresma. Dios sabrá darnos en su momento lo que más nos sea necesario, de lo contrario, esta sensación de vacío o de tristeza, de ser algo más o menos normal porque nos indica que nos debemos convertir, puede llegar a ser algo preocupante y revestido de negatividad.

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  2. Pingback: Partir de donde estamos – El Santo Nombre

  3. Gracias hermanas/os por comentar y así enriquecer el intercambio. Me han parecido buenas aportaciones, a veces el modo en que alguien nos dice algo nos llega más que aquél otro modo de decirlo. Depende el momento. Por eso nuestras voces conjuntas y distintas sirven a quién ni siquiera conocemos, todo por gracia del Señor. Dios mediante publicaremos post para responder el pedido inicial. Cristo los cuide.

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  4. Les agradezco por compartir esta inquietud. Yo muchas veces me siento a así.
    Hace unos días, leyendo el Evangelio encontré la repuesta : ” Entonces Jesús llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: ” el que quiera venir detrás de mi, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.” ( Mc 8,34).
    Renunciar a mí misma, cargar con la cruz , también es cargar con estas debilidades que son cansancio, mediocridad, fastidio, etc.
    Y cargar con todo ésto y seguir al Señor .
    Es como el pollito que sigue a la gallina aunque tropiece, sienta inseguridad trata de estar cerca de la gallina. Muchas veces corre agitando las alitas y piando fuerte para que la gallina no se olvide de él en el camino.
    Y es que creo que hay que ser como ese pequeño pollito. Aunque es muy débil , no deja de caminar. No se entretiene mirando su fragilidad. Corre detrás de la gallina y no se separa de ella. Pues su principal ocupación es ir detrás de ella.
    Un saludo invocando el Nombre de Jesucristo.

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  5. Ser pobres y confiados, amados y despreocupados en Dios que debería ser el Único Propósito: Amarle ante todo, atravesando de todo… más allá de todo. Para mi esta es la llave… y a la vez la Puerta.
    Saludos en Cristo
    M.Carmen Piña

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  6. Tal vez se trate de hacer de cada dia, de cada momento, una cuaresma para ir convir tiendonos en cada paso que damos. Haciendo conciente y sagrada cada accion que emprendemos sin esperar nada mas que lo que Dios permita, sin juzgar lo que observamos y vivimos. Simplemente vivir agradeciendo a Dios y a nuestro Señor Jesucristo hasta en lo más simple…hasta cada vaso de agua que podemos tomar, cada volumen de aire que podemos respirar y que permite la existencia.
    Creo que manteniendonos en oración y haciéndonos conciente de la Presencia de nuestro Señor es posible la conversión.
    Más que seguir a Jesús creo que se trata de sentirlo en nosotros.
    Así, nuestra mirada cambia y podemos vivir en el suave contento…
    Gracias Señor por tanto amor!

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  7. Os recomiendo una película si la podéis conseguir. Se llama La leyenda del santo bebedor. En mi blog escribí un comentario sobre la película que se llama Dios no quiere tus obras. Pero si vais a ver la película no lo leáis porque desvelo el final. La idea es que no son nuestras obras, sacrificios, propósitos los que nos hacen merecer el Amor de Dios. El Amor de Dios es gratuito y nada de lo que hagamos puede hacer que crezca o disminuya. Partiendo de ahí se hace mucho más fácil el camino. Reconocerse pobre y amado por Dios y a partir de ahí caminar. Pero este camino cada uno lo tiene que ir descubriendo en su vida. El caminito de Santa Teresita de Lisieux ayuda mucho a vivir en esta confianza y despreocupación, abandonandose en Dios.

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  8. Hermanos y hermanas, esta sensación de perdida de sentido y perdida de dirección es algo que sucede habitualmente en mi vida. Muchas veces he sentido que esa perdida es mi propia falta de amor a Dios y a sus cosas. Eso me hace sentir triste por mi falta de fe y entrega. Pero que podría yo hacer, tan pequeña como soy en mis posibilidades. Agradezco sabes que no soy la única a la que le pasa y no se si este alivio (de que tal cosa le pase a otro) no es también un pecado propio de mi envidia sobre la vida de los demás. Todos estos sentimientos me confunden y empeoran mi situación de fastidio y desazón. No he podido hablar de esto con mi confesor por sentirme miserable y desagradecida del amor que el Señor tiene para con nosotros. Ojala pudieran orientarme.

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