El lugar del descanso

A poco de andar el día podemos darnos cuenta si estamos centrados, descentrados o perdiendo el rumbo. Atendamos a la prisa que hay en nuestros actos. Si hay apresuramiento ya tenemos la medida de nuestro alejamiento del corazón. Es un criterio muy sencillo que nos libra del error. Cuando pasamos de un momento al otro muy a las corridas o cuando estamos deseando ya acabar con esto y pasar a lo otro… nos hemos ido hacia la periferia de nosotros mismos.

Mientras más cerca del centro más calma se encuentra y habita allí una estabilidad que es claridad. Antiguamente solían construirse torres muy altas en la cima de montañas elevadas, que permanecían al abrigo de tormentas porque estaban encima de las nubes. Eran sitios inexpugnables y aunque del todo expuestos permanecían al abrigo. Estar allí implicaba distancia y observación fácil de todo el entorno.

Vivir en la ermita interior, en el corazón espiritual, permite lo mismo. Es una capacidad de darse cuenta de los distintos hechos que convergen en un mismo suceso y a la vez, mantener una cierta distancia de ellos. Se abre un espacio disponible que permite respirar en todo sentido y no ser avasallados por las reacciones que se produzcan en el medio, en la mente y en el cuerpo.

Estar situados allí se siente con frescura y no implica esfuerzo en el sentido con el que acostumbramos usar la palabra. Estar allí no fatiga. Acceder a ese sitio donde somos auténticos impregna de sentido los días y nos hace sentirnos familiares con la gracia. Y es esta misma familiaridad la que nos llama de regreso cuando nos ausentamos por distracción, hábito o inercias varias.

Muy diferentes métodos se usan para llegar a ese fondo del alma y son apropiados a distintas personas en cada situación o momento particular. Pero darse cuenta de que el resultado de las acciones no depende de nosotros sino de la providencia divina es muy necesario. Sin esa convicción se hace difícil ir al lugar del verdadero descanso. Si lo que ocurre depende de nosotros nos ponemos a la espalda una carga muy pesada y que no podemos sobrellevar.

Se me decía una vez: ¿Hiciste tú hoy aparecer el sol? ¿Has decidido la dirección que seguirán las nubes? ¿Sabes ya cuantas personas vendrán al mundo o lo dejarán al terminar el día? Pues no. ¿Le dices al corazón cuando latir, al diafragma como respirar o a la sangre por donde debe circular? Pues no. Revisa tu vida y verás que la persona con la que estás, el lugar donde vives, ese trabajo y aquella otra circunstancia han sucedido más allá de tu intención. En todo caso se ha producido una interacción que no puedes precisar.

Atenernos a nuestro ámbito, hacer lo mejor que podemos en cada momento y situación es nuestro campo de acción. Y ese pequeño espacio de libertad aparece cuando dejamos que la gracia de la atención se haga presente en nosotros. Esta atención vigilante necesita distensión no contracción. Y ese descanso surge cuando somos conscientes de nuestro papel en la obra de la creación. Si viajamos en uno de los asientos del bus y nos comportamos como si fuéramos el chofer, viajaremos amargados. Nos quejaremos de que no se sigue nuestro rumbo y no entenderemos que estamos haciendo mal.

La práctica de la oración de Jesús por ejemplo u otras formas de oración y meditación pretenden el silenciamiento de la mente. Y esto debido a que la mente no es la herramienta adecuada para orientar nuestra vida. Si ponemos al mando a “la loca de la casa” nos encontramos con vidas plagadas de sufrimiento e inconsistencia. Sigamos conversando sobre esto los días siguientes si les parece.

Un abrazo fraterno para todos invocando el Santo Nombre de Jesús

elsantonombre.org

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18 Comments on “El lugar del descanso

  1. Neste turbulento mundo em que vivemos, em que o maligno não dá descanso e a ” # louca da casa” procura a destabilização interior, é bom sentir e saber que há um local de refugio , consolo e verdade ao qual se tem acesso através da oração que brota desse santuário de vida eterna que se chama coração. ps # expressão de Sta teresa de Ávila.

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    • Muito obrigado irmão Francisco! Sim, fortalece o coração saber que existe esse lugar interior. Nós vamos e vamos até ele procurando familiarizar-nos com a presença divina. Essa proximidade nos permitirá morar o tempo todo com ELE. Uma saudação fraterna no Santo Nome.

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  2. Pingback: Gloria y alabanza a mi nombre | Fraternidad Monástica Virtual

  3. Que bueno regresar a nuestro centro cuando nos hemos ido lejos de él. Es un gran don, un gran regalo, el poder recuperar por medio de la atención nuestro ámbito y saber que fuera de él vamos por el camino de la perdición. Eso nos da el descanso que supone el saber que no me tengo que ocupar de todo y que mi papel en la obra de la creación es simplemente: hacer lo mejor que podemos en cada momento o situación y sabiendo que nuestro apresuramiento es la medida de nuestro alejamiento del corazón

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  4. Pingback: The place of rest – The Holy Name

  5. Gracias por esta reflexión Hno., que nos llama al recuerdo de lo esencial.

    ‘Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores.’

    Abrazo en el Nombre.

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  6. Gracias por éste hermoso texto. Que Jesús sea quien guíe nuestros actos y nuestras vidas. Bendecido día del Bautismo de Jesús

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  7. Qué lejos, Hno. Mario de este ideal. Pero seguiremos en el empeño, el Señor que ha comenzado la obra la llevará a termino. Confiemos en ello.
    Feliz día. Un saludo con la invocación en el Santo Nombre.

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    • Hola María! Pues sí, es cierto que estamos muy lejos del ideal… Y a la vez, tan cerca… A veces la mente nos hace creer que hay muchos obstáculos y que estamos distantes del lugar tranquilo y vital de la gracia. Hay que estar atentos y abiertos porque la gracia está siempre, si desatendemos los pensamientos, podríamos sorprendernos. Un abrazo grande María, en Cristo Jesús.

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  8. Amén.
    Gracias, muchas veces me olvido que todo lo que sucede o no, a mi alrededor, es porque Dios así lo permite.
    Gracias.

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    • Hola Claudia! Pues a todos nos pasa… Incluso hasta los olvidos permite para q al acordarnos volvamos con más fuerza a la Presencia. Un abrazo fraterno invocando el Santo Nombre.

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  9. Pingback: Bautismo del Señor | Vidas místicas

  10. Gracias por éste post, me pareció muy, muy acertada la frase de que no se puede dejar a la loca de la casa el mando de nuestra vida.

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